viernes, 31 de mayo de 2013

Paseando entre libros



Durante ese mes de junio que comienza mañana, un mes que no se espera demasiado caluroso pero que nos permitirá disfrutar del aire libre, tenemos una serie de citas con la lectura que empieza con la Feria del Libro de Madrid, cuyo pistoletazo de salida será hoy, 31 de mayo, durando hasta el 16 de junio, en el Parque del Buen Retiro. Un gran escaparate comercial donde editoriales y autores dan a conocer sus éxitos de ventas y las novedades de la temporada, no deja de ser una buena excusa para perderse entre actividades lúdicas, curiosidades y casetas, animarse a comprar un libro firmado por el autor, sentarnos a la orilla del estanque o del Palacio de Cristal y disfrutar de uno mismo con su sola compañía. Regálense ese momento. Lean.

Quisiera que mi libro
fuese, como es el cielo por la noche,
todo verdad presente, sin historia.

Que, como él, se diera en cada instante,
todo, con todas sus estrellas; sin
que, niñez, juventud, vejez, quitaran
ni pusieran encanto a su hermosura inmensa.

¡Temblor, relumbre, música
presentes y totales!
¡Temblor, relumbre, música en la frente
-cielo del corazón- del libro puro!

Juan Ramón Jiménez.
Quisiera que mi libro.
En: Piedra y cielo.
1981. Madrid: Taurus. 

miércoles, 29 de mayo de 2013

Albumes ilustrados para adultos / Picture books for adults


Si el pasado lunes hablábamos de novelas adultas con trasfondo infantil, hoy le llega el turno a los álbumes ilustrados para adultos, otra realidad que ha originado más de una discusión en este apasionado mundo lijero virtual.
Son muchos los autores e ilustradores hoy consagrados que otrora alcanzaron la fama y las superventas con libro-álbumes de cierta complejidad, un  pelaje este que llama la atención no de los pequeños lectores, sino de sus acaudalados progenitores. Quizá este hecho tiene relación con las estudiadas campañas de publicidad y otras estrategias de compra-venta de las firmas editoriales, una primera razón que hace elegir al padre en vez de al niño.


El segundo motivo para que álbumes como El árbol rojo, de Shaun Tan, El hilo de la vida, de Davide Cali y Serge Bloch, o Noche de tormenta, de Michèle Lemieux, tengan un éxito arrollador, se debe al tratamiento de emociones complejas. Si no me creen sólo tienen que abrir uno de estos libros e interiorizar todas las propuestas sentimentales que nos ofrecen, dando así buena cuenta de que son un viaje iniciático, de mayor o menor recorrido, a través del cual pueden descubrir unas sensaciones que, por mucho que algunos estudiosos de este tipo de literatura se quieran empeñar, un niño difícilmente puede experimentar sin haberlas descubierto previamente, una cosa que, sin lugar a dudas, necesita tiempo y madurez.
No hay dos sin tres y, a mi juicio, la tercera de las razones es la infantilización del mundo adulto. Por todos es sabido que en los países occidentales, la llamada adolescencia, ese tramo de la vida en el que convergen la niñez y la vida adulta, está viéndose prolongada por diversos factores que no voy a entrar a enumerar. Los hombres y mujeres del primer mundo crecen más despacio que el resto, sufren con más facilidad y se resisten a hacerle frente al quehacer diario, un hecho que necesita de ansiolíticos, psicólogos y álbumes ilustrados terapeúticos que armonicen anhelos personales y realidad tangible.
Por último y sin menoscabo de las anteriores, hay que destacar el valor de la imagen. Este mundo nuestro se está volviendo muy perezoso, un lento caminar que aúpa a este tipo de libros donde las ilustraciones hablan en un solo vistazo, añaden valor al texto y agradan al subconsciente, premisas que erigen a la televisión e internet como las vías de comunicación del tercer milenio.
Seguramente muchos de ustedes podrán añadir otros motivos que den explicación a este fenómeno y que pueden añadir en sus comentarios a esta entrada. Mientras lo hacen les dejo con Libros de un extraño árbol, una nueva editorial que partiendo de una idea como la que he desglosado aquí hoy, publica libros ilustrados para adultos, siendo el primero de sus títulos Por qué y para qué llueve, una propuesta de Miguel Cerro, editor jefe e ilustrador.

