viernes, 21 de septiembre de 2012




Dadas las escasas muestras de cariño que se han sucedido tras mi regreso al cibermundo de la LIJ, me han entrado unas irresistibles ganas de echar el cerrojazo y olvidar la llave de todos los libros en el fondo de algún agujero oscuro, polvoriento y recóndito…, pero como soy una bellísima persona, he preferido pensar que seguirán luciendo palmito en alguna playa de la Riviera Maya, recorriendo el Kilimanjaro o compartiendo safari africano con cierto monarca europeo… ¡Y cuidado!, ¡No vayan a matar ninguna jirafa!

De la sabana la grandiosa diosa
vive encogida en una escasa casa,
mientras la vende o la traspasa pasa
las horas como mariposa. Posa

su larga lengua en la olorosa rosa,
muere de amor mientras amasa masa
de pan de avena que a la brasa asa,
pues esta altísima y hermosa osa

ser la más sílfide y fragante ante
los jóvenes de la manada. Nada
mejor para su campesino sino

que otra jirafa suplicante cante
su amor por ella y su camada amada
ponga por fin en su destino tino.

Raúl Vacas.
Niña jirafa. Soneto con eco.
En: Niños raros.
Ilustraciones de Tomás Hijo.
2011. Madrid: SM.


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