viernes, 28 de marzo de 2014

Tristes guerras...


Aquí, todo el que puede lía una guerra. Excusas viariadas, sobre todo de ego, envidia o dominación, planean por las cabezas pensantes de mandatarios y poderosos… Putin, Merkel, Obama… ¡Todos quieren la guerra! Desde Colombia a Birmania, desde Crimea hasta Sudán, desde Kosovo hasta Irán, pasando por El Congo, Siria, Irak o Nigeria… ¿No tendrán bastantes ya? ¡Ay, si pudieran terminar con todas! ¡Con cada una de ellas!... La cuestión es que queramos…, que quieran…

No sé si podrán,
pero si pudieran…
que cambien las escopetas
por montones de piruletas;
y todas las palabras feas
por notas semicorcheas.

No sé si podrán,
pero si pudieran…
que cambien, ante todo,
las lágrimas saladas
por millones de litros
de leche merengada.

Roberto Aliaga.
Si pudieran.
En: Poemitas de maíz.
Ilustraciones de Laura González.
2008. Málaga: CEDMA.
Ilustración de la entrada: Adam Ellison. Child soldier


jueves, 27 de marzo de 2014

Líderes indiscutibles


Entre vítores y aplausos ha quedado enterrado Adolfo Suárez, el único presidente de la democracia (pese a quien pese), una inoportuna muerte que, además de entristecer a familiares y allegados, ha eclipsado por completo esas marchas (in)dignas que asolaron Madrid el pasado fin de semana. Seguramente la divina providencia ha puesto algo de su parte para aleccionar a sectarios y pesebristas, esos que mucho abogan por pluralidad y comunismo pero que poco saben de honor y consenso.
D. Adolfo Suárez fue masacrado y aislado por sus coetáneos. Solo ante cientos de dentelladas que nacionalistas, políticos de cualquier estofa, militares, monarcas, una España abigarrada por el fascismo ulterior, y otras garrapatas (esas mismas que ahora le untan cera, jabón y vaselina), el par de cojones de este hombre dieron, no sólo para mantenerse impasible en un escaño agitado por el tejerazo, sino para dar muestras de un discurso conexo, unas habilidades discursivas sin parangón, e ideas preclaras a pesar de las múltiples adversidades heredadas.
Quizá son muchos los que alaban el valor de los líderes foráneos, esos que como Margaret Tatcher, Ronald Reagan o Nelson Mandela (recientemente fallecido y homenajeado por todo lo alto, incluso con álbumes ilustrados como el de Kadir Nelson y publicado en España por la editorial Juventud) han escrito la Historia con letras de oro, pero también hay muchos otros más anónimos, no tan mediáticos pero con el mismo temple para marcar el ritmo con pasos firmes.


El caso es que, sea cual sea el color, origen y convicciones de los mandatarios, existe un cuorum social rotundo para rendir honores a quienes abogan por la justicia, la integridad y la humildad, sin dejar a un lado la honestidad y el deber. Sobre todo si los comparamos con los que vienen después, que la mayor parte de las veces suelen ser pan para hoy y hambre para el mañana…
Sólo un consejo a estos últimos: A ver si aprenden y predican con el ejemplo, aunque no estén hechos del mismo material que los grandes.

miércoles, 19 de marzo de 2014

De maldad... y bondad.


Que la gente mala abunda, es una realidad de sobra conocida…, pero también es de notar que, con más frecuencia de la debida, también solemos confundir los espíritus libres y divertidos con aquellos viles y ennegrecidos.
Seguramente más de uno -progenitores sobre todo, los maestros ya estamos de vuelta…- se sorprende de lo avispados que son algunos niños, con sus ocurrencias y con ese tópico del “salirse con la suya” a base de pucheros y otras mentirijillas, pero lo cierto es que conozco pocos niños (haberlos, haylos) que acaparen maldad a raudales, prueba de haber sido engendrados por el mismísimo demonio. Eso sí, conforme vamos creciendo, las cualidades o defectos se acentúan y algunos pasan a ser pre-delincuentes, criminales y auténticos mafiosos…


