Román Belmonte (R.B.): Es un honor para mí que haya accedido a esta
pequeña entrevista. ¡No sabe la de veces que he pasado las páginas de libros como
El castillo de irás y no volverás o El
hacha de oro! Mil gracias. ¡Empezamos! ¿Qué
le llevó a interesarse por el folclore de transmisión oral en España?
Antonio Rodríguez Almodóvar
(A.R.A.): Una suma de circunstancias,
pero principalmente la lectura de Juan de Mairena, en los capítulos que se refieren al folclore como cultura viva.
R.B.: Como folclorista le pregunto, ¿por qué es importante recuperar la memoria
colectiva?
A.R.A: Bueno yo solo soy “aprendiz de folclorista”, como decía el propio
Machado de sí mismo, y ya me parece mucho atrevimiento por mi parte. Yo he
llegado a la cultura popular desde la filología y la etnografía, aunque es
verdad que me he pateado el territorio buscando cuentos.
La cultura oral hace las veces de la historia de las clases populares,
aunque de distinta manera. La cultura hegemónica (Gramnci) se apoya en los
documentos escritos; la otra en la memoria comunal.
R.B.: ¿Cree que las identidades territoriales y los nacionalismos ayudan a
recuperar el folclore de manera íntegra o tienen un sesgo manifiesto?
A.R.A: Normalmente se hace un uso sesgado de las tradiciones, como para probar
la “autenticidad” o la “profundidad” de la cultura propia, y de ahí dar el
salto mortal al nacionalismo. Una peligrosa manipulación.
R.B.: En etnografía suele suceder que el transmisor del conocimiento puede añadir
elementos de su propia cosecha o, como ocurre en la actualidad, elementos que
tienen que ver con el cine, los medios de comunicación o internet… ¿Cómo sabe
un folclorista qué elementos de un cuento son los primigenios?
A.R.A: El investigador debe tener en cuenta esas incorporaciones y valorarlas,
como transformaciones, como simples ocurrencias. Normalmente son esto último.
Pero cuando significan transformaciones, sobre todo si son de sentido, hay que
comprobar si se han extendido en el propio medio.
R.B.: ¿Existen diferencias entre un cuento tradicional y uno moderno? En caso
afirmativo ¿Se refieren estas más al contenido o a la forma?
A.R.A: Son dos géneros completamente distintos, aunque los segundos se apoyan
a veces en los primeros. Las diferencias atañen tanto a la forma como al
contenido.
R.B.: Su trabajo más conocido son los Cuentos al amor de la lumbre. Con ellos llenó un enorme hueco en la
literatura tradicional española. De todos estos, ¿cuál es su favorito?
A.R.A: Esta es la pregunta más difícil, porque son muchos. Pero, en fin,
digamos que el primero, Blancaflor,
me sigue pareciendo un prodigio.
R.B.: Si no me equivoco, usted adaptó una serie de estos cuentos para los Cuentos
de la Media Lunita, una colección con
cierta vis infantil y muy ilustrada que pretendía acercar estas creaciones a
los niños. Todavía vigente y con cierta aceptación, me gustaría preguntarle
¿qué puntos considera usted esenciales a la hora de adaptar un cuento
tradicional?
A.R.A: Es esencial no variar el argumento, la espina dorsal del relato. Sobre
eso, los aditamentos son intentos de captar la atención, solo eso.
R.B.: La eterna pregunta, ¿el cuento debe enseñar o debe entretener?
A.R.A: Las dos cosas van indisolublemente unidas. Por eso los cuentos orales
tienen tanto éxito.
R.B.: En cierta ocasión publiqué en la cuenta que los monstruos tienen en Instagram,
unas imágenes que Jesús Gabán realizó para su versión del cuento Los tres
toritos. Un par de seguidores se echaron
las manos a la cabeza y empezaron a lanzar improperios cuando vieron la escena
de toreo que se recoge en una de las páginas (y eso que el estoque se hacía con
un alfiler…). Sonreí ante la indignación desorbitada y me pregunté si hay un
punto en el que puedan convivir tradición y actualidad. ¿Existe ese lugar de
confluencia?
A.R.A: No me extraña en absoluto. La espantosa moda de “lo políticamente
correcto” puede acabar con todo. Incluso con la literatura.
R.B.: Continuando con lo anterior y echando mano de caperucitas animalistas o
bellas durmientes feministas¿Qué opina
de las versiones de los cuentos tradicionales enmarcadas en contextos, ismos y
problemáticas actuales que se publican sin cesar?
R.B.: La muerte, el clasismo o el machismo se han convertido en aspectos
censurables en la sociedad occidental… ¿Qué les diría a todos esos adultos que
viven preocupados por estas realidades recogidas en los cuentos tradicionales? ¿Cómo
le podríamos dar la vuelta a la tortilla y animar así a la transmisión íntegra
de estas creaciones a los niños sobreprotegidos del presente?
A.R.A: Hay que recordarles que los cuentos de tradición oral poseen un mensaje
simbólico, que va dirigido a la formación de la mente y la integración del
cuerpo humano. Querer racionalizar eso es emprender el vuelo de la paloma en un
lugar abstracto, sin aire
R.B.: La cuentoterapia está muy de moda y se encuentra presente en los
ámbitos de la psicología y la educación. ¿Qué piensa al respecto de esta
práctica?
A.R.A: He conocido experiencias muy interesantes. Todas van dirigidas a
aplicar los elementos simbólicos.
R.B.: Como los números impares están muy presentes en los cuentos populares,
le voy a pedir tres últimas respuestas: su comida favorita, un juego que le
divierta y alguna recomendación de lectura.
A.R.A: El gazpacho, el parchís y Las mil y una noches.
