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viernes, 26 de octubre de 2018

Hablando de LIJ con... Antonio Rodríguez Almodóvar



Román Belmonte (R.B.): Es un honor para mí que haya accedido a esta pequeña entrevista. ¡No sabe la de veces que he pasado las páginas de libros como El castillo de irás y no volverás o El hacha de oro! Mil gracias. ¡Empezamos! ¿Qué le llevó a interesarse por el folclore de transmisión oral en España?
Antonio Rodríguez Almodóvar (A.R.A.): Una suma de circunstancias, pero principalmente la lectura de Juan de Mairena, en los capítulos que se refieren al folclore como cultura viva.
R.B.: Como folclorista le pregunto, ¿por qué es importante recuperar la memoria colectiva?
A.R.A: Bueno yo solo soy “aprendiz de folclorista”, como decía el propio Machado de sí mismo, y ya me parece mucho atrevimiento por mi parte. Yo he llegado a la cultura popular desde la filología y la etnografía, aunque es verdad que me he pateado el territorio buscando cuentos.
La cultura oral hace las veces de la historia de las clases populares, aunque de distinta manera. La cultura hegemónica (Gramnci) se apoya en los documentos escritos; la otra en la memoria comunal.


R.B.: ¿Cree que las identidades territoriales y los nacionalismos ayudan a recuperar el folclore de manera íntegra o tienen un sesgo manifiesto?
A.R.A: Normalmente se hace un uso sesgado de las tradiciones, como para probar la “autenticidad” o la “profundidad” de la cultura propia, y de ahí dar el salto mortal al nacionalismo. Una peligrosa manipulación.
R.B.: En etnografía suele suceder que el transmisor del conocimiento puede añadir elementos de su propia cosecha o, como ocurre en la actualidad, elementos que tienen que ver con el cine, los medios de comunicación o internet… ¿Cómo sabe un folclorista qué elementos de un cuento son los primigenios?
A.R.A: El investigador debe tener en cuenta esas incorporaciones y valorarlas, como transformaciones, como simples ocurrencias. Normalmente son esto último. Pero cuando significan transformaciones, sobre todo si son de sentido, hay que comprobar si se han extendido en el propio medio.


R.B.: ¿Existen diferencias entre un cuento tradicional y uno moderno? En caso afirmativo ¿Se refieren estas más al contenido o a la forma?
A.R.A: Son dos géneros completamente distintos, aunque los segundos se apoyan a veces en los primeros. Las diferencias atañen tanto a la forma como al contenido.
R.B.: Su trabajo más conocido son los Cuentos al amor de la lumbre. Con ellos llenó un enorme hueco en la literatura tradicional española. De todos estos, ¿cuál es su favorito?
A.R.A: Esta es la pregunta más difícil, porque son muchos. Pero, en fin, digamos que el primero, Blancaflor, me sigue pareciendo un prodigio.


R.B.: Si no me equivoco, usted adaptó una serie de estos cuentos para los Cuentos de la Media Lunita, una colección con cierta vis infantil y muy ilustrada que pretendía acercar estas creaciones a los niños. Todavía vigente y con cierta aceptación, me gustaría preguntarle ¿qué puntos considera usted esenciales a la hora de adaptar un cuento tradicional?
A.R.A: Es esencial no variar el argumento, la espina dorsal del relato. Sobre eso, los aditamentos son intentos de captar la atención, solo eso.
R.B.: La eterna pregunta, ¿el cuento debe enseñar o debe entretener?
A.R.A: Las dos cosas van indisolublemente unidas. Por eso los cuentos orales tienen tanto éxito.


R.B.: En cierta ocasión publiqué en la cuenta que los monstruos tienen en Instagram, unas imágenes que Jesús Gabán realizó para su versión del cuento Los tres toritos. Un par de seguidores se echaron las manos a la cabeza y empezaron a lanzar improperios cuando vieron la escena de toreo que se recoge en una de las páginas (y eso que el estoque se hacía con un alfiler…). Sonreí ante la indignación desorbitada y me pregunté si hay un punto en el que puedan convivir tradición y actualidad. ¿Existe ese lugar de confluencia?
A.R.A: No me extraña en absoluto. La espantosa moda de “lo políticamente correcto” puede acabar con todo. Incluso con la literatura.
R.B.: Continuando con lo anterior y echando mano de caperucitas animalistas o bellas durmientes feministas  ¿Qué opina de las versiones de los cuentos tradicionales enmarcadas en contextos, ismos y problemáticas actuales que se publican sin cesar?
A.R.A.: Creo que ya he contestado a eso. Puede ampliarlo en un artículo mío titulado Cuentos populares, perfectamente incorrectos.
R.B.: La muerte, el clasismo o el machismo se han convertido en aspectos censurables en la sociedad occidental… ¿Qué les diría a todos esos adultos que viven preocupados por estas realidades recogidas en los cuentos tradicionales? ¿Cómo le podríamos dar la vuelta a la tortilla y animar así a la transmisión íntegra de estas creaciones a los niños sobreprotegidos del presente?
A.R.A: Hay que recordarles que los cuentos de tradición oral poseen un mensaje simbólico, que va dirigido a la formación de la mente y la integración del cuerpo humano. Querer racionalizar eso es emprender el vuelo de la paloma en un lugar abstracto, sin aire


R.B.: La cuentoterapia está muy de moda y se encuentra presente en los ámbitos de la psicología y la educación. ¿Qué piensa al respecto de esta práctica?
A.R.A: He conocido experiencias muy interesantes. Todas van dirigidas a aplicar los elementos simbólicos.
R.B.: Como los números impares están muy presentes en los cuentos populares, le voy a pedir tres últimas respuestas: su comida favorita, un juego que le divierta y alguna recomendación de lectura.
A.R.A: El gazpacho, el parchís y Las mil y una noches.



