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jueves, 26 de enero de 2012

Convivir...



En estos tiempos de crisis a todo quisqui se le ve el plumero: el “Yo, mi, me, conmigo” es la consigna que abandera más de uno, dada la gran cantidad de muertos de hambre que pululan por las calles. Porque oiga, aquí, de esa solidaridad con la que nos bombardean desde todos los púlpitos políticos, ni gota. Es mejor preocuparse de uno mismo, que preocuparse por el vecino, ese que de vez en cuando baja a llamarte la atención porque las doce no son horas de andar dándole el follón, sólo porque le jode que un servidor organice una cena al año y sea feliz de vez en cuando... Ya sabemos todos, el primero Mark Twain, que, entre risa y risa, bien nos joden. ¡Que se lo digan a mi compañera de piso, que con un fandango del tamaño de la torre Eiffel y no contenta con que su novio le prepare los Tupper de toda la semana, saque brillo a la cubertería, deje el suelo como los chorros del oro y de vez en cuando se la trajine, pretende que un servidor descuide sus tareas y le hornee la casa mientras ella se dedica a trabajar! ¡Así va España!: Lo mío para mí, y lo de los demás, a repartir.
A la postre, toda esa panda de vendepeines, ilustrados de todo a cien, cariacontecidos, chantajistas emocionales y víctimas de su propia ineptitud, predican que todos seamos como hermanos y apoyemos el hombro para llevar la mortaja que ellos han tejido con su malfacer, algo a lo que me niego en rotundo… Bastante castigo tengo con aguantarles la envidia, el único y solemne castigo que compartimos desde que nos inscribieron en el registro civil de un país como este.
Así, y deseando conocer alguna de sus malas experiencias en cuanto a convivencia se refiere, les dejo con ¿Cuándo se irán estos?, un álbum ilustrado de Ute Krause que pueden encontrar en la línea editorial de Corimbo y que refleja a la perfección las situaciones insostenibles que pueden originarse cuando los intereses de unos y otros chocan en un día a día mutuo.

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