viernes, 1 de octubre de 2010

Mirada de felino


Observar (que no mirar) el mundo con buenos ojos nos puede salvar de más de una sorpresa, por ello acostumbro a hacer este ejercicio diario de musculación encefálica (la otra es más útil para lucir ropa a medida). Insisten muchos en que no se me escapa nada (¡qué más quisiera yo!), ni de unos, ni de otros, permaneciendo ojo avizor, observándolo todo, como un felino, como un gato…

Los ojos del gato
que no parpadea
son grandes ventanas
que nunca se cierran.

El mundo es pequeño
para su mirada,
todo lo descifra,
nada se le escapa.

Con su enorme vista
toca el infinito
vestido de estrellas
y allí se sorprende
de verse a sí mismo
en otro planeta
mirando a la tierra.

Los ojos del gato
que no parpadea
a veces se asustan
de lo que contemplan.
Ana Merino.
Poema del gato que no parpadea.
En: Hagamos caso al tigre.
Ilustraciones de Max.
2010. Madrid: Anaya.

2 comentarios:

María Eugenia dijo...

Genial mirada de felino.
Si sólo pudiéramos expresar lo que los gatos sienten, si pudiéramos ver lo que ellos ven, quizá el mundo sería un poco mejor.
A ronronear se ha dicho.

Anónimo dijo...

¿Eres gato o eres perro?
O aveces lo somos a ratos...
Miau
Miriam