Antonio Rodríguez Almodóvar (Alcalá de Guadaira, Sevilla, 1941), aunque de joven fue marino mercante, estudió la carrera de Filosofía y Letras. Inició en Madrid la especialidad de Filosofía Pura, pero acabó licenciándose en Sevilla en Filología Moderna (1969) y doctorándose por la misma universidad en 1973. Fue profesor interino y contratado de la Universidad de Sevilla y del Colegio Universitario de Cádiz (1969-1974) y en 1975 ganó por oposición la cátedra de Instituto. Es autor de narrativa, teatro y poesía, sobre todo de obras dirigidas al público infantil y juvenil (se alzó con el Premio Nacional en esta categoría en el año 2005), sin embargo es más conocido por su prolongada e intensa dedicación al estudio y recuperación de los cuentos populares españoles, campo en el que sobresalen sus Cuentos al amor de la lumbre (Premio Nacional de Literatura 1985) y los Cuentos de la Media Lunita, una colección que se sigue reeditando desde hace más de treinta años. Desde 2015 es Académico Correspondiente de la RAE.

viernes, 23 de marzo de 2018

Hablando de LIJ con... Pep Bruno



Ilustración de Adolfo Serra

Román Belmonte (R.B.): Mis monstruos están muy contentos de tenerte aquí, más que nada porque es la primera vez que nos visita un narrador oral. Me creo en el deber de preguntarte, ¿qué te llevo a esta profesión tan sacrificada?
Pep Bruno (P.B.): Cuando uno conversa con colegas de oficio se da cuenta de que cada uno, cada una, llegó por un camino propio a la profesión. Contar cuentos es algo que todo el mundo puede (y debería) hacer, pero vivir de ello es algo más complicado: uno tiene la sospecha de que son los cuentos quienes deciden en qué garganta se acomodan para ser contados.
En mi caso hubo varios motivos que se juntaron y acabaron empujándome a la escena y la palabra dicha, pero fundamentalmente dos: el gusto por las historias (por leerlas, por escribirlas, por escucharlas, por contarlas) y vivir en Guadalajara, una ciudad de cuento donde la narración oral es muy reconocida y disfruta de gran predicamento.
En cuanto a si es una profesión “tan sacrificada”, sí, es verdad que tenemos que viajar mucho, es verdad que andas todo el día buscando nuevos cuentos para contar, es verdad que eres tu propio administrativo, secretario, gestor, es verdad que cada día con un público nuevo es como si tuvieras que volver a pasar un examen final… pero también es verdad que este es un oficio con muchas gratificaciones que compensan (desde mi punto de vista, con creces) los momentos más duros.
R.B.: Con tantos países, festivales, bibliotecas y centros de enseñanza a tus espaldas, ¿qué consejos darías a los recientemente iniciados en este arte de la transmisión oral?
P.B.: Hay muchas elementos que entran en juego a la hora de contar cuentos para un público, pero quizás haya uno que resulte fundamental: la honestidad. Contar desde la verdad que uno es, articular la historia desde la propia voz, ser consciente de dónde se está. Ser honesto a la hora de contar historias es tener mucho camino recorrido ya de partida.


R.B.: Su/s antología/s de cuentos favorita/s es/son...
P.B.: Hay muchas, claro, te cito algunas, las que primero me vienen a la cabeza ahora: los Cuentos al amor de la lumbre, selección y revisión de Antonio Rodríguez Almodóvar, en Anaya; El círculo de los mentirosos, selección de Jean Claude Carrière, en Lumen; Los cuentos de Ahigal, recogidos por José María Domínguez, en Palabras del Candil; los Cuentos populares albaneses, seleccionados y traducidos por Ramón Sánchez Lizarralde, en Miraguano; los Cuentos de la madre Muerte, seleccionados por Ana Cristina Herreros, en Siruela (bueno, en realidad la colección completa de Cuentos Populares de Siruela es una joya); Cuentos de los hermanos Grimm para toda las edades, adaptados por Philip Pullman, en B de Block; de verdad que podría seguir un rato largo. Y estos son sólo los cuentos de tradición oral. Si entramos en las colecciones de cuentos de autor también tengo para un rato largo.
R.B.: ¿Tienes algún cuento favorito o uno que cuentes mucho? ¿Por qué?
P.B.: Más que un cuento favorito tengo muchos cuentos favoritos y, sobre todo, tengo algunos cuentos favoritos ahora. Es decir, hay temporadas que parece que sólo quisieras contar unos cuentos y dejar descansar otros. Ahora mismo ando muy feliz con una selección de cuentos del Decamerón que cuento en “Viejos cuentos de nuevo” y algunos cuentos populares que he empezado a contar a niños y niñas de primaria como “Los tres pelos del Diablo”. Pero insisto, es como una relación amorosa, ahora estamos muy felices juntos pero puede que la llama de la pasión se agote y que luego, más adelante, vuelva a brillar intensamente. Aun así sí es verdad que tengo algunos cuentos con los que, más que una relación pasional, tengo una convivencia apacible como de matrimonio de años, cuentos que bien puedo haber contado más de mil quinientas veces; entre estos hay alguno que me acompaña desde el primer día que conté.