On Monday, I talked about adult novels with childhood background, today it is the turn of picture books for adults, another reality that has caused more than a discussion in this passionate Children’s literature virtual world.
Many today authors and illustrators that once achieved fame with book-selling picture books of some complexity, a feature for wealthy parents, not for young readers. Perhaps this fact is related to the studied advertising and other sales strategies of publishing firms, a first reason for choosing parent instead of children.


The second reason why albums like The Red Tree, by Shaun Tan, I Cant’t Wait of Life, by Davide Cali and Serge Bloch, or Stormy Night, by Michèle Lemieux, have an overwhelming success is due to the treatment of complex emotions. If you do not believe me, just have to open one of these books and internalize all sentimental proposals that they provide, giving a good account of that are some initiatory trips, of varying route, through which you can discover feelings that a child may experience difficulty without having previously discovered something, no doubt, that takes time and maturity.


Never two without three, in my opinion, the third reason is the infantilization of the adult world. Everyone knows that in first world countries, adolescence, this stage of life in which converge childhood and adult life, is being viewed long by various factors. The men and women of the first world grow more slowly than the rest, suffer more easily and cannot resist daily work, a fact that needs of anxiolytics, psychologists and therapeutic picture books that harmonize personal desires and tangible reality.
Finally, and without prejudice to the above, we must highlight the value of the image. Our world is getting very lazy, slow walk to extol these books where illustrations speak at a glance, add value to the text and please the subconscious, premises that erected to television and the Internet as third millennium mass media.

Many of you may add comments and other reasons to give explanation to this phenomenon.Meanwhile I leave you with Libros de un extraño árbol, a new editorial that is based on today ideas: publishing picture books for adults. The first of its titles, Por qué y para qué llueve, a Miguel Cerro proposal.

lunes, 27 de mayo de 2013

Niños protagonistas en un mundo de adultos / Children in Adult Literature



Estarán de acuerdo conmigo en que no es lo mismo escribir para niños que escribir sobre niños, una dicotomía que amalgama un polémico debate en este mundo de la literatura infantojuvenil pero que, una vez más, confunde al lector de ciertas novelas de gran éxito aproximándolo a nuestro terreno, el de los libros para niños.
¿Por qué tendrán tanto éxito las historias con protagonistas de corta edad?... Desde el contemporáneo El niño del pijama de rayas, de John Boyne, hasta clásicos como  Oliver Twist, de Charles Dickens, son muchos los títulos que se adentran en el complejo mundo de la niñez para conectar con el lector adulto. Seguramente expertos en literatura y semiótica han desarrollado las más variopintas teorías académicas para dar explicación a un fenómeno como este, pero como un servidor no tiene acceso a publicaciones especializadas (soy un mero maestro al que no ha fichado ninguna universidad de postín), me conformo con exponer las elaboradas por riesgo y cuenta propia…
- La niñez, aunque extremadamente enrevesada, es cercana (simple y llanamente) porque cualquiera que alcance la madurez está obligado a ser niño, al menos, un día en su vida.
- Los niños suelen ser inocentes (digo “suelen” porque últimamente comienzan a escasear), lo que permite al autor contar la historia, su historia, desde un punto de vista neutral.
- El tercero de mis motivos conjuga los dos anteriores: el niño protagonista es capaz de interiorizar en el lector lo propio desde una posición ajena. Esto que se traduce en el mejor relato: transformar la tercera persona en primera.
- En la infancia, los sentimientos carecen de ciertos matices que rebujan el sentido primario, es por ello que la narración llega de una forma más clara al lector y lo traslada emotivamente.
- La última de mis razones es la misma por la que he incluido Intemperie de Jesús Carrasco (Editorial Seix Barral) en un espacio como este (supongo que no le importará, ya que tendrá mejores reseñas que atender dado el éxito de su opera prima)… La indefensión ante la que se topa un niño en el día a día es la misma con la que se enfrentan los castillos de arena ante las batientes del mar. Esa fragilidad, extremadamente fácil de ensuciar y mancillar, nos conmueve tanto que, aquel el adulto que, por puro placer, le roba el alma a un niño y deja lo que queda de él a la intemperie, merece el peor de los castigos.

