lunes, 14 de abril de 2008

Regalos


Por lo general, no suelo reaccionar muy bien a las sorpresas, sobre todo si son buenas. Créame, mi pudor me impide muchas veces corresponder como se espera que lo haga frente a un regalo, una bonita circunstancia o un evento emotivo. De todos modos, no estoy demasiado acostumbrado a ese tipo de sorpresas, casi siempre testimoniales en mi vida… quizá ese sea otro de los motivos: la falta de costumbre.
La mayoría de los mortales se alegran con semejantes sorpresas, unos pegan saltos de alegría, los menos lloran y otros se ríen sin mesura. Hay de todo en este enorme viñedo que es la vida y ahí, también entramos los que ponemos cara de imbécil y se nos anuda la lengua (y mira que es cosa rara…). En fin…

Me han regalado de todo. La ropa es muy socorrida, sobre todo las camisetas (sigo empeñado en que me obsequien con algunos calzones, bonitos y coloridos, pero no hay manera de conseguirlo… sé que es un fetichismo sin objeciones pero me pierde la ropa interior… nadie es perfecto…). También me han regalado una cometa, muchos mecheros (antes los coleccionaba), carteles de diversos eventos y alguna fruslería que otra. Libros pocos, la verdad… Dos de los últimos que me han regalado los tengo en alta estima: La cocina de noche, de Maurice Sendak y Un paseo por el parque, de Anthony Browne.
El primero fue el obsequio de un amigo. Se empeñó en regalármelo aunque en un principio fuera una petición de favor. El ejemplar que guardo procede, con toda probabilidad, de un expurgo de la Biblioteca Pública de Dallas (estado de Texas), aunque me consta que fue pagado honradamente. Me apetecía tener uno de los primeros libros infantiles censurados (es lo que tienen los Estados Unidos de América). Si bien es cierto que Sendak está considerado un provocador, un autor que se interna en los deseos del pequeño lector y sus anhelos, todavía no consigo adivinar el porqué de la censura de este libro, que, aunque es el primer título que recoge un desnudo integral infantil, es sencillo e inocente. Léalo y juzgue.
El libro de Browne, Un paseo por el parque, me lo regalaron hace escasos días. Es una obra editada en castellano, allá por el año 1981, hoy día descatalogada. Es uno de los primeros títulos del autor, donde se recogen los principios de su peculiar estilo, poco depurados, pero ya singulares. Narra una historia de amor, diaria, tierna, sencilla y urbana, sobre todo si tenemos en cuenta que los protagonistas son dos niños.

Dos buenos regalos. Tome nota y regale libros, regale libertad.
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