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viernes, 13 de octubre de 2017

Gatos chaqueteros


Lo de que los gatos se parecen a sus amos es algo bien cierto, pero también lo es que hay gatos que van por libre y hacen de su capa un sayo. Me gustan los gatos gandules, los libertinos y hasta los zalameros, pero con los que no puedo, es con los chaqueteros. Lo mío es la gente con las cosas claras no de los que se escudan en el "donde dije digo digo Diego". No sé porqué los veletas siempre me han inspirado cierta rabia y repugnancia (su lema: todo sea por el mangoneo y la pasta). He aquí uno, que por cierto me recuerda a cierto personaje de actualidad...

Rum Tum Tugger: no hay un gato como él.
Dale un faisán, te pedirá una gallina.
Si estás en casa quiere irse a un hotel.
Si va al hotel añora a las vecinas.
Ofrécele un ratón, querrá una rata.
Dale una rata, quiere un ratoncillo.
Rum Tum Tugger: no es un gato sencillo.
Pero reñirle no podré,
pues siempre hará
lo que quiera sin más.
Y contra eso qué se puede hacer.
[...]

T. S. Eliot.
Rum Tum Tugger.
En: El libro de los gatos sensatos de la vieja zarigüeya.
Ilustraciones de Edward Gorey.
2017. Madrid: Nórdica Libros.


viernes, 27 de enero de 2017

Actualidad sin sentido


Copos de nieve sobre la orilla del mar, chantajes fruto de los caprichos monárquicos que pagan los ciudadanos, subidas estratosféricas de las tarifas eléctricas en la semana más fría del año (ya se podían haber esperado...), apóstatas que se marcan dos horas de cola para que San Antón bendiga a sus galgos, y el presidente de los Estados Unidos haciendo el homínido ... Harto de buscarle sentido al sinsentido, he decidido refugiarme en las canciones de Edward Lear y dejarme hacer. Si no puedes con el enemigo, únete a él.

El búho y la gatita se dieron a la mar
en un batel verde y brillante como un guisante;
llevaban miel, membrillo, y bastante dinerito,
bien envuelto en un billete de cinco reales.
El búho contempló los astros del infinito,
y rasga que te rasga cantó con su guitarra:
¡Oh, mi divina minina! Oh, mi lindo amorcito,
qué hermosa gatita eres tú...
Eres tú...
¡Sí, eres tú!
¡Qué hermosa gatita eres tú!”

[…]

The Owl and the Pussy-cat went to the sea
in a beautiful pea-green boat,
they took some honey, and plenty of money,
wrapped up in a five-pund note.
The Owl looked up to the stars above,
and sang to a small guitar,
O lovely Pussy! O Pussy, my love,
What a beautiful Pussy you are.
You are,
You are!
What a beautiful Pussy you are!”

[...]

Edward Lear.
Los jumblies y otras canciones sin sentido.
Ilustraciones de Leslie Brooke y el autor.
Traducción de Óscar Mariscal.
2016. Sevilla: El Paseo.


viernes, 28 de octubre de 2016

Políticos ruidosos y vacíos


Resulta bastante indigesto corroborar que nuestros políticos, a pesar de los meses de parón que se han gastado (cobrando, eso sí), siguen tan inútiles como siempre (Quien los echara de menos que levante la mano). Verborrea, jeta y, sobre todo, mucha perrería, hablan por sí solas. Que no me cuenten rollos: como bien decía Carroll: un vacío perfecto y terminante. Sólo saben agitar la campana, llamar la atención con torpeza y de cualquier forma. Lo que habrá que penar...

A nuestro Heraldo todos lo elogiaban:
¡qué porte, qué soltura y cortesía!
¡Y qué solemnidad! Era mirarle
y percibir su gran sabiduría.

Comprado había un gran mapa marino
sin la menor señal de tierra firme:
y estaban todos de lo más contento,
pues era un mapa claro y comprensible.

¿De qué sirven los polos y ecuadores,
los ejes, coordenadas y señales?”,
preguntaba el Heraldo, y respondían:
¡Signos convencionales son los tales!

¿Que otros mapas enseñan islas, cabos?
Demos gracias a nuestro comandante,
pues -decían- el suyo es el mejor:
¡un vacío perfecto y terminante!”

Qué adorables... Mas pronto averiguaron
que quien administraba su destino
sólo tenía un modo de orientarse,
y era tocando el cascabel sin tino.
[…]

* * *

The Bellman himself they all praised to the skies-
Such a carriage, such ease and such grace!
Such solemnity, too! One could see he was wise,
The moment one looked in his face!

He had bought a large map representing the sea,
Without the least vestige of land:
And the crew were much pleased when they found it to be
A map they could all understand.

What's the good of Mercator's North Poles and Equators,
Tropics, Zones and Meridian Lanes?”
So the Bellman would cry: and the crew would reply
They are merely conventional signs!”

Other maps are such shapes, with their islands and capes!
But we've got our brave Captain to thank”
(So the crew would protest) “that he's bought us the best-
A perfect and absolute blank!”

This was charming, no doubt; but they shortly found out
Taht the Captain they trusted so well
Had only one notion for crossing the ocean
And that was to tingle his bell.
[...]

Lewis Carroll.
El discurso del Heraldo.
En: La caza del carualo.
Edición bilingüe.
Ilustraciones de Tove Jansson.
Traducción de Jordi Doce.
2016. Madrid: Nórdica Libros.



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