jueves, 31 de octubre de 2013

Noche de monstruos


Y sucumbiendo a ese espíritu terrorífico anglosajón que inunda colegios y bares durante el día (y noche) de hoy, víspera del Día de Todos los Santos, adelanto el poema de los viernes al jueves de la mano de brujas y monstruos para desearles un largo, otoñal, relajante y fresco (¡por fin!) fin de semana en el que un servidor se atiborrará de buñuelos de viento, pisará las hojas caídas y disfrutará del olor de las primeras castañas asadas.

La bruja Carlota,
desde hace año y medio,
tiene una mascota
fea sin remedio.

El monstruo orejudo,
de una sola garra,
chirría a menudo,
como uña en pizarra.

Verde y granujiento,
tiene en el hocico
nariz de pimiento:
¡mide metro y pico!

Con sus cinco colas
y sus siete pies,
hace mil cabriolas
y anda del revés.

Viscosa y dentona,
tiene la criatura
pelos de fregona
y un palmo de altura.

La bruja Carlota
no cambia a Facundo
por otra mascota,
por nada del mundo.

Carmen Gil.
El monstruo Facundo.
En: El libro de los monstruos.
Ilustraciones de Sonia Sanz.
2012. Madrid: Toromítico.


miércoles, 30 de octubre de 2013

Cuentos versionados


Desde los años setenta y ochenta, periodo en el que las ideas de progresismo empezaron a afianzarse en una sociedad ávida de cambios que paliaran el trasnochado mundo que la primera mitad del siglo XX había traído, la literatura infantil vivió una pequeña revolución que ha sobrevivido hasta nuestros días.
Es en el mundo de los cuentos de hadas donde se hacen más palpables estos cambios… Los cuentos clásicos empiezan a sufrir una revisión por parte de diversos autores que los adaptaron a la realidad cambiante, otorgándoles puntos de vista más próximos a los problemas sociales de esos días (que podemos considerar todavía vigentes) como eran el divorcio, la emancipación de la mujer, los derechos humanos, el racismo, la xenofobia o la homofobia. Todos ellos candentes y bajo la omnipresente mano de los libros de valores (un pesado lastre del que todavía no se ha librado la LIJ del siglo XXI), tomaron forma en las narraciones pre y postrománticas de Andersen, los hermanos Grimm o Perrault, algo que en aquellos años se tomo como una novedad y que hoy, y bajo mi punto de vista, me parece un gran despropósito. Desde la publicación de los Cuentos políticamente correctos y otras obras propias de regímenes socialistas, algo ha cambiado en la visión dogmática que durante tantos lustros ha imperado en el mundo de los libros para niños y que soporta y ha soportado el yugo de la educación buenista de la que tanto se alardea en colegios y centros de enseñanza secundaria.
Tenemos Caperucitas feministas que se comen al lobo con patatas, lo capan y lo queman en una hoguera donde podría arder hasta el mismísimo diablo; también las tenemos heroínas que no se dejan amedrentar ni por su abuela, ni por la madre que las parió; deslenguadas y viciosas; vestidas de cuero, arnés y látigo; incluso maquiavélicas, políticas y poderosas… (¡Hasta dónde hemos llegado!).
Los cuentos clásicos, esos que Bruno Bettelheim desmenuzó en su psicoanálisis de cuentos de hadas (una obra técnica de obligada e insufrible lectura… que todo hay que decirlo…), tienen unos valores intrínsecos y la suficiente libertad para que cada lector, cada oyente, capte la esencia necesaria y aprenda según sus necesidades. Es por ello que se figura una genial estupidez añadir un discurso de catequesis a un relato tradicional con moraleja (me recuerdan a esos padres que hablan con voz de tontos a sus hijos mientras estos, en su mente infantil que no estúpida, piensan que los primeros son completamente gilipollas).


