viernes, 3 de mayo de 2013

Día de la madre española





Lo de una madre española no tiene nombre. Aparte de entrometidas, acaparadoras y chantajistas, creo son las únicas capaces de enfrentarse a crisis macroeconómica… y solucionarla.
No hay madre en el mundo que trabaje más que la española, una mujer de su casa que, aunque trabaje fuera de ella, lo tiene todo como los chorros del oro. Que si la cama tiene que estar hecha antes de esta hora, que si hay que fregar los platos al mismo terminar de comer, que si hay que pintar el comedor cada dos años, que si debes echar la raya de los azulejos todos los veranos…, cuestiones, todas ellas, de básica necesidad.
Para una madre española se puede escatimar en ropa de moda, tecnología o energía, pero no se te ocurra comprar lejía barata. Acérrimas seguidoras de productos de limpieza de primera calidad (y necesidad) sin los que el resto de los mortales pueden vivir, todas son la mar de apañás: nunca las engañan con la fruta, el pescado o la carne. Nada se les resiste. Se desenvuelven como pez en el agua, llámese esta gran superficie, plaza de abastos o mercadillo ambulante (su favorito).
Otra cosa que caracteriza a una madre española por encima de todas las cosas es su capacidad para salirse con la suya. Gritos, oraciones, rezos, e incluso llantos, son pocos a la hora de mangonear a cualquiera que se precie, sobre todo si forma parte del núcleo familiar directo, léase marido e hijos. “¡Me vais a quitar la vida!”, “¡¿Quién me detendrá?!” o “¡Qué he hecho yo para merecer esto!”, son consignas totalmente integradas en el lenguaje de una madre española. N. B.: ¿Alguien más se ha dado cuenta de que el timbre de voz de una madre española difiere dos octavas del de cualquier otra madre del mundo?
Para una madre española cualquier yerno o nuera es poco para sus hijos, aunque muchas de ellas los tengan zampaos en su casa diariamente, los inviten a comer en las fiestas de guardar o le compren colonias, calcetines y/o pañuelos el día de su cumpleaños. “¡Lo quiero como a un hijo!”, pregonan algunas, para luego, arrepentidas y a rebosar de venganza, sacarles las corás con un cuchillo de carnicero.
Toda madre española educa con todo lujo de detalles a sus hijos (sobre todo cuando son abuelas…). A ninguna se le ocurre llevarle la contraria al profesor. Ninguna habla mal de nadie y todas tienen por qué callar. Su capacidad de sufrimiento es directamente proporcional a su capacidad para visitar El Corte Inglés© y jamás rechistan cuando habla su marido.
Para una madre española, no hay Nolotil®, Gelocatil® o Aspirina®, que esté a la altura de un buen remedio casero. ¿Que te duele la barriga? Manzanilla ¿Que si te levantas con conjuntivitis? Manzanilla ¿Que si te pica la entrepierna? Manzanilla, manzanilla y manzanilla.
¿Qué vale más que una madre española? Lo cierto es que no lo sé, porque madre tengo una, y como cualquier otra, se mira en mis ojos y en los de mi hermana, sus hijos.

GUTIERREZ SERNA, Mónica. 2013. En tus ojos. Ilustraciones de la autora. Barcelona: Sd-Edicions. Colección Cabeza Borrada.

1 comentario:

maria l. samaranch dijo...

Desde Sd·edicions te damos las gracias por tu post, nos ha hecho mucha ilusión ver que te han interesado dos de nuestros libros, "La nube en pantalones" y este. libros.

Ma. Luisa

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