jueves, 11 de octubre de 2012

Leer en verano





He caído en la cuenta de que no les he hablado de las lecturas que me han acompañado durante el estío, un gran fallo que prefiero solventar con la mayor celeridad posible… ¿Por qué no hoy?
Se ve que a todo el mundo le da por leer en verano… Bajo la sombrilla, en el borde de la piscina, en la cola del paro… ¡Cualquier sitio es bueno para olvidar el calor sumergiéndose en las páginas de un libro! Una cuestión que bien recogen todos los estudios de mercado de las grandes editoriales (¿sabían que el 80% del mercado editorial español –por no decir iberoamericano- está controlado por cuatro casas editoriales?), ya que no hay ni librería, ni papelería, por pequeña que sea, que prescinda de una serie de títulos publicitados a bombo y platillo como “lecturas veraniegas”, esas que también incluyen la mayor parte de los suplementos/programas literarios de cualquier periódico, televisión o cadena radiofónica.
Aunque el negocio del papel, una materia prima mancillada hasta la extenuación desde tiempos inmemoriales, se aproxima a su fin gracias a la digitalización de todos los contenidos para los que sirve como soporte, todavía tiene bastante cuerda, aunque sólo sea entre nostálgicos, fetichistas y despistados lectores, lo que muchos escritores agradecerán con tal de vender su morralla, que en vez de aderezar una buena fideuá, sirve de colchón intelectual durante las tardes veraniegas. He aquí los ejemplos con los que se ha despachado un servidor:

Rosa cándida de Auður Ava Ólafsdóttir (Alfaguara). A caballo entre la “road movie” y el cine nórdico, ese que adolece de intimista y contemplativo, este viaje iniciático de un Edipo adolescente que a la vez que huye, intenta encontrarse consigo mismo, con su hija y la mujer que ama. Evocador, extraño y a veces, cargante.

Un viaje de diez metros de Richard C. Morais (Seix Barral). Este entretenido sueño americano a la europea de un cocinero indio, sin grandes expectativas y fácil de leer, es de lo mejorcito del verano, tanto que se  llevará a la gran pantalla próximamente. ¡Sigue creciendo el binomio literatura y cine!

Jesús me quiere de David Safier (Seix Barral). En una palabra, insufrible. De lo peor que he leído en mucho tiempo. Humor para beatos y gente básica (en el sentido intelectual de la palabra). Me recuerdan a los monólogos de la Paramount Comedy a la europea… Lo dicho: córtense las venas.

2 comentarios:

miriabad dijo...

Es que, algo tiene el verano y los libros. Y no se lee lo mismo en la playa entre baño y baño y persiguiendo a los niños, que en casita en el sofá... Pero dicho esto, ¿cómo te has podido lanzar a un "Jesús me quiere". No sé, sólo el título ya suena un poco a coña... Con todos mis respetos. Tomo nota de la segunda recomendación. Gracias.

Locura de lectura dijo...

Le tengo muchas ganas a Un viaje de diez metros. A ver si lo compro de una vez.

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