You will agree with me that is not the same writing for children to write about children, a dichotomy that creates a controversial discussion in the world of children’s literature, but once again it confuses readers of some very successful novels and make them closer to our field, that of children's books.
Why have such success stories with young main characters? ... From contemporary The boy in the striped pyjamas by John Boyle, to classics like Oliver Twist, by Charles Dickens, there are many titles that delve into the complex world of childhood to connect with the adult reader. Surely, experts in Literature or Semiotics have developed the most diverse academic theories to give an explanation for such a phenomenon, but as a server does not have access to specialized publications (I'm just a teacher who has not signed any posh college), I am going to expose my own reasons ...
- Children, though extremely complicated, is close (plain and simple) because anyone who reaches maturity, needs to be a child a day in his life, at least.
- Children are often innocent (I say "usually" because lately become scarce), innocence which allows the author to tell the story, his/her story, from a neutral point of view.
- The third of my motives combines the previous two: the child protagonist is able to internalize the reader from a position outside him/herself. This provide the best story: transform the third person to first.
- In childhood, feelings lack certain nuances that eclipse the primary sense. These primary emotions make the narrative more clear and moves the reader emotionally.
- The last of my reason is the same reason that I have included Intemperie of Jesús Carrasco (Seix Barral) in a space like this (I guess he will not mind, because he will have better reviews to pay attention after the success of his debut) ... The helplessness that faces a child day by day is the same one faced by sandcastles to the swing of the sea. This fragility, extremely easy to get dirty and defiling, moves us so much. The adult who, for pleasure, steals a child's soul and leaves what's left of it in the open, deserves the worst punishment in the world.

viernes, 24 de mayo de 2013

Adivinando el mar



¿Habremos dejado atrás los últimos coletazos del largo invierno? No sé si apostaría por la afirmación… Más nos valdría esperar al cuarenta de mayo para desterrar mantas y nórdicos al altillo, no sea que la naturaleza nos propine otra lección de frío poderío como la de la semana pasada. Aguardemos al riguroso verano para aventurarnos en la playa y, si no podemos, aquí les traigo unos acertijos marinos que, entre rima y rima, bien pueden ser un consuelo.

Lleva años en medio del mar
y todavía no sabe nadar.

¿Qué es algo y nada a la vez?
Si cambias V por P, ya lo ves.

Está en una cala del mar
y de pronto se pone a tintar.

Bote que no flota,
ella no lo nota,
un ojito que llora,
adivíneme señora.

No tiene cara
ni tiene cola
y se llama…

Angels Navarro.
En: Adivina adivinanza, tengo un cero en la panza.
Ilustraciones de Mariona Cabassa
2012. Madrid: Anaya.

miércoles, 22 de mayo de 2013

De errores y colores



Criticar puede ser la mar de peligroso, sobre todo cuando no te das cuenta de que ciertas palabras pueden herir los sentimientos, no sólo de autores, sino que puede usarse como un arma arrojadiza en contra de editoriales y otros negociantes que pretenden sobrevivir  en este mundo de la tapa dura (difícilmente… es lo que hay…). Por ello, antes de lanzar mis observaciones, pido perdón por las consecuencias que esto pueda acarrear…
Andaba el otro día deambulando entre estantes cuando me topé con una de esas suculentas novedades que nos trae la primavera. Tropecista, de Jorge Gonzalvo –texto- y Elena Odriozola –ilustraciones-, editado por Barbara Fiore (no todas las casas editoriales hacen doblete la misma semana… por algo será…). Una bella historia de amor, que no terminó de gustarme. Y preguntarán: “¿Por qué, so enterao?”… Aunque creo que es una gran candidata a recibir varios galardones del entorno LIJ por su innovación en el campo de la ilustración y la edición (hay que llamar la atención sobre una apuesta arriesgada, cosa que gusta mucho a todos los lameculos del sector), a mi juicio, es esa, la edición, lo que destroza esta pequeña obra de arte (llevo muchos libros leídos y sé lo que vale y lo que no).
Entiendo que focalizar todo el libro en el blanco, un color que es la propia luz, es muy “cool” y minimalista (sobre todo para esos espacios que llenan las revistas de decoración), pero impide, hasta cotas insospechadas, definir las formas de las ilustraciones e interpretar el mensaje de estas (reconozco que me costó leer muchísimo las imágenes de esta historia hermosa y sutil).
Seguramente la editorial y sus autores se defenderán, aduciendo que no tengo ni puta idea, que el uso del troquelado a la hora de realizar las imágenes produce una serie de luces y sombras que dibujan en sí mismas los contornos y volúmenes, que tienen un trabajo desproporcionado (hay que vaciar muchas cartulinas para dar con el resultado óptimo), artesanal y casi de enanos, y que el resultado es magnífico (y que por cierto, me recuerda a cierta arte decorativa que impera últimamente en los mercadillos londinenses…).