R.B.: Tradicionalmente, las historias, los cuentos, han sido transmitidos por personas cualesquiera que sólo utilizaban la palabra para que el mensaje llegara a los demás, ¿no crees que en ocasiones muchos narradores orales abusan de la teatralidad?
P.B.: En estos casi 25 años de oficio, en festivales de aquí y de allá, en escenarios como el Maratón de los Cuentos de Guadalajara… he visto y escuchado a muchos colegas de oficio, narradores y narradoras que contaban de maneras muy diversas: con mucha teatralidad y sin nada de ella; ceñidos al texto o volando con él; utilizando vestuario, objetos, libros, música… o nada de todo esto; contando solos o en grupo; poniendo voces muy diversas o utilizando un único registro… Es decir, hay mucha variedad y, con el paso de los años, aunque tengo bastante claro qué tipo de cuentista y qué estilo de contar me enamora más, también valoro a quien es capaz de engañarme desde su propia propuesta, de hacerme disfrutar de una historia incluso cuando la cuenta de la manera más opuesta a como lo haría yo. Porque en realidad se trata de eso: de quedar atrapado en la historia, de que me crea lo que escucho, de que, utilice los recursos que utilice, todo sea a favor de la historia (y no hay elementos artificiosos o forzados que me hagan salir de la historia).
R.B.: En este lugar de monstruos es inevitable hablar de didactismo... ¿Prefieres que los cuentos enseñen o entretengan?
P.B.: Los cuentos tienen, entre otros muchos valores (o funciones, o razones de ser), el de educar deleitando. El cuento siempre tiene una idea del mundo, siempre presenta una escala de valores, y al mismo tiempo siempre tiene una historia que te atrapa, te encandila, te entretiene. El equilibro entre estos dos aspectos es fundamental: si se cargan las tintas en uno de ellos podemos pasar del cuento a la perorata o del cuento al chiste.
En cuanto al entretenimiento te diré que, desde mi punto de vista, lo importante es que el cuento sea una buena historia, que te atrape desde el principio, que te enamoren sus personajes, que su ritmo no te deje escapar, que resulte coherente y verosímil, que esté bien resuelta… y todo esto ya lleva implícita su manera de ver el mundo, de pensarlo, de pensarnos.
Y en cuanto al didactismo yo lo resumiría de una manera muy sencilla: me gustan los cuentos que me generan preguntas mucho más que los que me dan respuestas.


Ilustración de Cecilia Moreno

R.B.: Si no me equivoco, en tu repertorio cuentas con sesiones para un público adulto y otras para otro más infantil. ¿Por qué esta diferenciación? ¿Acaso la narración oral no era para todos los públicos en sus inicios?
P.B.: Los cuentos son para todas las edades, de eso no hay duda, pero al separar repertorios para públicos más homogéneos tienes posibilidad de mejorar la selección de cuentos y la propuesta narrativa. De esta manera puedo elegir cuentos cercanos a los centros de interés y a la capacidad de escucha del público. Un ejemplo muy sencillo: un niño de 2 años puede escuchar entre 15 y 30 minutos y un adulto puede escuchar una hora y media sin problema, eso ya te permite que puedas contar cuentos largos (de una hora, por ejemplo) si el público es joven o adulto, pero podría ser un desastre si contara un cuento de una hora a un público de dos años. Esto es un caso extremo, pero, por ejemplo, yo diferencio entre los cuentos que cuento para 2º de ESO y los que cuento para 3º de ESO, o los que cuento para 3 años y los que cuento para 4. Con los años he ido aprendiendo y conociendo a los distintos públicos y eso me permite afinar en el repertorio elegido para contar.
Esto no significa que yo vaya buscando cuentos para tal o cual edad: yo busco buenos cuentos para contar y luego, una vez preparados, los cuento al público al que, creo, puede interesar más. A veces tengo cuentos que cuento a todas las edades, a veces sólo a un tramo, a veces sólo a uno o dos años… voy probando, voy afinando, voy aprendiendo.
También es un error generalizar: los centros de interés no vienen sólo determinados por la edad, o a veces en una una misma edad hay una horquilla muy amplia de centros de interés (por ejemplo, pueden variar mucho y ser muy distintos entre un niño y una niña de 13 años), igual que hay centros de interés propios de cada chaval. Todo esto te orienta y te ayuda para ir contando y ajustando cuentos y público.
Y todo lo dicho no excluye que haya funciones familiares (o funciones con públicos de edades muy diversas) con cuentos muy variados que interesan a todo el público (adulto e infantil), funciones en las que también cuentas con textos que manejan distintos planos de interpretación y en los que puede ocurrir que en un momento se rían los niños, en otro momento los adultos, en otro momento todos.


R.B.: En muchas ocasiones y desde diferentes plataformas se ha hablado de la censura sobre a Literatura Infantil y Juvenil, es por ello que me creo en el deber de preguntarte, ¿crees que es más difícil la censura en la parcela de la narración oral al ser un medio más inmediato o hay otros mecanismos para evitar la escucha aparte de tapar las orejas de los oyentes?
P.B.: A veces pienso que uno de los motivos por los que la narración oral sigue siendo una propuesta artística no muy difundida, no muy conocida, es porque no tenemos guion. Me explico. Tú programas un monólogo teatral y sabes qué va a contar ese actor, esa actriz, pero tú llevas a un narrador y él te puede decir qué cuentos contará (y muchas veces sólo más o menos) pero no qué dirá: porque el narrador elabora el discurso en el momento, y ese cuento no se sostiene en un monólogo, se sostiene en un diálogo continuo con el público en el que el contexto juega también un papel muy importante, así, puede ocurrir que una noticia que acabe de conocerse de pronto aparezca en el espectáculo, igual que cualquier cosa que ocurra durante la función (un móvil que suena, una puerta que se abre inesperadamente, alguien que se ríe escandalosamente…) también puede ser incorporada. Y esta incertidumbre, en muchos casos, no gusta a quienes programan o a quienes mandan.
Por lo tanto sí, es más difícil censurar a un narrador, a una narradora, especialmente una vez que está contando frente al público, aunque sí puede haber una censura posterior (conozco casos de narradores vetados que no han vuelto a contar a algún lugar).
De todas maneras hay dos cosas importantes que se deben señalar aquí: por un lado la gente va a escuchar historias, no arengas, por lo tanto puede haber algunas referencias al contexto, a lo que sucede (y nos sucede) en el día a día, pero la gente quiere historias, buenas historias, que sucedan en espacios de ficción, que les hagan pasar un buen rato y que les nutran, y no pegotes (didácticos, críticos, soflamáticos…) metidos con calzador aquí y allá entorpeciendo una buena historia.
Y la segunda cosa es que habría que diferenciar en cuanto a una censura vertical, aplicada desde arriba, de la que actualmente se dan pocos casos (al menos, que yo sepa, en nuestro oficio), y una censura horizontal, cada vez más presente en nuestra sociedad, que incluso llega a convertirse en una propia autocensura (a la hora de elegir cuentos, de contarlos, etc.). En ambos casos creo que una de las funciones del profesional de la narración oral es la de tener una mirada reflexiva, la de ser voz crítica, y por lo tanto la de ser en (y promover) espacios de absoluta libertad.



