Mostrando entradas con la etiqueta Jesús Gabán. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jesús Gabán. Mostrar todas las entradas

viernes, 12 de marzo de 2010

A Miguel Hernández (2)


Les explico este viernes lo que no les explique el pasado: puesto que este año se conmemora el centenario del nacimiento de Miguel Hernández, un servidor ha decidido incluir sus poemas aquí los viernes de este marzo (ya di mis razones de por qué lo hago este mes) como tributo al genio de este.
La figura de Miguel Hernández ha dado lugar a muchas lecturas, desde aquellos que lo han calificado de poeta paleto (¡Cuánto es el orgullo del clasismo!), hasta los que lo enarbolan como bandera del comunismo y la lucha obrera (¡Cuánta es la osadía de los políticos!). Todos enjuiciamos deliberadamente, el primero yo, pecador, que sigo pensando que don Miguel era uno con mucha humanidad, un pastor de ovejas, un pastor de ideas, un pastor de palabras.
Y para que no se fíen tan alegremente de mi, les dejo que opinen de sus versos con propio criterio.


Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.

Y encontraba los días
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.

Nunca tuve zapatos,
ni trajes, ni palabras:
siempre tuve regatos,
siempre penas y cabras.

Me vistió la pobreza,
me lamió el cuerpo el río
y del pie a la cabeza
pasto fui del rocío.

Por el cinco de enero,
para el seis, yo quería
que fuera el mundo entero
una juguetería.

Y al andar la alborada
removiendo las huertas,
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.

Ningún rey coronado
tuvo pie, tuvo gana
para ver el calzado
de mi pobre ventana.

Toda gente de trono,
toda gente de botas
se rió con encono
de mis abarcas rotas.

Rabie de llanto, hasta
cubrir de sal mi piel,
por un mundo de pasta
y unos hombres de miel.

Por el cinco de enero
de la majada mía
mi calzado cabrero
a la escarcha salía.

Y hacia el seis, mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas.


Miguel Hernández.
Las abarcas desiertas.
En: Corazón alado. Antología poética.
Selección de Juan Ramón Torregrosa.
Ilustraciones de Jesús Gabán (también autor de la imagen que acompaña esta entrada).
2010. Barcelona: Vicens Vives.

lunes, 12 de enero de 2009

Monstruos españoles


Entre mis recuerdos de la infancia, guardo algunos referidos a los cuentos populares de mi tierra. No es que mi familia se dedique a emular a los hermanos Grimm, pero sí tenemos afición por adquirir publicaciones de índole local/provincial, entre las que contamos con ciertos libros de cuentos populares albaceteños, incluso uno de ellos reúne versiones en cómic de estas narraciones… Recuerdo que pasaba página tras página, cuento tras cuento, buscando similitudes entre las historias, pequeñas variaciones en los relatos, en aquellas palabras recogidas de la tradición oral.
A muchos les puede parecer una tarea vana, pero lo cierto es que las grandes colecciones de cuentos populares se hicieron así, recorriendo tortuosos caminos escondidos en las sierras, llamando de puerta en puerta, apuntando las palabras viejas que iba moldeando el tiempo, todos ellos quehaceres propios de la antropología cultural y la etnología.
Por lo que se comenta en las librerías y otros centros bibliófilos, uno de los primeros puestos sobre el podium de “los libros más vendidos” durante las pasadas navidades, lo ostenta el Libro de los monstruos españoles (Ana Cristina Herreros, editorial Siruela), y como bienmandado que soy (por ustedes lo que haga falta), fui a la caza del mismo, y lo cierto es que me costó dar con él… Aunque de gran formato, el libro no es muy ambicioso, pero sí bastante correcto (me esperaba una profundización mayor en esto de la “monstruosidad” literaria española, quizá más académica, pero a falta de pan…). La autora sigue un esquema sencillo en el que, acompañada de las ilustraciones de Jesús Gabán, realiza una descripción de cada monstruo a la que le sigue un par de cuentos escogidos de modo ilustrativo.
Para despedirme, atreverme a recomendarlo, porque me temo que detrás del mismo hay una dura labor de documentación que no le viene nada mal a todos los maestros y padres de este país. ¡Y que vivan los monstruos!
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...