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viernes, 6 de marzo de 2020

¡A la gresca!



Cada vez desconfío más de las predicciones meteorológicas. Nadie se pone de acuerdo. Los hombres del tiempo dicen que vuelve el frío y sus nevadas, los políticos que si el sol nos bendecirá con sus rayos (se acercan las fallas y la semana santa), los agricultores están hasta las narices de las sequía, los comerciantes que si el viento amainará en breve. Da igual que estemos en invierno, primavera, verano u otoño, el caso es que no hay puntos comunes a los que agarrarse (¡Polémico cambio climático…!). Y es que mientras todos tengamos intereses tan dispares, no podremos ponernos de acuerdo ni con el tiempo. Esto parece un diálogo de besugos. No sé muy bien entre quienes, pero lo es…

Jersey de lluvia.
Falda de helecho.
Luz de rocío.
Soplo de viento.
¿Dónde te sientas?
Yo no me siento.
Sobre la lluvia
o sobre el viento.
Sobre el rocío.
Bajo el helecho.

¿Tú no te sientas?
Yo no me siento.
¿Ya no me entiendes?
Ya no te entiendo.
¡Diablo de lluvia!
¡Diablo de helecho!
¡Ay, qué rocío!
¡Mira ese viento!
Siéntate, niña.
No, no me siento.

Antonio García Teijeiro.
Jersey de lluvia.
En: Dijo el ratón a la luna…
Antología de Fran Alonso.
Ilustraciones de Xosé Cobas.
2020. Anaya: Madrid.



viernes, 7 de febrero de 2020

Salir volando



Creo que estoy a punto de explotar. A base de amigos impertinentes (más que yo, imagínense), compañeros de trabajo envidiosos y mediocres (a pesar de sus trapos de marca), y familiares llorones, de lo que más ganas tengo es de salir volando. No sé muy bien hacia dónde, pero el caso es que estaría bien un poquito de aire que me refresque las sienes. Frío, que de verano a destiempo ando algo harto. Lo malo es que, a menos que me implanten unas buenas alas, la cosa está difícil, pues eso de mantenerse en suspensión atmosférica no está hecho para cachos de carne. Tendré que gobernarme una montura a mi altura. Elegante, poética, fantástica y poderosa. Bien me valdría un pegaso, que últimamente se cotizan al alza…

Tournez, tournez, chevaux de bois.
Verlaine.
                                                                                        
Pegasos, lindos pegasos,
caballitos de madera.

Yo conocí siendo niño,
la alegría de dar vueltas
sobre un corcel colorado,
en una noche de fiesta.

En el aire polvoriento
chispeaban las candelas,
y la noche azul ardía
toda sembrada de estrellas.

¡Alegrías infantiles
que cuestan una moneda
de cobre, lindos pegasos,
caballitos de madera!

Antonio Machado.
Pegasos, lindos pegasos.
En: 12 poemas de Antonio Machado.
Ilustraciones de Pablo Auladell.
2019. Vigo: Kalandraka.




viernes, 31 de enero de 2020

Los últimos peldaños de enero



Decimos adiós a un enero que se ha hecho demasiado cuesta arriba. No sé qué ha pasado, pero muchos coincidimos en la misma impresión. Por Gloria, porque no tenemos ni un duro o porque todo se está saliendo de madre (cada vez entiendo menos a esta España cainita y miserable).
El caso es que ha costado terminar el mes. Incluso mis alumnos, cuyas preocupaciones son de otra índole, estaban hasta las narices. Que si exámenes, que si mire usted, o que la evaluación está a la vuelta de la esquina. Ni ellos ni yo sabemos quiénes han decidido jodernos de tal manera, pero el caso es que no se me ocurre mejor forma de sintetizar sus intereses y los míos que escalar peldaño a peldaño en los versos de Unamuno, el grande.

Ay primera escalerita
de olvidar lo que hay que sé,
tras de ti vienen los grillos
que nos atan al saber,
y la hoz tras de los grillos,
que ciega ciencia a cercén.
¡Ay terrible abecedario!
¡Ay potro de la niñez!,
en el zigzag de la zeda,
rayo de raya al través,
se acabó su santo oficio
y con ella el abecé.