R.B.: ¿Alguna vez has sentido la censura en tus propias carnes? ¿Nos podrías contar alguna anécdota censora?
P.B.: No, al menos que yo recuerde ahora. Lo más parecido fue una queja que una persona registró en un ayuntamiento tras haberme escuchado contar. Desde el ayuntamiento me pidieron que contestara a la queja y que argumentara mi respuesta. Una vez entregado mi escrito se desestimó la queja. Con posterioridad he vuelto a trabajar en varias ocasiones en ese municipio.
R.B.: Cambiando de tercio, nos toca hablar de libros y lectura... ¿Se puede realmente transcribir la tradición oral? ¿Le hacen justicia los libros a los cuentos?
P.B.: Es un tema apasionante. La transcripción literal puede resultar un completo desastre: textos feos de leer que, además, apenas son una parte de lo contado (pues faltan referencias a elementos como la prosodia, los gestos, el contexto, la respiración del público…), por lo tanto suele ser conveniente trabajar un poco con ellos, pero también es fácil que ocurra que en el proceso de reescritura estos cuentos recogidos del ámbito de la oralidad puedan perder mucho de su valor.
Son lenguajes distintos el oral y el escrito, y para pasar de uno a otro hemos de hacer una especie de traducción (en un sentido o en otro). Los buenos “traductores” consiguen que haya cuentos literarios que se disfrutan contados (y escuchados) y cuentos orales que se disfrutan leídos. Y para eso, como para todo en esta vida, hay que saber. Para mí un ejemplo clarísimo es la colección de Los cuentos de Ahigal, una verdadera joya en la que los textos orales mantienen mucha de su frescura a pesar de haber sido pasados al lenguaje escrito.


Ilustración de Alberto Gamón

R.B.: Aparte de constituir una patria compartida de la imaginación, ¿qué tiene la narración oral que no tiene la lectura y viceversa?
P.B.: Quizás la diferencia fundamental es que la lectura suele ser un acto solitario (salvo algunas excepciones) y la narración oral siempre tiene que ser un acto compartido. Por lo tanto en la narración oral siempre hay otro, otra, siempre hay alguien que te mira y que está contigo viajando a lomos de esa historia que cuentas.
R.B.: En la última década las editoriales del gremio apostaron por el trabajo de los narradores orales a la hora de la producción escrita, ¿a qué crees que se debió esta sinergia entre cuentacuentos y libros infantiles?
P.B.: A mí me gusta pensar que, en general, los cuentistas conocemos bien el cuento y es para nosotros algo habitual contar historias con estructuras (orales) que llevan funcionan siglos. Por lo tanto, a la hora de escribir historias, manejamos (de manera natural) unos recursos que nos facilitan mucho la tarea. Por esta misma razón también ocurre que muchos de los cuentos que escribimos resultan sencillos de contar o de leer en voz alta (en mi caso hay ejemplos muy evidentes, como La cabra boba o La noche de los cambios), y eso siempre resulta atractivo para editoriales que quieren llegar a profesorado, bibliotecarias, familias… con ganas de leer y contar historias.
Por otro lado hay compañeros que dicen que escriben los cuentos que no encuentran para contar (y que les apetecería contar), y si los textos resultan de interés para una editorial ¿qué más da que el autor sea cuentista o no?, si es un buen cuento, adelante, se publica.