Lo siento pero me gustan las Caperucitas Rojas de toda la vida, aunque se presenten en nuevos formatos como los que la editorial Milimbo en su Little, Little Red Ridding Hood, ha troquelado para los jóvenes lectores. Esas que inocentes y confiadas van a visitar a su abuelita, cruzan el bosque, y se topan con un lobo hambriento y malvado que, tras zamparse a la nieta y la abuela, es ajusticiado por un valiente cazador. 

lunes, 28 de octubre de 2013

¿Mucha o poca vergüenza?


Los alumnos de ahora, además de airados, osados, maleducados, extremos, (¡Ups! Creo que los de mi generación nos parecíamos bastante… ¿o no?), son ñoños, cursis, apocados y hasta vergonzosos. Aunque pensemos que de vergüenza no tienen un ápice, son incapaces de desenvolverse socialmente, desconocen las convenciones sociales y tienen menos arrojo que un pato.
Unos se niegan a hacer recados, los otros son incapaces de solucionar una compra mal realizada, no saben pedir ayuda y, lo que es peor, necesitan a sus padres de manera omnipresente (excepto para retozar entre las sabanas con el ligue de turno…).
Se preguntarán cómo hemos llegado a esto, y les responderé que de una manera muy sencilla: eximiéndolos de toda responsabilidad. Los chavales de hoy día no sólo son un cero a la izquierda a la hora de pasear al perro, hacer la cama, fregar unos platos o sacar la basura, sino que no prestan la mínima atención a lo más importante, ellos mismos.
El empeño de muchos progenitores en criar inútiles a edad temprana (por no decir desde el nacimiento), está provocando un colapso emocional en los jóvenes de hoy día, que, unido a la mala educación y la falta de respeto que se estila en occidente, es un cóctel molotov en toda regla para el futuro no muy lejano (¿Qué empresa se va a hacer cargo de tanto inútil?...  ¡Cualquier trabajo necesita un mínimo de responsabilidad!).
Desde la cuna los niños deben aprender a ser autosuficientes, expresar lo que sienten de una manera adecuada, ser capaces de solucionar sus problemas, su habitación, e incluso, sus papeleos. Ser solventes y respetuosos. Resignados y luchadores. Sentir la vida y dejar vivirla. Algo que pasa, como todo, por enfrentarse con la realidad sin complejos, el ejercicio que la Mimí Tomatito, de Laure Monloubou (editorial Bruño, colección Cubilete) termina haciendo como consecuencia de la presión que sobre ella ejerce un pequeño mundo de tocapelotas y concepciones erróneas. Una niña que explota y experimenta que, no hay nada mejor para la salud física y mental que sentirse capaz, o en su defecto, intentar sentirlo.

viernes, 25 de octubre de 2013

Disparate de país


Empezando por Bárcenas y terminando por la trama de los E.R.E. andaluces, ni qué decir tiene que la reputación de esta absurda nación siempre queda en entredicho. Sindicalistas que insultan a los magistrados, padres adoptivos que asesinan a sus hijos, desempleados nacionalistas que vociferan el querer ser españoles y un otoño a treinta grados centígrados… ¡No hay más que hablar! Queda para sentencia el eslogan de “España es un total disparate”..., a menos que se siga escuchando desde el cielo las coplas del gran Manolo Escobar.

Este era un país un día
donde todo iba al revés,
el sol de noche salía,
el cielo estaba en los pies.

El perro llevaba al dueño
amarrado con mecate;
todo reflejaba el sueño
de un profundo disparate.

La gente calzaba platos
de mantel era su ropa,
y en la mesa los zapatos
estaban llenos de sopa.

[…]

Eugenio Montejo.
Disparate.
Ilustraciones de Gerald Espinoza.
2013. Caracas: Ekaré.


jueves, 24 de octubre de 2013

Día de la Biblioteca

¿Quién dijo que fueran aburridas, feas y polvorientas?

Who said libraries were boring, ugly and dusty?


