jueves, 7 de enero de 2010

De caminos que comienzan...



Una vez hemos dado fin a los polvorones (es extraño que muchos todavía sigan atragantándose con ellos, aunque sostengo que las próximas navidades su consumo va a ir en crescendo), los regalos, la sidra a raudales y los cientos de besos con los que solemos felicitar el Año Nuevo, hemos de levantarnos al alba y regresar a los quehaceres diarios, por ello, aquí estoy. ¡Comenzamos!...
He de confesar que estas fiestas les he hecho poco caso (el caso es que intuyo que tampoco he tenido tiempo de hacérmelo a mi mismo…), asunto que siento enormemente, pero he de ponerles sobre aviso de que, durante los próximos seis meses, no tendré tanto tiempo como hasta ahora para dedicarlo a esto de la LIJ, puesto que tendré que poner codos a la obra y estudiar a piñón fijo y sin bajarme de la bicicleta. Por todo ello la frecuencia de actualización de este Donde viven los monstruos será menor… Ea, es lo que tiene este año 2010…
Les sorprenderá si les comento que estos días, además de corromper los lóbulos hepáticos con todo tipo de ingredientes tóxicos, he leído bastante. Intenté hacer una selección variada que incluyese libros más o menos breves, de diferentes autores y temática diversa..., pero he de reconocer que uno de ellos me colapsó hasta un punto insospechado. El camino me colapsó por muchas cosas… Por el humor que desata (a veces demasiado), por cómo compagina las tres edades del hombre pese a estar centrada en las situaciones de la niñez y juventud, la claridad en la exposición, los estupendos giros del lenguaje utilizado y por, si fuera poco, ser imperecedera. Insospechado fue porque ya había leído varias obras de Miguel Delibes, su autor, y ninguna me había calado tan hondo como esta última, cuestión que me sorprendió notablemente. Por último he de añadir que le encontré cierto regusto al costumbrismo de las obras de Juan Farias –o al revés…, ya se sabe quién es más talludito-, cosa que también es de mencionar, sobre todo para aquellos que adviertan una inclinación hacia este tipo de narrativa.
Empiecen el año con esta novela. Es casi una orden. Si no fuese así se perderían un cachito de ustedes mismos.

2 comentarios:

Rosa dijo...

Delibes es un genio y espero que su candidatura al Nobel salga adelante y pueda recibir esta última alegría en su ancianidad. Leí "El camino" con 13 años y me enamoré de su narrativa aparentemente sencilla y en perfecto equilibrio entre lo delicado y lo realista. También recomiendo "Diario de un cazador", "El príncipe destronado" y "Cinco horas con Mario", que son mis preferidas...

miriabad dijo...

Hola Román, lamento que tengas menos tiempo para dedicar a este blog. Espero que cunda mucho el estudio... Aquí estaré esperando que sigas alimentando nuestras ganas de saber y disfrutar con la LIJ. 'El Camino', sí, yo también la leí a los 13. Y después leí muchas más. A mis 13 me dio penita que 'El Camino' terminara, y me quedó una triste sensación como si otra novela tuviera que continuar la historia. Habrá que releerla, que ya pasaron muchos años. Saluditos y Feliz Año, Miriam

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