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miércoles, 22 de octubre de 2008

Sin noticias de la lectura


Desde que soy profesor, cada vez me acuerdo más de aquellos que fueron mis profesores. Designios de la vida… y de la profesión. La verdad que, de todos ellos, guardo buenos recuerdos: sus excentricidades, sus cambios de humor, su apatía y pasión… Todos muy peculiares. De todo había entre aquellos muros prefabricados. En mis años de estudiante, sólo asistí a una jubilación (evento muy importante en la Educación, tanto para los alumnos, como para los docentes), la de D. Ángel Carmelo Rodríguez de Lama (manda huevos…), profesor de Lengua Castellana y Literatura; un hombre pequeño y algo orondo con aspecto bonachón, casi de seminarista, que tenía la filatelia como adición. Un docente con denominación de origen. Puedo decir que sé qué es la Literatura gracias a él, que ya es bastante. Su pedagogía era básica pero eficaz: leíamos. En casa, en clase, pero leíamos. Al comienzo del curso nos entregó un listado de libros. “De entre estos, elijan el que quieran. Si se les antoja cualquier otro, díganmelo, puede ser igualmente válido”. Y así leí Del amor y otros demonios (Gabriel García Márquez), La regenta (Leopoldo Alas), El árbol de la ciencia (Pío Baroja) y muchos otros.
Llevo muchos años sin recibir lecciones de Literatura, pero por lo que observo y entresaco de las conversaciones de mis alumnos, ya no se enseña Literatura de la misma forma. Lástima… Lo que por otro lado sigue invariable son las obras de lectura obligada (¡menos mal!). De entre ellas, acabo de dar fin a una muy recomendada, Sin noticias de Gurb, del “super-ventas” Eduardo Mendoza (creo que El asombroso viaje de Pomponio Flato va por su vigésimo séptima semana de permanencia en la lista de los más vendidos). La historia de dos extraterrestres que arriban a Barcelona es de las más descabelladas de las que he leído. Fácil de leer, con un lenguaje sencillo y próximo, contemporáneo, me hizo reírme largo y tendido. Lo más asombroso de todo es que, Mendoza, consigue elaborar una obra muy crítica con el género humano, la cultura española y la sociedad catalana, sin perder el sentido del humor.
Se la recomiendo a todos los estudiantes de Literatura. Y a los que no la estudian.
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