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martes, 7 de octubre de 2008

Abuelas y abuelos





Creo que en alguna ocasión ya he hablado en este espacio de mi abuela materna, todo un fenómeno, teniendo en cuenta que, a sus ochenta y tres años, está más lozana que algunos de mis alumnos de quince… ¿Caería de pequeña en alguna marmita de poción mágica? o ¿será descendiente directa de Obelix? Inexplicable de todos modos, lo uno o lo otro. La cuestión es que ella sigue viva y coleando. A veces pienso que la supervivencia a una guerra es más eficaz para combatir a la muerte (o a la vida) que cualquier otra medicina. Tremenda paradoja esta, la ligazón de la guerra a la inmortalidad…, aun así, la tremenda es mi abuela, que manda huevos… Si es que no hay quien la mate siguiendo esa dieta macrobiótica compuesta de tortilla de calabacín, gazpachos manchegos con espinacas, sopa de ajo, hervido o potaje. ¡Con tantos anti-oxidantes no hay quién pueda! Entre eso y la gimnasia del club de jubilados, acabará por enterrarnos a todos…
Lejos de estas bromas, siempre recuerdo a mi abuela (¡Felicidades Abuela! El sábado fue tu santo…) cantándonos las retahílas que volvían loca a mi hermana. Para contentarla, si era necesario, era capaz de cantarlas más de cien veces…, sobre todo esa de “Tía Moñina…”
Hace un rato he terminado de leer Querida abuela… Tu Susi, de Christine Nöstlinger, y he de decir que me ha parecido chispeante, humorística, radiante, muy alegre y sencilla. No me extraña que vaya por la vigésima octava edición…, o quizá debería decir: ¡Menos mal que va por la vigésima octava edición!
La figura de la abuela o del abuelo es muy utilizada en la Literatura Infantil. Por lo general, la mayor parte de los abuelos son entrañables para sus nietos, muchas veces hasta cómplices, casi compañeros. Lo curioso resulta cuando, en la Literatura Infantil orientada hacia grupos de edad creciente, la figura del abuelo se troca en la de padre, y más tarde en la de los amigos, verdaderos compañeros en las novelas juveniles.Y si usted es abuelo, y le apetece leerles o contarles historias de abuelos, le sugiero Mejillas rojas (Heinz Janisch y Aljoscha Blau) y El libro del verano (Tove Jansson).

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