Contacto

lunes, 30 de diciembre de 2013

Selección de álbumes ilustrados 2013


Tras la desafortunada colaboración con cierto periódico (no sé para qué me presto a semejantes empresas…) que finalmente terminó con un mal parche -pueden ver el nombre de este blog en su edición “on-line”-, y la firme convicción de no volver a tropezar en la misma piedra, aquí traigo la selección de álbumes ilustrados (mi especialidad) del 2013, en la que incluyo dos categorías, “Iniciación textual” y “Texto avanzado”, que seguramente les parecerán un tanto raras y por lo que creo conveniente justificar esta decisión.
El álbum ilustrado se ha convertido en un género editorial-literario bastante complejo por el mero hecho de reunir bajo un mismo soporte dos tipos de lenguaje, el literario o textual, y el artístico o visual. Si bien es cierto que clásicamente (y muy estrictamente) nos referimos a la lectura dentro de un contexto literario, el verbo leer puede extrapolarse a otros tipos de lenguajes, no sólo el verbal. Es por ello que, aunque muchos álbumes ilustrados contengan un texto básico, pueden contener un mensaje más complejo en las imágenes que lo acompañan, de ahí que podría ser un error denominar ciertos libros para “Primeros lectores”, algo que se viene haciendo tradicionalmente dentro del mundo de la LIJ. Del mismo modo, hay libro-álbumes que contienen diferentes niveles de complejidad y pueden adaptarse a las necesidades de lectores de variada edad, procedencia o nivel cultural. Con todo esto, decir que prefiero distinguir entre libros con poca y mucha letra (la cantidad es una cosa y la calidad otra).
Y sin más explicaciones, he aquí mi selección de títulos de álbumes ilustrados de este año que termina. Comprende libros editados por primera vez en castellano y generalmente por editoriales españolas (es el mercado que controlo), acompañados por un adjetivo que, a mi juicio, los define.

Iniciación textual


DEWANKEL, Goele Dewankel. Besos. Editorial Kókinos. Simbólico.


KLASSEN, Jon. Este no es mi bombín. Editorial Milrazones. Macarra.


JEFFERS, Oliver. Atrapados. Editorial Fondo de Cultura Económica. Gamberro.


EATS, Ezra Jack. Un día de nieve. Editorial Lata de Sal. Luminoso.


CUMMING, Hannah. La nube. Editorial Thule. Tímido.


PERRAULT, Charles & RANALDI, Giovanna. Pulgarcito. Ediciones Milimbo. Doble.


WISE, Margaret & HURD, Clement. Buenas noches, luna. Editorial Corimbo. Pop.


SHIREEN, Nadia. El buen lobito. Editorial Bruño. Inesperado.


BLEXBOLEX. Romance. Libros del Zorro Rojo. Coral.


GONZÁLEZ, Alex & CORMAND, Bernat. El niño perfecto. Sd Ediciones. Difícil.


LEHMAN, Barnara. El libro rojo. Editorial Libros del Zorro Rojo. Metaliterario.


SCHUBIGER, Jürg & BERNER, Susanne Rotraut. Cuando la muerte vino a nuestra casa. Editorial Lóguez. Necesario.


DONALDSON, Julia & COBB, Rebecca. Los muñecos de papel. Ediciones B. Rítmico.

Texto avanzado



KUSKIN, Karla & SIMONT. La filarmónica se viste. Editorial Corimbo. Higiénico.


STEVENSON, Robert Louis & . El pirata y el boticario. Editorial Libros del Zorro Rojo. Actual.


ZULLO, Germano & ALBERTINE. S.O.S. Televisión. Editorial Ekaré. Realista.


SIEGEL, Randy & BLOCH, Serge. Mi boa Bob. Editorial Juventud. Zoológico.


BARNETT, Mac & KLASSEN, Jon. Hilo sin fin. Editorial Juventud. Contemporáneo.


MCKEE, David. Denver. Editorial Océano. Económico.


ZURERA, Antonio. La montaña. Editorial Kokoro. Tierno.


