lunes, 6 de abril de 2009

Figuras eclesiásticas



Entrando de lleno en esta semana, la “Semana Santa”, en la que se celebra la pasión de Cristo a base de procesiones, redobles de tambores y penitencias, me creo en la obligación, no de hablar de flagelaciones, rezos y otras prebendas al Señor, pero sí de algo relacionado con el mundo eclesiástico, que, por otra parte, son pocas las oportunidades que se me presentan…
Aunque hayan proliferado a modo de hongos todo tipo de novelas históricas con argumentos pseudo-religiosos y sagas de literatura fantástica repletas de misticismo, prefiero la tangible ficción (literaria, por supuesto) y dejar a un lado la extrema imaginación. Por ello, mi elección de hoy no es otra que la colección de las más de cincuenta pesquisas del Padre Brown, escrita por G. K. Chesterton. No es extraño que Chesterton decidiese elegir como protagonista de sus creaciones a un seglar, un cura bajito, con cara de bonachón y pinta de ingenio, el Padre Brown, puesto que él mismo se vio marcado intensamente a lo largo de toda su vida por diferentes dogmas de fe, yendo desde el agnosticismo al catolicismo, pasando por el anglicanismo.
Podríamos decir que el Padre Brown es un Sherlock Holmes con sotana, pero aunque aparentemente sea así, intuyo que hay algo más bajo sus lógicos razonamientos… Quizá algo de moral, quizá algunas valiosas lecciones que nos da la vida, e incluso una maravillosa antítesis de lo que debe ser un siervo del mismo Dios…

1 comentario:

Rosa dijo...

El padre Brown siempre estará entre mis preferidos. Y lo prefiero con mucho a Sherlock Holmes, que siempre me ha parecido un poco "House" de lo detectivesco. ¿Cómo se llamaba aquel relato en el que el asesino organizaba toda una batalla para ocultar a su víctima entre cadáveres? Es de los mejores...

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