viernes, 11 de enero de 2019

Libros que abrigan


Parece que el frío nos abraza un invierno más y los ánimos andan un poco gélidos. No sé si tendrá que ver con la vuelta al cole (creía que iba a resultar mucho más dura), la cuesta de Enero, la post-euforia navideña o la operación bikini, pero el caso es que denoto cierto apalancamiento durante estos primeros días de enero. Mi globo sonda particular (como no podía ser de otra forma) está hecho de libros bonitos que, como el de hoy (delicioso simbolismo en formas y colores básicos), nos  ofrecen su abrigo. Volvamos a lo cálido de la niñez y demos paso a los versos que con sabor a Oriente nos trae el invierno.

La nube blanca estaba en el cielo gris.

Tenía frío, mucho frío.

La nube se fue a buscar
una cama donde dormir.

El frío dejó al árbol desnudo.

La nube se acostó sobre el árbol.

Y juntos empezaron a soñar…
El invierno ya está aquí.

empezaron a soñar…
                        El invierno ya está aquí.                           

Imapla (Inma Pla).
El árbol soñador. Romance de invierno.
En: Cuatro romances. Otoño, invierno, primavera, verano.
2018. A buen paso: España.



jueves, 10 de enero de 2019

Consejos para seguir caminando



A veces me pregunto quién soy, de dónde vengo, qué hago aquí. Rápidamente abandono estas preguntas. En casa suelen decir que hay que pensar lo justo, no sea que nos volvamos locos con tanto existencialismo... y no llevan poca razón pues a veces, con tanto calentamiento de cabeza, cierta tristeza me inunda y no creo que tenga necesidad de pillar depresión alguna.


Es más fácil tener en consideración cómo funcionan las cosas y adaptarse a las circunstancias (que no amoldarse, hay una gran diferencia entre ambos verbos) y sobrevivir a este mundo de la mejor –y más coherente- manera posible. Entre mis máximas está la de ir a lo mío y no joder a los demás. Ser mosca cojonera o pisar al resto de humanos no entra en mi ideario, más que nada porque carezco del tiempo necesario. Nunca he entendido a aquellos que se vanaglorian de ese comportamiento, pues deben estar muy aburridos. No obstante entiendo que cada uno se busca las habichuelas (también pueden llamarlas estrategias) para llegar a viejo y poder contarle a sus nietos cómo lo hizo.


Empresarios de éxito, amas de casa, altas ejecutivas, científicas, mendigos y buscavidas, curritos de todo oficio, políticos  y mafiosos, escritores, artistas, premios Nobel e incluso toreros, nos hacen llegar sus consejos para seguir caminando por la vida, unas veces con ligereza y otras a paso firme. Quizá nos sirvan algunas advertencias, quizá desechemos otras muchas, pero el caso es que desoír lo vivido por el resto de seres humanos no creo que sea buena manera de proceder. Por ello les animo a escuchar a viejos y jóvenes, a hombres y mujeres, a cualquiera que tengan cerca. Bien pueden ofrecerles alguna clave.


Y así arribamos al Aquí estamos (editorial Andana para España) del  aclamado Oliver Jeffers, el cuaderno de bitácora que un padre (en este caso el propio autor) lega a su hijo y de paso rendir tributo al abuelo. 
Aunque el soporte del álbum puede parecer insuficiente, es llamativo como Jeffers incluye en él todo un compendio de saberes, no sólo astronómicos, sino ecológicos o sociales, que pueden ser útiles a cualquiera para sobrevivir en este mundo complejo que hemos construido junto a la naturaleza. Sobre las ilustraciones decir que el ilustrador ha dado bien en el punto del color, sobre todo por conferir tonalidades magenta y anaranjadas a muchas de las imágenes, unas que sugieren ocasos y amaneceres evocadores y tranquilos que podrían traducirse en un mensaje esperanzador (al menos para mí).