NUÑO, Fran & QUEVEDO, Enrique. Luces de feria. Editorial Cuento de Luz. Nostálgico.


FLEISCHMAN, Paul & IBATOULLINE, Bagram. El diario de las cajas de fósforos. Editorial Juventud. Histórico/ Evocador.


TERADA, Junzo. Karl y la torre misteriosa. Barbara Fiore Editora. Lejano.


BOZZI, Riccardo & ZAGNOLI, Olimpia. El mundo es tuyo. Editorial Juventud. Poético.


FERRADA, María José & CELEJ, Zuzanna. El idioma secreto. Editorial Kalandraka/ Faktoría K de Libros. Tranquilo.


viernes, 27 de diciembre de 2013

Un plato de sopa...


Harto de tanta comilona y después de haber sufrido una gastroenteritis de caballo, prefiero cerrar las tragaderas y tomar un ritmo más pausado en esto del arte gastronómico, satisfactorio a la vez que peligroso. Así que, ¡decidido! A partir de hoy, ¡fuera marisco, carne, dulces y vinos espumosos!... Lo mío será la sopa, el mejor de los manjares.

Casi siempre está caliente,
el que no sopla lo siente.

Si no usas la cuchara
harás una cosa rara.

[…]

Apúntalo en tu cuaderno,
gusta más en el invierno.

[…]

Es de cebolla o de pollo,
de cocido o de repollo.

Aunque te parezca feo
algunas tienen fideos.

De verduras es muy sana,
hay quien la llama Juliana.

También se hace de pescado,
si es que no está muy salado.

Puede incluso tener letras
desde la A hasta la Z.

Ten cuidado con tu ropa
pues puedes mancharte de ………..

Rafael Ordoñez Cuadrado.
En: Un buen rato con cada plato.
Ilustraciones de Susana Fernández Igual.
2004. Madrid: Alfaguara.
Imagen de la entrada: Paz Aguado. El plato de sopa. Gouache sobre papel.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Desafortunados


En estos días de dicha (y desdichas), se hace conveniente divagar sobre afortunados y otros que no lo son tanto. Dejando a un lado la lotería de navidad (¡todos los años la misma historia!), y teniendo en cuenta que la fortuna depende de un sutil rasero, a un mismo tiempo personal e intransferible, existen tantos tipos de suerte como a la que uno le toque (o no…).
Muchos de ustedes, lectores, convendrán en que es una desgracia no tener qué echarse al gaznate, en cambio, para el pudiente, lo trágico sería no conseguir caviar iraní -menudencias… ya saben…-. También fíjense en esas madres malogradas por un hijo deficiente mental u otro consumido entre las drogas, un panorama nada comparable al de una madre que no ve con buenos ojos la vestimenta de su vástago u otra que no recibe un boletín de notas impecable… También hay hijos que se quejan de padres, bien por no tenerlos, bien por no recibir un beso de buenas noches. Hay empleados que pasan las horas malencarados por las exigencias de altos cargos, políticas empresariales u horarios comerciales; por el contrario, otros no llegan a la categoría de empleados… Un sinfín de ejemplos que ilustran la percepción de la realidad desde uno u otro lado, algo que nos sirve para mirarnos en otros para consolarnos, y de paso, convertirse en algo  pasajero, acallarnos y lubricar el engranaje neuronal para buscar y administrar soluciones en cada caso. Pues la mancha de mala suerte, con unos brochazos de voluntad se quita… Con total seguridad se negarán a poner la otra mejilla (el más socorrido de los remedios, de eso sé un rato…), a ceder ante la evidencia (siempre hay gente dispuesta a hacer prevalecer su visión de las cosas), o a esconderse en un caparazón, pero serénense y piensen que nuestra felicidad no está sujeta a las normas del azar, sino al prisma con el que miremos la vida.


