martes, 5 de diciembre de 2017

Estatuas y Literatura Infantil y Juvenil, un viaje por todo el mundo


Roman Shustrov. Ángel. Jardín Izmailov, San Petersburgo, Rusia.

En unas pocas horas se abre camino el puente más esperado de todo el año, unas mini-vacaciones que a más de uno le saben a gloria y son la mejor antesala de las fiestas navideñas. Descansamos, nos oxigenamos y cogemos fuerzas para todo lo que se avecina (bueno y malo, ya saben...).
Aunque muchos se quedarán en sus hogares haciendo de la manta y el sofá su santo y seña, otros nos aventuramos a coger coches, trenes, barcos y/o aviones para desconectar de una parte de la vida en otros lugares. Se abre el horizonte de lo desconocido y visitamos palacios, castillos, parques, cementerios, museos y bibliotecas. Escenarios todos ellos que, a pesar del clima invernal, nos invitan a descubrir. Espacios que se engalanan de setos, tapices, parterres floridos, luces navideñas y, cómo no, también de estatuas.
Llevaba tiempo queriendo hacer una colección de estatuas sobre personajes de la Literatura Infantil (dejando a un lado los autores, menos divertido). Aunque al principio no parecía un tema muy agradecido, tras tomar diversos caminos he logrado reunir un buen puñado de ellas (¡Y seguro que todavía hay más dispersas por plazas y avenidas! ¡Ayúdenme a encontrarlas!). Este paseo al que les invito, hará disfrutar a unos desde el sillón, mientras que a otros les abrirá las sendas inesperadas de este puente viajero. En lo que a mi respecta, espero encontrarme con alguna, y si quieren averiguar dónde, sólo tienen que seguir a este monstruo a través de la cuenta que este blog tiene en Instagram.
Sin más preámbulos les digo adiós. ¡Disfruten de estos días de asueto con mucha LIJ y libros infantiles! Y si no quieren leer, ya saben: ¡contemplen estas estatuas, que algo es!



Fontana del Porcellino (Florencia, Italia) Es la única estatua que ha inspirado un cuento (y no al revés, como en todos los casos posteriores), concretamente El jabalí de bronce (1842) de H. C. Andersen.


la estatua de Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carrol en Central Park, Nueva York, EE.UU, es de las más conocidas en su categoría.


Estatua de Peter Pan basada en la obra Peter Pan y Wendy de J. M .Barrie (Kensington Gardens, Londres, Reino Unido).


Hay muchas estatuas dedicadas a H. C. Andersen, de las que traemos tres ejemplos, la de Central Park (Nueva York), en la que está acompañado del protagonista de su cuento El patito feo, la de Copenhague (Dinamarca) y la de Málaga.



Entre las estatuas dedicadas a la figura de Julio Verne y sus obras tenemos dos, la primera sita en Vigo (España) y la segunda en Nizhny Novgorod (Rusia).


Una de las más fotografiadas es La sirenita, estatua homónima del cuento de H. C. Andersen (Copenhague, Dinamarca)


Estatua basada en Historia de una madre de H. C. Andersen en Copenhague (camino del Kunstmuseum), Dinamarca.


Fremont Troll, un personaje del cuento popular Las tres cabras de Billy Gruff en Seattle (EE.UU.)



La estatua de la Señora Mallard y sus ocho patitos, basada en el libro Make way for Ducklings! (algo así como ¡Abrán paso a los patitos!) de Robert McCloskey en Boston (EE.UU.) a quienes la gente viste y adorna constantemente en Navidad, primavera o en los eventos deportivos.


Otro álbum que ha cobrado vida en esta estatua en bronce en Brooklyn es Whistle for Willie de Jack Ezra Eats.



En Erfurt (Alemania), podemos encontrar una dedicada al célebre pato-tigre de la serie Oso y Tigre (¡Qué bonito es Panamá!), de Janosch, 


Otra estatua es la dedicada al cuento de los hermanos Grimm Los músicos de Bremen Aunque en esa ciudad alemana está la más conocida hay muchas otras repartidas por el mundo.


De los montones de estatuas dedicadas al cuento El flautista de Hamelín esta de Hameln (Alemania) es la más fotografiada.



No podía faltar a esta fiesta la Caperucita Roja de los Hermanos Grimm y la que más me gusta es esta estatua de Munich, Alemania y la fuente de la Caputxeta Vermella en Barcelona.


Lo mismo pasa con Hansel y Gretel, véase este ejemplo en Märchenwald (Alemania),



o con Blancanieves en estos otros de Frankfurt am Main y Hessen en los que esta acompañada de sus siete amigos.