Antonio Rodríguez Almodóvar (Alcalá de Guadaira, Sevilla, 1941), aunque de joven fue marino mercante, estudió la carrera de Filosofía y Letras. Inició en Madrid la especialidad de Filosofía Pura, pero acabó licenciándose en Sevilla en Filología Moderna (1969) y doctorándose por la misma universidad en 1973. Fue profesor interino y contratado de la Universidad de Sevilla y del Colegio Universitario de Cádiz (1969-1974) y en 1975 ganó por oposición la cátedra de Instituto. Es autor de narrativa, teatro y poesía, sobre todo de obras dirigidas al público infantil y juvenil (se alzó con el Premio Nacional en esta categoría en el año 2005), sin embargo es más conocido por su prolongada e intensa dedicación al estudio y recuperación de los cuentos populares españoles, campo en el que sobresalen sus Cuentos al amor de la lumbre (Premio Nacional de Literatura 1985) y los Cuentos de la Media Lunita, una colección que se sigue reeditando desde hace más de treinta años. Desde 2015 es Académico Correspondiente de la RAE.
Román
Belmonte (R.B.): Mis
monstruos están muy contentos de tenerte aquí, más que nada porque
es la primera vez que nos visita un narrador oral. Me creo en el
deber de preguntarte, ¿qué te llevo a esta profesión tan
sacrificada?
Pep
Bruno (P.B.): Cuando uno conversa con colegas de oficio se da cuenta
de que cada uno, cada una, llegó por un camino propio a la
profesión. Contar cuentos es algo que todo el mundo puede (y
debería) hacer, pero vivir de ello es algo más complicado: uno
tiene la sospecha de que son los cuentos quienes deciden en qué
garganta se acomodan para ser contados.
En mi
caso hubo varios motivos que se juntaron y acabaron empujándome a la
escena y la palabra dicha, pero fundamentalmente dos: el gusto por
las historias (por leerlas, por escribirlas, por escucharlas, por
contarlas) y vivir en Guadalajara, una ciudad de cuento donde la
narración oral es muy reconocida y disfruta de gran predicamento.
En
cuanto a si es una profesión “tan sacrificada”, sí, es verdad
que tenemos que viajar mucho, es verdad que andas todo el día
buscando nuevos cuentos para contar, es verdad que eres tu propio
administrativo, secretario, gestor, es verdad que cada día con un
público nuevo es como si tuvieras que volver a pasar un examen
final… pero también es verdad que este es un oficio con muchas
gratificaciones que compensan (desde mi punto de vista, con creces)
los momentos más duros.
R.B.:
Con tantos países,
festivales, bibliotecas y centros de enseñanza a tus espaldas, ¿qué
consejos darías a los recientemente iniciados en este arte de la
transmisión oral?
P.B.:
Hay muchas elementos que entran en juego a la hora de contar cuentos
para un público, pero quizás haya uno que resulte fundamental: la
honestidad. Contar desde la verdad que uno es, articular la historia
desde la propia voz, ser consciente de dónde se está. Ser honesto a
la hora de contar historias es tener mucho camino recorrido ya de
partida.
R.B.:
Su/s antología/s de
cuentos favorita/s es/son...
P.B.:
Hay muchas, claro, te cito algunas, las que primero me vienen a la
cabeza ahora: los Cuentos
al amor de la lumbre,
selección y revisión de Antonio Rodríguez Almodóvar, en Anaya; El
círculo de los mentirosos,
selección de Jean Claude Carrière, en Lumen; Los
cuentos de Ahigal,
recogidos por José María Domínguez, en Palabras del Candil; los
Cuentos
populares albaneses,
seleccionados y traducidos por Ramón Sánchez Lizarralde, en
Miraguano; los Cuentos
de la madre Muerte,
seleccionados por Ana Cristina Herreros, en Siruela (bueno, en
realidad la colección completa de Cuentos Populares de Siruela es
una joya); Cuentos
de los hermanos Grimm para toda las edades,
adaptados por Philip Pullman, en B de Block; de verdad que podría
seguir un rato largo. Y estos son sólo los cuentos de tradición
oral. Si entramos en las colecciones de cuentos de autor también
tengo para un rato largo.
R.B.:
¿Tienes algún
cuento favorito o uno que cuentes mucho? ¿Por qué?
P.B.:
Más que un cuento favorito tengo muchos cuentos favoritos y, sobre
todo, tengo algunos cuentos favoritos ahora. Es decir, hay temporadas
que parece que sólo quisieras contar unos cuentos y dejar descansar
otros. Ahora mismo ando muy feliz con una selección de cuentos del
Decamerón que
cuento en “Viejos cuentos de nuevo” y algunos cuentos populares
que he empezado a contar a niños y niñas de primaria como “Los
tres pelos del Diablo”. Pero insisto, es como una relación
amorosa, ahora estamos muy felices juntos pero puede que la llama de
la pasión se agote y que luego, más adelante, vuelva a brillar
intensamente. Aun así sí es verdad que tengo algunos cuentos con
los que, más que una relación pasional, tengo una convivencia
apacible como de matrimonio de años, cuentos que bien puedo haber
contado más de mil quinientas veces; entre estos hay alguno que me
acompaña desde el primer día que conté.
R.B.:
Tradicionalmente, las
historias, los cuentos, han sido transmitidos por personas
cualesquiera que sólo utilizaban la palabra para que el mensaje
llegara a los demás, ¿no crees que en ocasiones muchos narradores
orales abusan de la teatralidad?
