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miércoles, 24 de febrero de 2016

Nuevas consideraciones de ¿Los mejores cuentos ilustrados?


Como parece que esta reflexión levantó ampollas y son muchas las opiniones que se han vertido al respecto de mis palabras (¡Hasta me han acusado de insultar!... ¡Qué flojos son algunos!), me veo en la obligación de profundizar un poquito más en mis consideraciones sobre la colección titulada Los mejores cuentos ilustrados de Planeta DeAgostini-Altaya.
Lo primero de todo es avisar de que no haré más alusiones a esta colección (Como conjunto. Ya dije que había libros muy interesantes y que, si procede, me permitiré el lujo de reseñar y recomendar). Creo que ya le hemos dado bastante publicidad inmerecida y hay otros temas más interesantes y jugosos de los que hablar.


En segundo lugar me gustaría aclarar que cada uno es libre de adquirir los libros que quiera y exponer sus razones para hacerlo... o no. No comulgar con el sentir general, no implica ni una traición, ni una venganza, sino simplemente un desacuerdo en muchos de los planteamientos que han pergeñado esta colección. Ni yo merezco la lapidación, ni esta colección la hoguera (¿Dónde he escrito eso? Se ve que algunos comentaristas anónimos todavía no saben leer..., algo que se entresaca de sus solemnes discursos y alegatos enrevesados. A veces parecen darme la razón, pero con rabia). Entiendo que muchos de los interlocutores tengan estrecha relación con alguno de los editores y/o especialistas que han participado en este proyecto, pero considero que ese no es un motivo para que yo deba rendirles pleitesía. No dudo de su profesionalidad ni de su buen hacer, pero me reitero al decir que yo no hubiera accedido a asesorar un proyecto titulado de ese modo por ser más que imposible incluir en el catálogo de una sola editorial los mejores representantes del género del libro-álbum. Claro está que yo no me veo en esa necesidad, puesto que no vivo de esto.


Y tras acudir al kiosco y comprar el primer “fascículo”, me reafirmo en mis opiniones. No me voy a bajar de la burra... Aunque esta puede ser una variopinta selección de álbumes ilustrados (hay algún clásico, ganadores de premios importantes, títulos populares, muchos simpáticos, varios ñoños, de diferente estilo y argumento), sigo creyendo que no son “los mejores”. Apuntar también que no me gusta la publicidad engañosa (mantengo que el cliente tiene la razón, no debe ser considerado un ovejo y necesita un trato adecuado aunque se ciegue por el bajo precio de estos libros). En lo único que me bajo de la burra (y por el momento, ya que sólo he visto un par de libros) es en el tema del formato: tamaño, tipografía e impresión son bastante aceptables, aunque también diré que, personal y emotivamente, prefiero que cada libro huela a sí mismo, que tenga un tacto personal, que las páginas bailen de una manera u otra, y no que parezcan clones al servicio del uniformismo de Lyell. Y sí, están impresos en España: gracias por responder a mi pregunta tras abonar 2,99 euros.


También cabe señalar que, aunque algunos han intentado desacreditarme haciendo alusión a que no conozco el listado completo y por tanto no puedo juzgarlo, no entonaré el mea culpa ya que, si en este teatro hay un actor que ha faltado a la transparencia, es la propia editorial al no hacer público el listado completo (si ellos son fieles a sus estrategias comerciales, yo soy consecuente a mis principios). No obstante, he podido entresacar 34 títulos (aproximadamente un 65% del total, que ya es...) de entre las fotos de los folletos que acompañan a cada entrega y que adjunto en el listado que sigue y en el que distingo, siempre bajo mi criterio (que gustará a unos y abominarán otros), tres subgrupos dependiendo de la importancia y calidad de cada título, a saber: (***) = Obras imprescindibles, (**) = Obras a destacar y (*) = Obras menores (¡Ojo!: Lo hago público a petición de varias personas. Me las he leído todas. Impresas, en lengua inglesa o en formato digital. Que mi tiempo me ha llevado).

El hombre que camino entre las torres de Mordicai Gerstein (***)
Madeline de Ludwig Bemmelmans (***)
Blanco y Negro de David Macaulay (***)
Vuelo libre de David Weisner (***)
Dos amigos de Paz Rodero y Jozef Wilkon (**)
Migrante de Maxine Trottier y Isabelle Arsenault (**)
Achimpa de Catarina Sobral (**)
Locomotora de Brian Floca (**)
La casa en los árboles de Ted Kooser y Jon Klassen (**)
Strega Nona de Tomie De Paola (**)
Duerme como un tigre de Mary Logue y Pamela Zagarenski (**)
Una amistad peligrosa de Pablo Echevarría (**)
¡No, no fui yo! de Ivar da Coll (**)
La jirafa Cerafa de Dianne Hofmeyr y Jane Ray (**)
Jinnie, la fantasma de Berley Doherty y Jane Ray (*)
La mosca en... de Gusti (*)
Ernesto, el león hambriento de Lola Casas y Gusti (*)
La princesa listilla de Babette Cole (*)
El principe ceniciento de Babette Cole (*)
Tengo un oso de Mariana Ruiz Johnson (*)
Una gallina en la cocina de Nnedi Okorafor y Mehrdokht Amini (*)
Immi de Karin Littlewood (*)
La pluma roja de Teresa Novoa (*)
El travieso de Lauren Castillo (*)
Los invitados de mi hermano de Eduardo Cabrera y Leire Salaberria (*)
Prohibido ordenar de Mario Méndez y Mariano Díaz Prieto (*)
Del fondo del mar de Alison Jay (*)
Tot de Dominique Schwarzhaupt (*)
La ciudad de las estrellas de Uma Krishnaswami y Aimée Sicuro (*)
Este ser ORQ. de David Elliott y Lori Nichols (*)
Tibulí sueño con colores de Myriam Ouyessad y Arnaud Nebbache (*)
Quiero una medalla de Lluïsot (*)
Tu alien de Tammi Sauer y Goro Fujita (*)
Desayuno de Micaela Chirif y Gabriel Alayza (*)

