miércoles, 27 de marzo de 2013

De papel y ediciones




Lanzo al aire una pregunta (esperando su respuesta… ¡aprovechen los comentarios!): ¿Por qué algunas editoriales utilizan papel excesivamente satinado y delgado para las páginas de sus libros? Me llamarán maniático pero es algo que no soporto por diversas razones que comentaré a continuación.
No sé si habrá algún estudio que defienda el uso de este tipo de material a la hora de editar libros para niños (suele ser más frecuente en obras de consulta y gruesos manuales), pero cada vez que siento el fino y suave tacto de estas hojas entre mis dedos sufro cierto repelús. Me resulta algo chabacano, como de editor cutre, poco elegante y venido a menos… No es que critique a pequeñas y modestas industrias que no pueden permitirse otro tipo de materia prima, lo que me jode es que reconocidas editoriales quieran venderme ese tipo de álbumes a precio de oro.
Por otro lado tenemos los aspectos técnicos, tengo entendido que el polvo que se produce en la guillotina con este tipo de papel tan tratado químicamente, es más difícil de eliminar y puede producir problemas a la maquinaria. También hemos de considerar que el reflejo que produce este tipo de soporte dificulta sobremanera la lectura de palabras e imágenes ya que distrae a la visión e impide la correcta definición de formas y colores.
Es por esto que pido desde aquí a los profesionales sobre los que recaiga esta elección, que eviten, en la medida de lo posible, el uso desproporcionado del satín en álbumes ilustrados.
Descubrí hace poco tiempo esa animadversión contra la que llevo luchando desde que empecé en esto, la causante de que muchas veces deseche algún que otro álbum ilustrado que podría ser digno de reseñar en este espacio. Les pondré un ejemplo, si el Juan Hormiga de Gustavo Roldán (editorial A buen paso) hubiese sido fabricado con ese tipo de papel, ni me hubiera fijado en él, lo que hubiera sido, no sólo un error, sino también una pena porque el álbum ilustrado en cuestión contiene una buena historia, algo de humor, bastante vida cotidiana y una excelente moraleja.
Y, siguiendo el ejemplo de Juan Hormiga y su abuelo, y dar tumbos por el mundo durante esta Semana Santa, me despido de ustedes esperando contarles mis hazañas londinenses en próximas entregas. ¡Disfruten!

3 comentarios:

Fátima S.M. dijo...

Me inicio en el mundo de los blogs. Te invito a que te pases por el mío y podamos disfrutar mutuamente. Un saludo!

miriabad dijo...

Pero, lo tuyo con el papel, no es una obsesión, ¿no? ;-)
El buen papel escasea. Pero hace grande sólo a los grandes.

Román Belmonte dijo...

Ahora debería de sonar esa de "Nooooo, no es amor, lo que tu sientes se llama obsesión..."

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