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miércoles, 18 de septiembre de 2013

Aprendiendo con las ilustraciones


Siempre sido un gran defensor del libro-albúm de divulgación o libro de entendimiento. Y lo seguiré siendo aunque esta denominación se vaya diluyendo debido a la ingente cantidad de libros que se publican y que solapan tanto conceptos como finalidades (he ahí el problema de la indefinición de “Literatura Infantil y Juvenil”…, todos los años, lo mismo…).
El álbum ilustrado de divulgación es un libro que, aunque carece en gran parte de un sentido literario estricto, explica de manera expositiva una parcela del mundo real a través del alto contenido gráfico/ilustrado que posee. Y muchos dirán: ¿Qué diferencia a estos libros de los tan odiados libros de texto?... Ahí voy,  ¡de cabeza!
Aunque muchos constatamos que la principal diferencia reside en el formato (cualquier libro de texto no baja de las cien páginas), me gustaría apuntar varios comentarios sobre la segunda, es decir, el tratamiento de las imágenes. En el libro de entendimiento, las imágenes ayudan a la comprensión lectora pero sin dogmatismos; abren la mente del lector y la enriquecen; y no se crea un hueco a modo de calzador, sino que penetran de manera sutil.
Y me rebatirán: Sí, sí… pero, ¿y las de los libros de texto? ¿Qué libro de texto no tiene ilustraciones hoy día?… La mayor parte las tienen, aunque usadas como un mero añadido que embellece pero no ilustra (podríamos llamarlas “dibujos”). También señalar que la mayor parte están realizadas con ordenador, una técnica de bajo coste y sencilla que poco tiene que ver con las que desarrollan los autores de los álbumes del aprendizaje, donde el humor, los detalles y la interacción con el lector, es más que palpable.
De entre los grandes autores de los libros de conocimientos que disfruté durante la niñez (o ya como adulto), podría citar a David Macaulay, Steve Jenkins, o, cómo no, a Richard Scarry (mi favorito) que regresa a las estanterías de nuestro país gracias a la publicación de El gran libro de la escuela (editorial Kókinos), una suerte de páginas llenas de animales con ansía de aprender, jugar y sonreír (espero que algo parecido les ocurra a mis alumnos…).

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