 Hay una notable diferencia entre los juegos y las jugarretas (los primeros tienen un aspecto lúdico y, a veces, hasta didáctico, y los segundos evidencian un carácter dañino, incluso cruel), pero también debemos saber que viven cosidas por un sutil y fino hilo que casi siempre es muy sencillo de quebrar, algo de suma importancia durante la adolescencia, una etapa tan difícil, como compleja. Para cualquier púber, dejarse llevar por el lado oscuro de la fuerza es algo más fácil (¡que se lo digan a Darth Vader!), que mantener templado el cerebro y decidirse por la cara buena de las cosas. Una tarea, que no sólo se consigue a través de genética y educación familiar, sino que depende de las dichas y desdichas impresas por la vida.


Pero no se preocupen por lo leído doy en este altavoz que comparto con ustedes, ni tampoco por los Consejos para niñas pequeñas, la retahíla de sugerencias un tanto canallas bajo las que subyace el doble sentido del genial Mark Twain acompañado por las fantásticas ilustraciones de Vladimir Radunsky (ediciones Sexto Piso), deben saber que todos los monstruos, no sólo  aquellos un poco pillos y juguetones, sino por los que también esconden un corazón travieso y noble tras una sonrisa, derrochamos bondad por los cuatro costados, esa materia prima que hace crecer el mundo y desafía a la oscuridad.

lunes, 17 de marzo de 2014

Entre fogones y otras historias


Si en algo ha confiado el gobierno estatal para salvarnos de esta crisis apabullante, es en la hostelería. Restaurantes, terrazas, bares de copas, casinos y puticlubs son la quintaesencia de un país que se pirra por el condumio y el beborcio. A tragar (sea lo que sea) no hay quien nos gane, se lo dice el aquí viajero que ha catado algo de mundo… Somos los reyes del peloteo y la farra, de la fiesta y el descanso, todo ello regado de opíparos banquetes, celebraciones familiares, la cañita imperdonable del mediodía, los almuerzos laborales o las vacaciones estivales. No lo duden: la mejor estrategia para exprimir las billeteras de todos los incautos foráneos y nacionales (de mi, el primero) es cebar a cualquier hambriento con bocatas de calamares, ibéricos de Guijuelo o gamba de Santa Pola.
Dado que es innegable que lo nuestro es el vivir bien, las televisiones se han llenado de concursos de cocina, en todas las esquinas se anuncian cursos de repostería,  los cocineros a domicilio se están forrando y las escuelas de hostelería no dan abasto. ¿Quién hablaba de que la gastronomía francesa no tuviera una digna competidora?  Cocido y empanada, cerdo y cordero, fabes y paella, legumbres y verduras, queso y vino, hacen de esta tierra el paraíso de los tragaldabas sea cual sea su origen, sexo o condición humana.
¡Oh, amada comida española! ¡Realidad democrática que traspasa pocas fronteras y llena tantas barrigas! ¡Desconocida y venerada! ¡No nos abandones a pesar de los precocinados, los gimnasios y las bebidas azucaradas! ¡Tú que tanto has hecho por el ama de casa, por la suegra y la nuera, por el gaznate del obrero y la niña malcriada, por alemanes, ingleses e italianos! ¡No dejes que gandules, conservantes, dietistas, solterones y otros paladares desagradecidos te aparten a un lado!


… Y no lo olviden: si les dan pavor sartenes y peroles, siempre pueden echar mano de Simone Ortega y su sabiduría culinaria, que para cocinar cuentos ya tenemos un recetario que Cintia Martín y Consuelo Digón recién horneado que lleva por título Cocina tu cuento favorito (Ediciones Tralarí), un rompecabezas de historias unidas por una espiral de acero que nos permiten jugar con las palabras, con las imágenes y los sabores de la imaginación.

viernes, 14 de marzo de 2014

Bichos casi primaverales



Despunta la flor del almendro, verdean de los campos y se escucha el zumbido de los primeros insectos, esos que nos acechan en las noches de verano y nos acribillan en las primeras hierbas de la temporada… Aunque no todos ellos son de malévolas intenciones (véanse mariposas y abejas), sí los hay groseros, caseros y desagradables. Escarabajos, saltamontes, grillos, cucarachas, moscas, termitas… ¡Termitas! ¡Espero que no devoren las vigas del techo!