R.B.: Pisa algún charco, hombre: ¿Qué opinas del negocio de la LIJ?
P.B.: El libro (ya sea LIJ o no) se mueve entre dos ámbitos muy diferenciados, el de la cultura y el del mercado. Lo deseable sería que hubiera un equilibrio entre esos dos territorios, porque que los libros sean un “producto” rentable para el mercado permite que se escriban y publiquen nuevos títulos, y eso, evidentemente, es bueno para la cultura. Pero esto no ha de hacernos olvidar que el objetivo ha de ser contar con buenos libros, y para eso es fundamental que las editoriales estén dirigidas por editores (con criterios de cultura), no por comerciales (con criterios de mercado). Es decir, creo que lo que nos tiene que preocupar, fundamentalmente, es que se publiquen libros de calidad, libros nutricios, libros que nos permitan cultivar el pensamiento crítico y la reflexión, libros que nos golpeen, libros que no nos dejen indiferentes, libros escritos dando por hecho que somos lectores y lectoras inteligentes. Y eso, ya sea en el ámbito de la LIJ, ya sea en otros ámbitos de la edición, no siempre ocurre.
R.B.: Parece ser que últimamente los medios orales como la radio están de capa caída y el público prefiere medios donde la comunicación se complemente con lenguajes visuales. Es hora de preguntarle ¿El romanticismo de la narración oral o lo integral de la era digital?
P.B.: Pues no sé qué decirte: no sólo pienso que la radio goza de muy buena salud, sino que creo que está habiendo un auge del podcast y de los audiolibros, por ponerte un par de ejemplos orales. Igual que pienso que esto va a más. Y eso no quita que no sea verdad que hay también mucha pantalla y medios audiovisuales.
De todas maneras tu pregunta creo que va por otros derroteros: me hablas de una narración oral (oralidad primaria) y lo integral en la era digital (audios, podcast, vídeos… es decir, una oralidad secundaria, descontextualizada). Personalmente creo que el progreso no debe significar dejar atrás las cosas buenas que tenemos, y se me ocurren pocas cosas mejores que contar y escuchar cuentos. Yo abogo por la convivencia. Eso sí: del cuento contado se puede abusar (y pasar horas contando y escuchando), del tema de pantallas, ojo, todo esto se está estudiando en la actualidad pero, desde luego, es pura sensatez que haya un control paterno y una limitación de tiempos de uso en la infancia.


Ilustración de Rocío Martínez

R.B.: ¿Qué próximos proyectos le rondan?
P.B.: Del ámbito de la narración, ademas de preparar nuevos cuentos y espectáculos, y además de contar y viajar con mi mochila de cuentos (por España y otros países), en la actualidad estoy enredado en un par de proyectos apasionantes de formación: tengo dos alumnos venidos de Chile, dos narradores que consiguieron una ayuda del Ministerio de Cultura de Chile para pasar cuatro meses formándose conmigo en un proyecto de mentorado. Al mismo tiempo y con mis compañeros de AEDA ultimamos los detalles para la Escuela de verano (la quinta edición ya). Ando también en un par de proyectos, que todavía no puedo contar, relacionados con la formación y la universidad.
Del ámbito de la escritura: ayer terminé de revisar “Los días pequeños”, una especie de novela-mosaico que cuenta con ilustraciones de Daniel Piqueras Fisk y que publicará Narval en mayo. Si todo va bien este año verán la luz otros tres libros más.
Y del ámbito de la lectura: estoy deseando que lleguen los días de vacaciones de Semana Santa para poder leer unos cuantos libros maravillosos que me están esperando en la mesilla de noche.
R.B.: Para decirle adiós ha llegado el momento de jugar, comer y leer... ¿Cuáles son sus juegos, sus platos y sus libros favoritos?
P.B.: Me gusta jugar con el lenguaje (juegos de palabras, dobles sentidos, palabras encadenadas…) aunque también disfruto mucho jugando al ajedrez; también me gustan mucho los juegos de mesa y los tradicionales de calle (entre ellos mi favorito, sin lugar a dudas, el “balón prisionero”, o “matado” que decíamos de niños).
De comidas, mis favoritas el arroz (en cualquiera de sus variedades y posibilidades) y una buena tortilla de patatas con cebolla (como las que hacemos en casa, pocas).
Ufff, libros, ¡hay muchos que me gustan mucho! Te voy a citar sólo alguno.
De mis lecturas de niño recuerdo con mucho cariño El zoo de Pitus, de Sebastiá Sorribas. Y de mis lecturas de joven y adulto intenté hacer un resumen y me quedó ESTA BIO/BIBLIOGRAFÍA.




Pep Bruno (Barcelona, 1971), licenciado en Filología Hispánica (Universidad de Alcalá de Henares) y en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada (Universidad Complutense de Madrid), y diplomado en Trabajo Social (Universidad Pontificia de Comillas), empezó a contar cuentos de forma profesional en 1994. Cuentos para bebés, público infantil, juvenil y adulto forman un repertorio que ha viajado por toda España y por países como México, Perú, Chile, Argentina, Marruecos, Túnez, Portugal, Grecia o Bélgica. Ha participado en la organización del Maratón de Cuentos de Guadalajara entre 1994-2006 y ha sido miembro del Seminario de Literatura Infantil y Juvenil de esta misma ciudad en la que reside desde hace muchos años. Imparte cursos, talleres literarios, de creación y de animación a la lectura, así como es autor de numerosos artículos especializados. Desde el 2015 tiene un espacio dedicado a bibliotecas, libros y cuentos en la Radio Castilla-La Mancha. Para conocer más sobre su trabajo sólo tienen que visitar su página web o su blog Por los caminos de la tierra oral

martes, 27 de febrero de 2018

Diez seguidores para diez años de blog




Mañana los monstruos cumplen diez años y aunque un servidor está acostumbrado a ver este sitio desde un lado de la pantalla, me apetecía saber como lo ven ustedes desde el otro, aquellos que lo visitan de vez en cuando y que pueden valorarlo desde la perspectiva del lector-espectador. 

Es por ello que he invitado a esta palestra a diez seguidores, diez personas, una por cada año cumplido, que trabajan por y para la lectura, algunos más conocidos, otros anónimos, unos visitantes constantes, otros menos, algunos me siguen desde los comienzos, cuando éramos cuatro gatos los llamados bookbloggers, otros lo son desde hace menos tiempo, pero todos ellos comparten una gran pasión por la literatura dirigida a los niños y jóvenes. 

Como no podía invitar a todos, animo a todos aquellos que quieran dejar sus impresiones sobre este lugar de LIJ a escribirlas en los comentarios. Y sin más dilación, he aquí razones para visitar este espacio, valoraciones y un buen puñado de recomendaciones de lectura. ¡No se lo pierdan!