Quizá nos encontremos una vez más con un producto editorial difícilmente clasificable ya que  aúna elementos de la ficción y de la no ficción, pero lo cierto es que sus páginas han calado hondo en los lectores de toda edad y condición. 
A pesar de mis reparos iniciales (Todo hay que confesarlo… La vis comercial que genera Jeffers, empieza a ser bastante grande: 14 millones de ejemplares vendidos de todos sus libros. Es para pensárselo), admito que tras una lectura pausada he hallado en esta obra algo humanamente hermoso que me ha cautivado, no sólo por lo personal de la idea, sino porque ha sabido hacerla extensiva a los demás, puede considerarse universal, que al fin y al cabo tiene mucho que decir en lo literario.


miércoles, 9 de enero de 2019

¿Niños? ¡Vaya lata!



La navidad albaceteña se parece algo a la feria. Con abrigo y sin redondeles no paras de toparte con gente (des)conocida (es lo que tiene pasarse el día formando parte del mobiliario urbano…). Los unos están totalmente acabaos, las otras han alcanzado el éxito allende los mares, y aquí sigo yo, contemplando –y soportando- la pasarela.
No sé cuántas veces me han preguntado lo del Botox® y los injertos capilares (Me reía, claro… De los aduladores líbreme el Señor que de los envidiosos ya me libro yo), que si seguía aguantando niñatos (¡Y menos mal…! Lo malo sería que tuviera que aguantarlos a ellos…) y que si todavía no me había cansado de juergas (Hay gente que de tonta, ofende). Yo les dejaba que se explayaran, a modo de buen terapeuta, y luego, sopesando su tez cetrina y la profundidad de sus ojeras, hacía la pregunta estrella: “¿Y tus chiquillos, cómo los llevas?” Empalidecían de inmediato y, con la lengua contenida, torcían el morro con un gesto a camino entre la mueca y la sonrisa (que no falte).


Y es que el aquí maestro sabe de buena tinta lo que deparan los hijos. Empezando con la teta y terminando por la graduación, los vástagos dan muchismo’ quehacer. Que si no concilian el sueño, que si tienen terrores nocturnos, que si se estriñen, que si no les gusta la fruta, se orinan sin cesar, el chichón de la guardería, y sobre todo el “¡No te comas las uñas de los pies!”. Ver a los padres saliendo de quicio es una delicia, más todavía cuando terminan cediendo ante los chantajes de los mengajos (Aviso de que nos acercamos inexorablemente a la situación de los primeros 2000, cuando la crisis aún no había hecho aparición y los nenes se malcriaban solicos y sobreprotegidos).


Menos mal que todavía hay gente como Isol (Isol Misenta para los monstruos más duchos) que saben reírse de estas pequeñeces que minan la paciencia de padres primerizos. Y es que Imposible, su último título, editado por Fondo de Cultura Económica, es una parodia inmejorable que relaciona los pormenores de la crianza con la ignorancia de los progenitores. El argumento es bastante reconocible: una pareja anda harta de lo mal que se lo hace pasar su bebé día y noche, piensan que lo mejor es echar mano del esoterismo, y acuden a la consulta de una ¿hechicera? ¿pitonisa? para solucionarlo.
Aunque el resultado es bastante desternillante, les confieso que esta historia nos invita a pensar sobre muchas cosas serias que más de un padre o madre se debería plantear después del embarazo (me encanta esta conjunción).
¿Me escuchan, me sienten? ¡Un detalle inmejorable para todo tipo de progenitores! Yo que tengo cerca a muchos, creo que voy a comprar un capazo para adjuntarlos a la subsecuente tarjeta-regalo.



martes, 8 de enero de 2019

De tragaldabas y otras miserias navideñas



Mientras el refranero nos invita a dilatar la Navidad (“Hasta San Antón…”), el aquí firmante ha dicho “¡Basta! Ya está bien de tanta celebración, que parece que no tenéis casa”. Me apetece algo de rutina (N.B.: Que no de volver al instituto. Para escuchar otros sonsonetes me quedo con el de la Mariah Carey, empalagoso pero muy disfrutón) y dejar los excesos que abarrotan hasta el cuchitril más anodino. No me vengan con el rollo de los reencuentros, la paz y el amor, porque detrás de todos los brindis y babas que nos ha servido Instagram, los últimos quince días se pueden resumir en un tiempo verbal: aguantar.