 Pueden ser curvas, ... /They could be curved, ...


... hechas en Estados Unidos, ... / ... Made in U.S.A, ...


... estar en los parques, ... /... park, ...


... amuralladas, ... / ... wall, ...


... increíbles, ... / ... gorgeous, ...


... arenosas, ... /... sandy, ...


... homogéneas, ... / ... homogeneous, ...


... divertidas, ... / ... funny, ...


... londinenses, ... / ... Londoner, ...


... campestres, ... /... country, ...


... de bienvenida, ... / ... welcoming, ...


... infinitas, ... /... infinite, ...


... asimétricas, ... /asymmetric, ...


... de arriba hacia abajo, ... / ... up and down, ...


... ¡Y hermosas! / ... and beautiful libraries!

miércoles, 23 de octubre de 2013

Modas japonesas


Que lo oriental está de moda en la parcela editorial, más que un hecho, es una rotundidad.
Los jóvenes occidentales devoran manga a manos llenas (¿será fruto de la castración emocional que sufren en los últimos tiempos?); uno cree perderse entre el intrincado laberinto que representan las series anime; decenas de ñoños culebrones coreanos  seguidos por hordas de quinceañeras; sushi, nori, wasabi y sashimi en todas las esquinas; el retorno del origami al mundo de las manualidades de alto “standing”… Son razones varias que se me ocurren -a bote pronto- para argumentar esta fiebre amarilla recién horneada (tranquilos, el año que viene cambiará de color).
Sin kimono y con asombro, veo desfilar gran cantidad de autores e ilustradores del lejano oriente, una cultura que empieza a invadirnos en aras de su originalidad y exotismo. Aunque con otra manera de narrar (más surrealista, sin lugar a dudas) y menos concluyente (esos finales en el aire a veces me ponen muy nervioso), japoneses, chinos y otros autores de pliegue palpebral acusado, están copando poco a poco el mercado de los libros para niños con sutiles ilustraciones de aguadas dinámicas y figuras estáticas. Si bien es cierto que la llamada globalización está aportando variedad y mezcolanza (gastronómica y LIJera), también se echa de menos cierta selección a la hora de comprar derechos de autor y publicación, para no errar en el intento y ganar un dinerillo... Con esto hay que decir que es imposible comparar el trabajo de Mitsumasa Anno o Satoshi Kitamura con los bodrios (llenos de friquismo en muchas ocasiones, todo hay que decirlo…) que últimamente se editan procedentes del país de la seda y el crisantemo… Tener los ojos rasgados es una cosa y hacer buenos libros para niños es otra.


No se alteren. Es una mera opinión. Si quieren mi recomendación, aquí la traigo… Si me dieran a elegir entre todos los libros nipones editados en castellano esta temporada otoñal, elegiría Karl y la torre misteriosa, del japonés Junzo Terada (Bárbara Fiore Editora), una de esas joyas literarias que, con mimada puesta en escena (me recuerda a esas series de dibujos japonesas de los ochenta, como Banner y Flappy, El bosque de Tallac o La aldea del arce), se presenta al lector como un  cuento de aventuras de nuevo cuño pero con sabor añejo.