P.B.:
En estos casi 25 años de oficio, en festivales de aquí y de allá,
en escenarios como el Maratón de los Cuentos de Guadalajara… he
visto y escuchado a muchos colegas de oficio, narradores y narradoras
que contaban de maneras muy diversas: con mucha teatralidad y sin
nada de ella; ceñidos al texto o volando con él; utilizando
vestuario, objetos, libros, música… o nada de todo esto; contando
solos o en grupo; poniendo voces muy diversas o utilizando un único
registro… Es decir, hay mucha variedad y, con el paso de los años,
aunque tengo bastante claro qué tipo de cuentista y qué estilo de
contar me enamora más, también valoro a quien es capaz de engañarme
desde su propia propuesta, de hacerme disfrutar de una historia
incluso cuando la cuenta de la manera más opuesta a como lo haría
yo. Porque en realidad se trata de eso: de quedar atrapado en la
historia, de que me crea lo que escucho, de que, utilice los recursos
que utilice, todo sea a favor de la historia (y no hay elementos
artificiosos o forzados que me hagan salir de la historia).
R.B.:
En este lugar de
monstruos es inevitable hablar de didactismo... ¿Prefieres que los
cuentos enseñen o entretengan?
P.B.:
Los cuentos tienen, entre otros muchos valores (o funciones, o
razones de ser), el de educar deleitando. El cuento siempre tiene una
idea del mundo, siempre presenta una escala de valores, y al mismo
tiempo siempre tiene una historia que te atrapa, te encandila, te
entretiene. El equilibro entre estos dos aspectos es fundamental: si
se cargan las tintas en uno de ellos podemos pasar del cuento a la
perorata o del cuento al chiste.
En
cuanto al entretenimiento te diré que, desde mi punto de vista, lo
importante es que el cuento sea una buena historia, que te atrape
desde el principio, que te enamoren sus personajes, que su ritmo no
te deje escapar, que resulte coherente y verosímil, que esté bien
resuelta… y todo esto ya lleva implícita su manera de ver el
mundo, de pensarlo, de pensarnos.
Y
en cuanto al didactismo yo lo resumiría de una manera muy sencilla:
me gustan los cuentos que me generan preguntas mucho más que los que
me dan respuestas.
Ilustración de Cecilia Moreno
R.B.:
Si no me equivoco, en
tu repertorio cuentas con sesiones para un público adulto y otras
para otro más infantil. ¿Por qué esta diferenciación? ¿Acaso la
narración oral no era para todos los públicos en sus inicios?
P.B.:
Los cuentos son para todas las edades, de eso no hay duda, pero al
separar repertorios para públicos más homogéneos tienes
posibilidad de mejorar la selección de cuentos y la propuesta
narrativa. De esta manera puedo elegir cuentos cercanos a los centros
de interés y a la capacidad de escucha del público. Un ejemplo muy
sencillo: un niño de 2 años puede escuchar entre 15 y 30 minutos y
un adulto puede escuchar una hora y media sin problema, eso ya te
permite que puedas contar cuentos largos (de una hora, por ejemplo)
si el público es joven o adulto, pero podría ser un desastre si
contara un cuento de una hora a un público de dos años. Esto es un
caso extremo, pero, por ejemplo, yo diferencio entre los cuentos que
cuento para 2º de ESO y los que cuento para 3º de ESO, o los que
cuento para 3 años y los que cuento para 4. Con los años he ido
aprendiendo y conociendo a los distintos públicos y eso me permite
afinar en el repertorio elegido para contar.
Esto
no significa que yo vaya buscando cuentos para tal o cual edad: yo
busco buenos cuentos para contar y luego, una vez preparados, los
cuento al público al que, creo, puede interesar más. A veces tengo
cuentos que cuento a todas las edades, a veces sólo a un tramo, a
veces sólo a uno o dos años… voy probando, voy afinando, voy
aprendiendo.
También
es un error generalizar: los centros de interés no vienen sólo
determinados por la edad, o a veces en una una misma edad hay una
horquilla muy amplia de centros de interés (por ejemplo, pueden
variar mucho y ser muy distintos entre un niño y una niña de 13
años), igual que hay centros de interés propios de cada chaval.
Todo esto te orienta y te ayuda para ir contando y ajustando cuentos
y público.
Y
todo lo dicho no excluye que haya funciones familiares (o funciones
con públicos de edades muy diversas) con cuentos muy variados que
interesan a todo el público (adulto e infantil), funciones en las
que también cuentas con textos que manejan distintos planos de
interpretación y en los que puede ocurrir que en un momento se rían
los niños, en otro momento los adultos, en otro momento todos.
R.B.:
En muchas ocasiones y
desde diferentes plataformas se ha hablado de la censura sobre a
Literatura Infantil y Juvenil, es por ello que me creo en el deber de
preguntarte, ¿crees que es más difícil la censura en la parcela de
la narración oral al ser un medio más inmediato o hay otros
mecanismos para evitar la escucha aparte de tapar las orejas de los
oyentes?
P.B.:
A veces pienso que uno de los motivos por los que la narración oral
sigue siendo una propuesta artística no muy difundida, no muy
conocida, es porque no tenemos guion. Me explico. Tú programas un
monólogo teatral y sabes qué va a contar ese actor, esa actriz,
pero tú llevas a un narrador y él te puede decir qué cuentos
contará (y muchas veces sólo más o menos) pero no qué dirá:
porque el narrador elabora el discurso en el momento, y ese cuento no
se sostiene en un monólogo, se sostiene en un diálogo continuo con
el público en el que el contexto juega también un papel muy
importante, así, puede ocurrir que una noticia que acabe de
conocerse de pronto aparezca en el espectáculo, igual que cualquier
cosa que ocurra durante la función (un móvil que suena, una puerta
que se abre inesperadamente, alguien que se ríe escandalosamente…)
también puede ser incorporada. Y esta incertidumbre, en muchos
casos, no gusta a quienes programan o a quienes mandan.