Calles atestadas de zombies, lentejuelas a go-go, brilli-brilli sin gusto, roscones de cuarta, mucho árbol de plástico, alguna que otra bronca (en mitad de una cogorza todo vale), pobres y solemnes luciendo boletos premiados, el cuñao de turno, demasiado trasnochado, tontos y tontas, tontas y tontos, antiimperialistas y beatos, vomitonas por cada esquina, trileros, vendepeines y charlatanes, catetos emigrados que, venidos a más, regresan a provincias para felicitarnos las pascuas, mucho abrazo, mucho beso (a ver si lo recuerdan el resto del año),  y por supuesto, hambrientos sueltos que no falten -todo un clásico-.


Y es que si algo caracteriza a estas fiestas es el ansia con la que llenamos el buche. Tragar, engullir, zampar y jalar. Beber, mojar, soplar y pimplar. Quizá puedan añadir algún sinónimo más, pero creo que son suficientes para definir esta época en la que el derroche digestivo (también de sales de frutas y bicarbonato) es el santo y seña (in)humano.


Hasta ahí, todo bien (cada cual que apechugue con su gastroenteritis y/o salmonelosis oportuna). El problema viene cuando hace aparición el típico hambrón, ese que se pone morao a costa de los demás, ese que lleva semanas haciendo hueco en su duodeno, ese que exige ostras y La Veuve Clicquot, ese al que todo manjar le parece poco. Con estos zampabollos, la fiesta puede tener diversos finales (véanse una cuñada malencarada, una madre bienhallada o un extraño oportuno), pero la cuestión es que algunos siguen practicando el engorde navideño, y si es a costa de los demás, mejor.


Y con este panorama, la tanda de reseñas del 2019 empieza con Un león glotón o el misterio de los animales desaparecidos de Lucy Ruth Cummins (editorial Corimbo), un libro que me ha encantado. Verán, la cosa empieza con la fiesta que un buen puñado de animales celebra para el cumpleaños del león. Todos están muy animados con esta fiesta sorpresa cuando de repente empiezan a desaparecen los invitados. ¿Quién estará acabando con ellos? Todos sospechan del rey de la selva, pero otro tragaldabas anda suelto. ¿Quién será? Una propuesta de adivinanzas y retahílas muy interesante que juega con el pasar de las páginas y unos cuantos apagones. Seguro que pueden jugar mucho con él, e incluso hacer algún guiñol o teatro.
Que sí, nenas y nenes, que sí, que he vuelto para quedarme.

miércoles, 2 de enero de 2019

Álbumes ilustrados que podrían editarse en español en 2019 / Picture books that could be published in Spanish in 2019