lunes, 21 de octubre de 2013

Amores de mentira


Como si de un instrumento demoníaco se tratase, Internet está cambiando nuestras vidas a pasos agigantados. Desde la compra en establecimientos extranjeros, la adquisición de billetes de tren a bajo coste, la información inmediata, pasando por la conciliación de la vida laboral y familiar, o la tele-formación, la Red nos ofrece una gran cantidad de facilidades que mejoran el día a día… aunque, lamentablemente, también lo empeoren…
Fraudes cibernéticos, desfalcos bancarios, publicidad engañosa, casinos virtuales o pornografía a espuertas, son algunas de las malas prácticas que más abundan en ese espacio de la banda ancha y que están modificando muchos hábitos y comportamientos de esta especie humana tan estúpida a la que pertenecemos.
De entre todos ellos y uno de máxima actualidad, es el hecho de que nuestras relaciones amorosas y sexuales están cambiando descontroladamente. La mayor parte de los jóvenes (y no tan jóvenes) de nuestro país indican que, el consumo masivo de pornografía, las redes sociales, y la ingente cantidad de chats y páginas para establecer contacto con otros iguales, hacen disminuir la edad a la que se tienen las primeras relaciones sexuales, disparan la promiscuidad, potencian el contagio de enfermedades de transmisión sexual y producen trastornos psicológicos basados en el déficit de la autoestima, la incompetencia emocional y sexual, y, tristemente, el vacío interior. En una frase: hemos profanado el amor.
Como ha ocurrido a lo largo de nuestra historia y debido probablemente a nuestra naturaleza pecadora, nos sentimos atraídos hacia la parte más instintiva y animal, dejando a un lado la faceta social que tanto necesitamos en el mundo estructurado a golpe de siglos. Es por ello que ambas entran en conflicto y sufrimos el desorden que nos lleva a no distinguir entre A y B, una realidad que, gracias a los adelantos tecnológicos, se apodera de nuestro yo adolescente y nos guía por otros caminos.


El amor, cuando es amor, es algo intenso, en ningún caso desbocado. El amor, cuando es amor, es algo mutuo, nunca egoísta. El amor, cuando es amor, es sincero, no corrupto. El amor, cuando es amor, es algo real, jamás virtual. Si todas estas premisas quedan extrapoladas al sexo, tenemos que amor y sexo, aunque distintos, se sostienen por pilares idénticos que debemos conocer y valorar por nosotros mismos, dejando a un lado fantasías y mundos irreales.
Y como buen ejemplo de estas sensaciones, en vez de pantallas, teclados y ratones, lean Los indomables pensamientos del señor O, con texto de Amalia Boselli e ilustraciones de Vero Gatti (editorial Adriana Hidalgo – Pípala), un libro que habla de la locura que acarrean los amores de verdad.

viernes, 18 de octubre de 2013

Semana de la LIJ Alemana (V): Rimas... Poesías...



Desde los exitosos Josef Guggenmos o James Krüss, pasando por Peter Hacks, Fredrick Vahle, Edmund Jacoby o los mísmisimos Friedrich Schiller (Der Handschuh) o Goethe, la poesía (Gedichte) en alemán (no tan prolífica como la castellana), es bastante consciente de que los niños, además de canciones, retahílas y leyendas (bastante comunes por aquellos lares desde que el tiempo es tiempo), se sirven del lenguaje para comprender el mundo próximo, palpable, y a veces, demasiado actual. Con una poesía moderna y críptica en ocasiones (no nos olvidemos del doble sentido), el poeta germano rompe una lanza en los nuevos tiempos y se deja llevar por su afán de instruir, algo muy evidente en la desunión que las dos Alemanias (oriental y occidental) también extrapolaron a su cultura y forma de educar a los lectores de uno y otro bando, bien fuera con rimas, imágenes o cuentos de hadas.
Esperando que hayan disfrutado de una semana de letras (y música) germanas y con sendos poemas de la RFA y la RDA que me regalé este verano durante mi estancia en la Baja Sajonia, me despido hasta la semana que viene. Auf Wiederlesen!

Hier ist zu sehen und zu lesen,
was Zirkusclowns wohl sind für Wesen.

Wenn sie in die Manege latschen,
muβ jedes Kind vor Freude klatschen.

Sie könne die Trompete blasen
und bohrn zum Spaβ in ihren Nasen.

Wilfried Blecher y Wilfried Schröder.
Kunterbunter Schabernack.
1968. Berlin DFR: Georg Bitter Verlag.

Sie teilen sich beim Lesen
daβ mirs im Kopfe schwirrt:
in eins, das immer dicker
und eins, das dünner wird.