Begoña Oro, escritora

¿Por qué sigues este blog? ¿Por qué lees a los monstruos de vez en cuando?
Porque es tan salvaje como los monstruos que le dan nombre, porque va por libre, porque está hecho desde la pasión (ya sea el entusiasmo o el cabreo) y el conocimiento directo, porque tan pronto bucea en los clásicos como me descubre novedades, porque todo lo cuestiona, porque me descubre lecturas valiosas y me recuerda libros que leí y me encantaron, porque no se molesta en ocultar al peculiar humano que hay detrás.
¿Qué es lo que más te gusta de DVLM?
Que no mide (ni falta que le hace).
¿Y lo que menos?
Que a veces los meandros de su discurso me recuerdan a los del de mi madre. Y me puede la impaciencia.
¿Alguna sugerencia sobre los próximos contenidos de DVLM LIJ?
Siempre he echado de menos, por la cuenta que me trae, un análisis crítico de los libros de Lecturas, esas antologías escolares (libros de texto) con las que muchos niños y niñas comienzan a leer. Sería estupendo que DVLM posara su mirada nada sosa pero sí algo cáustica sobre ellos. Temblando me quedo.
¡Recomienda un par de lecturas a todos los monstruos!
Los “prelibros” El libro rojo y El libro azul, de Mar Benegas.
¡Mi El niño del carrito!




Carmela Trujillo, escritora

¿Por qué sigues este blog? ¿Por qué lees a los monstruos de vez en cuando?
Las entradas suelen ser muy originales, tanto por los temas propuestos como por los excelentes comentarios de Román Belmonte. Lo leo para estar al día, para recordar…
¿Qué es lo que más te gusta de DVLM?
El estilo y la presentación.
¿Y lo que menos?
No me lo he planteado.
Se aceptan propuestas, ¿alguna sugerencia sobre los próximos contenidos de DVLM LIJ?
¿Tal vez algo relacionado con las novedades españolas o por comunidades?
¡Recomienda un par de lecturas a todos los monstruos!
Yacaré Libros publicó no hace mucho un álbum escrito e ilustrado por Andrés Guerrero titulado Una casa grande, un vestido rojo y más de cien palomas. Es de formato alargado, en cartoné, con dibujos a lápiz y pequeños toques de color y con un texto sencillo al que se van añadiendo historias. Me gustó todo el conjunto. Es algo singular.
El otro libro que recomiendo es uno que descubrí el otro día: La familia Rimaldi, de José Antonio Francés. Está editado por SM y es un libro que no solo divierte sino que muestra un catálogo de poética para incentivar la curiosidad entre los jóvenes lectores. Es todo un acierto (¡a pesar del riesgo!) que una gran editorial haya apostado por un libro así, en verso (de hecho, ya ha salido la segunda edición).




Maite Mitjavila, docente

¿Por qué sigues este blog? ¿Por qué lees a los monstruos de vez en cuando?
Por que descubrí un día que hay personas, en este caso tu, que también tienen una pasión por la LIJ y encima tienen un blog con libertad de expresión. calidad documental, contraste de investigación y rigor, muchoooo rigor, todo esto con unas pinceladas de humor, ironía, sinceridad, sin tapujos…con un lenguaje directo y unos temas interesantes, así sin más. Antes leía a los monstruos esporádicamente, desde que me he subscrito, cada vez voy entrando más, me han ido atrapando en sus redes o con sus cantos. Siempre hay algo para aprender, un titulo, una recomendación, un tema, una crítica…
¿Qué es lo que más te gusta de DVLM?
Sobretodo como enfocas los temas, el lenguaje directo, tus selecciones, tu salsa particular...
¿Y lo que menos?
De momento no puedo opinar al respecto.
Se aceptan propuestas, ¿alguna sugerencia sobre los próximos contenidos de DVLM LIJ?
No he trasteado todo el blog, 10 años dan para rato pero has hecho algún monográfico de libros sobre ciencia, matemática, botánica?
¿Se puede hablar también de best sellers en la LIJ? ¿Todo vale para la LIJ? A lo mejor ya has tratado estos temas, siento repetirme.
¡Recomienda un par de lecturas a todos los monstruos!
Recomiendo los cuentos clásicos…



Pablo Cruz, Revista Babar 

¿Por qué sigues este blog? ¿Por qué lees a los monstruos de vez en cuando?
Siempre ofrece un enfoque original sobre temas o títulos de LIJ, ideas sobre las que reflexionar. 
¿Qué es lo que más te gusta de DVLM?
El tono personal (sin miedo a meterse en cualquier charco) de los artículos, la cantidad de material gráfico que acompaña los textos, y el tiempo que se nota que hay detrás de cada post.
¿Y lo que menos?
El diseño y la organización de la información sería mejorable, quizá en otro CMS.
Se aceptan propuestas, ¿alguna sugerencia sobre los próximos contenidos de DVLM LIJ?
Yo metería más entrevistas.
¡Recomienda un par de lecturas a todos los monstruos!
De los clásicos, Historias de ratones, de Arnold Lobel. De este siglo, Emigrantes, de Shaun Tan (aunque no tenga texto).




