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jueves, 3 de noviembre de 2011

Leyendo para los demás



Aparte de antiimperialistas, somos tontos de capirote… Nos pasamos la vida quejándonos de que Foster’s Hollywood está acabando con la dieta mediterránea, de que si la Barbie ha hecho mucho daño a la industria juguetera de Ibi, o de que no sabemos hacer deporte sin que Reebok salga bien parada, para, al final, defender a capa y espada el que nuestros hijos se disfracen tomando como excusa esa fiesta pagana llamada “Halloween” y se diviertan en detrimento de esa otra llamada “Todos los Santos”, más propia y compungida… Y voy más allá: tanto nos hemos empeñado, que hasta en los centros educativos se ha convertido en imperiosa necesidad académica… ¡No nos queda que ver…!
En el instituto almadenense en el que trabajo y al hilo de estas celebraciones, programamos una actividad de lectura en voz alta. Un servidor sabía de antemano el rotundo fracaso que iba a cosechar…: cuando se reúnen treinta y tantos alumnos en torno a un libro y sin mucha organización, lo más probable que suceda es un revuelo de agarrarse los machos… Pese a ello, lo más llamativo no fue el resultado, sino que corroboré, una vez más, la poca práctica que tenemos los docentes en leer de viva voz cualquier texto. Por ello, y haciendo referencia a un pequeño curso de lectura en voz alta al que asistí en la Biblioteca Pública de Socovos (Albacete) con Darabuc a la batuta, enumeraré una serie de pautas que les serán de utilidad. ¡Ahí van!
- Elija un tamaño de letra adecuado. La luz y la butaca también son importantes. Siéntase cómodo mientras intenta llamar la atención de los demás con sus palabras, si no lo está, probablemente despertará otras sensaciones menos agradables…
- Familiarícese con el texto. Léalo de antemano: ha de conocer qué quiere transmitir a su público. Los textos que mejor se leen en voz alta son aquellos que hemos interiorizado previamente. Si leemos a primera vista, se hace patente el desinterés, actitud muy contraproducente cuando hablamos de animar a la lectura.
- Tras esa primera lectura, concédase un minuto para pensar en la temática del texto y el tono que debe utilizar: cómico, dramático, dulce, indiferente… Todos caben en su voz, sólo ha de elegir el más apropiado.
- Realice notas en esa lectura previa, en el papel: sobre la entonación, sobre las palabras clave, sobre la modulación del volumen, sobre las pausas que ha de hacer… Transforme el texto en una partitura: las palabras son sonidos, y los sonidos, música.
- Trabaje con su voz unos minutos. Realice unos pequeños ejercicios de relajación de la mandíbula, haga vibrar sus cuerdas vocales y utilice su cuerpo como la gran caja de resonancia que es. Su público se lo agradecerá y su garganta también.
- Ubíquese enfrente de su público. Jamás detrás o ladeado. Procure mantener una postura erguida, sin elevar demasiado el soporte de lectura. Si pone el libro delante de su cara o baja demasiado la cabeza, sus palabras se harán ininteligibles y la atención de los demás irá decreciendo.
- Respire adecuadamente. No tenga prisa. No se atropelle. ¡Fuera nervios! Si usted necesita tiempo para hacer su lectura con éxito, su público necesita tiempo para captar y procesar las palabras que escuchan.
- Intente no declamar. Deje el teatro a un lado. Leer en voz alta no consiste en realizar lecturas dramatizadas. El exceso de efusividad, superar la barrera de la naturalidad, le puede costar más de una risa.
- Gesticule sin miedo y sin excesos. Contacte visualmente con el público. La empatía es muy importante en la lectura.
- Por último, el mejor de los consejos: sea usted mismo. Leer en voz alta también es leer para uno mismo y por tanto, un acto íntimo, una propia interpretación de las palabras que quiere compartir con otros.

4 comentarios:

  1. Unos consejos muy interesante, tomaré nota.
    Un saludo.

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  2. "Una lectura en voz alta bien trabajada ocurre cuando quien la realiza escucha a quien escribe, ve lo que cuenta y se escucha a sí mismo a medida que hace suya la historia que está descubriendo".- de "Rumbo a la lectura" de Gerardo Cirianni y Luz María Peregrina.-

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  3. Cuando yo tenia 13 anos un profe de lengua nos subio la nota por DECLAMAR poesias a elegir en una lista. Y la cosa salio fenomenal. Ni nosotros nos creiamos lo que veiamos: los malotes de la clase remontando su nota de lengua declamando el romance de Abenamar

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  4. Me gusta mucho tu comentario. Muy interesante, concreto, claro. Y sin duda, el más lindo de tus consejos:
    "sea usted mismo...." Muy cierto.

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