Miremos hacia atrás, hagamos balance y decidamos objetivamente si es preferible conformarse con las menudencias de la existencia mientras nos libramos de las desgracias que pudieron venir porque, cuanto más nos quejamos del pasado y el presente, más nos castiga el futuro. No se apenen de sus vidas pues hay otras peores, léase el caso del protagonista de Una vida cualquiera, un libro para jóvenes de Kirsten Boie (texto) y Jutta Bauer (ilustraciones) editado por Lóguez (aquí, imágenes de la edición en alemán porque no las hay en castellano) que nos narra los avatares que le suceden a un chico normal con una vida normal, hasta convertirse en un vagabundo sin ángel, ni guía. Algo a lo que sí llamo mala fortuna.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Navidades con una pizca de realidad


Ya está aquí. Ya llegó la navidad. O eso creo…
Será una mera impresión o ¿el espíritu navideño anda por los suelos…? No es de extrañar si tenemos en cuenta que los subsidios se terminan, los pensionistas no tienen ni para tabaco y la luz está por las nubes (¿Qué nos deparará el viernes? ¿Será la pre-inocentada del 2014?).
Ya, ni en el discurso del rey se intuye un ápice de esperanza (aunque sea de la mala), dando pábulo a nacionalistas, víctimas del terrorismo, autónomos y emigrantes, que a día de hoy lo ponen a caldo. Todos la pagan con este “pobre hombre”, haciéndole responsable de que los carabineros (los buenos), no bajen de los sesenta euros y de que las bacterias intestinales no puedan amenizarse la pascua con un buen atracón de colesterol y ácido úrico.
Para más inri, gracias a la ciclogénesis de los cojones, llueve a mares en media Europa, España incluida, los apagones se suceden en Galicia y las viandas adquiridas con tres meses de antelación se pudren en los congeladores para desgracia de cuatro pobres ahorradores. Lo nuestro no tiene solución a pesar de un considerable aumento en el consumo durante estas fiestas del 2013 (ese que iba a salvar a las grandes superficies de tanto mal…)
Lo peor de todo se cuece en la hostelería, el negocio redondo que se está ensalzando como valor seguro para ayuntamientos, tontines, modernos y muertos de hambre. No hay bar ni restaurante que exprima la billetera del ciudadano (¡estos son peores que Hacienda!) a cambio de menús de tercera categoría con Salmonella incluida. Aceites industriales, salsas elaboradas, productos enlatados y vinos chilenos se agolpan en mitad de la mesa para que jefes y subordinados alternen como iguales durante unas horas.
Como supondrán y ante semejante panorama, sólo nos queda irnos a la iglesia más cercana y pedir la compasión del chiquirritín para que interceda ante los Reyes Magos, el Esteru, la Befana o cualquier espíritu navideños que se precie, para traer consigo un poquito de optimismo a nuestras vidas, ya que Papa Noel parece no haberse acordado de nuestras miserias. Algo que no es de extrañar dado que seguramente siga en la cola del INEM buscando algún puesto temporal que, a cambio de unas sonoras carcajadas, le provea de algo con lo que satisfacer sus necesidades durante estas fechas.


DAYRE, Valérie y FASTIER, Yann. 2010. La otra navidad de Papa Noel. Libros del Zorro Rojo.

sábado, 21 de diciembre de 2013

DVLM LIJ vs. "El País" y "La mejor literatura infantil y juvenil de 2013"