Por
lo tanto sí, es más difícil censurar a un narrador, a una
narradora, especialmente una vez que está contando frente al
público, aunque sí puede haber una censura posterior (conozco casos
de narradores vetados que no han vuelto a contar a algún lugar).
De
todas maneras hay dos cosas importantes que se deben señalar aquí:
por un lado la gente va a escuchar historias, no arengas, por lo
tanto puede haber algunas referencias al contexto, a lo que sucede (y
nos sucede) en el día a día, pero la gente quiere historias, buenas
historias, que sucedan en espacios de ficción, que les hagan pasar
un buen rato y que les nutran, y no pegotes (didácticos, críticos,
soflamáticos…) metidos con calzador aquí y allá entorpeciendo
una buena historia.
Y
la segunda cosa es que habría que diferenciar en cuanto a una
censura vertical, aplicada desde arriba, de la que actualmente se dan
pocos casos (al menos, que yo sepa, en nuestro oficio), y una censura
horizontal, cada vez más presente en nuestra sociedad, que incluso
llega a convertirse en una propia autocensura (a la hora de elegir
cuentos, de contarlos, etc.). En ambos casos creo que una de las
funciones del profesional de la narración oral es la de tener una
mirada reflexiva, la de ser voz crítica, y por lo tanto la de ser en
(y promover) espacios de absoluta libertad.
R.B.:
¿Alguna vez has
sentido la censura en tus propias carnes? ¿Nos podrías contar
alguna anécdota censora?
P.B.:
No, al menos que yo recuerde ahora. Lo más parecido fue una queja
que una persona registró en un ayuntamiento tras haberme escuchado
contar. Desde el ayuntamiento me pidieron que contestara a la queja y
que argumentara mi respuesta. Una vez entregado mi escrito se
desestimó la queja. Con posterioridad he vuelto a trabajar en varias
ocasiones en ese municipio.
R.B.:
Cambiando de tercio,
nos toca hablar de libros y lectura... ¿Se puede realmente
transcribir la tradición oral? ¿Le hacen justicia los libros a los
cuentos?
P.B.:
Es un tema apasionante. La transcripción literal puede resultar un
completo desastre: textos feos de leer que, además, apenas son una
parte de lo contado (pues faltan referencias a elementos como la
prosodia, los gestos, el contexto, la respiración del público…),
por lo tanto suele ser conveniente trabajar un poco con ellos, pero
también es fácil que ocurra que en el proceso de reescritura estos
cuentos recogidos del ámbito de la oralidad puedan perder mucho de
su valor.
Son
lenguajes distintos el oral y el escrito, y para pasar de uno a otro
hemos de hacer una especie de traducción (en un sentido o en otro).
Los buenos “traductores” consiguen que haya cuentos literarios
que se disfrutan contados (y escuchados) y cuentos orales que se
disfrutan leídos. Y para eso, como para todo en esta vida, hay que
saber. Para mí un ejemplo clarísimo es la colección de Los
cuentos de Ahigal,
una verdadera joya en la que los textos orales mantienen mucha de su
frescura a pesar de haber sido pasados al lenguaje escrito.
Ilustración de Alberto Gamón
R.B.:
Aparte de constituir
una patria compartida de la imaginación, ¿qué tiene la narración
oral que no tiene la lectura y viceversa?
P.B.:
Quizás la diferencia fundamental es que la lectura suele ser un acto
solitario (salvo algunas excepciones) y la narración oral siempre
tiene que ser un acto compartido. Por lo tanto en la narración oral
siempre hay otro, otra, siempre hay alguien que te mira y que está
contigo viajando a lomos de esa historia que cuentas.
R.B.:
En la última década
las editoriales del gremio apostaron por el trabajo de los narradores
orales a la hora de la producción escrita, ¿a qué crees que se
debió esta sinergia entre cuentacuentos y libros infantiles?
P.B.:
A mí me gusta pensar que, en general, los cuentistas conocemos bien
el cuento y es para nosotros algo habitual contar historias con
estructuras (orales) que llevan funcionan siglos. Por lo tanto, a la
hora de escribir historias, manejamos (de manera natural) unos
recursos que nos facilitan mucho la tarea. Por esta misma razón
también ocurre que muchos de los cuentos que escribimos resultan
sencillos de contar o de leer en voz alta (en mi caso hay ejemplos
muy evidentes, como La
cabra boba o
La noche de los cambios),
y eso siempre resulta atractivo para editoriales que quieren llegar a
profesorado, bibliotecarias, familias… con ganas de leer y contar
historias.
Por
otro lado hay compañeros que dicen que escriben los cuentos que no
encuentran para contar (y que les apetecería contar), y si los
textos resultan de interés para una editorial ¿qué más da que el
autor sea cuentista o no?, si es un buen cuento, adelante, se
publica.
R.B.:
Pisa algún charco,
hombre: ¿Qué opinas del negocio de la LIJ?
P.B.:
El libro (ya sea LIJ o no) se mueve entre dos ámbitos muy
diferenciados, el de la cultura y el del mercado. Lo deseable sería
que hubiera un equilibrio entre esos dos territorios, porque que los
libros sean un “producto” rentable para el mercado permite que se
escriban y publiquen nuevos títulos, y eso, evidentemente, es bueno
para la cultura. Pero esto no ha de hacernos olvidar que el objetivo
ha de ser contar con buenos libros, y para eso es fundamental que las
editoriales estén dirigidas por editores (con criterios de cultura),
no por comerciales (con criterios de mercado). Es decir, creo que lo
que nos tiene que preocupar, fundamentalmente, es que se publiquen
libros de calidad, libros nutricios, libros que nos permitan cultivar
el pensamiento crítico y la reflexión, libros que nos golpeen,
libros que no nos dejen indiferentes, libros escritos dando por hecho
que somos lectores y lectoras inteligentes. Y eso, ya sea en el
ámbito de la LIJ, ya sea en otros ámbitos de la edición, no
siempre ocurre.
