miércoles, 19 de junio de 2019

El eterno problema de la vivienda



El asunto de la vivienda se está volviendo a poner jodido. Los alquileres por las nubes, las nuevas construcciones se agotan en un pispás, y los préstamos hipotecarios se animan. Créanme, se acerca un nuevo boom del ladrillo, cosa que no nos ha de extrañar pues es una cuestión cíclica que anima la inflación y los mercados (interesa, vamos…).
Yo, por mi parte no creo que contribuya a esta nueva fiebre. No me miren extrañados si les digo que muchos conocidos se han puesto al quite, no sólo para mejorar su estatus (eso de haberse comprado un piso en lo que ellos consideran un barrio de segunda, lo llevan mal muchos arribistas), sino para invertir sus ahorros. Que cada uno con sus cuartos hace lo que le place, es una verdad impepinable, pero el aquí firmante pasa de notarios, tasadores, bancos y contribuciones, porque una casa, aunque te puede rentar, también es un gastazo de tiempo y cuartos.


Es evidente que lo que están viviendo muchos en las grandes ciudades es vergonzoso, rozando lo miserable. En Madrid, Barcelona o Bilbao (por citar algunas de nuestro país) la cosa está muy mal. Unos le echan la culpa a la ley de la oferta y la demanda, otros a la gentrificación, a la mala gestión municipal, al capitalismo exacerbado… Me da igual quien tenga la culpa, el resultado es el mismo: cajas de cerillas, grilleras, trasteros o pisos patera a precio de oro… ¿A eso le llamamos vivienda digna? Anda y no me jodan…
Sé lo que me digo pues he vivido en todo tipo de cuchitriles, en casas descuidadas, sin calefacción, ascensor y otras comodidades que hoy se consideran básicas. También he buscado piso en las grandes ciudades (el verbo opositar se queda corto). He tenido con lidiar con caseros, administradores, constructores, vecinos y compañeros de piso. Que sí, que es ley de vida, pero entiendo que mucha gente, sobre todo la que tiene pocos recursos, como estudiantes, mileuristas o jubilados, estén hasta el moño del tema.


También he de decirles que el problema no se resuelve con viviendas de protección oficial ni de precio tasado, sino con políticas y leyes que echen el freno a maniobras especulativas, tanto individuales, como empresariales, pues tampoco considero que haya que regalarle la vivienda a nadie, pero sí facilitarle el acceso a un espacio vital donde pueda desarrollarse, algo que nos ilustra estupendamente el libro de hoy.
El arquitecto y los animales del bosque de Kunihiko Aoyama (editorial Errata Naturae) es uno de esos libros preciosistas que nos van encandilando mientras pasamos página. Unas ilustraciones de corte clásico y llenas de detalles que, además de posibilitarnos la búsqueda y la contemplación, nos trasladan al mundo fantástico creado por un enano arquitecto y toda la fauna que habita en el bosque.


Partiendo de un argumento sencillo (el enano quiere construirse una casa y le salen voluntarios para echarle un cable a cambio de un espacio en ella), se articula un relato divertido que nos puede llevar a diferentes discursos. Hay que decir que me encanta, tanto el rigor zoológico, como poder contemplar la evolución de esa estructura de madera que se va elevando en cada doble página. Un regalo ideal para futuros (y presentes) arquitectos y enamorados de los juegos de construcción.



No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...