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martes, 5 de mayo de 2020

Ansias de libertad



Es inevitable desmadrarse con esto de las salidas. Después de dos meses encadenados a nuestras respectivas viviendas no sé qué esperan unos y otros. Más todavía con este estío primaveral que invita a cualquier cosa que se llame ocio…
Lo confieso: me dan ganas de saltarme todo tipo de franjas horarias, abrir la puerta y echar a andar entre las calles desiertas de la ciudad. Llegar hasta el campo para disfrutar del sol, vagar sin rumbo, mirando el horizonte. Sin saber que nos deparará el mañana, pero al menos saber que existe. Vivir y dejar de habitar este día de la marmota que nos ha hecho perder la noción del tiempo, estancarnos en un dilatado paréntesis que muchos no entendemos muy bien.


La libertad, ese bien preciado que nadie valora hasta que se ve privado de él, nos ha sido arrebatado en pro de muchas bondades y también maldades, pero a veces me siento frente al sol de la tarde con Schumann de fondo y pienso “Sin libertad, ¿qué nos queda?” Y se cruzan los recuerdos, las gentes que ya no verás, momentos que no llorarás, y sonrisas que no iluminarán a nadie.
Esa es la razón por la que algunos han ido por primera vez a la frutería o al supermercado, por la que han decidido pasear a un perro que otrora les recordaba a un florero, o por la que se han convertido en padres responsables. La misma por la que algunos han engrasado la cadena de la bici después de muchos años o han madrugado lo que nunca han madrugado para caminar temprano. Han sido ellos mismos los que han valorado su libertad al ponerle precio, y eso, perdónenme que les diga, ha sido maravilloso.


Con ese anhelo de que perdure lo de hacer lo que nos venga en gana, me ha venido a la cabeza la serie de la vaca Marta (editorial Siruela), uno de los personajes más queridos de Germano Zullo y Albertine, autora que hoy ha recibido el premio Hans Christian Andersen, el “Nobel” de la Literatura Infantil, (¡Desde esta casa de monstruos le enviamos nuestra más sincera enhorabuena!). 
Y no es para menos porque Marta es un personaje muy comprometido con la libertad pues, aunque no lo crean, la vida de esta señora, a pesar de ser muy agitada y correr las más extrañas aventuras a lomos de una bicicleta, montada en un globo o descubriendo los fondos marinos, está llena de trabas y cortapisas. Que si unos no quieren ser sus amigos y otros no dan un duro por ella. Pero Marta, con mucho buen humor, gracejo a raudales y bastante educación, siempre se sale con la suya. Una abanderada de la libertad de pensamiento y de acción sin prerrogativas. 
Tomen nota de ella y cuando arribe la plena libertad, disfrútenla y sobre todo, defiéndanla.

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