miércoles, 13 de abril de 2011

Viajando por Italia...






Se acerca de forma inminente el viaje con el que los alumnos de bachillerato celebran su entrada en el mundo pre-adulto, y también el compromiso que muchos maestros les regalamos de un modo altruista para ello.

Seguro que muchos de ustedes piensan que estoy de suerte por viajar a Italia los días venideros y, seguro que muchos de vosotros creéis que es una responsabilidad efímera, evanescente…, pero concédanse el beneficio de dudarlo.


Comparándome con otros compañeros -quizá con usted-, llevo poco tiempo ejerciendo esta profesión, una que da más quebraderos de cabeza que satisfacciones y que a un mismo tiempo elegí por vocación. Lejos del salario, los privilegios, los horarios, las vacaciones y otras mandingas con las que nos azuza la sociedad, esa que nos quiere poco, nos da menos y nos exige más, me siento orgulloso de dedicar mi tiempo a este trabajo impagable.

Muchos son los padres que nos hacen responsables de los males escolares, a muchos no les tiembla la voz cuando se han de enfrentar al profesor, son más los que tratan a sus hijos como auténticos minusválidos cerebrales o aquellos que se desentienden de su papel como progenitores y educadores. También sé de los males de la escuela, de las faltas y defectos que no me eximen de mi parte de culpa... Pero siempre queda un lugar para la confianza que depositan en nosotros para que viajemos durante el presente y preparemos al futuro, el de todos.

Y en honor a ellos, a mis alumnos, y al lugar que han elegido para hacerme sufrir durante los próximos ocho días, la patria del autor de esta obra, Philip Giordano (uno de los ganadores en Bologna Ragazzi), les recomiendo La princesa Noche Resplandeciente –editorial SM-, un álbum ilustrado de factura exquisita que, pese a ser una adaptación –ya saben de lo mío con las interpretaciones- algo libre del clásico japonés Taketori Monogatari (uno de los primeros relatos asiáticos en lengua escrita, también conocido como Cuento del cortador de bambú), me ha cautivado.

Y descuiden, a mi regreso seguiré reseñando para ustedes las más hermosas historias jamás imaginadas.

Disfruten del descanso.

Ciao.

1 comentario:

Judith Bascones dijo...

Conozco el sentimiento. La docencia, aunque mucho no lo sepan, es uno de las labores que exigen mayor compromiso sin recompensa..sin embargo, para aquellos que la hemos elegido, y como podemos ayudar a esos jovenes en formacion

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