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lunes, 3 de octubre de 2016

¡Oh, mundo teatral!


No sé qué extraña razón me hace chocar estos días con el universo teatral. No es que me prodigue mucho entre las bambalinas (nunca he sido muy buen actor), pero sí hace eco en mi subconsciente esa palabra, “teatro”, por boca de otros que aman los escenarios...
Eco número 1. Acabamos de celebrar el centenario del nacimiento de Buero Vallejo y, aunque no soy de muchas efemérides, hay que apuntar a este gran autor teatral y algunos de sus dramas, como Historia de una escalera, La fundación o El tragaluz. La imperfección del ser humano, la falta de libertad, la denuncia social o la asunción de la lealtad llenan obras que se erigen entre las mejores del siglo pasado. Quizá estas representaciones trágicas sean demasiado complejas para los niños, pero si algo bueno tiene el teatro es que podemos disfrutar de él in situ, así que animo a las familias a regalar entradas para el teatro en cumpleaños y demás fiestas infantiles para abrirles la puerta a una experiencia diferente a las que acostumbran y que quizá redunde en ellos despertando aficiones hasta ahora desconocidas.


Eco número 2. Se ve que (¡por fin!) muchos padres y directores de colegio se han dado cuenta de que la iniciación al teatro puede ser una opción más que pedagógica en las tardes infantiles. Cada vez son más los actores y aficionados al noble arte de la interpretación que se ganan un dinerillo con expresión corporal, dicción y entonación. A los niños les viene la mar de bien para cultivar otros personajes que no sean ellos mismos e interaccionar entre iguales para perder el miedo a la vergüenza y conocerse más a sí mismos. Bonanzas sobre las tablas que los evaden de tanta tecnología y momentos de pasividad.


Eco número 3. Empiezo a pensar que lo de los socialistas es un entremés, no sólo por el jolgorio que se prometen, sino porque parece una pequeña comedia para justificar sus intenciones. Me gustaría echarle un ojo a los camerinos de Ferraz y constatar que la cosa no se va de madre. ¿Habrá abstención, no la habrá? Lo peor de todo es que el resto de partidos han dejado de aplaudir, empiezan a afilarse las garras, y los tomatazos salpicarán a los espectadores. Corroborando el desastre de la política española... una vez más.


Eco número 4. Con todo esto acaba de venirme a la memoria un libro informativo que no les dejará indiferentes... Teatro, con texto de Ricardo Henriques, ilustraciones de André Letria (autores de  Mar) y publicado por Ekaré en castellano, tardará muy poco en convertirse en una referencia en esto de la escena, no solo por ser un compendio alfabético de conceptos relacionados (si me apuran podemos llamarlo breve diccionario) con el mundo de las tablas, tan rico y variopinto, sino por ser una plataforma para que niños y mayores despeguen en las artes escénicas gracias a datos curiosos, diagramas gráficos y actividades sencillas relacionadas con el vestuario o las técnicas de expresión oral y corporal.


Lo dicho, echen mano de este libro exquisito y perfecto para regalar (para mi gusto es uno de los mejores del año en su categoría) y disfruten del teatro, ese arte que tanto hemos olvidado en estos tiempos pero que siempre está ahí.

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