Wenn ich die letzte Seite
mit flinker Hand umwende
vereinen sie sich beide
zu einem Buch am Ende.

Walther Petri.
Bucher sind Zauberwesen.
En: Tohuwabohu.
Ilustraciones de Gisela Neumann.
1986. Berlin DDR: Der Kinderbuchverlag Berlin.

jueves, 17 de octubre de 2013

Semana de la LIJ Alemana (IV): Lectores... Instituciones... Editoriales...


Aunque desde Europa y basándose en informes educativos, pedagógicos, e incluso veterinarios (que aviso, me paso por el forro…), quieran vender una imagen de la boyante, avanzada e instruida Alemania, poco tienen que hacer con un país que copa el 20º lugar de PISA 2012 en la materia que aquí nos ocupa, la lectura. Un puesto que, frente al 33º de la lúdica y despreocupada España, esa que muchos tachan de ignorante y analfabeta,  no se traduce en éxito rotundo, sino en una evidencia más de que algo preocupa en el viejo continente.
A pesar de lo poco que brilla el sol, los centímetros de nieve que cubren sus calles y los grados bajo cero que sufre Germania, sus habitantes no invierten las horas de este encierro invernal en leer a Von Chamiso o Hegel, algo que cabría esperar de un país que tanto alardea de sus mínimas tasas de paro juvenil, un sistema educativo altamente instructivo y una tradición humanística más que palpable.
Es una evidencia que el mercado editorial infantil germano lleva en alza unos cuantos años a tenor del incremento en las ventas (representan el 15% del total) y de la venta de licencias internacionales de títulos infantiles (un aumento del 24% y siendo las editoriales españolas el mayor comprador de éstas), pero no se engañen... Endiosada por las nuevas tecnologías y la ingeniería de última generación, la Alemanía rural e industrial sufre de manera tardía el colapso cultural que germinó en una España abonada por la explosión inmobiliaria (eso que llevamos de adelanto), ya que, a excepción de los grandes núcleos de población como Hamburgo, Frankfurt o Berlín, donde se concentra una juventud culturalmente inquieta y ávida de saber, así como instituciones como el Arbeitgemeinschaft Jugendliteratur und Medien (AJuM), la sección del IBBY en este país, el colectivo de editoriales de LIJ alemana, la Biblioteca JuvenilInternacional de Munich o el Museo de Libros Ilustrados de Troisdorf, la lectura es la misma y aburrida castaña pilonga que en cualquier otra parte.


Lo que sí estoy dispuesto a reconocer es que,  aunque no sea oro todo lo que reluce, el protestantismo, esa religión práctica y utilitaria, juega un gran papel en el desarrollo centroeuropeo y nórdico de estos días, y haciendo mella en la sociedad premia el esfuerzo en vez de la penitencia semanasantera, algo que denota el alto número de usuarios (sobre todo aquellos de hasta doce años de edad) y préstamos que realizan las bibliotecas alemanas durante todo el año (por un lado, los alemanes utilizan el gasto social que suponen sus impuestos y por otro amplían su oferta de ocio más allá de bares y restaurantes). En definitiva, un trabajo que, aparte de en la ciudadanía y las instituciones, muchas de las veces recae sobre la intrincada red editorial que ayuda a autores nóveles, apuesta por nuevos productos y recupera otros que han caído en el olvido. De entre la enorme cantidad de empresas que engordan el suculento bocado LIJero, son Beltz & Gelberg, Ravensburger, Carslen, Cecilie Dressler, Kinderbuchverlag Wolff, Nord-Süd o Peter Hammer, las más conocidas del sector, uno que, a día de hoy, supone una gran baza para los pequeños lectores que desafían los smart-phones y demás distracciones que impiden ojear un libro y, de paso, disfrutar.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Semana de la LIJ Alemana (III): Autores... Ilustradores...