En Lindau, Alemania, también podemos ver la trenza de Rapunzel colgando desde la ventana de una torre...



o en Guadalajara (España), la dedicada a La bella durmiente con su rueca incorporada.


También tiene su estatua en La Haya El gato con botas de Perrault.






Es más que loable la idea de los rusos al disponer en esta fuente cercana a la Plaza Roja de Moscú estatuas que hacen referencia a pasajes de sus cuentos tradicionales entre los que podemos encontrar al príncipe rana, Vasilisa la bella, o la princesa cisne.


Probablemente esta es una de mis estatuas “lijeras” favoritas, el oso Paddington de Michael Bond en la estación de Paddington en Londres.


Aunque Amelia Bedelia no es un personaje de la LIJ muy conocido en nuestro país, este personaje de Peggy Parish es un clásico en EE.UU., por eso le dedicaron esta estatua en Manning.


Esta es la estatua conmemorativa del álbum Arándanos para Sal de Robert McCloskey en Boothbay Harbor, EE.UU. (¡Se le cayó el cubo con todos los arándanos!)





Seguramente los personajes del Dr. Seuss sean de los más representados en las estatuas sobre LIJ de Norteamérica pero había que elegir algunas y me he traído fotos de las de Springfield y Naperville, donde vemos personajes como el Lorax, el Grinch o su gato con sombrero.



Otra estatua muy entrañable es la inspirada en el álbum Buenas noches, luna de Margaret Wise Brown y Clement Hurd. En Greenville (EE.UU.) podemos encontrar los ratones que aparecen en este libro que nos conducirán por algunos de sus rincones.



También hay hueco para las fábulas clásicas como la de El león y el ratón (admiren esta estatua en Silver Spring, EE.UU.) y la de La liebre y la tortuga (Bronx, EE.UU.), ambas de Esopo.



Para hacerle un guiño a El león, la bruja y el armario, la obra de C.S. Lewis, hay dos estatuas que me gustan, la del fauno Tumnus situada en un parque de Kingsport (EE.UU) y la del rey Aslan en la C.S. Lewis Square de Belfast (Irlanda).



De las numerosas estatuas que de El principito de Saint Exupery hay esparcidas por todo el mundo, aquí recojo la sita en la biblioteca de Northport (Nueva York, EE.UU.) y la de Hanoke (Japón)



En el barrio de Carabanchel (Madrid) se homenajeó a La historia interminable de Ende, inscribiendo sus primeras líneas sobre la estatua que lleva por nombre El buzón de las palabras.


La estatua de la tradicional colección de rimas y retahílas anglosajona Mother Goose también tiene su sitio en el Central Park de Nueva York.



Bastantes estatuas del Pinocho de Collodi pululan por parques y jardines como las de St. Louis (EE.UU) y la gigantesca de Boras (Suecia)


Aquí tenemos a la Pollyana de Eleanor H. Porter inmortalizada en Littleton (New Hampsire, EE.UU.)




Tenemos que hablar de la estatua protagonizada por Pippi Calzaslargas, el personaje con el que Astrid Lindgren alcanzó la fama, en el Centro Cultural D'n Bogerd (Países Bajos) Tambien en Suecia, Polonia y Adelaida (Australia)



Esta obra la podemos contemplar en Houston, Estados Unidos, y hace un homenaje al Oliver Twist de Dickens.


Aquí tenemos la estatua de uno de los miembros de La familia Moomin de Tove Jansson en Tampere (Finlandia)


En el Central Park de Nueva York hay multitud de estatuas que se refieren a obras literarias para niños y jóvenes como la que se refiere a El jardín secreto de Frances. H. Burnett...


...esta otra es del Rip van Winckle de Irvington también en el Central Park de Nueva York


Sadako y las mil grullas es una historia real que hace referencia a la Segunda Guerra Mundial y que inspiró a autores como Eleanor Coeer en sus libros. De las múltiples estatuas que hay sobre este tema, esta está en Salt Lake City, Utah (EE.UU.)



Mary Poppins quizá sea la institutriz de ficción más conocida por los pequeños lectores. Este personaje de P. L. Travers tiene sus respectivas estatua en Bowral y Maryborough, ambas en Australia.


Dos personajes de Mark Twain muy venerados en la cultura estadounidense son Tom Sawyer y Huckleberry Finn a quienes dedicaron esta estatua en Hannibal (EE.UU.)


Este conejo de Urbana (EE.UU.) hace alusión a La colina de Watership, la novela crítica de que está protagonizada por estos animales.


