jueves, 19 de enero de 2012

¡Esto es viajar!






Y en un abrir y cerrar de ojos nos encontramos en el ecuador de enero, ese mes tan sufrido para el bolsillo, que, después de los turrones y los regalos navideños, se ha quedado, más que vacío, deshuesado. Aunque la primera cuesta del año se resienta, esperemos que el paquete de medidas con el que el nuevo gobierno promete esquivar a la crisis, no nos relance al estrellato, cosa que algunos picuetos agradecerían visto lo que se les avecina. Pero por si acaso, no confíen sus ahorros a bancos y otras entidades con ánimo de lucro, que bien es sabida la voracidad que gastan… Lo mejor es invertir su dinero en algo que de verdad necesiten o, en su defecto, les apetezca (mientras no pasen hambre, asunto difícil con la que está cayendo). Cierren los ojos, imaginen que nadan en un mar de billetes, y déjense llevar… ¿Qué les apetece? ¿Ese anillo de brillantes que les deslumbra cada vez que se cruzan con el escaparate de Chopard? ¿Ese deportivo de alta gama que cada mañana les adelanta en el camino del trabajo? ¿O ir a “El Bulli” y catar todas las chucherías que elabora ese cocinero de cuyo nombre no quiero acordarme?...
Mientras se deciden y atendiendo a lo modesto de mi presupuesto turístico, intentaré perderme por Londres, París, Roma o Nueva York, tres destinos la mar de interesantes. Quizá piensen que soy un sibarita detestable por pensar en esas frivolidades cuando media España está los lunes al sol, pero les aviso que los únicos viajes que pienso hacer son a través de las páginas de los libros de Sasek, reeditadas después de muchos años por la editorial gallega El Patito Editorial (la primera vez en 1958 por la editorial inglesa W. H. Allen), y que recogen multitud de rincones de las citadas ciudades. En Esto es París, Esto es Londres o Esto es Nueva York o Esto es Roma los cuatro primeros títulos de diecinueve que componen la colección viajera de Miroslav Sasek, otro de esos ilustradores checos que emigran a París y posteriormente a Munich tras el comunismo, se pueden contemplar, desde panorámicas hasta estampas callejeras, desde los Campos Elíseos atestados de coches a los variopintos personajes del metro de Londres ¡No me digan que eso no es viajar!

3 comentarios:

Kyra dijo...

¡Desde luego que lo es! En un parcapáginas leí aquello de que "la lectura es el viaje de los que no pueden coger el tren", o algo así. Yo cambiaría "pueden" por "quieren" tan pancha. Gracias por la recomendación. ;-)

Kyra dijo...

MARCApáginas; evidentemente, quería decir MARCApáginas.

Román Belmonte Andújar dijo...

Jajajaja... Me ha encantado "parcapáginas"... y si le añades la "a", sería "aparcapáginas"... ¡Qué bonita palabra! ¡Gracias por tu contribución a la lengua española! Mi madre es de las que no quiere coger el tren y prefiere montarse en el lomo de un libro.
¡Un saludo!

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