No dudo de nada de esto, pero leer, lo que se dice leer (imágenes), no he leído ni un pijo.
Si yo lo hubiera hecho probablemente hubiera utilizado dos colores (complementarios quizá) y de tono bajo ya que la historia requiere una atmósfera algo envolvente y tenue, para aupar el contraste y facilitar el visionado, algo que hubiese ido en detrimento de la estética, pero que hubiera ayudado al lector, que al fin y al cabo es de lo que se trata construir un libro.
Y es una pena, porque tenía unas expectativas bien altas… pero, en fin, un error lo tiene cualquiera y que quizá también yo haya cometido escribiendo estas palabras.

lunes, 20 de mayo de 2013

Caer en brazos de Morfeo



Con los elevados niveles de antihistamínicos que acarrea mi sangre, el trasnochar de este fin de semana y una agenda excesivamente apretada (¿quién me iba a decir que la vida en un pueblo tan alejado de toda civilización iba a terminar siendo tan activa?... Al final y como siempre, todo depende de la actitud de uno mismo…), mi agotamiento ha llegado a cotas desconocidas… Supongo que la vejez también será un detonante de la lenta recuperación que sufro tras una buena farra -los años no pasan en balde… Seguida de una tarde de manta y película, y una plácida noche de ronquidos y profundo descanso, ha llegado la mañana, una en la que el sueño ha sido la tónica. Y no he debido ser el único que se ha dejado la energía en estos días de ¿descanso?, a juzgar por las ojeras y cara hinchadas de mis alumnos, esos jóvenes que invierten las más de cuarenta y ocho horas que forman el fin de semana, en un tiempo de ocio y locura descomunal.
Lo mejor de todo viene cuando, como una orquesta sinfónica, empezamos una melodía algo asonante de bostezos y legañas. Cuando uno abre la boca, otro se despereza, cuando aquel se retuerce en la silla, aquel otro deja caer el cansancio sobre el pupitre. Dos bostezos más y alguna lágrima soñolienta. Un panorama no muy alentador que se repite cada lunes… Lo peor de todo es que, en vez de ánimo, esa retroalimentación nos hace sentirnos con más y más pereza, hasta el punto de caer rendidos sobre alguna superficie horizontal.
Para ser conscientes de la gran tarea que supone hacer frente a no sucumbir al sueño cuando los demás te regalan un bostezo tras otro no hay mejor ejercicio que leer Te desafío a no bostezar, con texto de Hélène Boudreau e ilustraciones de Serge Bloch (Barbara Fiore Editora), un álbum ilustrado algo humorístico y sencillito, que recoge nuestra debilidad para caer en los brazos de Morfeo, ese dios de la noche que nos renueva, nos llena de vitalidad y da recogimiento.

viernes, 17 de mayo de 2013

Plantando semillas en cualquier lugar




Aunque los libros para niños son una de mis pasiones, tengo muchas otras… De entre ellas y como biólogo que soy, la de cultivar clorofila es una de mis favoritas. Si quieren hacerme feliz, nada mejor que un buen libro o una planta rara. Sé que las flores cortadas son más bonitas, pero prefiero que sean más duraderas, es por ello que me gusta verlas crecer poco a poco, descubrir como el botón se torna capullo y florece llegado el día. No es necesario que las compren, me conformo con un pequeño esqueje para prenderlo en una lata vieja, en una tetera desconchada…

Mi abuela ponía semillas en tazas, potes vacíos de yogurt
y ollas viejas
que al llegar la primavera florecían.
Y era una primavera en la que no había horario ni había escuela.

Mi abuela hacía pequeñas camas de tierra para alojar la luz.
Tazas, potes vacíos de yogurt, ollas viejas y dedales,
de los que brotaban todo tipo de plantas.

Recuerdo especialmente la menta
porque de ella colgaban los pequeños fantasmas de la familia.
También la manzanilla.
El cedrón.

