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miércoles, 1 de abril de 2020

Soñar bonito



Para Alazne, única a la hora de dar las buenas noches

Que esto es una pesadilla no hay ni que decirlo. A pesar del brillo del sol y que la primavera irrumpe con fuerza, a muchos nos cuesta conciliar el sueño. Bien por exceso de descanso (todo el día en el sofá, ustedes me dirán…), bien por intranquilidad, la cosa se pone tiznada cuando hablamos de dormir.
Nunca nos hubiésemos imaginado en un escenario distópico de este calibre, pero la realidad ahí está. Montones de fallecidos, un sistema sanitario que se suponía eficaz totalmente desbordado, solidaridad y ambiente enrarecido a partes iguales, cifras falseadas, políticos y esbirros ninguneados por el sentido común y la ciudadanía... Sí, parece una película de terror.


Todavía nos quedan muchos días de una situación bastante insostenible y hay que hacer lo posible por, si no mantenerse optimista (el pesimismo también es una postura igual de válida para estos tiempos en los que cada gesto gubernamental anima todavía más a la incertidumbre), por lo menos estar descansados y que nuestros ritmos circadianos no se resientan más de la cuenta.


Pueden hacer lo que quieran. Limpiar de polvo la casa entera, corretear durante horas por dos metros de pasillo, atiborrarse a dulces de todo tipo, jugar a las chapas en la terraza, pintar toda la casa, e incluso coser mascarillas y construir respiradores (eso sí sería bueno). El caso es que su cuerpo les pida descanso y logren dormir plácidamente, que falta nos hace  soñar cosas bonitas durante estos días.


Que al cerrar los ojos se encuentren la caricia de sus hijos, que puedan besar a ese chico que conocieron hace un mes, que puedan tomarse una cerveza junto a los amigos, caminar hasta el cementerio para conciliarse consigo mismos y con los que han perdido, volver a sonreír… Porque más que himnos, canciones, consignas y otras penitencias instantáneas, lo que necesitamos es algo vívido que nos recuerde lo que tuvimos, lo que tendremos. Traerlo al hoy. Algo que sólo se consigue soñando, soñando aunque sea un poquito.


Y para ayudarles un pelín, les traigo una simpática "canción de cuna" de la mano de la siempre positiva Gracia Iglesias y el elegante Ximo Abadía. Editado por Flamboyant, No puedo dormir es un viaje hacia el sueño de la mano de diez ovejas que van pasando por la mente de su protagonista. Una pasta en la alfombra, otra se esconde tras la cortina, e incluso otra se sube a lo alto del armario, todo ello para conseguir que la niña alcance cierto sopor que entorne sus ojos.
Con las sugerentes y coloristas ilustraciones del ilustrador alicantino que acompañan esta pequeña colección de rimas, seguro que caen rendidos a los pies de Morfeo. ¡Pero ojo! No se olviden de lo que dice Alazne: sueñen bonito, a veces es lo único que nos queda para ser felices.

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