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jueves, 28 de noviembre de 2019

Una de cómic infantil y juvenil otoñal



Aunque tengo la narrativa bastante abandonada últimamente (el vértigo con el que me trata la vida en estos tiempos no me permite largas lecturas), sí les digo que estoy disfrutando mucho del cómic infantil. No sólo porque haya descubierto verdaderas joyas que me han ido encaminando hacia otras, sino porque cada vez se edita más y mejor, algo que bien merece la visibilidad de un género que según me cuentan los bibliotecarios nunca ha perdido aceptación a pesar de su poca renovación.
Si lo recuerdan, ya dediqué un monográfico al cómic infantil y juvenil en el que apuntaba a algunas claves sobre su idoneidad en la formación de los lectores, y en el que debido a la extensión, no pude comentarles muchos de los títulos. Es por ello que incluyo aquí algunos de estos ya clásicos, junto a otros de nueva hornada que no tienen ningún desperdicio, destacando aquellos que me han encantado con las consabidas tres estrellas [***]. Disfrútenlos porque merecen una lectura atenta y siempre enriquecedora.


Jay Lynch y Frank Cammuso. El día que Otto la lía. La casita roja. Empezamos esta tanda con un álbum en clave de humor sobre los anhelos infantiles. Otto recibe un regalo de su tía, una lámpara maravillosa con genio dentro. Al limpiarla el genio sale y le invita a pedirle un deseo. Como Otto está endiabladamente obsesionado con el color naranja (¿Se acuerdan de cuando eran pequeños y usaban la misma cera una y otra vez?). Pero ¿será un mundo enteramente naranja una buena idea? No se pierdan lo que viene después.


Geoffrey Hayes. Benny y Penny en Super-Prohibido. La casita roja. Alguien acaba de llegar a la casa de al lado y Benny y Penny están ansiosos por saber quién es. Ni cortos ni perezosos saltan la valla y se cuelan en el jardín de la nueva inquilina, Melina, una topita con la que no empezarán una relación muy cordial. Una suerte de dimes y diretes desembocará en un enfrentamiento poco agradable… Una historia sobre los encontronazos infantiles que no tienen nada que envidiar a los de los adultos, sino más bien al revés (¡Ojalá aprendiéramos de los niños!).



Sergio Ruzzier. Fox + Chick. La fiesta y otras historias. Liana Editorial. [***] Llega a las librerías la primera entrega de una de las series infantiles que más éxito tiene entre el público anglohablante. Y no es para menos pues Fox y Chick son de esos amigos que no tienen límites para montar las fiestas más extravagantes (si no me creen acudan a la primera historia), degustar las sopas más ricas (y eso que esta no lleva ningún pájaro desplumado) y disfrutar de la pintura al aire libre (a ver quién me pinta algún día un retrato). Unas historietas realmente entrañables que beben del universo absurdo pero maravilloso de los críos.



Gigi D. G. Pepino, héroe de leyenda. El Reino de la Rosquilla. La Cúpula. Basado en el webcomic del mismo publicado por primera vez en 2011, esta historia nos narra las peripecias de dos conejos hermanos, Pepino y Almendra (bastante antagonistas y que rompen con los roles de género) que deben salvar el mundo de Onirolandia de las manos del Señor de las Pesadillas. Es así como se embarcarán en una aventura con mucho chiste y acción acompañados de una cuadrilla “inmejorable”.



Jordan Crane. Por encima de las nubes. Bang Ediciones. [***] Hace poco saqué prestado de la biblioteca este cómic de notable formato (si hubiera sido pequeño, ni lo habría visto) que me sorprendió gratamente. No sólo por una historia que pone en entredicho la institución escolar (lo que mal empieza, bien acaba… ¿o no era así?) y echa mano de la desenfrenada imaginación de Simón y su gato para poner de relieve que muchas veces, llegar tarde al colegio puede propiciar una aventura sin límites. Con este batido de ingredientes actuales y otros tan clásicos como Jack y las habichuelas mágicas o la mismísima Matilda (no sé por qué me ha recordado a estas obras…), un universo de ensoñación que no deben perderse se abre camino en esta pequeña selección.


Katie O’Neill. La sociedad de los dragones de té  [***] / Bahía Acuicornio / Érase una vez dos princesas. La Cúpula. Atravesamos el ecuador de este listado de novedades (y no tanto) de comic infantil con las tres obras de una autora que lo está petando.