María José Ferrada
En: El idioma secreto.
Ilustraciones de Zuzanna Celej.
2013. Pontevedra: Faktoría K de Libros.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Una visita inesperada



Por el momento, la muerte no ha llegado a mi casa. Ni quiero que nos visite. Ni avisando, ni de forma inesperada. Es cierto que cuando la muerte hace su aparición, todo cambia. Todo se vuelve gris, ceniciento. Es difícil tragar la saliva y más difícil todavía encontrar palabras de consuelo.
Todos pensamos en ella. Los niños piensan muy poco en la muerte, algunas veces lo hacen los padres, y casi todos los días los viejos. Todos tenemos miedo de la muerte.
La muerte es algo que no se ve, que no se puede tocar, que no se oye, ni se saborea. Tampoco se huele. La muerte es algo que se siente. La muerte chirría en nuestros oídos. La muerte es temblorosa como el viento. La muerte deja un extraño sabor y nubla nuestra visión. La muerte huele mal.
Cuando la muerte llega a un lugar, pide cobijo unos días y luego se va. Aunque nadie quiere darle posada, ella se queda, para luego marcharse. Nadie quiere que la muerte se quede a vivir. Nadie. Y si lo hace, el silencio se queda con ella.
No todo es muerte. También hay vida. Sin vida, no hay muerte. Por eso la vida es tan necesaria. Para caminar. Para reír. Para besarte. La vida es todo eso. Y más. Algo que no entenderíamos si la muerte no nos visitase de vez en cuando. Es por ello que la muerte, aunque triste, es necesaria.

Jürg Schubiger y Rotraut Susanne Berner. 2013. Cuando la muerte vino a nuestra casa. Salamanca: Lóguez.

lunes, 13 de mayo de 2013

Eclipsados por el progresismo



Las convulsiones de esta época tan agitada son dignas de estudio. Entre marea verde y marea blanca, una lechuga bien espigada (con estos calores no es para menos…). No es de extrañar que la gente se apunte a un bombardeo: es preferible asentir a pies juntillas y bailar al son que nos marcan unos u otros, que leer el Boletín Oficial del Estado, ese documento bíblico que últimamente parece un panegírico más que una tabla de salvación…
Hace un tiempo, el de mi inocencia, creía que ese papel de regalo que envuelve todas las propuestas de corte social se sustentaban en el bien común y la necesidad de que los servicios básicos fueran universales, una conclusión que ha ido cambiando mientras veía como votantes de ¿izquierdas? inscribían a sus hijos en escuelas concertadas o los amenazaban con internados religiosos (laicos, claro está), como preñadas de clase baja se pirraban por parir en clínicas privadas o como progres de toda índole hacían gasto en seguros médicos para hacer realidad el quiero y no puedo sanitario, tres realidades tras las que se parapetan los electos salvadores para privatizar hasta el último resquicio de esa España solidaria…  ¿Quiénes son los culpables? Quede la respuesta a su libre albedrío.
Lo del progresismo tiene mucho que ver con esa falsa democracia que se vende en cualquier esquina. Una doble moral que insulta, no sólo a sudamericanos, homosexuales, prostitutas, tullidos, mujeres maltratadas y drogadictos, sino que se usa de bandera para caer en el más soez de los discursos y darse bombo, no sólo mesiánico, sino auspiciado por los Hare Krisna de “Todo a cien” . Y así nos va, pasando página y en la cola del paro en busca de alguna subvención…
El sumun de ese discurso bicéfalo llega cuando, tras sufrir a hordas de padres lamentándose sobre el aborto, la píldora del día después o el sexo explícito de algunos programas de televisión, veo en las librerías  Montañas en la cama, un álbum ilustrado de Maricuela y Sonja Wimmer (editorial OQO)… Siendo consciente del interés que suscita el que aquí se mencione este libro y no otro (¡viva la publicidad!), he de decir que, aunque la idea sea buena y las ilustraciones alcancen cierto nivel de exquisitez (aprovecho para felicitar a Sonja Wimmer por su maravilloso trabajo), no creo que el tratamiento del texto sea el adecuado. Se defenderán diciendo que soy puritano, arcaico y trasnochado, que si pertenezco a alguna secta religiosa, o, incluso, me tacharán de fascista (¡qué originales!), pero confieso que, aunque se obvien las escenas de cama (no así en los diálogos), el resultado deja cierto regusto amargo que oscurece la inocencia de la niñez, trasladándola a los suburbios de la libertaria (que no liberal) vida adulta.

viernes, 10 de mayo de 2013

De cuadros...