Miguel de Unamuno
A.B.C.
Ilustraciones de Artur Heras.
2009. Vigo: Kalandraka.


viernes, 24 de enero de 2020

De operación bikini



Con los gimnasios y otros centros del bienestar hasta la bandera, comenzamos la operación bikini con bastante antelación. Ya saben que la Navidad ha hecho estragos en nuestras anatomías y hay que recuperar la línea, que luego llegan los calores y hemos de destaparnos las vergüenzas. No es que haya que ponerse en modo fideo -ya saben que donde hay chicha, también hay alegría-, pero sí evitar los excesos, que luego nos pasan la minuta las enfermedades cardiovasculares. Berzas, borrajas, alcachofas y bien de legumbres, menear un poco el culo, y a lucir un palmito espectacular. Si por el contrario se deciden por la comida ultraprocesada, los salsotes (que no salseos), los embutidos y todo tipo de derivados harinosos, ya pueden seguir soñando.
Hagan lo que quieran, pues yo soy más de interiores, pero luego no vengan con sus culpas, lloren y aduzcan aquello de “¡Si no comí nada!”…

[…]

-Por favor, doctor,
haga que no duela.
-¿Será que ha comido
exceso de abuelas?

Salen de una en una
haciendo calceta,
cuentan veintiuna
y tres bicicletas.

-¡Me duele la tripa!
¿Y ahora qué es?
Si son los cerditos,
¡solo comí tres!

Y salen tres cerdos,
con paja y madera,
trescientos ladrillos
y una hormigonera.

[…]

Mar Benegas.
En: ¡Si no comí nada!
Ilustraciones de Andreu Llinàs.
2019. Barcelona: Combel.



viernes, 10 de enero de 2020

¡Que empiece el 2020!



Dice mi amigo el Alfon que somos unos yonquis de la fiesta. Que cada vez que termina una época de mucho lío y diversión, pasamos el mono unos cuantos días. Dormimos fatal, nos empiezan a doler las articulaciones, sale a la luz algún achaque, aparecen orzuelos, calenturas y otras miserias. Vamos, que es preferible sentirnos vivos a estar hechos un asco...
Hay que reconocer que no estamos como a los quince años (canas, arrugas… ya saben), pero seguimos desbordando vitalidad y muchas ganas de dar el callo. No les negaré que debemos retomar los buenos hábitos (mucha agua, dieta sana, algo de deporte), pero nunca dejar que nos lleve el tiempo a su antojo, que cuando no te das cuenta se te va la vida, ¿y luego qué? Pues eso, que se acaba lo bueno. Reír, charlar, querer, jugar y respirar. Vivamos pues. Que luego todo queda en nada. Y cuando todo termine, que nos pille sin miedo, bailando.



No tengas miedo de la muerte

no hace ruido
no huele
no tengas miedo de su escarcha
no sentirás dolor
no habrá nadie
no estarás ahí
no tengas un cajón para el frío
será sólo un segundo

no tengas miedo de la muerte
lindura
somos gusanos dejando hilos de seda
sobre el agua.

Luis Eduardo García.
Te explico esto a tus quince años.
En: Una extraña seta en el jardín.
Ilustraciones de Adolfo Serra.
2018. México: Fondo de Cultura Económica.



viernes, 29 de noviembre de 2019

Las vacas de mi infancia



No sé si alguna vez les he contado que mi abuelo era vaquero. No como los de las películas del oeste americano, que lo suyo eran las vacas lecheras. Recuerdo vagamente las cuadras donde las ordeñaba, cómo entraba la luz tenue del otoño por las ventanas. Por aquel entonces ya le quedaban muy pocas. Yo pasaba entre sus traseros con algo de cautela, pues nunca he sido muy amigo de las coces ni de las ventosidades.
Aunque las cosas han cambiado, hay que guardar la memoria a buen recaudo…

Talán, talán, telén, telén.
Último aviso “vacas al tren”.

Llega el otoño y se cae la hoja,
la lluvia a rayas todo lo moja.
El campo vuelve a ponerse verde.
Tal vez su hija no lo recuerde.

La vaca flaca aunque es octubre,
ya no despacha ni media ubre.

No le apetece ni la verdura
y apenas se hace la pedicura.

Todas las noches toma somníferos,
es la más triste de los mamíferos.

Para animarla, su cuidador
le ha regalado un ordeñador.

[…]

Raúl Vacas.
La vaca flaca.
Ilustraciones de Gómez.
2019. Salamanca: La guarida Ediciones.



viernes, 4 de octubre de 2019

De unicornios




Llegó la moda del unicornio a nuestras vidas. Todo tiene su época y se ve que los últimos tiempos necesitan rescatar mitos del pasado (remasterizados, claro está). Da igual que hoy sepamos de la existencia del rinoceronte, del narval o de los ciervos mutantes (sí, como lo oyen, hay ciervos que nacen con un solo cuerno): el ser humano sigue honrando a lo mágico. Bien por necesidad, bien por romanticismo, o bien por postureo, lo suyo es que aflore entre los adultos esa credulidad de la infancia, aunque la transformemos en camisetas, diademas y flotadores. ¡Larga vida a lo fantástico!