Estimada Virginia Collera:
A día 21 de diciembre de 2013, habiendo adquirido un ejemplar impreso del diario "El País" que en sus páginas centrales recoge el especial de Literatura Infantil, así como la selección titulada "La mejor literatura infantil y juvenil de 2013" en la que se supone he participado, he descubierto que no aparece el nombre de "Donde Viven Los Monstruos: Literatura Infantil y Juvenil" (DVLM LIJ) ni el mío propio en esta. Extrañado por ello y suponiendo que se debe a la falta de espacio (no aparecía tampoco el nombre del resto de los participantes), me he dirigido a la edición digital, constatando que DVLM LIJ ha quedado excluido de la relación de participantes en votar dicha selección, puesto que sí aparecían los nombres de otros participantes.
No sé si se debe a un error o a una intención (puede que DVLM LIJ no case con sus inclinaciones políticas, que su selección incluyese editoriales poco conocidas o poco afines a sus grupos editoriales, o que tratase lecturas variadas en cuanto a género, autor y estilo se refiere), pero lo más gracioso de todo esto es que, una vez más, constato su falta de profesionalidad, su falta de escrúpulos y su falta de agradecimiento para quienes, como DVLM LIJ y yo mismo, han prestado su nombre, criterio y tiempo de manera gratuita y altruista en beneficio de su empresa y de usted misma. Es una pena que una de las -que fueron- mayores empresas del ramo informativo actúe de esta forma.
Por nuestra parte sólo nos resta anunciarle que haremos pública, tanto en DVLM LIJ, como en las plataformas digitales que DVLM LIJ tiene en las redes sociales, esta queja formal para dar buena cuenta de que, además de enriquecerse a costa de nuestro trabajo desinteresado, no son capaces de reconocerlo de forma sana y elegante, sino que lo desprecian y ningunean.
DVLM LIJ no es sólo un blog dedicado a las reseñas de álbumes ilustrados, un lugar en el que recoger pensamientos absurdos o un sitio independiente sin intereses comerciales, políticos o empresariales. Es más que eso. "Donde Viven Los Monstruos: Literatura Infantil y Juvenil" es un espacio en torno al cual se reúnen muchos lectores que, usando como excusa el título del mejor libro ilustrado de la Historia y las provocadoras palabras de su administrador, comparten, discuten y hablan de libros. Por todo ello, excluyendo a DVLM LIJ de su selección, también callan la voz de todos aquellos que nos siguen, apoyan y aupan.
Agradeciéndole su atención y deseándole una feliz navidad, se despide,

Román Belmonte Andújar
Administrador de "Donde Viven Los Monstruos: Literatura Infantil y Juvenil"

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Pequeños artistas


Durante estos días en los que despedimos el año y festejamos la Navidad, cientos de escuelas, institutos y otros centros de enseñanza, deciden programar espectáculos encaminados a integrar las artes escénicas en el currículo. Toda suerte de representaciones teatrales, exhibiciones musicales, y números circenses abarrotan salones de actos, pabellones y pistas deportivas para constatar, una vez más que, además de alumnos, educamos monos de feria. Ríanse pero un servidor (que algo sabe de instituciones educativas) certifica que todas estas actividades, además de un mero entretenimiento, constituyen un escaparate de las habilidades (o no) de las generaciones futuras, unas que, abocadas a y por el mundo televisivo, se creen resueltas a convertirse en estrellas del celuloide, la pasarela o las barras de los bares (¿cuántos estudiantes de arte dramático han terminado sus días ejerciendo de camareros?).
Seguramente ustedes, como padres, viven  encantados de que sus vástagos deslumbren al mundo con sus peripecias…, al micrófono, sobre las tablas o con su habilidad con las cuerdas de un violín, pero lo más importante de todo es saber si sus hijos, esos que reciben los aplausos o hacen el ridículo (todo cabe cuando uno desafía a la vergüenza), lo pasen bien exponiéndose al público, ese juez implacable que premia a base de aplausos o castiga a tomatazos. Muchas veces son los deseos frustrados de padres, madres y tutores, los que obligan a estudiantes a posar como Naomi Campbell, actuar como María Guerrero o tocar como Mistlav Rostropovich (algo totalmente imposible dado el grado de genialidad de los tres anteriores), una decisión que estigmatiza a los protagonistas, alimenta a los instigadores, horroriza a gente como yo y agrada a la sociedad.
Y si no me creen, lean Concierto de piano, un álbum ilustrado de Akiko Miyakoshi (editorial Ekaré) que narra las aventuras de una niña que, horrorizada por la idea de poner sus dedos sobre las teclas de un piano, termina siendo la invitada de honor a un concierto muy especial…


No diré que el deporte, la música, el drama, la comedia, la pintura y otras aficiones, deban dejarse al libre albedrío, ya que, como la lectura, tienen algo de despotismo y obligatoriedad, pero tampoco deben ser contraproducentes para la salud. Deben ser elegidas libremente por aquel que desee aprenderlas, practicarlas y disfrutarlas, porque, al fin y al cabo, es de lo que se trata.

lunes, 16 de diciembre de 2013

De recuerdos...