Rafael Muñoz, lector

¿Por qué sigues este blog? ¿Por qué lees a los monstruos de vez en cuando?
La razón es muy pedestre: la literatura forma parte de mi vida, por ese motivo me echo lo echo al magín de cuando en vez.
¿Qué es lo que más te gusta de DVLM?
Su angulación crítica, poco habituales en la LIJ, para acercarse a los temas, y la generalmente acertada selección de álbumes.
¿Y lo que menos?
Algunas digresiones, pero, ya se sabe, somos humanos :)
Se aceptan propuestas, ¿alguna sugerencia sobre los próximos contenidos de DVLM LIJ?
Ahí va uno: la relación REDES_LIJ desde una perspectiva constructiva. Uno está cansado, por no decir harto, de la sobreprotección y culpabilización indirecta de estos lectores en su uso.
¡Recomienda un par de lecturas a todos los monstruos!
Eso ya lo haces tú muy acertadamente, pero bueno... La cocina de noche, de Sendak y Teatro de Medianoche, de Kveta Pacovska




Jorge Gómez Soto, escritor y blogger

¿Por qué sigues este blog? ¿Por qué lees a los monstruos de vez en cuando?
Lo sigo porque es competencia del mío… Jeje. No, en serio. Lo sigo casi desde el comienzo, ¿hace ya diez años?, porque el mudo de la literatura infantil y juvenil es mi mundo. Me gusta enterarme de novedades, conocer joyas desconocidas y disfrutar con los temas propuestos.
¿Qué es lo que más te gusta de DVLM LIJ? 
Lo que más me gusta es el toque personal, esa interacción de la literatura con la vida que haces aflorar casi en cada tema. Momentos vividos, reflexiones sobre la realidad “no literaria” que terminan entreverándose con la recomendación en sí.
¿Y lo que menos? 
Lo que menos… nada. Con un blog que emite opiniones se puede estar unas veces de acuerdo y otras no, pero eso es lo ideal. Algo que que no parece imperar en este mundo tan de trincheras y de conmigo o contra mí.
Se aceptan propuestas, ¿alguna sugerencia sobre los próximos contenidos de DVLM LIJ? Uffff. No se me ocurre nada. Libros y más libros.
¡Recomienda un par de lecturas a todos los monstruos! 
En la primera recomendación barro descaradamente para casa (a ver si termina saliendo en tu blog): se trata de un thriller juvenil, corto, trepidante, que hemos escrito David Fernández Sifres y yo. Se llama BIS y está funcionando bastante bien. La segunda recomendación es Alma y la isla, de Mónica Rodríguez, una historia conmovedora, entretenida y muy bien escrita.




Marta Soto (o Mrs Norris), Biblioteca Escolar "TELO" C.E.I.P. José Calvo Sotelo, Madrid

¿Por qué sigues este blog? ¿Por qué lees a los monstruos de vez en cuando?
Sigo este blog desde hace casi siete años, cuando un grupo de padres decidimos empezar a colaborar en la biblioteca del cole de los niños. A causa de los recortes, el horario del profesor encargado de la biblioteca había quedado reducido a una hora a la semana. En aquel primer grupo de padres había dos bibliotecarias (una de ellas era yo) sin ninguna experiencia en bibliotecas escolares. Nos encontramos con una biblioteca fantástica, pero con unos fondos muy anticuados y un pelín deteriorados, así que una de las tareas fue renovarlo. En ese momento te encontramos en la red y, la verdad, descubrimos un tesoro. Tus entradas nos ayudaron mucho en las labores de selección y de compra de nuevos ejemplares.
¿Qué es lo que más te gusta de DVLM?
Reconozco que tu blog me gusta muchísimo.
¿Y lo que menos?
He de reconocer que, en ocasiones no estoy de acuerdo con alguna de tus opiniones, pero todas ellas me resultan muy enriquecedoras (esto lo escribo por decir algo negativo).
Se aceptan propuestas, ¿alguna sugerencia sobre los próximos contenidos de DVLM LIJ?
Como propuesta: Libros de arte para los más pequeños (infantil y primaria). El arte, junto con la música, es una de las grandes materias olvidadas en la bibliotecas escolares (al menos las que yo conozco) . También estaría bien otra sobre el tema de mujeres y ciencia. Este trimestre es el tema que están tratando en la Biblioteca Telo.
¡Recomienda un par de lecturas a todos los monstruos!
Mis recomendaciones: La Señora de los libros de Heather Henson, Editorial Juventud y, como tengo dos adolescentes en casa (me gusta vivir al límite), el descubrimiento de estas Navidades: El odio que das de Angie Thomas, Editorial Océano Travesía.




Teresa Beneitez, escritora y editora en A fin de cuentos

¿Por qué sigues este blog? ¿Por qué lees a los monstruos de vez en cuando?
Sigo este blog por la enorme variedad de propuestas con las que se acerca a la LIJ, siempre interesantes. Y porque ha sabido extenderse con éxito a otras redes sociales como Instagram, donde nos ofrece otros contenidos.
¿Qué es lo que más te gusta de DVLM?
Lo que más me gusta es que después de estos 10 años, con una medida de publicaciones mensuales muy alta, el blog se haya convertido en una especie de enciclopedia de LIJ a la que acudir tanto en búsqueda de reseñas de libros clásicos y temas esenciales como de últimas novedades. Y me gusta mucho que detrás resuene siempre la voz de un especialista que habla con pasión, arrojo, humor y desvergüenza de todo. Y que por ello resulte tan sincero. También me gusta que las entradas sean extensas y no se hayan contagiado todavía de la brevedad de líneas que aconsejan los gurús digitales. Y que siempre hayan muchas, muchas imágenes.
¿Y lo que menos?
No sabría decirlo.
Se aceptan propuestas, ¿alguna sugerencia sobre los próximos contenidos de DVLM LIJ?
Aumentaría el número de entrevistas a toda la gente del sector: autores, ilustradores, editoriales, librerías...
¡Recomienda un par de lecturas a todos los monstruos!
Un rey de quién sabe dónde de mi editorial, A Fin de Cuentos, porque como dijo un crítico "es un destilado alquímico, un concentrado, un extracto que condensa en 13 hijitas una historia que a otro autor podría llevarle 800 páginas". Para niños a partir de 3-4 años.
Y la ganadora del Premio Lazarillo 2014, Mi pesadilla favorita, de María Solar, (Siruela, 2015) publicado originalmente en gallego como O meu pesadelo favorito (Galaxia, 2015) y en catalán como El meu malson favorit, (Bromera 2015) porque lo leí con mi hijo pequeño y me encantó de arriba a abajo. Divertida, original, intensamente poética por momentos... Para niños a partir de 9 años.