Esta estatua conmemorativa de El viento en los sauces de Kenneth Grahame está en City of Mountain View (EE.UU.)


No podía faltar el Winnie-The-Pooh de A. A. Milne entre esta selección de estatuas. Esta en concreto se encuentra en Newton (EE.UU.)





El maravilloso mago de Oz, escrito por Frank L. Baum es de esos libros que dejan huella y por ello se erigieron estas estatuas de sus personajes en las ciudades estadounidenses de Chicago y Burlington.


Esta estatua de Anna Frank está en Amsterdam para recordar su diario y que en su día fue una niña de carne y hueso.


Aquí vemos inmortalizado a uno de los personajes más queridos en Australia, el Bunyip de Berkeley's Creek, en la State Library de Victoria (Australia).


La Heidi de Joana Spiry, también está inmortalizada en Maienfeld, Suiza.


El barón de Münchhausen, aunque existió en realidad, pasó a ser personaje de ficción de la mano de R. E. Raspe y aquí tenemos una estatua-fuente alemana que inmortaliza sus hazañas.

Los personajes de El libro de la selva de Rudyard Kipling también están invitados a esta fiestas, por ello Mowgli y Baloo quedan para la posteridad en el Frederick Meijer Sculpture Park de Michigan y en Bensenville, Illionais tenemos a Kaa reptando entre las páginas del citado libro.




Querídisima es la pandilla de Charlie Brown y donde no puede faltar Snoopy, es por ello que en parques de California y Minessota les rindieron homenaje.


En la Jack London Square de Oakland (EE.UU.), tenemos a Colmillo Blanco.


Sam Retaco, Bill Percebe y El pudding mágico, protagonistas de la obra homónima de Norman Lindsay, aparecen en esta estatua sita en los Royal Botanical Gardens de Melbourne, Australia.


Ana de las Tejas Verdes, el personaje de Lucy Maud Montgomery, también tiene su propia estatua en la Prince Edward Island (EE.UU.).





Nils Holgersson es un personaje muy querido en toda Suecia, y no es de extrañar que haya repartidas por este país montones de estatuas en honor del protagonista de la novela de Selma Lagerloff.


Seguimos con este paseo por las estatuas más famosas de la LIJ con unas cuantas sobre cómic, les traemos la erigida en Bruselas en honor de Tintin y Milú junto a su padre Hergé.


La dedicada al marsupilami, entrañable personaje de la saga Spirou y Fantasio (Rob-Vel y Franquin), coronando esta fuente de Charleroi, Bélgica.


¡No podía faltar nuestro Capitán Trueno!, concretamente en Albuixech, Valencia.



No podíamos dejar pasar la Mafalda de Quino inmortalizada en dos estatuas de Pablo Irrgang, una vestida de verde en el Barrio de San Telmo (Buenos Aires, Argentina) y su gemela con vestido rojo en el Campo de San Francisco (Oviedo, España).


Y terminamos con la estatua dedicada a la LIJ más pequeña del mundo que se halla en Madrid, concretamente en la calle Arenal, y no podía ser otra que la dedicada al Ratón Pérez, creación del Padre Coloma.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Apuntes sobre la fantasía épica y una novela gráfica genial


La fantasía épica está de moda, no sólo desde que la serie Juego de Tronos irrumpió en nuestras vidas de la mano de la HBO, sino desde mucho antes, unas cuantas décadas atrás, quizá un siglo. Por todos es sabido que la revolución en este género literario tuvo un antes y un después con El señor de los anillos de J.R.R. Tolkien , un autor al que muchos regresamos cuando nos toca hablar de los libros de fantasía heroica. De hecho es uno de los títulos clave para entender las premisas que llevan a los jóvenes lectores a sentirse más que atraidos por las historias de espadas y brujería.


Hay ciertos puntos comunes en todo este tipo de historias de los que destaco dos. En primer lugar apuntar al héroe o protagonista, un que suele ser un tipo normal. Chavales que tienen una vida bastante vulgar y corriente dentro de un contexto (Nota: da igual que Frodo la desarrollase en la ficticia Tierra Media, y que Bastian, el de La historia interminable, respirase un aire más similar al de nuestro mundo), personajes todos ellos con los que un adolescente, el joven lector que se debate en conflictos amorosos y familiares, se puede sentir identificado. En segundo lugar y de manera inevitable, hay que referirse a la eterna lucha entre el bien y el mal, una constante en cualquier humano pero más presente todavía en el proceso de maduración personal de los jóvenes, donde aspiraciones, debates, ética, lógica y moral, constituyen una encrucijada en la que más de uno se puede perder.


