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miércoles, 10 de junio de 2026

Desayuno: la comida más importante del día


Todos los nutricionistas lo dicen: el desayuno es la comida más importante del día. Da igual que hagas ayuno intermitente, que te hayas ido de parranda la noche anterior o que tu trabajo consista en mover el dedo gordo del pie: hay que desayunar en condiciones.
Si bien es cierto que mucha gente aduce que tiene cerrado el estómago tan temprano o que prefieren tomar algo muy ligero, lo cierto es que esta primera comida del día, activa el metabolismo, mejora la concentración, aumenta el rendimiento cognitivo y ayuda a regular el apetito a lo largo del día.


Ahora bien, ¿qué se considera un desayuno saludable? Para que el desayuno sea equilibrado debe combinar cuatro tipos de alimentos. El primero son los hidratos de carbono, preferiblemente complejos y que contengan fibra, como por ejemplo los cereales integrales o los frutos secos. En segundo lugar tenemos las proteínas que pueden estar en forma de huevos, carne magra (prescindan de embutidos y derivados), pescado (salmón o sardina ahumada son dos muy buenas opciones) o productos lácteos. Luego vienen las grasas saludables, como el aceite de oliva, las frutas oleaginosas como el aguacate y algunos frutos secos (Léanse las almendras. Así tenemos un dos por uno. Y si son cacahuetes, mejor todavía). Por último, toca añadir una dosis de vitaminas y minerales que suelen provenir de la fruta natural (otra fuente de fibra importante… ¡Destierren los zumos de su dieta!) que no contenga demasiados azúcares simples como la glucosa o la fructosa que favorecen los picos de insulina en la sangre.


Sabiendo todo esto, llegaría el momento de cotejar si su dieta matutina se adecúa a estos parámetros. Pero como eso le corresponde a cada uno (la alimentación es algo personal e intransferible), solo me resta decirles que la mía cumple todos los requisitos y, aunque pueda parecer un tedio prepararse unos huevos revueltos, un “porridge” o un pepito de ternera todas las mañanas, es un momento que disfruto plenamente, tanto cocinándolo, como degustándolo.


Algo parecido le pasa a la protagonista de Desayuno, un álbum de Micaela Chirif y Gabriel Alayza que ha sido publicado recientemente en nuestro país por Limonero. Y es que este libro de 44 páginas nos cuenta la historia de una señora de cierta edad que se dispone a comenzar la jornada. Todo ocurre en una cocina en la que van apareciendo diferentes personajes de la mitología marina. Un pulpo gigante, un tritón, una sirena o un pirata se acercan a saludarla y hacerle compañía. Pero algo sucederá cuando el tentempié matutino termine. ¿Qué será?


La estética de este libro es bastante cautivadora. Una mezcla entre cómic underground, surrealismo un tanto pop o los álbumes de mediados del XX. El caso es que bebe de todos ellos. Una paleta de colores brillantes donde el contraste crea los volúmenes, el marcado trazo de tinta china y los elementos descontextualizados que tanto utilizan autores como Sáez Castán o Anthony Browne, son algunas de sus bazas estéticas.
En segundo lugar hay que destacar la teatralidad del escenario. Esa cocina enmarcada donde sucede la primera parte de la acción. Una suerte de sitcom en la que el espectador puede recrearse en los detalles y personajes. Que aparece y desaparece (véase el baile con ese buzo misterioso) al tiempo que desdibuja la realidad de la imaginación, que separa esa parte cotidiana de la esfera hedonista, que intensifica la dualidad humana.


Un libro que nos cuenta mucho a través de los detalles. De esa mujer madura que parece vivir una segunda infancia ante la mirada un tanto perpleja del que puede ser su nieto. De ese refugio que es lo fantástico, una forma de afrontar una vida monótona y repetitiva en la que cada momento suma más que resta. Toda una oda a la transformación en un contexto marítimo donde la libertad culmina gracias a una metamorfosis rotunda.

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