Los recuerdos, el mejor de los alimentos en la dieta del ser humano, son los únicos capaces de transformarnos instantáneamente en los otros que éramos, haciéndonos olvidar las penas del presente y anhelar la dicha del pasado. ¿Quién no guarda en el cajón de la memoria los hechos de otros tiempos…?
Todos creemos haber olvidado la niñez en aras de una madurez que hoy poco nos sonríe mientras la realidad cae como un crudo peso sobre nuestros hombros, pero debemos hacer un intento por recuperar esos momentos que se han quedado en la recámara para constatar, día tras día, que los niños que fuimos quedan ahí.
Mis recuerdos están hechos de bolas de anís, de fritillas caseras, de susos de crema, de carreras por el parque, de paseos en bicicleta, de melón atragantado, de riñas con mis primos, del olor grave de la matanza, de funciones teatrales, de ramos de flores silvestres, de romper el hielo del invierno, de papel y lápiz, e incluso, de Robinson Crusoe.
Seguro que los suyos están fabricados de sopa y chocolate, con la algarabía de los patios de colegio, de trompos, canicas y cromos, y hasta de cicatrices. Unas materias primas que, de golpe y porrazo, prenden en nuestra mente, crecen y van hinchándose hasta llenarnos de gozo…, para irse en un soplo. Puede que sean momentos efímeros, pero la mayoría de las veces, muy hermosos… No sé porqué nuestro cerebro olvida con facilidad aquello inservible y fútil, lo doloroso y triste, para, en cambio, recuperar lo bello y alegre.



Se avecinan fechas que a muchos se les antojan melancólicas y vacías de todo júbilo. A todos ellos les recomiendo un bonito ejercicio: rebusquen en los armarios, la cocina o el salón, recopilen objetos que les inspiren felices momentos, métanlos en una caja de zapatos y, cuando llegue la desazón, hurguen en ella y sigan viviendo el presente con la ayuda del ayer.
 Sigan el ejemplo del protagonista de El diario de las cajas de fósforos, una exquisitez de Paul Fleischman (al texto) y Bagram Ibatoulline (¡Qué ilustraciones!... realistas, evocadoras, ¡fantásticas!... como las de El prodigioso viaje de Edward Tulane-Editorial Noguer-), que, mirando de soslayo al Emigrantes de Shaun Tan, mezcla parte de la historia reciente, con la mirada infantil y el deseo de la escritura en un exquisito viaje a través de los objetos que se guardan en una vieja caja de puros.

No lo duden: escarben en lo más profundo de su corazón y hallen algo que les esboce una sonrisa y, como una flor, préndanla en su pelo para lucirla estos días.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Ilustrísima 2013


Un año más, en este lugar donde moran muchos monstruos que, con pinceles, lápices, tinta, imaginación y penurias (no olvidemos el duro trabajo de los artistas), nos hacemos eco de Ilustrísima, la feria/mercado de la ilustración, ese intento de dar forma a los sueños que otros escriben, para que así a los lectores busquen nuevos caminos en el intrincado camino de las palabras… Exposición de trabajos, venta, talleres para jóvenes y grandes, curiosidades y entrevistas, tendrán cabida en un espacio, el Museo ABC de Dibujo e Ilustración (aunque se ubica en el Paseo de la Castellana, la entrada se realiza por la C/ Amaniel 29-31), durante los días 12, 13, 14 y 15 de diciembre, en este edificio con mucha solera (¡que fachada de azulejos!).
En la segunda edición de este jovencísimo pero importante salón se reunirán obras de autores nacionales y foráneos consagrados –Javier Zabala, Zuzanna Celej, Miguel Tanco o Javier Chavarría -, nóveles, como Patricia Metola, Mar Blanco, María Serrano o Nader Sharaf, y artistas colectivos, que no sólo podrán contemplarse, sino también ser adquiridas a precios asequibles (¡Hagan algo por los artistas de este país… y de paso realicen sus compras navideñas! ¡Regalen arte!). Al mismo tiempo, se desarrollarán varias actividades relacionadas con el mundo del dibujo y la ilustración, entre las que destacarán talleres infantiles, demostraciones o mesas redondas. ¡Visítenla!