En altas praderas,
según testimonios,
luego de la lluvia
sale el unicornio.
Es una criatura
de albina elegancia
que caza suspiros,
que bebe fragancias.
Pétalo que llueve,
nieve que desliza,
su paso es un suave
rumor en la brisa.
Lleva un solo cuerno
de nácar su frente,
sus ojos resguardan
luz inteligente.
Dicen que su blanca
cascada de crines
viene de celestes,
lejanos confines.
Y que solamente
se vuelve visible
a los que confían
en lo impredecible.
Su paso sin sombra
dura el breve instante
en que el arco iris
se vuelve gigante.
Un oleaje de aire
se lo lleva al fin,
soplo que se escapa,
fuga de violín.

Lo quisiera cerca,
que nunca se fuera.
Caballito astado,
luna de pradera.

María Cristina Ramos.
Cascada de crines.
En: Desierto de mar y otros poemas.
2013. Buenos Aires: SM.



viernes, 27 de septiembre de 2019

Viajar o no viajar, he ahí el dilema



Imagen de Gnezdo Woodtoys

Me he pasado casi todo el verano para arriba y para abajo. Trenes, autobuses, aviones y hasta barcos. Con tanto trajín el tiempo ha pasado volando. Por un lado se agradece y por otro languidece, pues las vacaciones han mutado a un abrir y cerrar de ojos. A veces me pregunto si será mejor quedarse en casa, tomar todo con mucha calma, buscar la rutina del verano y, en mitad de esa quietud, dejar que el aburrimiento y el reloj enlentezcan el tiempo… ¡Creo que no! Me quedo con el ajetreo, que aburrirse es de viejos y yo todavía soy un crío.

Antonio viaja que viaja
por tierra, por mar, por aire,
va de un continente a otro
porque el mundo ya no es grande,
mira desde su avión
cordilleras y ciudades
como si, soñando aún,
sobre algún mapa trazase
con el dedo rutas, rumbos.
¿Ser hombre es estar de viaje?

Jorge Guillén.
Manera actual de ser niño.
En: Poesía española para jóvenes.
VV.AA.
Selección y prólogo de Ana Pelegrín.
Ilustraciones de VV.AA.
2017. Tres Cantos (Madrid): Loqueleo-Santillana.


viernes, 28 de junio de 2019

Cerrando el cuaderno...



Y hasta aquí, mi cuaderno de bitácora de este curso. Ciento treinta y dos entradas. No está mal teniendo en cuenta que este tinglado depende de una única persona con tiempo y recursos limitados… Montones de álbumes, bastante poesía, algo de narrativa y cómic. Curiosidades, selecciones y puntos comunes. No podían faltar los temas candentes ni el humor (bueno o malo, de ambos tiene la vida). 
Aunque estoy contento de mis once años en la red y de mi modesta contribución al universo de la LIJ, empiezo a notar el cansancio, no sólo en mí,  sino en un ecosistema literario que está cambiando hacia algo en lo que no sé si puedo/quiero participar. Resumiendo: me voy de vacaciones y no sé qué me deparará el futuro.
Disfruten de las personas que tengan al lado y de los lugares que visiten. ¡Feliz verano a todos!

Lo que pasa en mi cuaderno
no lo acabo de entender.

Escribo en mi cuaderno
agujas y dedales.
Con unas coso versos
con otros, manantiales.

Escribo en mi cuaderno
comentas de papel.
En ellas pongo auroras
que borran su cordel.

Escribo en mi cuaderno
relojes con sombrero.
En ellos las agujas
se visten de jilgueros.

Escribo en mi cuaderno
borrones asustados.
Son huellas y recuerdos
de tiempos ya pasados.

¿Escribo en mi cuaderno
caricias inventadas?
Quizá no escriba mucho.
Tal vez no escriba nada.

Antonio García Teijeiro y Juan Carlos Martín Ramos.
En: Versos y viceversos.
Ilustraciones de Juan Ramón Alonso.
2019. Pontevedra: Kalandraka.



viernes, 21 de junio de 2019

De sanación marina y versos robados



Con ganas de olvidar los últimos marrones del curso (que no ha habido pocos) he pensado que me voy para el Mediterráneo a celebrar San Juan y prenderle fuego a todo lo insano, que ando un poco harto de tonterías, sobre todo de las gratuitas. 
Tumbarme sobre la arena, notar cómo me broncea la brisa, el rumor de las olas, el crepitar de las hogueras… ¡Eso sí es vida! Lo único que espero es que no aparezca ningún incauto para robarme la poesía, pues yo, de lánguido, lo justo y necesario.

Buscando experiencias fuer-
con su traje de hombre-ra-
se sumergió una maña-
esperando tener suer-

Quería ver un pez espa-
entre las aguas, no en tie-
o inspirarse en un pez sie-
nadando en la mar sala-

Y se puso tan conten-
al ver que, mientras nada-
enseguida se acerca-
Pero, ¡zas!, en un momen-
estos dos peces perver-
cada uno por un la-
en un tris le habían corta-
los finales a sus ver-

Flotando están los peda-
en el Mar de los Sarga-

Nono Granero.
El poeta submarinista se acercó demasiado.
En: Tarde en el acuario.
Ilustraciones de Carmen F. Agudo.
2019. Pontevedra: Kalandraka.


jueves, 30 de mayo de 2019

¡Que nos vamos de viaje!



