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miércoles, 13 de mayo de 2009

De ir y no volver


Raro era que el denominado “Debate sobre el estado de la Nación” no nos deparase alguna que otra sorpresa… ¡Lo que da de sí la política! Menos mal que los que nos dedicamos a esto de opinar nos lo pasamos en grande, que si no… La pregunta que me reitero una y otra vez es aquella de “¿Y éstos habrán estudiado algo…?” A la que obtengo silencio por respuesta, que no es poco mirándolo bien (peor hubiese sido que hubiesen cultivado sus molleras y se dedicasen a la eugenesia…).
El caso es que el aquí suscribe está un poco harto, no sólo de enseñar al que no quiere (para los optimistas, suavicémoslo con “al que no sabe que quiere”), sino de dar de comer al analfabeto y gandul por el mero hecho de adscribirse a unos ideales que ni se ha leído. Lo que más me jode es que, detrás de tanta política social (lo de no deducirse por la hipoteca es el colmo de la estulticia para combatir esta crisis que a más de uno le ha pillado de sopetón), lo único que hay es “ansia de sillón” -discúlpenme pero yo prefiero el sofá- porque de socialismo, nada (y no hablemos de las mandangas de la oposición: para ver y oír…). Vamos a ver, si la guita la tiene “amarrá” la banca y no suelta ni un duro para que el currito se pueda comprar una vivienda, ¿cómo quiere el gobierno que disminuya la oferta de inmuebles vacíos y así se reactive la economía? Señorías, lo que necesitamos es una nueva Margaret Tachter o en su defecto, un par de cojones.
Y no me engangreno más porque hoy me he dedicado al bello arte de la acuarela y mi alma está repleta de color. Así que, continuando con esto de los hogares, sean palacios o chabolas, hoy les dejo con El castillo de irás y no volverás (ahí es donde me tengo que ir yo para no oír tantas chorradas), uno de esos títulos que guardo recelosamente. No recuerdo haber reseñado con anterioridad ningún título de la colección de “Cuentos de la Media Lunita”, pero ya me gustaría que A. R. Almodóvar, su autor, me pidiese unas ilustraciones para uno de estos cuentos (las de Margarita Menéndez para esta historia son excelentes), que ya se han convertido en un clásico de la LIJ española (lo corroboran no sólo las ventas, sino sus devoradores lectores).
Pues eso, que les digo adiós con esta historia de un pescador, un pez, dos hermanos, una serpiente de siete cabezas y unas cuantas cosas más.

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