miércoles, 8 de mayo de 2013

De pesadillas...



Llevo dos noches sufriendo pesadillas que se deben al calor y a la maldita alergia (¡quién nos mandaría transformar este mundo en un cubo de basura en el cual las plantas deben luchar por su existencia!) y puedo constatar que las odio desde que era un niño. Ese sudor frío, despertarse a sobresaltos y beber un vaso de agua para conciliar el sueño de nuevo, son sensaciones que, aunque tengan algo que ver con el miedo, sí son el pan de cada día de todos los dormitorios infantiles.
Es curioso como nuestra mente, en la niñez, busca en sus debilidades durante la noche para acompañarnos en el proceso de crecimiento, una realidad que álbumes ilustrados como Una pesadilla en mi armario de Mercer Mayer (Editorial Kalandraka) han utilizado como hilo conductor. Pero…, ¿qué ocurre con lo que hay al otro lado de esa puerta que oculta a los ojos de los demás nuestras carencias y fantasías? Puede ocurrir que, aparte de la fiesta en torno a la cual danzan las pesadillas, los malos sueños, existan otro tipo de reuniones, más bien familiares, sonde unas aúllen en la oscuridad nocturna mientras otras les dan cobijo y consuelo. No sería muy descabellado pensar que, muchas veces, es posible que la mayor parte de los temores y delirios que suceden bajo la luz de la luna, procedan de los propios sustos que ellas se prodigan, una hipótesisque nos traslada la obra de Michael Escoffier y Kris Di Giacomo en A todos los monstruos les da miedo la oscuridad (Editorial Kókinos).

B.S.O.: 93º Aniversario de Saul Bass. 8 de Mayo de 2013. Doodle-Google.


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