Dos días del 2019 y todo sigue igual. Sus majestades de Oriente se pasean por las tiendas, los baretos a reventar (¿Este año hay guita, eh?) y el postureo sigue patente en las redes sociales (prometo que mañana me descojonaré de tanto mamoneo navideño). Así que, como no hay nada nuevo bajo el sol, es el mejor momento para dejarse caer por otros países del mundo LIJero, concretamente del libro-álbum, y ver qué lecturas se pueden editar en el nuestro durante los meses venideros. Sí, hoy le llega el turno a la selección de libros ilustrados en lengua inglesa, francesa y portuguesa que tanto gusta a padres políglotas, a maestros de inglés, editores patrios en busca de nuevos títulos y otros monstruos curiosos.
Si quieren conocer las razones que pergeñan esta selección, les remito a las consideraciones que expliqué hace unos años y que difieren poco o nada de las de este. En su mayor parte son títulos de ficción (hace aparición algún álbum informativo, pero son los menos) que me he ido encontrando por librerías foráneas (sobre todo inglesas), y en aquellas con secciones en otros idiomas.
Aunque los acompaño de una descripción orientativa, si quieren conocer más detalles de cada título les animo a sumergirse en los diferentes buscadores y YouTube para que les saquen de dudas en caso de tenerlas. También les pido que si alguno está editado en castellano pero se me ha pasado (no soy infalible), incluyan el dato y la editorial en los comentarios de esta entrada. Y recuerden que todavía pueden consultar las selecciones del 2018, 2017, 2016, 2015 y 2014 donde moran libros que aún no han sido editados en nuestro país.
Para los rezagados, avisarles de que todavía tienen tiempo de escribir su carta a los  Reyes Magos que espero que lleguen cargados de libros. ¡Hasta mañana que me reiré de la navidad y sus (miserables) monstruos!


Sophie Blackall. Hello Lighthouse. Una vez más la autora nos sorprende con un libro a caballo entre la ficción y la no ficción que se centra en la vida de los antiguos fareros y las vicisitudes que corrían para alumbrar la vida en nuestras costas.


José Sanabria y María Laura Díaz Domínguez. A Page in the Wind. Una vez más José Sanabria se centra en la vida útil de las cosas, en cómo los objetos pasan de mano en mano. Una oda a la reutilización.


Linda Sarah y Fiona Lumbers. The Secret Sky Garden. Con cierta vis a La jardinera, esta historia para hacer un mundo más habitable con ayuda de las plantas, también es un canto a la amistad.


Thomas Scotto y Olivier Tallec. Jerome By Heart. Una enternecedora historia sobre el amor entre dos niños. No se la pierdan.


Marianna Coppo. Petra. Un libro sobre la percepción del mundo y cómo cambiamos de opinión cuando nos ponemos enfrente de otros.


Ryan T. Higgins. We Don't Eat Our Classmates. Una historia donde el humor tiene mucho que decir, apta para escolares que saben qué es eso del respeto y la concordia.


Sarah V. y Claude K. Dubois. The Old Man. Una historia conmovedora sobre la amistad entre una niña y una persona sin hogar.


Sam Usher. Rain / Sun / Storm. Ya está disponible en castellano Nieve (Patio editorial) el primer título de esta colección que nos da un paseo por las cuatro estaciones desde la imaginación.


Louise Greig y Júlia Sardà. Sweep. Una historia otoñal un tanto mágica que creía que iba a ser publicada durante los pasados meses. Muy simpática.


David Almond y Levi Pinfold. The Dam. Un libro diferente, extraño y evocador. Los paisajes y escenas de mi admirado Pinfold son una delicia. Para lectores más experimentados.


Mac Barnett y Jon Klassen. Square. Segunda parte de la trilogía de estas dos fieras del álbum. En esta ocasión le llega el turno a cuadrado y nos presentan al tercer personaje en discordia… ¿Quién será?


Philip Bunting. Mopoke. Un animal que sirve de espejo al lector. Sus muecas, cambios de humor y otras situaciones vitales le harán cambiar de apariencia una y otra vez. Un emocionario sin dictámenes.


Alison Lester. The Very Noisy Baby. Un libro para contar una y otra vez. Una retahíla moderna con muchos animales y un niño muy ruidoso.


Maja Kastelik. A Boy and a House. Un álbum sin palabras sencillo y hermosos sobre las casualidades y los encuentros fortuitos, sobre la amistad y los aviones de papel.


Marianne Dubuc. The Fish and the Cat. Otro libro-álbum sin palabras con un toque de humor y mucho surrealismo de la mano de una autora consagrada.


Russell Ayto. The Match. Cuando leí este libro pensé en montones de fanáticos del fútbol a quienes regalárselo. Habrá que esperar que alguna editorial española se tire a la piscina.


JiHyeon Lee. Door. Una vez más la fantasía es la protagonista en este álbum sin palabras que termina en una merienda muy especial.


Jory John y Lane Smith. Giraffe Problems. Un libro para primeros lectores sobre los complejos, las comparaciones y las envidias con final feliz.


Jon Agee. The Wall in the Middle of the Book. Otro de esos libros que tanto nos gustan a los que miramos el objeto libro. En este caso un muro es la excusa perfecta para dividir la historia que se sucede en cada doble página.


Manuel Marsol. Duel au soleil. Un indio y un vaquero separados por un río es el argumento que Manuel Marsol blande para hablar de las diferencias entre los seres humanos. Un tributo exquisito al género del western. ¿Quién ganará este duelo?


Tom Haugomat. À travers. Muchos niños anhelan ser astronautas cuando son mayores. Este es un libro que nos habla de cómo llegar a la luna con una impecable factura gráfica.


Inkyeong y Sunkyung Kim. Zoo in my hands. Un libro de actividades muy curioso para el que sólo hacen falta unas tijeras. Una idea genial. N.B.: No se pierdan otras publicaciones de la misma editorial como Dans la lune de Fanette Mellier, Hello Tomato de Marion Caron y Camille Trimardeau, Aquarium de Fanette Mellier y Spaces de nuestro Antonio Ladrillo).



Anouck Boisrobert y Louis Rigaud. Famille acrobate. Las estrellas de los libros pop-up nos vuelven a sorprender con un libro vertical donde las acrobacias son la excusa. Con mucho movimiento.


Nine Antico. Nous étions dix. Diez niños abandonan un internado para explorar los alrededores. Todo va bien hasta que… Una fábula que nos habla sobre el valor de los niños (que a veces se desinfla)


Gauthier David y Gaëtan Dorémus. Fuis tigre! Un libro poético sobre el encuentro del niño con lo salvaje, la incomprensión, lo indómito de la naturaleza. Colorista y con fuerza. Para lectores experimentados.


José Jorge Letria y André Letria. A Guerra. Un libro sobre la guerra nunca puede ser un libro colorista, tampoco alegre. Una elegía en aguadas de tinta que bien merece la pena tener presente.


Noemi Vola. Fim? Isto não acaba assim. ¿Todos los finales son iguales? No, los hay más divertidos, más tristes, esperados o inesperados. Este es un álbum sobre finales que seguro nos arranca más de una sonrisa.


Sangma Francis y Lisk Feng. Everest. Un libro informativo propiamente dicho cuyo título nos deja claro que la cumbre del mundo es la protagonista.


Kate Messner y Matthew Forsythe. The Brilliant Deep: Rebuilding the World’s Coral Reefs. Otro álbum informativo que repasa la vida y obra de Ken Nedimyer, uno de los hombres que luchó por la conservación de las barreras de coral del Pacífico.


Bernadette Gervais. Légumes. En este imagiario tenemos una veintena de verduras y hortalizas que se presentan en parejas de imágenes (fotografías en blanco y negro e ilustraciones en acrílico) para acercar a los pequeños lectores a estos alimentos que tanto odian.


Alexandre Galand y Delphine Jacquot. Monstres & Merveilles, Cabinets de curiosité à travers les temps. Me encantó la idea de unir los conceptos de los gabinetes de curiosidades (¿eran museos o trasteros?) con el de libro informativo. Seguro que aprendemos y lo mejor de todo es que no hay que limpiar el polvo.


Ana Pêgo, Bernardo P. Carvalho e Isabel Minhos Martins. Plasticus maritimus. Uma espécie invasora. El último álbum informativo, en este caso ecologista, de la tanda. Sólo les digo que es de Planeta Tangerina.

  


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