R.B.:
Parece ser que
últimamente los medios orales como la radio están de capa caída y
el público prefiere medios donde la comunicación se complemente con
lenguajes visuales. Es hora de preguntarle ¿El romanticismo de la
narración oral o lo integral de la era digital?
P.B.:
Pues no sé qué decirte: no sólo pienso que la radio goza de muy
buena salud, sino que creo que está habiendo un auge del podcast y
de los audiolibros, por ponerte un par de ejemplos orales. Igual que
pienso que esto va a más. Y eso no quita que no sea verdad que hay
también mucha pantalla y medios audiovisuales.
De
todas maneras tu pregunta creo que va por otros derroteros: me hablas
de una narración oral (oralidad primaria) y lo integral en la era
digital (audios, podcast, vídeos… es decir, una oralidad
secundaria, descontextualizada). Personalmente creo que el progreso
no debe significar dejar atrás las cosas buenas que tenemos, y se me
ocurren pocas cosas mejores que contar y escuchar cuentos. Yo abogo
por la convivencia. Eso sí: del cuento contado se puede abusar (y
pasar horas contando y escuchando), del tema de pantallas, ojo, todo
esto se está estudiando en la actualidad pero, desde luego, es pura
sensatez que haya un control paterno y una limitación de tiempos de
uso en la infancia.
Ilustración de Rocío Martínez
R.B.:
¿Qué próximos
proyectos le rondan?
P.B.:
Del ámbito de la narración, ademas de preparar nuevos cuentos y
espectáculos, y además de contar y viajar con mi mochila de cuentos
(por España y otros países), en la actualidad estoy enredado en un
par de proyectos apasionantes de formación: tengo dos alumnos
venidos de Chile, dos narradores que consiguieron una ayuda del
Ministerio de Cultura de Chile para pasar cuatro meses formándose
conmigo en un proyecto de mentorado. Al mismo tiempo y con mis
compañeros de AEDA ultimamos los detalles para la Escuela de verano
(la quinta edición ya). Ando también en un par de proyectos, que
todavía no puedo contar, relacionados con la formación y la
universidad.
Del
ámbito de la escritura: ayer terminé de revisar “Los días
pequeños”, una especie de novela-mosaico que cuenta con
ilustraciones de Daniel Piqueras Fisk y que publicará Narval en
mayo. Si todo va bien este año verán la luz otros tres libros más.
Y
del ámbito de la lectura: estoy deseando que lleguen los días de
vacaciones de Semana Santa para poder leer unos cuantos libros
maravillosos que me están esperando en la mesilla de noche.
R.B.:
Para decirle adiós ha llegado el momento de jugar, comer y leer...
¿Cuáles son sus juegos, sus platos y sus libros favoritos?
P.B.: Me
gusta jugar con el lenguaje (juegos de palabras, dobles sentidos,
palabras encadenadas…) aunque también disfruto mucho jugando al
ajedrez; también me gustan mucho los juegos de mesa y los
tradicionales de calle (entre ellos mi favorito, sin lugar a dudas,
el “balón prisionero”, o “matado” que decíamos de niños).
De
comidas, mis favoritas el arroz (en cualquiera de sus variedades y
posibilidades) y una buena tortilla de patatas con cebolla (como las
que hacemos en casa, pocas).
Ufff,
libros, ¡hay muchos que me gustan mucho! Te voy a citar sólo
alguno.
De mis
lecturas de niño recuerdo con mucho cariño El
zoo de Pitus, de Sebastiá
Sorribas. Y de mis lecturas de joven y adulto intenté hacer un
resumen y me quedó ESTA BIO/BIBLIOGRAFÍA.
Pep Bruno (Barcelona, 1971), licenciado en Filología Hispánica (Universidad de Alcalá de Henares) y en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada (Universidad Complutense de Madrid), y diplomado en Trabajo Social (Universidad Pontificia de Comillas), empezó a contar cuentos de forma profesional en 1994. Cuentos para bebés, público infantil, juvenil y adulto forman un repertorio que ha viajado por toda España y por países como México, Perú, Chile, Argentina, Marruecos, Túnez, Portugal, Grecia o Bélgica. Ha participado en la organización del Maratón de Cuentos de Guadalajara entre 1994-2006 y ha sido miembro del Seminario de Literatura Infantil y Juvenil de esta misma ciudad en la que reside desde hace muchos años. Imparte cursos, talleres literarios, de creación y de animación a la lectura, así como es autor de numerosos artículos especializados. Desde el 2015 tiene un espacio dedicado a bibliotecas, libros y cuentos en la Radio Castilla-La Mancha. Para conocer más sobre su trabajo sólo tienen que visitar su página web o su blog Por los caminos de la tierra oral
Mañana los monstruos cumplen diez años y aunque un servidor está acostumbrado a ver este sitio desde un lado de la pantalla, me apetecía saber como lo ven ustedes desde el otro, aquellos que lo visitan de vez en cuando y que pueden valorarlo desde la perspectiva del lector-espectador.
Es por ello que he invitado a esta palestra a diez seguidores, diez personas, una por cada año cumplido, que trabajan por y para la lectura, algunos más conocidos, otros anónimos, unos visitantes constantes, otros menos, algunos me siguen desde los comienzos, cuando éramos cuatro gatos los llamados bookbloggers, otros lo son desde hace menos tiempo, pero todos ellos comparten una gran pasión por la literatura dirigida a los niños y jóvenes.