Amanda Berrocal, Editorial Juventud

¿Por qué sigues este blog? ¿Por qué lees a los monstruos de vez en cuando?
Porque es un placer poder leer una crítica cuidada de álbumes ilustrados. No abundan críticos de este campo que sepan ir más allá del argumento y de la descripción de las imágenes, por lo que es de agradecer el trabajo meticuloso que hace el blog. Sienta un precedente y pueda ser un punto de referencia para futuros profesionales de la literatura infantil.
¿Qué es lo que más te gusta de DVLM LIJ?
Aporta nuevas visiones a álbumes conocidos y al mismo tiempo conocer nuevos álbumes. Siempre hay alguno que no conocía.
¿Y lo que menos?
La lista de álbumes que quiero comprar se hace interminable.
Se aceptan propuestas, ¿alguna sugerencia sobre los próximos contenidos de DVLM LIJ?
La verdad que a mí me despierta mucho interés la creación de álbumes que se hace en Asia. Sería interesante ver qué tipo de producciones ahí que se diferencien de las de aquí a nivel de contenido como de estética. Todo lo que es comparativa de producción a nivel global me interesa mucho.
¡Recomienda un par de lecturas a todos los monstruos!
Ostras, ¡eso sí que es difícil!
Nuestro, sin duda alguna, Botoncito de Yoko Ogawa y Chiaki Okada.
Pero no puedo dejar de nombrar The Mysteries of Harris Burdick, Madeline o Green eggs and ham.







Amparo Cuenca, bibliotecaria de la Red de Bibliotecas Municipales de Albacete

¿Por qué sigues este blog? ¿Por qué lees a los monstruos de vez en cuando? 
Cuando nació este blog lo recibí un poco como si fuese un nieto, con la misma emoción y deseando que todo lo que le sucediese fuera para bien. Le auguraba éxito porque conozco a Román desde que era un adolescente (que ya entonces era como hoy), y como lo he visto crecer y este es su "hijo", tengo que considerarlo como a un "nieto". Si bien es cierto que los hijos se parecen a los padres, también tienen sus propias características, por esto Donde Viven los Monstruos es un blog donde se recogen no sólo las últimas novedades del mundo editorial en literatura infantil y juvenil, sino que además vuelve la mirada a lo clásico analizando desde su perspectiva "monstruosa" y haciendo que reflexionemos desde la literatura y con la literatura pero sin perderla de vista. También es un blog libre, donde su autor se expresa tal y como es: libre, inteligente y con una mirada única donde confluyen su formación como profesor, su faceta artística como dibujante y su vena creativa. Me encanta leer esas entradas sobre LIJ con esa pizca (o no tan pizca) de desencanto, sarcasmo y absoluta entrega a la literatura.
En definitiva me encanta este "nieto" que está entrando en una edad peligrosa, pero que a pesar de ello va creciendo y evolucionando, buscando su lugar en este mundo virtual y que hace que el mundo real sea un poco mejor.
Es cierto que al principio lo consultaba mucho más, pero con el tiempo y debido un poco a la "fatiga de internet" lo visito menos; pero siempre que lo consulto me siento como en casa y pienso: " ¿A ver qué nos propone hoy el "monstruo de Román" y, ni una sola vez, salgo defraudada, pase el tiempo que pase, siempre encuentro algo para la reflexión, bien sea en porque son novedades o por su visión de los clásicos.
¿Qué es lo que más te gusta de DVLM LIJ? 
Creo que ya lo he contestado un poco en los apartados anteriores, me encanta la personalidad de DVLM LIJ: es un blog libre, reflexivo, sarcástico, lleno de ternura y de fuerza al mismo tiempo, le gusta explorar libros nuevos pero sin olvidar lo clásico. Y una de las fortalezas de este monstruo es que es organizado y lo tiene todo programado, por eso ha sobrevivido a este mundo tan competitivo y tan lleno de "nadas". Es uno de los buenos lugares donde podemos sumergirnos para disfrutar la LIJ, al mismo tiempo que nos da aporta una visión distinta de la realidad.
¿Y lo que menos?
Mi nieto no tiene defectos, aunque no estaría mal que el padre le diga algunas veces que no sea "muy sarcástico" porque a veces cada uno vivimos y leemos como podemos, no como queremos o deseamos.
Se aceptan propuestas, ¿alguna sugerencia sobre los próximos contenidos de DVLM LIJ? 
Puesto que eres un gran usuario de las bibliotecas yo te propondría que hicieses algún apartado periódicamente sobre ellas, siempre es interesante leerte y conocer tus propuestas.
¡Recomienda un par de lecturas a todos los monstruos!
Difícil recomendar a tanto "monstruo instruido", pero me atrevo con uno de los poemas que más me emociona Ítaca, editado por Nórdica libros, 



y sin dudarlo Un elefante en mi lavadora. Me encanta este libro disco de otra albaceteña, La Chica Charcos y su Katiuskas Band, es el libro que más regalo desde hace unos años y que, por supuesto, también bailo. Si además si le tuviese que poner banda sonora a DVLM, sería esta canción:


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