lunes, 9 de diciembre de 2013

¿Capitalismo, altruismo o meritocracia?


Que el mundo va fatal lo sabemos todos (o eso parece), pero no hacemos nada para remediarlo. Los ricos siguen siendo ricos, y los pobres son más pobres que las ratas. Quizá la solución sea nacer dos veces, una vez rico y otra pobre, y vivir así satisfechos y no sentirnos minus o sobrevalorados por nuestras circunstancias, esas que son la fuente de toda envidia. El problema de semejante entuerto sería que la mayoría no sabe ser rico, algo que sabe todo millonario desde el momento del parto.
Yo he conocido algún que otro rico (no sé porqué, sinceramente) y lo cierto es que los niveles, a pesar del saber estar de estos señores (el mío siempre se ha puesto en tela de juicio…), diferían en sumo grado, cosa que no me ha sucedido con otros advenedizos y estiracuellos aspirantones, que mucho lirili, pero poco lerele…
El rico nace, crece, se educa a golpe de institutriz, no derrocha impunemente, ve reproducir sus ganancias y se muere habiendo catado todo lo imaginable. Si además, el susodicho tiene talento, no hay más que hablar: da igual que tenga cuartos porque, sencillamente, se hace dueño del cotarro.
El pobre, hambriento y poco instruido, revienta antes que sobre, una ley que junto con la de la envidia (ya nos podría dar por el conformismo, un valor seguro), mina el mundo con tanta mezquindad, y por ende, de mucha infelicidad.
Y así pasa, que a veces a uno le da por pensar y constatar que es mejor dejarse guiar por acaudalados ilustrados que contemplar la cena de los mendigos en Viridiana… ¡No se ofusquen y me sobresalten con consignas libertarias y comunistas! ¡No! Sigo sin creer en el honor y la honradez (muy lícitas, por cierto) de un pobre ahogado por tantos y tantos problemas. Sigo creyendo en la ausencia de interés material (no hablo del poder, que siempre corrompe) de aquellos que tienen todas sus necesidades y caprichos cubiertos. Y sigo pensando que necesitamos más ricos preocupados por las carencias de los pobres. Más filantropía. Más humanidad.


Tómense la libertad de leer el Denver de David McKee (Editorial Océano – Travesía), la historia de un billonario que constituye el eje económico de todos sus vecinos hasta que un extraño personaje siembra la discordia entre estos para obligar a Denver a repartir su fortuna… ¡Hasta ahí puedo leer! Es por ello que, den con este libro, desmenúcenlo con cautela y háganme llegar sus opiniones al respecto… ¿Es Denver una oda al capitalismo? ¿Es Denver un símbolo de pensamiento altruista y meritocrático? ¿Es Denver un espejismo? ¿Es Denver una síntesis de nuestra realidad? Decidan por sí mismos, un servidor ya lo ha hecho…


