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viernes, 26 de enero de 2018

Adiós, Nicanor...


Hoy nos toca decir adiós a un (anti)poeta, el chileno Nicanor Parra. Aunque muchos de ustedes conozcan más a su hermana, la sempiterna Violeta, también podríamos rellenar unos cuantos volúmenes sobre este intelectual que tánto bueno hizo, cultural y políticamente hablando, labor que dejo para otros, ya que por mi parte, en estos viernes de verso, el protagonismo es para el poeta.
Aunque la poesía es de todos y para todos, es un hecho bastante evidente que la obra de este autor no se puede enclavar en la poesía infantil estricta, pero hurga que te hurga, aquí les traigo una muestra: su Autorretrato, con el que de vez en cuando, me siento identificado.
¡Vuela alto, Nicanor! ¡Vuela alto!

Considerad, muchachos,
esta lengua roída por el cáncer:
soy profesor en un liceo obscuro
he perdido la voz haciendo clases.
(Después de todo o nada
hago cuarenta horas semanales).
¿Qué os parece mi cara abofeteada?
¡Verdad que inspira lástima mirarme!
Y que decís de esta nariz podrida
por la cal de la tiza degradante.

En materia de ojos, a tres metros
no reconozco ni a mi propia madre.
¿Qué me sucede?- Nada.
Me los he arruinado haciendo clases:
la mala luz, el sol,
la venenosa luna miserable.
Y todo para qué:
para ganar un pan imperdonable
duro como la cara del burgués
y con sabor y con olor a sangre.
¡Para qué hemos nacido como hombres
si nos dan una muerte como animales!

Por el exceso de trabajo, a veces
veo formas extrañas en el aire,
oigo carreras locas,
risas, conversaciones criminales.
Observad estas manos
y estas mejillas blancas de cadáver,
estos escasos pelos que me quedan,
¡estas negras arrugas infernales!
Sin embargo yo fui tal como ustedes,
joven, lleno de bellos ideales,
soñé fundiendo el cobre
y limando las caras de diamante:
aquí me tienen hoy
detrás de este mesón inconfortable
embrutecido por el sonsonete
de las quinientas horas semanales.

Nicanor Parra.
Autorretrato.
En: Nicanor Parra, Poemas ilustrados.
Ilustraciones de Isabel Hojas.
Selección de Cristóbal Joannon.
2012. Santiago de Chile: Amanuta.



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