miércoles, 17 de junio de 2009

Colores



Aunque digamos que no, al español no le cuesta ningún trabajo poner verdes a los demás. Merecidas o inmerecidas, las críticas a veces nos sacan los colores, sobre todo aquellas que son capaces de enrojecerte hasta el extremo. No es cuestión de estar negro todo el día a base de aguantar los dimes y diretes de unos y otros, por lo que es preferible tomarlo con humor amarillo ya que todos no podemos pretender llevar sangre azul en las venas, derecho únicamente reservado para algunos afortunados -¿o desafortunados?-. La única consideración que hemos de tomar es hacer examen de conciencia y dejar que los criticones sean esos buitres de la prensa rosa, verdaderos especialistas en dichas lides, para así vivir con cierta gracia y sorna nuestros defectos y los de los demás.
Verde, rojo, negro, amarillo, azul, rosa u otras pigmentaciones al margen, los colores no sólo están presentes en nuestro carácter o lenguaje, sino en todo lo que nos rodea. Cierto es que la naturaleza de la luz es prodigiosa y que, en forma de onda o corpúsculo, logra erigirse como uno de los elementos más extraordinarios del Universo, tanto, que hasta algunos autores de LIJ toman las propiedades físicas del espectro de la luz visible y los colores resultantes de su dispersión como una bella metáfora. De entre estos hoy he elegido a dos, a mi “queridísimo” Arnold Lobel y a Javier Sáez Castán. Ambos, en sus obras –El mago de los colores del primero y La merienda del señor Verde del segundo- y con técnicas pictóricas diferentes, explican el mismo argumento: a partir de mundos o percepciones monocromáticas, podemos crear universos multicolores que nos pueden ser más provechosos.

2 comentarios:

estrella polar dijo...

Bonito tema. ¡que fascinante es un prisma donde la luz incide y sale en forma de arco iris!. Los niños pequeñitos no distinguen los colores en un primer momento y todos los nombran con uno solo, normalmente el rojo es el primero. A través de la narración y los cuentos van adquiriendo matices y significados emocionales. ¡que bonito cuento es "Pequeño amarillo y pequeño azul". besos

Anónimo dijo...

'El mago de los colores' es digno de Lobel. Nos gustó mucho cuando lo leímos. Y al leerlo, 'La merienda del señor verde' quedó un poco descolorido. Saluditos, Miriam

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