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viernes, 23 de octubre de 2026

Huertos olvidados


El cambio climático le ha pasado factura a la huerta española. Si a ello unimos el precio de los carburantes y los fertilizantes ucranianos, el exceso de la burocracia que supone estar en el marco europeo (como la Unión no se ponga las pilas, veremos en qué acaba todo esto), la competencia con otros países vecinos y la falta de relevo generacional, es un desastre.


Y lo peor no es que nuestros campos están vacíos, sino que toda esa cultura relacionada con la tierra que antaño se conservaba, se está perdiendo completamente. Los chiquillos tienen un desconocimiento total de todos los productos naturales. Y no solo los que se producen, sino también los que pueden comprar (yo creo que ninguno ha ido a un mercado de abastos en toda su vida).
Los niños no saben lo que es una acelga. No han visto jamás la borraja ni mucho menos una penca de cardo. Que el hinojo se come y la remolacha tiñe todo lo que toca. Tampoco saben cuándo se recoge el azafrán ni que la temporada de cerezas va de mayo a junio. Desconocen que la horchata se hace con un tubérculo llamado chufa o que en nuestro país se cultivan alrededor de 300 variedades de alubia. Pero ¿y sus padres?
Y aunque la gente piense que todo esto es una tontería, les diré que de eso nada. Conviene recordar que sobrevivimos gracias a todas esas plantas y si olvidamos todo ese conocimiento, estaremos condenados a depender completamente de terceros, nuestra alimentación se empobrecerá completamente y será mucho más difícil recuperarla.


Por todo eso, encuentro que un poemario como el de hoy es muy necesario. No solo porque nos sumerge en el universo agrícola a golpe de rima, sino porque da buena cuenta de la amplia variedad de vegetales que podemos encontrar en unos pocos metros cuadrados. Estacionalidad, características y algún que otro animal, se mezclan con adivinanzas, refranes, juegos de palabras, chanzas y jolgorios. Lo mejor de todo es que, por ver primera he visto en un libro infantil nombres científicos bien escritos (a excepción de un fallo), ¡y soy más que feliz!

Diálogos de pimientos
(Capsicum annuum)

“No vales un pimiento”, le dice el rojo al verde
por no saber quererle.

El pimiento italiano, al pimiento morrón:
“Te has puesto roja, amor”.

“Ya basta, jalapeño”, advierte el de cristal,
“no te eches más sal”.

El de Padrón los mira, vacila, dice lento:
“Se pican los pimientos”.

Dice la lagartija:
Ajo, sal y pimiento,
y lo demás es cuento.

Adivina adivinanza
(Punica granatum)

Adivina adivinanza
¿qué fruta tengo en la panza?
Cebolla roja por fuera,
delicia dulce por dentro,
tiene nombre de ciudad
y también puede estallar
o pringarte bien los dedos
con jugo rosa de besos.
Grano a grano, bien cortada,
no te pierdas la __ __ __.

(Cydonia oblonga)

¿Qué cosa tiene forma de pera,
un cuerpo áspero y amarillo,
casa con queso,
viene de Armenia
y con el nombre se da más brillo?

Acertijo de lagartijo:
El sol de septiembre
madura el membrillo siempre.

Leire Bilbao.
En: Y dijo la huerta…
Ilustraciones de Yolanda Mosquera.
2026. Vigo: Kalandraka.

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