Si ayer hablábamos de escritores, hoy toca un análisis sintético de la ilustración alemana. Un análisis que comienza con artistas de los siglos XVII al XIX, como son Albrecht Durer (para mí, el primer ilustrador) o Adrian Ludwuig Richter (grabador que imaginó los cuentos de los hermanos Grimm) y obras como el Pedro Melenas de Heinrich Hoffmann (todo un clásico), la ilustración alemana sufre un gran punto de inflexión en el siglo XX que comienza con las líneas adultas de George Grosz o Heinrich Kley y las más suaves y aniñadas del austriaco Ludwig Bemelmans (Madeline). 



Al contrario de lo que sucede con las letras, las imágenes que acompañan los textos literarios para niños no beben en exceso de las tradiciones nórdica e inglesa como cabría esperar, sino que sus influencias se encasillan en un apartado de ruptura, simbolismo y abstracción que procede de la Francia impresionista y expresionista.
En cuanto a las técnicas y materiales podemos decir que, a pesar de la influencia que la ilustración anglosajona de preciosismo y acuarela ha tenido en toda Europa, las escuelas germanas (excepto la austríaca Lisbeth Zwerger) han preferido técnicas más sencillas que abandonan el realismo (a veces también el figurativismo) y se decantan por la sencillez de las formas y los mensajes encriptados. También hay que señalar que los artistas eligen técnicas más próximas al público infantil como son los lápices de color, las ceras, el collage y los acrílicos y témperas, algo que podemos constatar en la obra de grandes ilustradores alemanes como Wolf Erlbruch, Susanne Rotraut Berner o Jacky Gleich.
Por otro lado, la estética del tebeo, la historieta y la caricatura es un valor seguro para muchos ilustradores que, como Jutta Bauer, Norman Junge, Nadia Budde, Helme Heine, Manfred Bofinger, Ali Mitgutsch o Janosch, dan mucha importancia a un vínculo entre lector y autor que parte de la risa y del humor.




A pesar de que la ilustración de libros para niños germana tenga una estrecha relación con la ilustración europea, también hay romper una lanza por ella y por figuras como Quint Buchholz, Nikolaus Heidelbach, Binette Schroeder, Klaus Ensikat o Jörg Müller que, desde la vanguardia y la modernidad, constatan la influencia que los movimientos culturales y artísticos que tanto influjo ejercieron en la Alemania dividida, también han aportado su grano de arena a una pequeña revolución en el campo de la imagen literaria.



Si bien es cierto que los anteriores son valores a resaltar, también hay que decir que muchos de estos trabajos (sobre todos los de la segunda mitad del siglo XX) carecen de movimiento y dinamismo, plasman imágenes que no ofrecen continuidad al ritmo narrativo, algo que supongo puede estar relacionado con la relación que otrora parte del territorio alemán mantuvo con los movimientos artísticos de la ex U.R.S.S., pero que poco a poco se repone con artistas como Peter Schössow, Anke Khul, Susanne Janssen o Friedrich Karl Waechter.



martes, 15 de octubre de 2013

Semana de la LIJ Alemana (II): Autores... Escritores...

Como en cualquier familia, la LIJ alemana, mantiene un nexo común con la del resto de países de la vieja Europa, a la vez que posee una serie de rasgos que la caracterizan y se basan en ciertos aspectos que esbocé ayer.


El punto de inicio de este tipo de literatura es, inevitablemente, la tradición oral que en este caso mucho se ve moldeada por las leyendas nórdicas y una cierta influencia de una Centroeuropa medieval. No es hasta el trabajo recopilatorio de Wilhem y Jakob Grimm que la literatura para niños da un paso de gigante en la cultura germana, dueña y señora de un territorio más vasto que hoy día, empezando a mirar hacia el mediterráneo dadas sus relaciones con Italia y España. Es sobre esa tradición cuentera de corte fantástico y moral sobre la que se cimentan las bases de una narrativa para niños que, complementada por la cercanía del danés Andersen, se mantiene estática hasta el siglo XX en el que sufre una revolución marcada por dos grandes eventos: las Guerras Mundiales y la división de las dos Alemanias.