Todos los que hacemos nuestros pinitos en el desconocido mundo de la pintura, esa afición de niños y viejos (¿será por ello que los ilustradores siguen siendo pequeños siendo grandes?), acabamos hartos de que todo amigo o conocido necesite de nuestro “arte” para decorar su hogar. Y así pasa, que todas andan llenas de formas contrastadas y pinceladas de mal gusto… ¡¿Todavía no habéis entendido que la mirada a un cuadro, como si fuera la lectura de libro, pertenece a la parcela de lo íntimo y exclusivo?!

I
El cuadro torcido
termina pensando:
“¿no será el mundo
el que está ladeado?”

II
Hay cuadros
de museo o exposición
que envidian a esos otros
que ven la televisión

III
Dicen que hay cuadros
tan tan vergonzosos
que cuando los miras
todos sus colores
se les ponen rojos.

Cuadros
Fran Nuño
En: Poebromario
Ilustraciones de Laura Chicote
2013. Barcelona: Hermes-Almadraba.

miércoles, 8 de mayo de 2013

De pesadillas...



Llevo dos noches sufriendo pesadillas que se deben al calor y a la maldita alergia (¡quién nos mandaría transformar este mundo en un cubo de basura en el cual las plantas deben luchar por su existencia!) y puedo constatar que las odio desde que era un niño. Ese sudor frío, despertarse a sobresaltos y beber un vaso de agua para conciliar el sueño de nuevo, son sensaciones que, aunque tengan algo que ver con el miedo, sí son el pan de cada día de todos los dormitorios infantiles.
Es curioso como nuestra mente, en la niñez, busca en sus debilidades durante la noche para acompañarnos en el proceso de crecimiento, una realidad que álbumes ilustrados como Una pesadilla en mi armario de Mercer Mayer (Editorial Kalandraka) han utilizado como hilo conductor. Pero…, ¿qué ocurre con lo que hay al otro lado de esa puerta que oculta a los ojos de los demás nuestras carencias y fantasías? Puede ocurrir que, aparte de la fiesta en torno a la cual danzan las pesadillas, los malos sueños, existan otro tipo de reuniones, más bien familiares, sonde unas aúllen en la oscuridad nocturna mientras otras les dan cobijo y consuelo. No sería muy descabellado pensar que, muchas veces, es posible que la mayor parte de los temores y delirios que suceden bajo la luz de la luna, procedan de los propios sustos que ellas se prodigan, una hipótesisque nos traslada la obra de Michael Escoffier y Kris Di Giacomo en A todos los monstruos les da miedo la oscuridad (Editorial Kókinos).

B.S.O.: 93º Aniversario de Saul Bass. 8 de Mayo de 2013. Doodle-Google.


lunes, 6 de mayo de 2013

Cansado del móvil - Tired of mobile



Ya me he hinchado del Whatsapp®, esa terrible aplicación de nuestro “smartphone” que está minando las relaciones sociales más allá del poderío que otrora ostentaban Facebook® o los mismísimos gigantes de la comunicación “on-line”, Messenger® y Skype®. El cipote almadenense se queda corto para ubicar mi hartazgo por un engendro de  naturaleza algebra numérica que, aderezado por el solemne aburrimiento neuronal que padece gran parte de la humanidad, se utiliza para espiar a la expareja, poner verde al vecino o intercambiar fotografías erótico-festivas. Si nos centramos en los grupos, el desastre es monumental… Uno puede olvidarse del teléfono móvil durante cinco minutos para descubrir más tarde catorce mil seiscientos nueve mensajes que podría desechar por inútiles e incongruentes… He llegado a pensar que hay empresas especializadas en imágenes, vídeos y chistes futbolísticos y/o soeces que, a la par de innecesarios, atestan de mugre la tarjeta de memoria y aderezan los momentos más álgidos de ese joven padre de familia que necesita adornar su triste existencia con risas morbosas e incomprensibles.  
Aparte de los riesgos directos que supone el uso de esta aplicación para el cerebelo y el córtex cerebral, existen aquellos otros de tipo coyuntural, y nada menospreciables… Reuniones familiares sin conversacion, parejas en torno a un café pendientes de la pantallas, profesores que hablan para las paredes, padres ignorados hasta cotas insospechadas… Seguramente todos ellos se defenderían argumentando que el teléfono se inventó para comunicarse con otros y que, en nuestros días, la comunicación es esta y no esa otra que recoge El teléfono de las ardillas de Kazue Takahashi (editorial Adriana Hidalgo), una en la que hay que desplazarse de árbol en árbol para darle un beso de buenas noches a la abuela, un aspecto innecesario  que, aunque repleto de intenciones, diezma el tiempo e incrementa el esfuerzo.
Es una evidencia que todo avance tiene aspectos positivos (díganselo a todos los que emigran por motivos laborales, a los padres que extrañan a sus hijos, o a los amores separados por cientos de kilómetros), a la par que negativos. Es más evidente todavía que sobre nuestra naturaleza primen los segundos. Pero nunca debería ser una realidad que nos olvidemos de quien tenemos enfrente en pro de una máquina que nos puede ofrecer bien poco. Hagan caso de mis palabras: Apaguen los móviles y mírense a los ojos.