La termita en un principio no era nada,
pero después fue termita.

Y como fue termita, decidió que sería una pequeña,
pero gran escultora.
Tomo sus herramientas
y subió por ramas,
troncos,
ventanas.

Y en cada sitio que se detuvo
talló:
aquí un pequeño planeta de canelo,
ahí una nube de sándalo,
ahí una jirafa de ciprés.

Y una pequeña termita,
que en un principio no era nada
pero después fue termita,
hizo pequeños universos de madera,
poblados de diminutas obras de arte
que viven quietas
y silenciosas
en ramas,
troncos,
alguna que otra ventana.

María José Ferrada.
La termita.
En: El baile diminuto.
Ilustraciones de Sole Poirot.
2011. Pontevedra: Kalandraka.


miércoles, 12 de marzo de 2014

La voz de la experiencia


Que la experiencia es un grado lo sabemos todos, no solo porque más sabe el diablo por viejo que por diablo, sino porque conforme crecemos, nos trata peor la vida, una que tiene muchas más cosas malas que buenas.
Aunque muchos piensan que la fortaleza es importante, a mi parecer es el ingenio (que no la ingenuidad) la cualidad capital a la hora de enfrentarse a los momentos duros con los que nos golpea el paso inexorable del tiempo… ¿Valdrá más ser pillo que rebosar bondad? Ahí lo dejo, para que esta España católica y prejuiciosa piense…
Aunque creemos que nuestro instinto de supervivencia está implícito en nuestra condición humana (y por tanto animal… ¿o debería ser al revés?), son demasiadas las personas que prefieren no enfrentarse a los peligros y avatares de la vida, tirando así la toalla antes de tiempo. No crean que es una cuestión de cobardía. Jamás. Quizá sea una decisión bien meditada y respetada, pero discrepo en su fundamentación. Sobre todo porque siempre tenemos cerca a personas que ya han sufrido los mismos o parecidos problemas que nosotros, que han luchado y llorado por los mismos o parecidos principios que nosotros, que han ganado o perdido las mismas o parecidas batallas, y pueden aconsejarnos antes de cometer una atrocidad.
Aunque los viejos y sabios, muchas veces decidan mantenerse al margen de lo que les acontece a los principiantes e inexpertos, muchas otras toman las riendas y comparten las vivencias y experiencias con los jóvenes, para templar su carácter y que puedan así enfrentarse a las adversidades por sí solos.


Escuchemos la voz de otros que bien nos quieren y dejémonos dirigir por sus palabras y estrategias, porque quizá algún día, como en la historia de Osito, la vieja jirafa y el muro de piedra tejida por las palabras de Susanna Isern y las ilustraciones de Betania Zacarías (ediciones La Fragatina), tengamos la oportunidad de guiar a otros por los tortuosos caminos de la existencia y sobre todo, no errar en el intento.



lunes, 10 de marzo de 2014

Del artisteo


El mundo del artisteo se cae por su propio peso, más todavía desde que la nuera de Tita Cervera (no tengo porqué llamarla de otra manera dado que ese es su título nobiliario) y Kiko Rivera Pantoja se han encaramado a esto de la creatividad para sacarse un buen sueldo y estar a todas horas en la tele… Es una pena que trabajadores incansables del pincel y la partitura, sacrificados horas y horas desde la niñez, no pasen de meros segundones y terminen sus días en la rambla barcelonesa aguantando australianos y alemanes…¡Qué cruz! Y así va España, este país de alta titulitis y baja meritocracia, donde menos vale el talento que un buen padrino.
Dejando a un lado lo anterior, me centraré en el divismo artístico… Ese espíritu de reina de las fiestas que se abarrota en los corazones creativos de quienes vagan por escuelas de arte, conservatorios, facultades, estudios fotográficos y de diseño, o salones de alta costura, es una máxima de todo el que aspira a pasar a la Historia. Caprichos, terquedades e inflexibilidad son las cualidades que hoy día necesita cualquier creador en el cotarro de las ideas y otras copias baratas (muchos todavía no se han percatado de que griegos y romanos ya se encargaron de inventar el arte), hasta que dan con algún que otro empresario canalla que, harto de tanta gilipollez, le da un buen par de ostias, lo baja de esa nube de postura infantil y lo pone a trabajar por cuatro pesetas, algo ante lo que el susodicho agacha las orejas, curra a todo trapo y sacrifica lo que haga falta de su arte y compás.  No hay nada como una buena dosis de realidad…