jueves, 5 de diciembre de 2013

Libros y más libros


Aquellos que nos alimentamos de libros (para vivir de ellos la cosa está difícil), vamos saltando de título en título -como de oca en oca- y llevamos a cabo un ejercicio bastante saludable, el de descubrir nuevos hallazgos y dar rienda suelta a nuestra capacidad sorpresiva, más todavía si echamos mano del mundo 2.0, ese que nos enlaza con otros voraces lectores que recomiendan esto y aquello.
Aunque en este mundillo todavía siguen vigentes las revistas especializadas (no con tanta periodicidad que hace algunos años), siguen creciendo los lugares de la blogesfera donde moran los monstruos, de tal manera que la LIJ se enriquece, se retroalimentan las opiniones y los diálogos se hacen más fluidos. Así se da oportunidades a nuevos autores, editoriales noveles, ilustradores escondidos, elegantes ideas, personajes con carácter, argumentos olvidados y, sobre todo, a los grandes lectores. Los títulos pasan de mano en mano, y todos sacan partido de un mercado que sufre sus horas más bajas.
De esta forma, en los cientos de páginas, reales o virtuales, hablamos de libros que llenan vidas, ilusiones y palabras, esas que nos han obligado a crecer, a soñar en el futuro, a aprender de lo pasado y a vivir el presente.


Al final, todo queda en los libros de los que escribimos, libros de otro libro enorme donde cabemos todos. Páginas en las que vamos relatando escritores, artistas, lectores, maestros, bibliotecarios, cuentacuentos y toda suerte de enteraillos (entre los que me incluyo), para reunir en nuestra memoria colectiva las ocurrencias, sonrisas y enfados que nos suceden tras ojear un comic, una novela o un álbum ilustrado, ese que hoy bien podría ser El libro rojo de Barbara Lehman (Editorial Libros del Zorro Rojo), una obra muy premiada (¡Cómo no me habré topado antes con ella! ¡Mea culpa!) que, a través de las ilustraciones y recordándome en cierto modo a Zoom y El otro lado de Itsvan Banyai por sus recursos narrativos, nos enseña algo fundamental: a pesar de todo, todos tenemos un objetivo común, EL LIBRO.


martes, 3 de diciembre de 2013

Esconder los prejuicios



A Javi.

Desde niños aprendemos que uno de los juegos más gratificantes (y a la vez peligrosos) de la vida es esconder cualquier cosa a ojos de quienes la buscan. Mientras crecemos nos percatamos de que esa costumbre puede ser divertida, temible, e incluso triste.
Esconder el apetitoso salmón ahumado en la última repisa del frigorífico, ocultar unas grandes posaderas debajo de una amplia falda, o enterrar los lamentables últimos seis meses en una amplia sonrisa, puede ser contraproducente para  cualquiera, no sólo por contagiarnos de brucelosis o gastar más de la cuenta en ingentes cantidades de tela, sino por mantener inadecuadamente nuestra salud mental.
Nos encanta tapar la realidad, no sólo para evitar que se cubra del polvo como si de muebles abandonados se tratase, sino para que otros no la descubran, cosa que nunca sucede ya que siembre hay suelto algún sabueso de increíble olfato que se encarga de escarbar en la tierra y dar con el tesoro que pretendemos conservar bajo llave.
Aunque todos procuramos mantenernos alejados de alcahuetes y correveidiles, no siempre es posible, más que nada porque chismes y cotorreos hacen de este país el patio de vecindad más grande del hemisferio norte. Es por ello que les animo a lavar sus trapos sucios (ya vendrán otros con manchas más negras y duraderas) y desinflar las tripas –y también el cerebro- de tanta mierda contenida… Créanme, al final, todo cae por su propio peso e incluso los tesoros más ocultos, pueden exponerse a la claridad del día tras cientos de años.
Quizá piensen que si el escondrijo se adapta al tamaño, nadie dará con ese secreto aunque pasen más de mil noches con otras tantas mañanas, pero consideren que una tontería del tamaño de una cabeza de alfiler puede acabar con nuestra alegría durante toda la existencia si la acompañamos de prejuicios y otras consideraciones populares.


Y si siguen empeñados en imitar a las vergonzosas avestruces, comportarse como las acorazadas tortugas, o acaparar secretos en las oquedades de los árboles, les recomiendo que echen un vistazo a Cómo esconder un león, un libro de Helen Stephens (Ediciones B, colección B de Block) que no sólo cuenta la historia de la niña que escondió un felino gigante en su habitación, sino de los tabúes, las convenciones y la arbitrariedad humana. ¡Cómo si todos no tuviéramos aspectos de los que sentirnos avergonzados!