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miércoles, 15 de abril de 2020

¿Valientes? ¿Para qué?



En tiempos de coronavirus nos piden que le echemos agallas, que luchemos esta batalla, que no cejemos en el empeño porque pronto obtendremos nuestra recompensa… Y yo, atónito, me pregunto “¿Qué premio será ese del que tantos hablan desde sus púlpitos televisivos?” Parece que un día de estos van a organizar una rifa (espero que sea de puestos de trabajo, porque la ruina es inminente), o lo que puede ser todavía mejor, condecorarnos uno a uno como en la antigua URSS (lo harán con chapas de Mirinda, porque si no…).


Me surge una segunda pregunta: “Y esa condescendencia ¿dónde la habrán mamado?” Resumiendo, se han creído que vivimos en los mundos de Yupi y pueden extrapolar el lenguaje deportivo (Se habrán fijado que esto del COVID-19 cada vez se parece más a un partido de fútbol, ¿no?) a este mal sueño. ¡Capullos, que esto no es ficción y nosotros no somos guerreros ninja!


Sí, se habla de héroes y bajas, de guerra y calma, de armas y guerreros…  Y lo cierto es que esto tiene mucho de triste y poco de épico. Y en el caso de serlo, me llama mucho la atención que se hayan extrapolado los papeles en esta contienda, y que nosotros, soldados rasos sin más recursos que nuestro pellejo, seamos quienes debemos entrar en combate, mientras que ellos, poderosos, se limitan a constatar embriagados por las mieles del éxito cómo se amontonan los cadáveres de los ciudadanos sobre el terreno -aunque bien mirado es lo que siempre ha pasado... (mueca de resignación)-.


Por ello, como buen recluta que soy, les informo de que mientras me hago consciente de mi/nuestra mala suerte, me voy a entregar a mis más bajas pasiones (esas no se confiesan, que les veo muy escandalizados y no quiero que me amenacen con fragmentos literarios).


Y para despedirme, nada mejor que encaramarse a la estantería y coger entre las manos un libro simpático. Así es como llegamos a Max el valiente, un álbum de la serie del siempre genial Ed Vere (editorial Juventud) que se burla de esos excesos de inocencia y valentía que cometemos los seres humanos por ignorancia. Y es que Max, este gato que no gusta de la comodidad y los mimos innecesarios, no tiene ni la menor idea de qué es un ratón. Y así pasa, que termina engullido por otro de los personajes tan queridos de este autor.
Mientras les dejo que disfruten de esta colorida historia con sabor a sketch, se fijen en detalles que ayudan a seguir el hilo conductor (¿Donde está la mosca, aquí o aquí?), averigüen qué personaje infiltrado es ese, y de paso se marquen unas risas con las disyunciones y descontextualizaciones de este álbum, sólo me queda advertirles que, como bien dice nuestro protagonista, no siempre hace falta ser valiente. Que para eso están los generales.



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