Entre los contras que se le pueden encontrar a este tipo de literatura, así, a botepronto, me topo con dos... Si bien es cierto que en sus comienzos las obras de fantasía épica estaban contextualizadas en mundos claramente medievales donde seres de la mitología escandinava y las leyendas artúricas campaban a sus anchas, conforme ha ido pasando el tiempo el abanico de ambientaciones se ha ido abriendo a contextos mesopotámicos o de la Grecia clásica (véase la saga de Percy Jackson), lo que ha ido enriqueciendo dichos mundos de seres fantásticos y monstruosos con orígenes culturales diferentes, lo que puede provocar cierta confusión en el lector. Por otro lado también hay que apuntar a lo fantástico como un arma de doble filo para sus lectores... Mientras que hay ocasiones en las que la fantasía puede ser liberadora y desembocar en una especie de catarsis para el adolescente, también puede subyugar a esos lectores a un mundo irreal del que, tarde o temprano se tienen que escapar para entrar en la vida adulta. Este fenómeno sobre el que llaman la atención muchos profesionales de la psicología y la pedagogía, podría asimilarse al mundo ficcional de las redes sociales y los cuentos de hadas: el joven es incapaz de discernir entre realidad y fantasia y vive anclado en este tipo de mundos irreales. El caso es vivir en la ficción, bien enganchados al móvil, bien a las novelas de magos y dragones.


Si bien es cierto que hay multitud de sagas de fantasía épica noveladas por las que han destacado autores nacionales (Laura Gallego, Memorias de Idhún, o Ana María Matute, Olvidado Rey Gudú) e internacionales (Margaret Weiss y Tracy Hickman, Dragonlance, o Ursula LeGuin, Historias de Terramar), hoy me gustaría traer a esta palestra una obra en cómic, concretamente el Mouse Guard de David Petersen (que por cierto también ha ilustrado obras como El viento en los sauces de Kenneth Grahame). Aunque ya hice referencia a la saga en este monográfico sobre cómic infantil y juvenil, tenía una cuenta pendiente con los títulos que han sido publicados en castellano por Norma Editorial, concretamente con los volúmenes Otoño 1152, Invierno 1152 y Hacha Negra.


A pesar de que muchos son reticentes a incluir esta novela gráfica en el género de la fantasía épica ya que la magia no es extrema en este mundo de ratones ambientado en el siglo XII (que se supone es paralelo al de los humanos aunque todavía no los he visto aparecer en ninguna viñeta), un servidor sí que lo hace ya que contiene muchos elementos narrativos que aparecen en este tipo de literatura como son la lucha entre buenos y malos (sean de la misma especie u otra como las comadrejas), los lapsos espacio-temporales y el flash-back, la conversión de un mundo imaginario en real (algo que se hace posible con mapas, planos, lenguas...), la existencia de un viaje y de una aventura (¡Todo un clásico!), y valores como el honor, el compañerismo y la lealtad. Por supuesto, no hay que dejar pasar su toque medieval (me encanta la caracterización de los personajes, sobre todo en lo que se refiere a escenarios y vestuario) ni el estilo preciosista de las ilustraciones.
Todo ello hacen estos libros un regalo ideal para lectores avanzados, niños y no tan niños, que gustan de este tipo de género y de que los sorprendan.


viernes, 1 de diciembre de 2017

Zapatos ligeros


Parece que la garganta me empieza a dar tregua. Aseo diario. Zumo de naranja, unas tostadas de miel, queso y nueces, el correspondiente tazón de leche. Ropa, la que sea. No importa. ¿Y los zapatos? ¿Cuáles? Esos son esenciales, que hoy toca pasear leve, ligero..., es viernes.



Cada mañana, cuando te levantas,
te los encuentras esperándote
vacíos,
muy serios y formales.

Pero voy a contarte un secreto:
Los zapatos piensan mucho en ti.
Toda la noche han estado planeando
un paseo contigo.
Y se preguntan uno a otro:
¿Preferirá caminar bajo los árboles,
o una calle muy ancha con tiendas y cafés?”
¿Querrá andar por el sol o por la sombra?”

Un día, cuando vayas a ponértelos,
escucha tu silencio, y hazles caso.
Tus zapatos saben mucho
de tierras y distancias.
Saben que andar es siempre
el comienzo de algo,
la posibilidad de una aventura.

Ana Alonso.
Zapatos.
En: Palabras para viajar.
Ilustraciones de Ángeles Agrela.
Ganador del X Premio de poesía para niños El Príncipe Preguntón.
2017. Granada: Ediciones Diputación de Granada.



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