No sé ustedes, pero yo tengo un problema con las camas. Y es que a cierta edad, uno ya no puede dormir en cualquier sitio. Que si las lumbares, que si las cervicales... Si das con una cama demasiado mullida, malo. Si es demasiado dura, también. Vuelta hacia un lado, vuelta hacia el otro. Boca arriba, boca abajo... Lo peor viene cuando llega la hora de levantarse. No tienes que llamar a una grúa de milagro.
Las mejores camas son las intermedias. Semiduras, semiblandas. Ni muy altas ni muy bajas. Que no se te salgan los pies y que puedas abrir los brazos. ¡Una cama perfecta, vaya!
Hay Camas de muchos tamaños:
Camas dobles e individuales,
Camas plegables y cunas,
Camas nido y matrimoniales.
La mayoría son Camas
para dormir o descansar,
pero las mejores Camas
sirven también para disfrutar.
¿Para qué solo una Camita
acogedora y abrigada
donde pasar la noche
con la luz apagada?
Mejor
una Cama para Pescar,
una Cama para Gatos,
una Cama para que Trapecistas
muestren sus garabatos.
La Cama que más conviene
(y con esto no termino)
es aquella que navega
como un raudo Submarino.
Que atraviesa el agua
verde y cristalina
ondeando plateada
como una sardina.
Sylvia Plath.
El libro de las camas.
Ilustraciones de Cindy Wume.
2026. Barcelona: Libros del Zorro Rojo.


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