El artista que lo vale, no es aquel que se subyuga al poder (el hambre es otra cosa…), sino aquel que vive de lo que le gusta, sin reparos, ni cambios de última hora. Los grandes que tienen claras sus ideas, las plasman con calidad y eficiencia siempre son reconocidos como tales, tengan un solo cuadro o una única sonata. Sigan el ejemplo del protagonista de Soy un artista, un álbum ilustrado de Marta Altés (editorial Blackie Little Books) muy divertido y con un ritmo maravilloso que me ha encantado; no aten a su sensibilidad, déjenla desbocarse, sin medida y sin pausa y quizá, sin directrices ni corsés, vea la luz la obra de arte de esconden en corazón

viernes, 7 de marzo de 2014

Empezando con marzo


¡Y seguimos a vueltas con el invierno (este mes soleado) dejando atrás un triste febrero! Con un marzo algo más flojito (sin temperaturas bajo cero, algún que otro chubasco y un calor espléndido) y con días más alargados, se intuye, paso a paso, cierto olor a yemas rompiendo y brotes nuevos, algo que se agradece en el campo. Es por ello que, mientras esperamos la primavera, disfrutemos de los penúltimos coletazos del frío y el viento durante el mes que acabamos de empezar.

Es marzo ventoso
que inicia un crescendo
y a todos los músicos
les roba el sombrero.

Se forma un ballet
de gorros aéreos,
como una bandada
de pájaros nuevos.

Suplican los músicos
su pronto regreso
desde el balcón último
del faro del viento.

Antonio Rubio.
Marzo.
En: Almanaque musical.
Ilustraciones de David Pintor.
2012. Pontevedra: Kalandraka.


martes, 4 de marzo de 2014

Críticas de carnaval


Ataviado de alegría y los más variopintos disfraces ha llegado el carnaval a nuestra geografía pese al mal tiempo que nos está acompañando durante la última semana (si hay algo que odio de verdad es congelarme detrás de una máscara, más si cabe desde que los chinos nos proveen de lo imprescindible para dar la bienvenida a la cuaresma).
No se apuren porque aún quedan días –eclesiásticamente extraoficiales, claro está- para dar rienda suelta a nuestros instintos más carnales, colocarnos cualquier harapo y dar un buen susto a cualquier incauto, ya que, a pesar del miércoles de ceniza y una buena tanda de sardinas, todavía nos queda el sábado de piñata, ese más local (y alocado), que desde Cádiz a Santa Cruz de Tenerife se desboca entre jóvenes y mayores a ritmo de presentaciones, cuplés y popurrís, una suerte de genialidad que abarrota callejones y avenidas en busca de la mejor parodia local/autonómica/nacional (y agárrense porque la próxima semana se sirve una de fallas…), algo que sólo  está al alcance de unos pocos, aquellos que saben aunar genialidad, chispa y elegancia.
La crítica, esa que pulula por estos lares donde viven los monstruos, nunca debe caer en la ordinariez, la estulticia y el insulto. Sí se perdona el populismo, la erudición, el humor y, por supuesto, la compasión, pero jamás la crueldad que mucho se oye en los tablaos catetos de cientos de pueblos, una que amarga y retuerce las tripas de los infelices, hasta poder quitar la vida… Cultiven sus rimas, lean con pasión y escriban todos los días, domestiquen sus palabras con cuerdas de guitarra y buenas melodías, porque la lengua viperina, esa que hiere y mata, no alimenta los corazones, sino que los barrena y marchita.
Cojan el antifaz, acerquen el mirlitón a su boca y regalen una bonita canción en cualquier Fiesta de disfraces como la que ha organizado Inés Trigub (editorial Pequeño Editor); porque el carnaval que no se luce en el alma, ni es carnaval ni es nada.


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