Es por todos sabido el gran impacto que supone en la cultura occidental el triunfo de Adolf Hitler en las elecciones de 1933, así como en todos los eventos posteriores que se suceden en la Segunda Guerra Mundial y que sirven de base para los relatos de Judith Kerr o todos los autores polacos adoptados por el mundo editorial germano, víctimas del holocausto judío que sirven a la memoria literaria y colectiva de estas masacres.



Así, una Alemania derruida, odiada y dividida, debe reconstruir una nueva forma de pensar, algo a lo que contribuyen las nuevas corrientes que, entre socialismo y liberalismo, ven germinar autores que, como Eric Kästner o Paul Maar, dan a luz personajes como Emil o Sams, que suponen una revolución en el campo de los libros para niños alemanes (y que bebe de la sueca Pippi Langstrumpf de Astrid Lindgren). Así emergen historias libertarias y rebeldes que encandilan al pequeño público. Así mismo, Ursula Wölfel, Gudrun Pausewang y Michael Ende, empiezan a abonar el terreno para hablar de una verdadera LIJ en alemán fantástica y surreal que llena las librerías durante los años setenta y ochenta.
Si a ello unimos las grandes corrientes migratorias que, desde ex territorios coloniales y los países mediterráneos, sobre todo los limítrofes con Oriente Próximo, repueblan la Alemania de las oportunidades de postguerra, estas historias infantiles se llenan de exotismo y problemas sociales derivados de una multiculturalidad (“Migrantenliteratur”) que bulle en las grandes ciudades a ambas orillas del Rhin. Es así como el africano Hermann Schulz, el turco Rafik Schami o la finesa Marjaleena Lembcke abanderan este tipo de literatura social.




Durante la década de los noventa y principios del siglo XXI, el álbum ilustrado hace su aparición de la mano de nuevos autores como Heinz Janisch, Axel Schleffer, Werner Holzwarth o el holandés Martin Baltscheit que, abandonando una imagen acomplejada y conciliadora, se sirven del humor (más propio del Benelux), para captar nuevos y libres lectores que, con Cornelia Funke, Andreas Steinhöfel, Jürg Schubiger o Daniel Napp, aúpan la nueva literatura infantil alemana, más laxa y divertida.

B.S.O.: Annett Louisan. (2007). Kleine Zwischenfälle.

lunes, 14 de octubre de 2013

Semana de la LIJ Alemana (I): Ideas... Pinceladas...


A Marifé.
A los españoles en Alemania.

Teniendo en cuenta que la historia es de naturaleza repetitiva, que el españolito tiene que emigrar a otros lares para ganarse una vida que en su patria se le niega a tenor de las circunstancias, y que uno de esos destinos laborales es Alemania, no podía dejar pasar la oportunidad de dedicarle unas cuantas entradas a la literatura infantil que se mama en dicho país, tan querido, y a la vez tan odiado.
Como cualquier otra faceta de la vida, como parte de la cultura, la Literatura es otra mera extensión de la idiosincrasia de los pueblos, una que se cimienta sobre la historia, el carácter y las perspectivas de sus habitantes. Mientras que en España, el panorama literario se construye sobre las leyendas medievales, la omnipresente Guerra Civil, su transición, y los conflictos entre sociedad y religión, los libros para niños germanos tratan temas que van desde la cultura nórdica y centroeuropea, unas I y II Guerras Mundiales que pasan por el vergonzante nazismo y el recordado holocausto judío, las diferencias, similitudes y conflictos entre los regímenes de las antiguas RDA y RFA, unas ideas de multiculturalidad y tolerancia basadas en la inmigración que trajo la segunda mitad del siglo XX, y los principios morales de orden, resignación y sacrificio que aúpan al protestantismo, piedra angular de esta nación.
Aunque son muchos los refritos de literatura clásica (desde Goethe a Heine) que se pueden encontrar en la librerías alemanas (en eso no hay mucha diferencia con las editoriales españolas), la literatura para niños, alejándose del sentido crítico, opta por demonizar el pasado más reciente de su historia y construir en los jóvenes lectores un nuevo acervo casi imaginario de respeto y aceptación global, repleto de dogma “buenista” que, intentando escapar de un pasado no muy boyante en el que mucho tuvieron que ver los eternos conflictos centroeuropeos, redimen del pecado y eximen de culpa a las generaciones ¿lectoras? de ese futuro esplendor automovilístico y tecnocrático (a juzgar por las ventas desorbitadas del e-book) que desde el viejo continente se prodiga por todas las televisiones.