Como no podía invitar a todos, animo a todos aquellos que quieran dejar sus impresiones sobre este lugar de LIJ a escribirlas en los comentarios. Y sin más dilación, he aquí razones para visitar este espacio, valoraciones y un buen puñado de recomendaciones de lectura. ¡No se lo pierdan!
¿Por qué
sigues este blog? ¿Por qué lees a los monstruos de vez en cuando?
Porque es tan
salvaje como los monstruos que le dan nombre, porque va por libre,
porque está hecho desde la pasión (ya sea el entusiasmo o el
cabreo) y el conocimiento directo, porque tan pronto bucea en los
clásicos como me descubre novedades, porque todo lo cuestiona,
porque me descubre lecturas valiosas y me recuerda libros que leí y
me encantaron, porque no se molesta en ocultar al peculiar humano que
hay detrás.
¿Qué es lo
que más te gusta de DVLM?
Que no mide (ni
falta que le hace).
¿Y lo que
menos?
Que a veces los
meandros de su discurso me recuerdan a los del de mi madre. Y me
puede la impaciencia.
¿Alguna
sugerencia sobre los próximos contenidos de DVLM LIJ?
Siempre he
echado de menos, por la cuenta que me trae, un análisis crítico de
los libros de Lecturas, esas antologías escolares (libros de texto)
con las que muchos niños y niñas comienzan a leer. Sería estupendo
que DVLM posara su mirada nada sosa pero sí algo cáustica sobre
ellos. Temblando me quedo.
¡Recomienda un
par de lecturas a todos los monstruos!
Los “prelibros”
El libro rojo y El libro azul, de Mar Benegas.
¿Por qué
sigues este blog? ¿Por qué lees a los monstruos de vez en cuando?
Las entradas suelen ser
muy originales, tanto por los temas propuestos como por los
excelentes comentarios de Román Belmonte. Lo leo para estar al día,
para recordar…
¿Qué es lo
que más te gusta de DVLM?
El estilo y la
presentación.
¿Y lo que menos?
No me lo he planteado.
Se aceptan propuestas,
¿alguna sugerencia sobre los próximos contenidos de DVLM LIJ?
¿Tal vez algo
relacionado con las novedades españolas o por comunidades?
¡Recomienda un par de
lecturas a todos los monstruos!
Yacaré Libros publicó
no hace mucho un álbum escrito e ilustrado por Andrés Guerrero
titulado Una casa grande, un vestido rojo y más de cien palomas.
Es de formato alargado, en cartoné, con dibujos a lápiz y pequeños
toques de color y con un texto sencillo al que se van añadiendo
historias. Me gustó todo el conjunto. Es algo singular.
El otro libro que
recomiendo es uno que descubrí el otro día: La familia Rimaldi,
de José Antonio Francés. Está editado por SM y es un libro que no
solo divierte sino que muestra un catálogo de poética para
incentivar la curiosidad entre los jóvenes lectores. Es todo un
acierto (¡a pesar del riesgo!) que una gran editorial haya apostado
por un libro así, en verso (de hecho, ya ha salido la segunda
edición).
¿Por qué
sigues este blog? ¿Por qué lees a los monstruos de vez en cuando?
Por que descubrí un día
que hay personas, en este caso tu, que también tienen una pasión
por la LIJ y encima tienen un blog con libertad de expresión.
calidad documental, contraste de investigación y rigor, muchoooo
rigor, todo esto con unas pinceladas de humor, ironía, sinceridad,
sin tapujos…con un lenguaje directo y unos temas interesantes, así
sin más. Antes leía a los monstruos esporádicamente, desde que me
he subscrito, cada vez voy entrando más, me han ido atrapando en sus
redes o con sus cantos. Siempre hay algo para aprender, un titulo,
una recomendación, un tema, una crítica…
¿Qué es lo
que más te gusta de DVLM?
Sobretodo como enfocas
los temas, el lenguaje directo, tus selecciones, tu salsa
particular...
¿Y lo que menos?
De momento no puedo
opinar al respecto.
Se aceptan propuestas,
¿alguna sugerencia sobre los próximos contenidos de DVLM LIJ?
No he trasteado todo el
blog, 10 años dan para rato pero has hecho algún monográfico de
libros sobre ciencia, matemática, botánica?
¿Se puede hablar también
de best sellers en la LIJ? ¿Todo vale para la LIJ? A lo mejor ya has
tratado estos temas, siento repetirme.
¡Recomienda un par de
lecturas a todos los monstruos!
¿Por qué
sigues este blog? ¿Por qué lees a los monstruos de vez en cuando?
Siempre ofrece un enfoque
original sobre temas o títulos de LIJ, ideas sobre las que
reflexionar.
¿Qué es lo
que más te gusta de DVLM?
El tono personal (sin
miedo a meterse en cualquier charco) de los artículos, la cantidad
de material gráfico que acompaña los textos, y el tiempo que se
nota que hay detrás de cada post.
¿Y lo que menos?
El diseño y la
organización de la información sería mejorable, quizá en otro
CMS.
Se aceptan propuestas,
¿alguna sugerencia sobre los próximos contenidos de DVLM LIJ?
Yo metería más
entrevistas.
¡Recomienda un par de
lecturas a todos los monstruos!
De los clásicos, Historias de ratones, de Arnold Lobel. De este siglo, Emigrantes, de Shaun Tan (aunque no tenga texto).
¿Por qué
sigues este blog? ¿Por qué lees a los monstruos de vez en cuando?
La razón es muy
pedestre: la literatura forma parte de mi vida, por ese motivo me
echo lo echo al magín de cuando en vez.
¿Qué es lo
que más te gusta de DVLM?