Si se fijan, de los 34 títulos, sólo 4 son imprescindibles (a mi juicio, repito), que extrapolado a un total de 52 que componen la colección, según tengo entendido (corríjanme si me equivoco), podríamos contar con 6 o 7 de los mejores libros ilustrados (Nota: pura probabilidad con calculadora). Si tomamos destacados (junto a imprescindibles), tenemos 14 obras, lo que se podría traducir en un total de 21 obras destacadas (de un total de 52 implica menos de la mitad), algo que afianza más mis argumentos.


Sobre el equilibrio y diversidad de la colección señalaré que hay autores repetidos (ver el caso de la ilustradora Jane Ray, Babette Cole y Gusti) y argumentos similares (citaría las dos obras de Babette Cole y la de Lola Casas y Gusti -roles de género-, las de Ivar da Coll y Gusti -escatológicas ambas-, y las de Tammi Sauer y Goro Fujita, y el Prohibido ordenar de Méndez y Díaz Prieto -amor paternal y familiar-). Apuntar que me resulta extraño que en una selección de este tipo entren obras bastante comerciales y otras más completas y redondas, supongo que se deberá a motivos puramente económicos (no es lo mismo adquirir los derechos de ciertas obras que de otras) y que hay que minimizar costes para que todo salga a pedir de boca (aunque a juzgar por las editoriales a las que pertenecían muchos títulos anteriormente, podemos decir que ellos se lo guisan y ellos se lo comen).


También hay que hacer hincapié en el uso que, de los premios, hace la editorial en su publicidad. Primero decir que la obtención de un premio no es sinónimo de calidad, de acercamiento al lector infantil (fíjense en el Quiero una medalla de Lluïsot -premio Apel.les Mestres- o en el Desayuno de Chirif o Alayza -seleccionado en los White Ravens-... Me gustan a mí, pero no sé si a los niños...) o de excelencia en la ilustración. Y segundo, que en muchos casos los autores e ilustradores han sido distinguidos con esos galardones pero no por las obras que se recogen aquí, sino por otras. Además tenemos que distinguir entre unos premios y otros (internacionales, nacionales...) y que algunos galardones tienen conciben categorías, que para que nos entendamos es como hablar de “nominados” o “finalistas”, y de claros “ganadores” (Por ejemplo, la Medalla Caldecott alude a los “Medal Winners” -categoría superior- y a los “Honor Books” -categoría intermedia-).


Para terminar y a pesar de que este tinglao esta pensado para un cliente con un perfil muy claro (N.B.: No sé hasta qué punto una colección así puede avivar la pasión por los libros) y en pro del mercadeo (N.B.: En detrimento de otros actores, léanse editoriales independientes o librerías especializadas en el negocio del álbum ilustrado. Sin duda, la consecuencia más negativa que yo le veo a este proyecto: reventar el mercado a precios de coste. Es una realidad, no una cuestión de fondo), he de decir que esta colección contribuye a ampliar el universo LIJ actual, que trae propuestas divertidas y que recupera algunos clásicos muy interesantes, pero que en ningún caso se trata de una colección definitiva sobre “cuentos” ilustrados como se pretende, algo que he tratado de decir una y otra vez... En fin, esperemos que algún crío lea (o que parezca, que a veces es más importante), porque los adultos... poquito.

5 comentarios:

  1. ¡¡Muchas gracias por esta entrada!!. Te lo agradezco de corazón y aprovecho el comentario para hacer público mi malestar porque la editorial no exponga la relación de orden de salida y títulos que van a vender. Mi modesta impresión es que tan sólo les interesa que te suscribas. ¡¡Gracias!!.

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  2. Gracias por el trabajo q te has tomado en el análisis de los libros. Yo cogí las dos primeras entregas y desde luego, yo no los considero buenos cuentos. Y lo q es más importante, a mi hijo no le gustaron. Buscaré los q tienen mejor calificación.

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  3. Muchas gracias por la información y el tiempo invertido en analizar las obras. Buscaré las imprescindibles!

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  4. Perdón que remueva este tema. Acá en argentina esta saliendo esta colección hace un tiempo y hay libros que acá no están reseñados, estimo que porque no habían salido al momento de escribirse esta entrada.
    Podria contemplarse la chance de actualizar la lista?
    Gracias de antemano.
    ariel

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