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lunes, 1 de marzo de 2010

Llamada a ilustradores, maestros y otros monstruos


Ojalá pudiese comenzar todos los meses como este: con dinero en el bolsillo (no mucho, por lo que les disuado de que me asalten y dejarme vistiendo paños menores), una salud no muy mermada, ganas de comerme el mundo (que suceda o no es otra historia) y un libro como el que aquí defiendo (bueno, en realidad no suelo confundir gato por liebre…).
Todos sabíamos que, en el vasto mundo editorial había de todo, desde pornografía hasta catecismo, desde tratados de estilismo hasta vademecum de drogas de diseño, pero lo que faltaba era un manual para aquellos que quieren dar volumen a sus escenas e ilustraciones, un libro que estableciese las bases para la ingeniería del papel, un arte reservado a pocos, dado el trabajo que implica cortar, pegar, troquelar y doblar el papel para obtener formas tridimensionales con el solo movimiento de una página. De entre ellos, David A. Carter y James Díaz con Los elementos del Pop-Up (editado por la editorial Combel), se han atrevido a elaborar un muestrario de los puntos básicos que configuran cualquiera de estos libros (no son los únicos, para comprobarlo les recomiendo la siguiente dirección: http://www.robertsabuda.com/popupbib.html). Y no es cosa poca, créanme, ya que, clasificar todas estas técnicas en cuatro categorías -dobleces paralelos, dobleces en ángulo, ruedas y lengüetas- requiere de un buen dominio de las mismas.
Aunque en las librerías encontremos este título en las secciones de Literatura Infantil, no puede definirse como tal… Con seguridad, un bibliotecario estricto al aplicar la CDU incluiría éste en la categoría de manuales especializados (¿Existirirá…? Espero no dejar ver que ando algo verde en esta materia…), ¡porque oiga!, es un manual lleno de energía cinética, a rebosar de movimiento (me están entrando unas ganas locas de bailar).
Resumiendo: un libro para ilustradores con ganas de conocer la mecánica de este recurso que tanto éxito tiene entre los lectores primerizos (y no tanto…), un libro para maestros que quieran renovar sus recursos, un manual para los que enseñan geometría, un libro para todo aquel que quiera animar una frase, por ejemplo un “te quiero”.

Banda sonora original: Yo también, de La casa azul.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Puntos


Esta semana (laboral) ha llegado a su fin. Algunas veces, cuando algo es tedioso e insufrible y se acerca el fin, suspiramos de alivio y el horizonte se amplía. Otras, las menos, deseamos con intensidad que algo con lo que disfrutamos enormemente, nunca termine. Existen finales para todos los gustos: con lágrimas, de sonora carcajada o de indiferencia. Unos presagian nuevas situaciones, ansiados encuentros, y otros dan el campanazo final a esa página de nuestra vida. Por lo general, somos bastante exigentes con los finales. Por extraño que parezca, si el final es de esta o aquella manera, de esa o aquella manera valoramos todo el proceso, como ejemplo, un libro: si el final es triste, el resto de las páginas también lo son aunque la novela nos llene de amplias sonrisas.Pese a todos los principios, todos los comienzos, y a lo tajante de mi persona, soy de los que prefieren los puntos seguidos o los puntos y aparte. Los finales tampoco están mal, pero la mayor parte de las veces, nos incitan a olvidar, a separarnos, abandonar y aparcar. Por ello, el de hoy es un punto y seguido hasta la próxima semana. Es un punto de color rojo. Un punto rojo.

Una caja un poco loca y un punto rojo. […]
Seis sierras ruidosas y un punto rojo. […]
Ocho pompas de papel y un punto rojo. […]
[…] Diez serpentinas ensortijadas y un punto rojo.

Puedes encontrar todo esto y mucho más en un libro-álbum excelente de David A. Carter. Uno de los mejores ejemplos actuales del “pop-up”. Y punto.