Alemania mira al futuro gracias a Angela, los mini-jobs y el apoyo de los países colindantes, mientras que los demás le vamos a la zaga para picotear entre las sobras de una Europa paupérrima, pero ¿hasta cuándo esta hegemonía?... El paro aumenta, la educación crepita, el P.I.B desciende paulatinamente y los libros infantiles, ese indicador de pequeñas ideas y grandes intenciones, mueren con lentitud. Vox populi que anuncia una cura de humildad que, a pesar de desmoronar esa fuerza que exhalan los pueblos germanos, imprima una pizca del corazón que nos sobra a los mediterráneos.

viernes, 11 de octubre de 2013

Ausencia


Hoy toca cruzar caminos, puentes y carreteras. Y, tras la pereza del viaje, asomado a la ventanilla, veo pasar el monte, los ríos y los rebaños de ovejas. Discurren las ruinas de aldeas, de cortijos y hogares abandonados. Esos que antaño guardaban risas y llantos, hablaban de otra vida no muy lejana y todavía hoy nos recuerdan lo que fuimos y hemos olvidado.

Espliegos y zarzales.
Sabinas y cerezos.
Olivos y amapolas.
Senaras y barbechos.

Nadie queda ya
entre los adobes.
Ni los viejos
que amaban
las solanas
ni los niños
menudos
del invierno.
Nadie queda ya
entre los adobes.

Jarales y tomillos.
Barrancos y romeros.
Encinas y trigales.
Carrascos y recuerdos.

Ramón García Mateos.
Ausencia.
En: De los álamos al viento.
Ilustraciones de Fernando Vicente.
2013. Pontevedra: Faktoría K de Libros.


jueves, 10 de octubre de 2013

Otoño de LIJ

Esto otoño “lijero”, se presenta muy animado, algo que se agradece después de un verano en el que lo más candente han sido las playas de bajo coste, La sureña© y los botellones ilegales.
De entre los lugares donde la literatura infantil y juvenil se erigirá protagonista en las próximas semanas, les recomiendo:
-Los llamados Diálogos de Otoño de la Casa del Lector que reúne tres interesantes propuestas de información que llevan por título De la cuna a la nube. El itinerario lector que involucra a la familia (25 y 26 de octubre), Álbumes ilustrados. Educar la mirada (15 y 16 de noviembre, y… ¡la mar de prometedor!), y La biblioteca escolar de calidad, ¿utopía o ilusión? (12, 13 y 14 de diciembre), cuyas preinscripciones se pueden realizar aquí.


-La exposición en la Biblioteca “Jaume Fuster” (Barcelona) con la que la editorial La Galera, pionera en el fomento de la LIJ en catalán, celebra su cincuenta aniversario acompañada de escritores, ilustradores y, por supuesto, lectores. Más información, aquí.



-Uno de los mayores expositores de ese oscuro objeto de deseo llamado “libro”, la Feria del Libro de Frankfurt, por donde desfilarán del 9 al 13 de octubre toda suerte de autores de decenas de países que llevarán consigo obras de nueva hornada y las últimas propuestas editoriales a un lugar como este.


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