B.S.O.: Izal. Qué bien.


O.S.T.: Izal. Qué bien.


I am already sick of Whatsapp ®, this terrible app of our smartphones that is undermining social relations beyond the power they once wielded Facebook ® or the very giants of communication on-line, Messenger® and Skype®. The toe is not enough to locate my fill by a freak of numerical and algebraic nature, spiced by the solemn neuronal boredom suffering much of humanity, is used to spy on ex-partner, insulting neighborhood or exchange erotic and festive photographs. If we focus on the Whatsapp conversation groups, the disaster is monumental ... One can forget the mobile  for five minutes to find out later fourteen thousand six hundred and nine messages that may discard as useless and incongruous ... I have come to believe that there are companies specialized in football and/or pornographic pictures, videos and jokes that fill  memory cards and seasoned the most critical moments of this young father who need to decorate their sad existence with morbid and incomprehensible laughs.
Apart from the direct risks posed by the use of this application to the cerebellum and the cerebral cortex, there are those other situational type, and nothing contemptible ... Family meetings without conversation, dumb conversations around a coffee, teachers who speak for walls... Surely they all defend themselves arguing that the telephone was invented to communicate with others and in our days, this communication is not the one that collects The squirrels phone -Kazue Takahashi (published by Adriana Hidalgo)-, one in which you have to move from tree to tree to give goodnight kiss to Grandma, look unnecessary, but full of intent, decimated time and increases the effort.
It is evident that any progress has positives (you can see all those who migrate for work, parents who miss their children, or sweethearts separated by hundreds of miles), at the same negative. It is more evident that our nature prefers negatives over the good ones. But it should never be a reality that we forget who we face in favor of a machine that can offer very little. Heed my words: Turn off the phones and look at you in the eye.

viernes, 3 de mayo de 2013

Día de la madre española





Lo de una madre española no tiene nombre. Aparte de entrometidas, acaparadoras y chantajistas, creo son las únicas capaces de enfrentarse a crisis macroeconómica… y solucionarla.
No hay madre en el mundo que trabaje más que la española, una mujer de su casa que, aunque trabaje fuera de ella, lo tiene todo como los chorros del oro. Que si la cama tiene que estar hecha antes de esta hora, que si hay que fregar los platos al mismo terminar de comer, que si hay que pintar el comedor cada dos años, que si debes echar la raya de los azulejos todos los veranos…, cuestiones, todas ellas, de básica necesidad.
Para una madre española se puede escatimar en ropa de moda, tecnología o energía, pero no se te ocurra comprar lejía barata. Acérrimas seguidoras de productos de limpieza de primera calidad (y necesidad) sin los que el resto de los mortales pueden vivir, todas son la mar de apañás: nunca las engañan con la fruta, el pescado o la carne. Nada se les resiste. Se desenvuelven como pez en el agua, llámese esta gran superficie, plaza de abastos o mercadillo ambulante (su favorito).
Otra cosa que caracteriza a una madre española por encima de todas las cosas es su capacidad para salirse con la suya. Gritos, oraciones, rezos, e incluso llantos, son pocos a la hora de mangonear a cualquiera que se precie, sobre todo si forma parte del núcleo familiar directo, léase marido e hijos. “¡Me vais a quitar la vida!”, “¡¿Quién me detendrá?!” o “¡Qué he hecho yo para merecer esto!”, son consignas totalmente integradas en el lenguaje de una madre española. N. B.: ¿Alguien más se ha dado cuenta de que el timbre de voz de una madre española difiere dos octavas del de cualquier otra madre del mundo?
Para una madre española cualquier yerno o nuera es poco para sus hijos, aunque muchas de ellas los tengan zampaos en su casa diariamente, los inviten a comer en las fiestas de guardar o le compren colonias, calcetines y/o pañuelos el día de su cumpleaños. “¡Lo quiero como a un hijo!”, pregonan algunas, para luego, arrepentidas y a rebosar de venganza, sacarles las corás con un cuchillo de carnicero.
Toda madre española educa con todo lujo de detalles a sus hijos (sobre todo cuando son abuelas…). A ninguna se le ocurre llevarle la contraria al profesor. Ninguna habla mal de nadie y todas tienen por qué callar. Su capacidad de sufrimiento es directamente proporcional a su capacidad para visitar El Corte Inglés© y jamás rechistan cuando habla su marido.
Para una madre española, no hay Nolotil®, Gelocatil® o Aspirina®, que esté a la altura de un buen remedio casero. ¿Que te duele la barriga? Manzanilla ¿Que si te levantas con conjuntivitis? Manzanilla ¿Que si te pica la entrepierna? Manzanilla, manzanilla y manzanilla.
¿Qué vale más que una madre española? Lo cierto es que no lo sé, porque madre tengo una, y como cualquier otra, se mira en mis ojos y en los de mi hermana, sus hijos.