Mañana es el día de esta ficción administrativa que llamamos comunidad autónoma y el aquí firmante se va de parranda por las tierras de España. Con la calorina que se avecina, lo mejor es poner los pies en polvorosa, tenderse sobre la arena de la playa y, entre vuelta y vuelta, una caña (y no de pescar, precisamente). No se preocupen que  les mantendré informados de las gentes que me acojan y los sitios que visite, pues ya  saben que mi álbum de fotos monstruoso anda por Instagram (no deben perdérselo).
Deseándoles unos días estupendos se despide hasta la semana que viene (que ya habrá empezado la feria del libro de Madrid) en la que tendremos muchas cosas de las que hablar.

Se diría un catálogo
de mariposas vivas
expuestas por su gusto sobre un cielo
de papel: misteriosas, exquisitas,
con las alas abiertas y pintadas
de los colores mismos del viaje.

Paso las hojas y aparecen todas
las ciudades, los ríos extranjeros,
los océanos verdes y las cumbres
tocadas por la nieve.

Y sobre todo llegan
otra vez los amigos y los besos,
la maravilla extensa de unos ojos
donde se reflejaba el horizonte.
Cada imagen devuelve y multiplica
los recuerdos. Viajo nuevamente
cuando miro el camino recorrido
en las fotografías de este álbum.

Josefa Parra.
Álbum de fotos.
En: De profesión, viajera.
Ilustraciones de Lucía del Pino.
Ganador de XI Premio de poesía “El príncipe preguntón”
2019. Granada: Publicaciones de la Diputación de Granada.
Fotografía: Proyecto personal de la misma ilustradora.



viernes, 8 de marzo de 2019

Un poco de belleza



Advierto tenue esperanza. Quizá algo de tristeza. Pero los versos siempre iluminan. 
Se me antojaba terminar la semana con un poco de belleza...

EN LA ÚLTIMA habitación de mi casa
tengo algo haciéndose viejo

un vestido que doblar:
tu pecho

y comer lo que no alcanzan las manos
el pan bajo la sombra de un almendro
eso es todo

¿cómo volverá el lugar golpeado por el llanto
a hacer confianza de la lluvia?

un suave sentimiento
de la luz que consuela
y ocupa su lugar natal.

María Sotomayor

La libertad es una puerta abierta a los errores
es el orgullo del error bien cometido
La felicidad es saberse equivocada
y con qué saña abundo en cada falo
con qué alegría tropiezo el sendero
hacia ninguna parte
hasta mí misma

Natalia Castro Picón.
Mis pasos.

En: Decir mi nombre. Muestra de poetas contemporáneas desde el entorno digital.
Selección de Martín Rodríguez-Gaona.
2019. Lérida: Milenio.
Ilustración de esta entrada: Fernando Vicente.



viernes, 8 de febrero de 2019

Buscando animales con mucha chispa




Mi sobrino se pasa el día acechando. No sabemos qué, pero mira que te mira, acaba encontrando. En el techo, en lo alto de una mesa, en los botones, en la espuma del estropajo. Intuye su figura, los observa con detenimiento. Unas veces tranquilo y otras extrañado. De pronto, se sonríe como si se hubiera topado con algún hallazgo. Dirijo mis ojos hacia donde él posa los suyos. De repente, también lo veo. ¿El tostador? Me mira, nos miramos, y creo que los dos hemos encontrado lo que andábamos buscando. No sé si lo mismo (pues la imaginación también se apunta al juego), pero lo cierto es que algo se mueve ahí debajo. Un león, un búho, quizá un elefante... La chispa adecuada lo llamábamos.
Darle al interruptor y ver como se enciende la bombilla. Los calambrazos que propinan algunos enchufes. Motores sonando. No cabe duda, lo suyo son los electrodomésticos, los robots y los vatios. Los animales eléctricos, vaya. Esos que conviven con nosotros, como fieles mascotas, como gnomos contemporáneos. Y si no los ves, es que no has elegido el voltaje adecuado, pues sólo necesitas recitar unos versos encantados...

Sobrina de los faros,
prima de las linternas:
la jirafa alumbra.

Por eso la siguen
insectos,
recuerdos de verano,
y planetas aún no descubiertos.

María José Ferrada.
La jirafa.
En: Los animales eléctricos.
Ilustraciones de Toyohiko Kokumai.
Traducción de Kazumi Uno.
2019. Barcelona: A buen paso.


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