martes, 20 de enero de 2015

De egoísmo, ideas y superviviencia


Que el egoísmo es innecesario, es una auténtica falacia, no sólo por el buenismo que nos ampara en una sociedad del bienestar como esta, sino por las leyes “non scripta” que la madre naturaleza nos recita asomándose a nuestra cuna.
Fuertemente criticado, el egoísmo, ese que deriva del individualismo (cositas vanas del lenguaje), habita en todos nosotros –y no precisamente como el espíritu santo…- para, de una forma u otra, modelar nuestro comportamiento para con los demás y nosotros mismos.
Aquí todo el mundo es egoísta. Los  primeros, los padres (sobre todo cuando sus grilletes sobre la prole se hacen demasiado patentes o cuando prefieren hacerse los suecos ante los requerimientos filiales), después van los hijos (sobre todo cuando exigen más cariño del que ellos ofrecen), les siguen los hermanos/as (sobre todo cuando la cuota de envidia supera al respeto co-sanguíneo), detrás quedan las parejas (sobre todo cuando te consultan todas las gilipolleces y toman las decisiones importantes a la ligera y unilateralmente). También tenemos amigos (sobre todo cuando pasas de patente a inexistente si en sus vidas se cruzan hombres, mujeres y viceversa… ¡Ah! También los niños, que no se me olviden), a los compañeros de trabajo (sobre todo cuando se trata de horas libres, guardias y festivos) y a todos los demás (esos siempre son egoístas porque no necesitan bailarte el agua).



¡Pero no olvidemos que este post es una oda en pro del egoísmo! ¡Ese que nos provee de la realidad! ¡El que nos aporta soledad! ¡Individualismo! He ahí el verdadero valor de convertirse en un egoísta nato: la calma propia, la tranquilidad personal y el tiempo intransferible. Todo ello permite que, de repente, las ideas emerjan de entre la sustancia gris y fluyan por todo nuestro organismo para decidir sobre el existir y el vivir. Quizá algunos prefieran desaparecer de un mundo difícil y extraño que, muchas veces se olvida de nuestra existencia, pero otros, los supervivientes como el de Soy Pepín Pinzón (un personaje maravilloso ideado por Alexis Deacon, ilustrado por Viviane Schwarz y editado en castellano por Milratones/Milrazones) y un servidor, preferimos elucubrar debidamente, no cejar en el empeño, y salvarnos de las fauces de cualquier bestia que quiera engullirnos sin razón.


2 comentarios:

Juan José dijo...

Muchas gracias por este Blog. Nos hace un gran servicio a Bibliotecas como la mía. Yo trabajo en un pequeño pueblo de la provincia de Cuenca, Villar de Olalla, y llevo bastante actividad como narrador y todo tipo de actividades de Animación a La Lectura, y estoy encontrando un gran apoyo y recursos en tus publicaciones.
Muchas gracias de nuevo

Román Belmonte dijo...

No hay de qué, Juan José. Me alegra saber que uno es útil. ¡Espero seguir viéndote por aquí! ¡Un saludo!

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