Su angulación crítica,
poco habituales en la LIJ, para acercarse a los temas, y la
generalmente acertada selección de álbumes.
¿Y lo que menos?
Algunas digresiones,
pero, ya se sabe, somos humanos :)
Se aceptan propuestas,
¿alguna sugerencia sobre los próximos contenidos de DVLM LIJ?
Ahí va uno: la relación
REDES_LIJ desde una perspectiva constructiva. Uno está cansado, por
no decir harto, de la sobreprotección y culpabilización indirecta
de estos lectores en su uso.
¡Recomienda un par de
lecturas a todos los monstruos!
Eso ya lo haces tú muy
acertadamente, pero bueno... La cocina de noche, de Sendak y Teatro
de Medianoche, de Kveta Pacovska
¿Por qué
sigues este blog? ¿Por qué lees a los monstruos de vez en cuando?
Lo sigo
porque es competencia del mío… Jeje. No, en serio. Lo sigo casi
desde el comienzo, ¿hace ya diez años?, porque el mudo de la
literatura infantil y juvenil es mi mundo. Me gusta enterarme de
novedades, conocer joyas desconocidas y disfrutar con los temas
propuestos.
¿Qué es lo que más te
gusta de DVLM LIJ?
Lo que más me gusta es el toque personal, esa
interacción de la literatura con la vida que haces aflorar casi en
cada tema. Momentos vividos, reflexiones sobre la realidad “no
literaria” que terminan entreverándose con la recomendación en
sí.
¿Y lo que menos?
Lo que
menos… nada. Con un blog que emite opiniones se puede estar unas
veces de acuerdo y otras no, pero eso es lo ideal. Algo que que no
parece imperar en este mundo tan de trincheras y de conmigo o contra
mí.
Se aceptan propuestas,
¿alguna sugerencia sobre los próximos contenidos de DVLM LIJ?
Uffff. No se me ocurre nada. Libros y más libros.
¡Recomienda un par de
lecturas a todos los monstruos!
En la primera recomendación barro
descaradamente para casa (a ver si termina saliendo en tu blog): se
trata de un thriller juvenil, corto, trepidante, que hemos escrito
David Fernández Sifres y yo. Se llama BIS y está funcionando
bastante bien. La segunda recomendación es Alma y la isla, de Mónica
Rodríguez, una historia conmovedora, entretenida y muy bien escrita.
¿Por qué
sigues este blog? ¿Por qué lees a los monstruos de vez en cuando?
Sigo este blog desde hace
casi siete años, cuando un grupo de padres decidimos empezar a
colaborar en la biblioteca del cole de los niños. A causa de los
recortes, el horario del profesor encargado de la biblioteca había
quedado reducido a una hora a la semana. En aquel primer grupo de
padres había dos bibliotecarias (una de ellas era yo) sin ninguna
experiencia en bibliotecas escolares. Nos encontramos con una
biblioteca fantástica, pero con unos fondos muy anticuados y un
pelín deteriorados, así que una de las tareas fue renovarlo. En ese
momento te encontramos en la red y, la verdad, descubrimos un tesoro.
Tus entradas nos ayudaron mucho en las labores de selección y de
compra de nuevos ejemplares.
¿Qué es lo
que más te gusta de DVLM?
Reconozco que tu blog me
gusta muchísimo.
¿Y lo que menos?
He de reconocer que, en
ocasiones no estoy de acuerdo con alguna de tus opiniones, pero todas
ellas me resultan muy enriquecedoras (esto lo escribo por decir algo
negativo).
Se aceptan propuestas,
¿alguna sugerencia sobre los próximos contenidos de DVLM LIJ?
Como propuesta: Libros de
arte para los más pequeños (infantil y primaria). El arte, junto
con la música, es una de las grandes materias olvidadas en la
bibliotecas escolares (al menos las que yo conozco) . También
estaría bien otra sobre el tema de mujeres y ciencia. Este trimestre
es el tema que están tratando en la Biblioteca Telo.
¡Recomienda un par de
lecturas a todos los monstruos!
Mis recomendaciones: La
Señora de los libros de Heather Henson, Editorial Juventud y, como
tengo dos adolescentes en casa (me gusta vivir al límite), el
descubrimiento de estas Navidades: El odio que das de Angie Thomas,
Editorial Océano Travesía.
¿Por qué
sigues este blog? ¿Por qué lees a los monstruos de vez en cuando?
Sigo este blog por la
enorme variedad de propuestas con las que se acerca a la LIJ, siempre
interesantes. Y porque ha sabido extenderse con éxito a otras redes
sociales como Instagram, donde nos ofrece otros contenidos.
¿Qué es lo
que más te gusta de DVLM?
Lo que más me gusta es
que después de estos 10 años, con una medida de publicaciones
mensuales muy alta, el blog se haya convertido en una especie de
enciclopedia de LIJ a la que acudir tanto en búsqueda de reseñas de
libros clásicos y temas esenciales como de últimas novedades. Y me
gusta mucho que detrás resuene siempre la voz de un especialista que
habla con pasión, arrojo, humor y desvergüenza de todo. Y que por
ello resulte tan sincero. También me gusta que las entradas sean
extensas y no se hayan contagiado todavía de la brevedad de líneas
que aconsejan los gurús digitales. Y que siempre hayan muchas,
muchas imágenes.
¿Y lo que menos?
No sabría decirlo.
Se aceptan propuestas,
¿alguna sugerencia sobre los próximos contenidos de DVLM LIJ?
Aumentaría el número
de entrevistas a toda la gente del sector: autores, ilustradores,
editoriales, librerías...
¡Recomienda un par de
lecturas a todos los monstruos!