GUTIERREZ SERNA, Mónica. 2013. En tus ojos. Ilustraciones de la autora. Barcelona: Sd-Edicions. Colección Cabeza Borrada.

miércoles, 1 de mayo de 2013

¿Paro o trabajo juvenil?




Y hoy, día del trabajo, ¿quién dice que los jóvenes de este país no quieren poner freno a la tasa de desempleo juvenil más elevada en los confines del viejo continente? Por lo que veo en televisión son muchos los jóvenes que acuden a “Hombres, Mujeres y Viveversa” para hacerse de oro comportándose como meretrices de cierto caché o, por el contrario, labrarse un futuro en el papel couché, el ocio nocturno o el mundo de la prostitución. A ello debemos sumar todos esos programas de periodismo de ¿investigación? que nos regala “Telecincué” y “2x2”, los que, paseándose por burdeles, macrodiscotecas y playas, o regalándoles a sus padres tremendas zurras, dan buena muestra del negociazo que supone irse de putas, comerciar con metanfetamina en cristal o lucir tanga.
No emularé a mi abuela diciendo que es una vergüenza, ya que los actores de esta realidad no tienen el más mínimo pudor a la hora de mostrarla, pero si me gustaría gritar que: ¡Así nos va! ¡Y nadie pone remedio!
Muchos son los viandantes que los escudan tras la crisis, esa que, además de desindustrializar el país, ha condenado a la miseria cultural a una caterva de anormales (creo incluso que podríamos decir “normales” dada su abundancia) que no terminaron la secundaria en pro del gimnasio y la batuka, los batidos proteícos, la Play Station®, la ropa de quita y pon, el sexo sin protección, el lomo con patatas y los espaguetis, y los móviles de última generación.
Si comparamos esta propaganda juvenil (una palabra seguramente más definitoria) televisiva, con la de otros países desarrollados, seguramente constatemos que, a pesar de imágenes similares a la nuestra, no se detienen en apologías de la casquería. Gente sana, con ideas, emprendedora, que sufre a diario por labrarse un futuro, deportistas, soñadores y creativos, llenan los mensajes que se envían al futuro, ya que, para intentar ser mejores, lo primero es CREERLO.
Como ejemplos de esta cultura y comunicación dirigida a las masas les presento dos libros que, aunque no pueden recibir el calificativo de obras maestras, me han encantado por su interdisciplinariedad (literatura y ciencia), un mensaje dirigido a preadolescentes vivos y trasnochados, y un lenguaje cercano. Por ello, Las obras escogidas de T.S. Spivet (Reif Larsen – Editorial Seix Barral) una “train movie” a caballo entre dos dramas personales y con carácter de viaje iniciático, y La evolución de Calpurnia Tate (Jacqueline Kelly – Editorial Roca), una historia femenina sobre la necesidad de saber, conocer e investigar en un mundo científico circunscrito a los hombres, además de deleitar a evolucionistas y biólogos, se erigen como ejemplo de lucha por un mundo mejor.
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