El primero de ellos es un álbum que fue la sorpresa de la temporada pasada en lo que a álbum infantil se refiere. Con una historia que destila colorido, cierto aire mangaka, mucho misterio y escenarios evocadores, La sociedad de los dragones de té se adentra en un mundo mágico habitado por unos seres (a veces mitológicos, otras no) que crían unos dragones muy especiales.


En segundo lugar toca hablar de Bahía Acuicornio, una alegato ecologista sobre la contaminación de los océanos embebido en un drama familiar no resuelto en el que la niña protagonista empieza a descubrir el pasado de su propia familia. Como en el caso anterior, es muy agradable a la vista, cierto aire enigmático y unos seres encantadores, los acuicornios, que recuerdan mucho a los dragones anteriores.


Para finalizar esta tríada de títulos apunto brevemente Érase una vez dos princesas, un título que como los dos anteriores pretende ahondar de manera más contundente en uno de los temas estrella de las dos anteriores, la visibilización de las parejas homosexuales. Una narración simpática que me recuerda a álbumes como Rey y Rey de Linda de Haan y Stern Nijland, o al Titiritesa de Quintiá y Quarello.



Bruno Gazzotti y Fabien Vehlmann. Solos. Dibbuks. [***] Hacía mucho tiempo que le tenía ganas a esta serie de cómic. El argumento es sencillo: un grupo de niños muy variopintos se despiertan un buen día y se enteran de que están solos en la ciudad. Todos los adultos han desaparecido y nadie sabe dónde están. Dodji, Leila, Celia, Iván y Terry son un posmoderno club de “Los cinco” (muy equilibrado, como nos gusta) que se entregarán a la aventura con mucho suspense a lo largo de los seis tomos que van publicados. Podría decirse que es una serie televisiva (unos dicen que “Perdidos” pero cualquiera que te haga darle al coco podría valer) en formato de papel, apta para todos los públicos.



Paolina Baruchello y Andrea Rivola. Lluvia de primavera. Liana Editorial. Ponemos punto y final a esta retahíla de títulos con una historia en blanco y negro de dos mujeres, Shu Mei y Chun Yu, que se ayudan, y en la que el kung-fu, es el protagonista. Sencilla y sin pretensiones, la historia se sustenta en el coraje, en el esfuerzo compartido y en el rico simbolismo oriental de las artes marciales donde los animales tienen mucho que decir.



Jean-Yves Ferri y Didier Conrad. La hija de Vercingétorix. [***] Salvat. Se acaba de publicar la nueva entrega del pueblo de bárbaros que resiste a la conquista romana, y yo que me alegro pues ya saben que es mi cómic favorito “ever”. En este episodio la cosa se pone tiznada gracias a la hija de Vercingétorix, el gran líder galo, una chica que me recuerda mucho a mis alumnos (osada, descarada y con muchas ganas de vivir) y heredera del torques de su padre, un símbolo de resistencia que puede reunir al pueblo sometido para encarar nuevamente al César. Astérix, Obélix y el resto de habitantes de la aldea gala, incluidos los hijos quinceañeros, serán los encargados de velar por su seguridad, una cosa bastante difícil siempre que las hormonas se interponen en nuestro camino. Con los detalles históricos a los que nos tenían acostumbrados Uderzo y Goscinny, un humor fino donde los juegos de palabras se suceden, guiños al presente recontextualizados, es una historia muy simpática donde el jipismo sale ganando.


Elisa Macellari. Papaya Salad. Liana Editorial. [***] Estamos sin duda ante una de las obras más aclamadas de la temporada. Una novela gráfica magnífica que no tiene ni un ápice de desperdicio, pues tomando como excusa la ensalada de papaya, Sompong, un anciano, narra a Elisa, una pequeña visitante, una personal historia donde se entremezclan el oriente y occidente de la primera mitad del siglo XX. Con un ritmo espléndido y multitud de referencias, es una forma excelente de conocer un mundo pasado del que somos resultado. Un canto al amor, a la esperanza y a la resistencia humana en la que muchos de esos lectores perdidos deberían sumergirse. Dibujo, color, portada, guardas..., todo es redondo en este libro-objeto exquisito.


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