Un rey de quién sabe
dónde de mi editorial, A Fin de Cuentos, porque como dijo un crítico
"es un destilado alquímico, un concentrado, un extracto que
condensa en 13 hijitas una historia que a otro autor podría llevarle
800 páginas". Para niños a partir de 3-4 años.
Y la ganadora del Premio
Lazarillo 2014, Mi pesadilla favorita, de María Solar, (Siruela,
2015) publicado originalmente en gallego como O meu pesadelo favorito
(Galaxia, 2015) y en catalán como El meu malson favorit, (Bromera
2015) porque lo leí con mi hijo pequeño y me encantó de arriba a
abajo. Divertida, original, intensamente poética por momentos...
Para niños a partir de 9 años.
¿Por qué
sigues este blog? ¿Por qué lees a los monstruos de vez en cuando?
Porque es un placer poder
leer una crítica cuidada de álbumes ilustrados. No abundan críticos
de este campo que sepan ir más allá del argumento y de la
descripción de las imágenes, por lo que es de agradecer el trabajo
meticuloso que hace el blog. Sienta un precedente y pueda ser un
punto de referencia para futuros profesionales de la literatura
infantil.
¿Qué es lo que más te
gusta de DVLM LIJ?
Aporta nuevas visiones a
álbumes conocidos y al mismo tiempo conocer nuevos álbumes. Siempre
hay alguno que no conocía.
¿Y lo que menos?
La lista de álbumes que
quiero comprar se hace interminable.
Se aceptan propuestas,
¿alguna sugerencia sobre los próximos contenidos de DVLM LIJ?
La verdad que a mí me
despierta mucho interés la creación de álbumes que se hace en
Asia. Sería interesante ver qué tipo de producciones ahí que se
diferencien de las de aquí a nivel de contenido como de estética.
Todo lo que es comparativa de producción a nivel global me interesa
mucho.
¡Recomienda un par de
lecturas a todos los monstruos!
Ostras, ¡eso sí que es
difícil!
Nuestro, sin duda alguna,
Botoncito de Yoko Ogawa y Chiaki Okada.
Pero no
puedo dejar de nombrar The Mysteries of Harris Burdick, Madeline o
Green eggs and ham.
Amparo Cuenca, bibliotecaria de la Red de Bibliotecas Municipales de Albacete
¿Por qué sigues este blog? ¿Por qué lees a los monstruos de vez en cuando?
Cuando nació este blog lo recibí un poco como si fuese un nieto, con la misma emoción y deseando que todo lo que le sucediese fuera para bien. Le auguraba éxito porque conozco a Román desde que era un adolescente (que ya entonces era como hoy), y como lo he visto crecer y este es su "hijo", tengo que considerarlo como a un "nieto". Si bien es cierto que los hijos se parecen a los padres, también tienen sus propias características, por esto Donde Viven los Monstruos es un blog donde se recogen no sólo las últimas novedades del mundo editorial en literatura infantil y juvenil, sino que además vuelve la mirada a lo clásico analizando desde su perspectiva "monstruosa" y haciendo que reflexionemos desde la literatura y con la literatura pero sin perderla de vista. También es un blog libre, donde su autor se expresa tal y como es: libre, inteligente y con una mirada única donde confluyen su formación como profesor, su faceta artística como dibujante y su vena creativa. Me encanta leer esas entradas sobre LIJ con esa pizca (o no tan pizca) de desencanto, sarcasmo y absoluta entrega a la literatura.
En definitiva me encanta este "nieto" que está entrando en una edad peligrosa, pero que a pesar de ello va creciendo y evolucionando, buscando su lugar en este mundo virtual y que hace que el mundo real sea un poco mejor.
Es cierto que al principio lo consultaba mucho más, pero con el tiempo y debido un poco a la "fatiga de internet" lo visito menos; pero siempre que lo consulto me siento como en casa y pienso: " ¿A ver qué nos propone hoy el "monstruo de Román" y, ni una sola vez, salgo defraudada, pase el tiempo que pase, siempre encuentro algo para la reflexión, bien sea en porque son novedades o por su visión de los clásicos.
¿Qué es lo que más te gusta de DVLM LIJ?
Creo que ya lo he contestado un poco en los apartados anteriores, me encanta la personalidad de DVLM LIJ: es un blog libre, reflexivo, sarcástico, lleno de ternura y de fuerza al mismo tiempo, le gusta explorar libros nuevos pero sin olvidar lo clásico. Y una de las fortalezas de este monstruo es que es organizado y lo tiene todo programado, por eso ha sobrevivido a este mundo tan competitivo y tan lleno de "nadas". Es uno de los buenos lugares donde podemos sumergirnos para disfrutar la LIJ, al mismo tiempo que nos da aporta una visión distinta de la realidad.
¿Y lo que menos?
Mi nieto no tiene defectos, aunque no estaría mal que el padre le diga algunas veces que no sea "muy sarcástico" porque a veces cada uno vivimos y leemos como podemos, no como queremos o deseamos.
Se aceptan propuestas, ¿alguna sugerencia sobre los próximos contenidos de DVLM LIJ?
Puesto que eres un gran usuario de las bibliotecas yo te propondría que hicieses algún apartado periódicamente sobre ellas, siempre es interesante leerte y conocer tus propuestas.
¡Recomienda un par de lecturas a todos los monstruos! Difícil recomendar a tanto "monstruo instruido", pero me atrevo con uno de los poemas que más me emociona Ítaca, editado por Nórdica libros,
y sin dudarlo Un elefante en mi lavadora. Me encanta este libro disco de otra albaceteña, La Chica Charcos y su Katiuskas Band, es el libro que más regalo desde hace unos años y que, por supuesto, también bailo. Si además si le tuviese que poner banda sonora a DVLM, sería esta canción: