martes, 30 de junio de 2026

Punto y seguido


Se termina otra temporada en la que los libros han sido los protagonistas de este espacio que construyo desde hace más de dieciocho años. No sé si toca hacer balance, pues ando hasta las narices de tanto análisis de resultados. Me conformo con que hayan disfrutado de mis reseñas durante estos nueve meses, que hayan descubierto nuevos y buenos libros con los que agasajar a los monstruos y que las ganas de seguir por estos lares continúen tras el descanso estival.
Detrás de ese resultado final que es un blog o una cuenta de Instagram, hay muchas horas de trabajo. No se imaginan cuantas. Cribando títulos, leyéndolos, valorándolos, contextualizándolos, diseccionándolos... Todo para atrapar su mirada. Sinceramente, no sé cómo lo sigo haciendo de manera tan altruista y con tanto brío y persistencia. ¡Mira que hace un par de años me prometí bajar el ritmo de publicaciones…! Pero nada, no hay manera. En cuanto doy con un libro que me gusta, no puedo evitar compartirlo con ustedes.
No les voy a negar que estoy cansado, pero no tanto como para abandonar este cuaderno de bitácora a su suerte. No dudo que tendré que planteármelo, sobre todo teniendo en cuenta que los blogs hace mucho que se quedaron obsoletos para las miradas más contemporáneas, esas que tanto gustan de formatos visuales tan aptos para el consumo rápido. Pero no, por el momento, voy a disfrutar de julio, agosto y parte de septiembre y ya veremos cómo se presenta el 2026-2027.


No quería irme sin compartirles un último libro que creo que viene al pelo para la ocasión. Y es que La historia continuará, un álbum de Sunjung Suh publicado recientemente por Océano Travesía se adentra en esos universos que solo los libros son capaces de crear. Con una perspectiva muy onírica, nos cuenta la historia de un libro que descansa en la estantería, uno cualquiera de todos los que caben en ella. Invita a la niña. Ábreme, le dice. Ella lo hace y su mundo empieza a crecer. Los volúmenes se confunden con los edificios, la yerba crece sobre sus páginas y se organiza una gran fiesta a la que se unen más lectores. De repente, se desata una tormenta, un río que hay que cruzar o una encrucijada llena de escaleras. Caminar, jugar y disfrutar. Todo es posible con un libro.
Con ese lenguaje visual que fue reconocido en la feria internacional de Bolonia en 2022 gracias a Un día, la autora coreana se recrea en un estilo inconfundible que llena de imaginación los momentos cotidianos. Cruzar un paso de cebra o leer un libro, puede ser una experiencia la mar de excitante. Utilizar lo fantástico para ensalzar el acto de la lectura siempre se agradece, más todavía en este momento tan difícil que vivimos.
Guardas peritextuales, filigranas por todos lados, recursos visuales que ayudan a seguir la línea narrativa (no pierdan de vista a esos pececillos o los tentáculos del pulpo), el libro dentro del libro, cambios en la paleta de color que rompen el marco de lectura, metáforas, alegorías y diferentes tipos de plano. Todo se articula divinamente en este alegato con un título muy sugerente (¡Que nunca se pierda la lectura! ¡Sigamos formando lectores!) que ya he incluido en esta selección.
Lo dicho: ¡Disfruten del verano con muchas lecturas! ¡Nos vemos a la vuelta!

lunes, 29 de junio de 2026

Compañeros de viaje muy especiales


Las vacaciones están a la vuelta de la esquina y hay que ir pensando en planes que llenen las semanas venideras. Como un servidor está harto de sudar, últimamente abandono estas latitudes y me decanto por viajar. Destinos turísticos que se alejen de esas olas de calor que asolan el sudeste peninsular, rutas a orillas del Atlántico (¡Que al Lorenzo no le dé por aquella zona!) o vete-tú-a-saber-dónde, pero el caso es moverse.
Si bien es cierto que hay que meditar el lugar donde invertir el tiempo y el dinero, también hay que tener en cuenta otra cuestión sumamente importante: con quién lo hacemos. Y es que, con el paso de los años, uno se da cuenta de que los compañeros de viaje hay que elegirlos con mucha precisión, pues un pequeño conflicto puede echarte a perder todo lo que has preparado con tanta ilusión.


Que se adapten a la gastronomía del lugar, que colaboren en las pequeñas tareas, que no necesiten una siesta cada cuatro horas, que se presten a conocer nuevas culturas, que no se dejen llevar por el capricho constante, que no exijan más allá de lo que ellos pueden ofrecer, que disfruten de la experiencia y no se pasen las horas retransmitiéndola en las redes sociales, que comuniquen sus preferencias, que les guste la parranda tanto como el sosiego, que gusten de lo urbano y lo rural… ¡Es tan difícil que la gente vibre en mi misma sintonía!
Pero tranquilos, si terminan como el rosario de la aurora con su familia o sus amigos de toda la vida, esbocen una sonrisa y déjense llevar. Dedíquense a lo positivo y aparquen lo negativo, a veces trae cuenta volver a casa con un recuerdo amable que con un sabor agridulce. Eso sí, tomen nota: una y no más. O en su defecto, toca replantearse quién es adecuado para cada plan.


Esa es la línea sobre la que nos invita a reflexionar Gusti en su Es muy fácil viajar con un oso, que acaba de publicar Océano Travesía. El autor argentino afincado en Barcelona nos acerca la historia de un oso que se pira de vacaciones con la familia. ¿Se lo imaginan? Ya se lo cuento yo: el plantígrado es más cansino que mi sobrino. Siempre tiene hambre, siempre quiere ir al baño o siempre está impaciente por llegar. No entiende nada de lo que le dicen los trabajadores del aeropuerto, le encanta jugar con las cintas mecánicas o divertirse con los críos. Entonces ¿viajar con un oso es como viajar con un niño?


Con mucho humor y sumergiéndonos en una historia bastante desconcertante, Gusti desarrolla un discurso complejo que aboga por ese surrealismo que tanto agradecen los monstruos al tiempo que nos plantea una situación que para muchos puede resultar compleja: ¿somos capaces de aceptar los comportamientos ajenos en ciertas circunstancias? Aeropuertos y aviones son lugares con reglas muy marcadas que chocan de frente con algunas naturalezas. Quizá pueden ser incómodas, pero no nos queda otra que convivir con ellas y aceptarlas.
Un álbum lleno de viñetas y bocadillos, secuencias, disyunciones, infografías aeroportuarias, composiciones estudiadas (la escena de la cola interminable es maravillosa) y una óptica muy cinematográfica para sumergirnos en la realidad de muchas familias que viajan con niños con discapacidad y entenderla desde un prisma tan cercano como simpático.

viernes, 26 de junio de 2026

Gente menuda


El Alfon siempre dice que, a la hora de ligar, los hombres altos siempre juegan con ventaja porque destacan entre la muchedumbre. Son más llamativos y los posibles pretendientes se fijan más en ellos. Sin embargo, los bajitos, lo tienen más difícil. Quizá esa sea la razón por la que desarrollan estrategias que les permiten hacerse patentes en sociedades donde el físico dice tanto.
Marcado sentido del humor, seguridad mental, inteligencia emocional, maneras elegantes o personalidad arrolladora. No es de extrañar que las personas de escasa estatura se las ingenien para salir a flote, sobre todo desde el lado intelectual.
Y si no me creen, piensen en Napoleón Bonaparte, Edith Piaf, Mozart, la Reina Victoria, Gandhi, Truman Capote o Frida Kahlo. Hay todo un elenco de personajes que han hecho historia a pesar de no levantar un palmo del suelo. Una realidad nada desdeñable que da buena cuenta de qué sale ganando en esa ecuación compleja donde coexisten el ser y el parecer.


Por eso hoy les acerco la gesta de un personaje pequeñito, pero matón (que eso de lanzarse al mar en una cáscara de nuez para dar con la famosa ballena tiene mucha enjundia). Una historia inventada por Julian Tuwim, autor de poesía infantil polaca que, recordando a la Pulgarcita de Andersen o el Juanito Diminuto de Wilhelm Busch, nos invita a sonreír con esta epopeya tan contemporánea como surrealista que ha inspirado a muchas generaciones de críos e incluso se ha llevado al cine de animación.
Y recuerden: los buenos perfumes se venden en frascos pequeños (y el veneno, también).

Don Diminútez, minúsculo
como un granito de avena,
lo ha conocido y lo ha visto
todo, salvo una ballena.

Y siendo un hombre pequeño,
el más pequeño que ha habido,
es además muy curioso,
viajero y muy atrevido.

Don Diminútez, por tanto,
no está tranquilo y se apena
por no haber visto en la vida
a la grandiosa ballena.

“Si el bicho vive en el agua”,
piensa por fin de una vez,
“construyo un bote, y el casco
lo hago vaciando una nuez”.

Con algodones por dentro
le hace mullida la panza;
para sacar cuatro remos
un solo fósforo alcanza.

Reúne víveres, tienda,
saco, barril de jerez,
bicicleta y herramientas;
todo lo lleva a la nuez.

También gramófono, radio,
cañón, fusil, munición,
botas, abrigo y dos mudas:
todo que va al cascarón.

Julian Tuwim.
Don Diminutez y la ballena.
Ilustraciones de Bohdan Butenko.
Versión y traducción de José Mateo Puig y Xènia Dyakonova.
Edición bilingüe.
2026. Barcelona: Vacamú.


lunes, 22 de junio de 2026

Caos monumental


El precio de la vivienda por las nubes. El ferrocarril, una calamidad. La cesta de la compra cada día es más cara. Los autónomos bajo mínimos. Los desastres naturales minando toda nuestra geografía. La familia como pilar social desmoronándose. La sanidad pública para echarse a llorar. El sistema educativo por el mismo camino. La migración, un descontrol. La corrupción rozando cotas insospechadas. La hucha de las pensiones temblando… Quien no vea que nuestro país está con las patas vueltas debería acudir a una óptica.


Y no es que yo sea una lumbrera, pero, como mucha otra gente, empiezo a darme cuenta de que nada funciona como debiera. ¿Tendrán algo que ver nuestros políticos, los tiempos que corren o los suplementos alimenticios? Si la culpa no es de ninguno, siempre nos quedará el chachachá… Ahora bien ¿hay solución a semejante hecatombe?
Esperemos que entre los posibles remedios no se contemplen las bombas, que ya tenemos bastante lío como para meternos en una guerra. Que nos ponemos muy intensitos y acabamos como el rosario de la aurora. Yo soy más partidario de los cambios estructurales, leyes que se adecúen a la realidad, una buena gestión de los recursos y gobiernos que sirvan a los ciudadanos en vez de a las multinacionales.


A las malas, siempre podemos optar por darle un buen meneo al sistema y esperar que el azar lo ponga todo en su sitio de manera inofensiva, una idea que vertebra el libro de hoy. Con el título de Patas arriba (editorial Kalandraka), Anne Derenne desarrolla una historia en mitad de la sabana africana donde conviven un buen puñado de animales. Gacelas, cebras, leones, rinocerontes y jirafas. Cada uno ocupa su lugar. Solo falta el elefante. Con mucho entusiasmo llega corriendo, pero ¡oh, no! Pisotea con tanta fuerza que mueve a todos de sitio. ¡No te preocupes, querido lector! Todo tiene arreglo. Solo hay que sacudir el libro y ver qué sucede en las siguientes páginas.


Con mucho humor blanco, la autora francesa afincada en España nos regala un álbum interactivo que construye un discurso con cierta enjundia desde un argumento aparentemente sencillo. Y es que pasar del caos al orden gracias a la inocencia infantil y unos cuantos meneos tiene demasiada magia a ojos de quien sea.


Sorprendente, hiperbólico y surrealista, es un librito que se puede estirar como un chicle buscando todos los detalles que ofrece. Escenarios, ubicaciones o patrones de color sirven como enlace visual entre lo real y lo ficcional (¡Sí, también tiene cierta vis informativa!). Y no se olviden de la guarda trasera y ese personaje que, lanzado al blanco movedizo, nos invita al ecologismo. Resumiendo: jueguen y disfruten.

viernes, 19 de junio de 2026

El idioma de los pájaros


No sé si alguna vez estaban dando un paseo en mitad del campo y se han parado a escuchar a su alrededor. Aunque al principio parece silencioso, poco a poco, nuestros tímpanos comienzan a vibrar gracias a toda una sinfonía de sonidos. La ardilla corretea, crepita la hojarasca, los insectos zumba que te zumba, cae un fruto maduro, lagartos reptando… Lo que parecía inaudible comienza a tomar forma y empezamos a construir un paisaje sonoro que nos acompaña a lo largo del camino.


De entre todo lo que escuchamos destaca la presencia de las aves. Aleteos que nos hablan de tropiezos, vuelos compartidos y líneas defensivas, la prole que exige alimento, ese macho pavoneándose, aquella parejita haciéndose arrumacos. ¡Cómo me gustan los pájaros! No entiendo cómo hay gente que les tenga verdadero pánico a estos parientes lejanos. A caballo entre reptiles y mamíferos, nuestros vecinos emplumados nos hablan. ¡Triste del que no los oiga!

Hola, hola. Aquí Radio Pájaro, señoras y señores:
transmitimos desde un bosque del País Alado.
permanezcan a la escucha de sus receptores,
porque el Gran Congreso de las Aves ya ha empezado.
Primer punto a debate: ¿qué chirría
entre la yerba al despuntar el día?
Segundo: el eco siempre está escondido,
¿en qué parte del bosque tiene el nido?
Tercero: ¿a quién le toca ir el primero
al baño de rocío mañanero?
Cuarto, veamos: ¿cómo, si se sabe,
se sabe quién es ave y quién no es ave?

Y hasta el décimo, amados radioyentes,
piarán, graznarán, crotorarán,
silbarán y castañetearán
los pájaros siguientes:

ruiseñor, gorrión, gallina, mirlo, cuco,
pico picapinos, pato, abejaruco,
oropéndola, avutarda, cuervo, urraca,
golondrina, gavilán, halcón, carraca,
codorniz, cigüeña, cárabo, herrerillo,
tórtola, perdiz, alondra, verdecillo,
arrendajo, chotacabras, canastera
y, si es pájaro, cualquiera.

[…]

Julian Tuwim.
Radio Pájaro.
En: La locomotora y otros poemas divertidos.
Ilustraciones de Lewitt-Him.
Versión y traducción de Xènia Dyakonova y José Mateo Puig.
2025. Barcelona: Vacamú.


lunes, 15 de junio de 2026

Sobre el futuro


El futuro. Ese lugar incierto. Si hay gente a la que le encanta vivir en el pasado, también la hay obsesionada con el porvenir (¡Qué palabra compuesta tan bonita!). Tanto es así que son un verdadero filón para adivinos y videntes, todo un clásico en esto de vaticinar lo que acontecerá y lucrarse a manos llenas. Cartas, dados, posos de café, entrañas… Hay un sinfín de técnicas que ¿permiten? conocer lo que pasará en unos años.
Yo soy de los que se quedan en el presente porque, a menos que sepas la combinación ganadora de la primitiva o los vaivenes de la bolsa, la mayor parte de las veces es mejor quedarse en el aquí y el ahora. Divorcios, enfermedades, accidentes, guerras o catástrofes naturales. El mañana no debe ser una obsesión. Más nos vale disfrutar de las mieles actuales que preocuparnos por lo que vendrá. Ya habrá tiempo. Y si no lo hay, pues que me quiten lo bailao.


No sé ustedes, pero a veces, el futuro asusta. Comida con forma de cápsula (Si creen que no, fíjense en todo esos suplementos que se toman algunos a diario), robots humanoides (¿Y si llevara razón Isaac Asimov?), vehículos autónomos (Imagínense que cortocircuitan y aceleran en vez de frenar) o armamento letal (Adiós, querida humanidad) me ponen los pelos de punta.
Aunque mejor no nos pongamos agoreros y pensemos en avances que nos pueden facilitar mucho la vida, como nuevos medicamentos que permitan sobrevivir a enfermedades raras o incurables, nuevas máquinas que nos ayuden en diferentes tareas del hogar (¡Me pirro por una que limpie el polvo de los libros!) o teletransportarse a cualquier parte del planeta (Cuanto menos jet-lag, mejor).
Por cierto, ¿saben que hay un Día Mundial de los Futuros? Creo que se celebra en diciembre y lo más curioso es su nombre, ya que los nombra en plural, pues ya saben que hay muchas posibilidades ulteriores y todas caben en este mundo incierto.


De todo esto y mucho más nos habla el último libro de Shinsuke Yoshitake publicado en España gracias a la editorial Pastel de Luna. Tantos futuros como puedas imaginar (el título ya nos lo deja más o menos claro) nos cuenta la historia de una chiquilla que pasa la tarde encerrada en casa por culpa de la lluvia. Su hermano llega del colegio empapado y, ni corto ni perezoso, le espeta que el futuro será terrible. Hambre, conflictos, plagas, alienígenas… Parece que todo va a ser una mierda cuando se hagan mayores. La cría, asustada por el pesimismo de su hermano, va en busca de su abuela y juntas le darán una vuelta de tuerca al concepto.


Como no podía ser de otra manera, el autor japonés sigue utilizando su humor surrealista para divertirnos al tiempo que nos interpela. Desde ese diálogo intergeneracional, el lector bucea en un sinfín de propuestas donde el tándem posibilidad-imposibilidad se ponen a bailar en pro de ese optimismo al que se aferra la infancia.
Al mismo tiempo, este álbum conceptual nos invita a ejercitar la inventiva, desafiar la lógica adulta y abogar por la subversión desde lo cotidiano. Futuros en los que se coman salchichas a diario, vayamos todo el día en pijama o en los que tu habitación carezca de gravedad son cuestiones en las que detenerse a pensar. Que podamos cumplir trescientos años o reencarnarnos en un osito de peluche. Todo esto unido al catálogo de huevos que incorpora (de-men-cial), hace reír a cualquiera.
Por último, un consejo: ustedes, como la protagonista de este libro, pueden fantasear lo que quieran, pero nunca olviden que, como cualquier otro tiempo, el futuro no se elige, se vive.

viernes, 12 de junio de 2026

El circo de las graduaciones


La tontería que hay en España no tiene parangón. Fíjense en las graduaciones. Preescolar, primaria, secundaria, bachillerato y universidad. No hay etapa educativa que no merezca una función de circo en el que los estudiantes se exhiban públicamente a instancia de la escuela, la familia y ellos mismos. Actos que se han convertido en una necesidad para que se luzca hasta la Intemerata utilizando como excusa unos logros académicos que dejan mucho que desear (Informe Pisa dixit).
Entonces ¿a qué viene tanta celebración? He aquí algunas razones… Porque una mitad son hijos únicos y la otra mitad son hijos abandonados. Para que sus padres no visiten tanto al psiquiatra. Para creer en esa ficción llamada educación. Porque es mejor invertir en egocentrismo y falsas expectativas que en tiempo de calidad. Para darle sentido a la figura del profesor una vez cada equis años. O porque los equipos directivos necesitan una pizca de triunfalismo con el que arropar sus labores.


Sí, quizá sea un mal de este tiempo en el que festejar se ha convertido en el santo y seña de las sociedades occidentales. Acciones inútiles y pueriles que dan buena cuenta de la estulticia que campa en la mayor parte de los hogares y que tanto nos lastran como comunidad.
Mientras tanto, otros, en vez de aplaudir, participamos de la diversión gratuita y nos mantenemos a la espera de una revelación mariana que traiga una pizca de cordura y ponga fin a tanta disidencia crítica. A veces, viene bien hacer caso omiso de las normas, prescindir de las convenciones y pasarlo bien. Como ejemplo, aquí tienen a Nico y Tito…

Fiesta grande,
fiesta alegre,
animada,
colorida,
con disfraces.
Y para los escolares,
libre entrada;
para los preescolares,
de eso nada.

Cuando en estas
se presentan
-¿no lo ves?-
en la puerta
Nico y Tito:
tiene el uno cuatro añitos;
pero, ¿el otro?, ¡es que ni tres!

Dice el uno: “Se lo pido…”.
Y el portero: “Nada, majos,
solo cuando hayáis crecido:
no se admiten pequeñajos”.

Nico y Tito ya se han ido
y al portero de la maza
llega un hombre distinguido
de larguísima barbaza.

“Vengo al baile. Oiga, ¿por donde
paso?: no se entiende nada…”
Y el portero le responde:
“Por aquí, señor, la entrada”.

Todo es fiesta y frenesí,
danza y salta todo el mundo;
pero el más fuera de sí,
el rarísimo barbudo.

Gira y gira en torno a él
un tropel alborotado,
se le acerca hasta un bedel,
ofreciéndole un helado.

Y la música se para,
y de golpe se oye un grito:
“¡Eh, mirad, mirad qué raro!:
¡tiene dos pares de manos!”.
Lentamente,
a poquito,
se declara
que son, claro,
¡cómo no!,
los hermanos
Nico y Tito.

Se acabó.

Daniil Jarms.
Un barbudo muy raro.
En: El circo Printiriprán.
Ilustraciones de Lluís Gay.
Versiones y traducción de José Mateo Puig y Xènia Dyakonova.
2026. Barcelona: Vacamú.


jueves, 11 de junio de 2026

Tres quirópteros muy simpáticos


Unos de los animales que más historias protagonizan en los libros infantiles son los murciélagos, algo que me resulta bastante curioso. ¿A qué se deberá? En mi opinión tiene que ver con tres características fundamentales.
En primer lugar hay que tener en cuenta que estos mamíferos son nocturnos. Como adoran la oscuridad y desarrollan la mayor parte de sus actividades tras la puesta de sol, generalmente se asocian con historias en las que brilla la luna, ululan los búhos y titilan las estrellas.
La segunda es que son de los pocos mamíferos capaces de volar. Mientras que conejos, caballos, erizos, perros y ardillas tienen un modus vivendi terrestre, los murciélagos son capaces de volar gracias a las membranas que conectan las largas falanges de sus dedos (de ahí viene el nombre científico de su familia: Chiroptera), así como la elevada densidad ósea de su esqueleto.
La tercera es la estrecha relación que estos animales guardan con Drácula, el personaje de la obra de Bram Stoker. Aunque este se basó en la hematofagia que presentan tres especies latinoamericanas de murciélagos, no es una característica definitoria en el resto de especies, pues se suelen alimentar de fruta e insectos en vez de la sangre de otros animales.


No obstante, me gustaría incluir otras peculiaridades de estos bichos, como que, por ejemplo que, representan casi una cuarta parte de todas las especies de mamíferos terrestres conocidas (alrededor de 1400), lo que quiere decir que es rara la zona del planeta en la que no existen estos seres vivos.
También hay que decir que realizan importantes labores ecológicas como la de controlar plagas (uno solo de estos bichos es capaz de engullir más de mil mosquitos en una hora), polinizar muchas plantas consumidas por el ser humano, como el ágave azul, el mango y el plátano, así como dispersar semillas.
Por último toca hablar de la ecolocalización superior, un mecanismo mediante el que los murciélagos pueden orientarse. Al igual que el sonar, emiten ultrasonidos (nosotros no podemos escucharlos) que rebotan en el entorno y regresan al murciélago en forma de eco. Es un sistema es tan preciso que pueden detectar un cabello humano en la más absoluta oscuridad. ¡Pero ojo! No crean que son ciegos, pues tienen una excelente visión adaptada a la oscuridad.


Y como no podía ser de otra manera, llegamos a un libro estupendo protagonizado por, no uno, sino tres de estos animales. Tres eran tres es un álbum de Pepe Maestro y Nerea Pérez que obtuvo el Premio Lazarillo en el año 2024 y que acaba de publicar Nórdica en su colección infantil.
Con una rima sencilla, los autores nos cuentan la historia de tres murciélagos, Abel, Noel y Manuel, que duermen plácidamente en la oscuridad, pero ¡ups!, alguien enciende la luz y les toca despertar muy asustados. ¿Quién ha sido? Pues ni más ni menos que tú, querido lector. Así que, te toca participar de este libro tan nocturno.


Con rima consonante y mucha simpatía, este libro se adentra en maravilloso mundo de la oscuridad gracias a un trío de personajes muy entrañables y montones de juegos visuales. Desde tapa y contratapa (abran el libro y fíjense en la imagen que forman juntas) hasta las velas de ese barco a la deriva o una luna dormida y sonriente, todos los elementos parecen estar perfectamente engranados para inspirar a los pequeños lectores con una propuesta para disfrutar en voz alta o en un momento de intimidad.
Gracias a esa voz cercana, un texto con aire de retahíla (¡El comienzo es delicioso!) y algún que otro ingrediente interactivo (apunten al espejo o a esa expresividad tan teatral de estos alados hermanos Marx), este libro no puede pasar desapercibido porque es una oda al entretenimiento más puro, que al fin y al cabo, es lo que tiene la buena literatura.

miércoles, 10 de junio de 2026

Desayuno: la comida más importante del día


Todos los nutricionistas lo dicen: el desayuno es la comida más importante del día. Da igual que hagas ayuno intermitente, que te hayas ido de parranda la noche anterior o que tu trabajo consista en mover el dedo gordo del pie: hay que desayunar en condiciones.
Si bien es cierto que mucha gente aduce que tiene cerrado el estómago tan temprano o que prefieren tomar algo muy ligero, lo cierto es que esta primera comida del día, activa el metabolismo, mejora la concentración, aumenta el rendimiento cognitivo y ayuda a regular el apetito a lo largo del día.


Ahora bien, ¿qué se considera un desayuno saludable? Para que el desayuno sea equilibrado debe combinar cuatro tipos de alimentos. El primero son los hidratos de carbono, preferiblemente complejos y que contengan fibra, como por ejemplo los cereales integrales o los frutos secos. En segundo lugar tenemos las proteínas que pueden estar en forma de huevos, carne magra (prescindan de embutidos y derivados), pescado (salmón o sardina ahumada son dos muy buenas opciones) o productos lácteos. Luego vienen las grasas saludables, como el aceite de oliva, las frutas oleaginosas como el aguacate y algunos frutos secos (Léanse las almendras. Así tenemos un dos por uno. Y si son cacahuetes, mejor todavía). Por último, toca añadir una dosis de vitaminas y minerales que suelen provenir de la fruta natural (otra fuente de fibra importante… ¡Destierren los zumos de su dieta!) que no contenga demasiados azúcares simples como la glucosa o la fructosa que favorecen los picos de insulina en la sangre.


Sabiendo todo esto, llegaría el momento de cotejar si su dieta matutina se adecúa a estos parámetros. Pero como eso le corresponde a cada uno (la alimentación es algo personal e intransferible), solo me resta decirles que la mía cumple todos los requisitos y, aunque pueda parecer un tedio prepararse unos huevos revueltos, un “porridge” o un pepito de ternera todas las mañanas, es un momento que disfruto plenamente, tanto cocinándolo, como degustándolo.


Algo parecido le pasa a la protagonista de Desayuno, un álbum de Micaela Chirif y Gabriel Alayza que ha sido publicado recientemente en nuestro país por Limonero. Y es que este libro de 44 páginas nos cuenta la historia de una señora de cierta edad que se dispone a comenzar la jornada. Todo ocurre en una cocina en la que van apareciendo diferentes personajes de la mitología marina. Un pulpo gigante, un tritón, una sirena o un pirata se acercan a saludarla y hacerle compañía. Pero algo sucederá cuando el tentempié matutino termine. ¿Qué será?


La estética de este libro es bastante cautivadora. Una mezcla entre cómic underground, surrealismo un tanto pop o los álbumes de mediados del XX. El caso es que bebe de todos ellos. Una paleta de colores brillantes donde el contraste crea los volúmenes, el marcado trazo de tinta china y los elementos descontextualizados que tanto utilizan autores como Sáez Castán o Anthony Browne, son algunas de sus bazas estéticas.
En segundo lugar hay que destacar la teatralidad del escenario. Esa cocina enmarcada donde sucede la primera parte de la acción. Una suerte de sitcom en la que el espectador puede recrearse en los detalles y personajes. Que aparece y desaparece (véase el baile con ese buzo misterioso) al tiempo que desdibuja la realidad de la imaginación, que separa esa parte cotidiana de la esfera hedonista, que intensifica la dualidad humana.


Un libro que nos cuenta mucho a través de los detalles. De esa mujer madura que parece vivir una segunda infancia ante la mirada un tanto perpleja del que puede ser su nieto. De ese refugio que es lo fantástico, una forma de afrontar una vida monótona y repetitiva en la que cada momento suma más que resta. Toda una oda a la transformación en un contexto marítimo donde la libertad culmina gracias a una metamorfosis rotunda.

martes, 9 de junio de 2026

Selección de cómic infantil y juvenil 2025-2026


Como viene siendo tradición, esta semana me dedico a las selecciones de formato para que las vacaciones tengan forma de libro y chiquillos y mayores disfruten de la letra impresa y las literaturas gráficas. Hoy le llega el turno al cómic y la novela gráfica dedicadas a niños y jóvenes, un género que si bien está más presente en las librerías (cosa que agradecemos los enamorados del universo gráfico), dista mucho de lo que vemos en países vecinos como Francia o Bélgica.
Esta temporada he tenido menos tiempo para escarbar en las estanterías y dedicarme a las lecturas furtivas, por lo que aquí solo están las obras que han llegado a mi hogar por gentileza de algunas editoriales del ramo (cosa que agradezco). Aunque me da pena no dar alcance y visibilidad a ciertas obras seguramente reseñables, estoy aprendiendo a ser más conformista y centrarme en lo posible.
Además de esta selección, les animo a echar un vistazo a las que he ido recopilando durante el 2018, el 2019, del 2020, el curso 2020-2021 (primera parte y segunda parte), el curso 2021-2022 (primera parte y segunda parte), el curso 2022-2023 (primera parte y segunda parte), el curso 2023-2024 (primera parte y segunda parte) y el pasado 2024-2025. También pueden acudir a la etiqueta "cómic infantil y juvenil" o a este monográfico.
Para no variar, unas consideraciones sobre la presentación:
- los he ordenado por orden alfabético teniendo en cuenta el apellido del primer autor
- he incluido un breve comentario/reseña sobre cada uno de ellos
- esta vez no he señalado mis propuestas favoritas con las ya clásicas tres estrellas, porque todos son estupendos.
¡Que se diviertan!



Mireia Aleu. Cata la suricata: ¡Esta soy yo! / Un viaje misterioso. Corimbo. Empezamos esta selección con los dos volúmenes que Mireia Abreu ha dedicado a un personaje tan simpático, como entrañable. Y es que Cata, la suricata, tiene lo suyo. Es de color rosa, vive en la copa de un árbol, come huevos fritos y duerme con un pijama de leopardo para asustar los leones. Además se hace preguntas de lo más curiosas que, desde esa inocencia que entraña la infancia, le roban el corazón a cualquier lector independientemente de su edad. 




Jonna Bjornstjerna. El tren fantasma / El retorno de la momia. Col. Los misterios de la familia Conejo. Juventud. Continuamos esta pequeña selección con dos títulos de una colección de cómic que además de divertir, permite al lector jugar a los detectives mientras resuelve los entuertos que rodean a la familia Conejo. 
En la primera historia tenemos al conejito Lillebro, que forma parte de un club ferroviario que se reúne los jueves. De repente, aparece la Lechuza y les dice que hay un tren fantasma en el metro que todas las noches se precipita al Terrible Abismo. Ya ha anochecido y Lillebror recuerda que debe irse a casa ¡en metro! ¿Adivinan dónde se mete? ¿Conseguirá descubrir que sucede en ese tren?


En la segunda historia, Lillebror se queda a dormir en el hotel de la abuela Conejo. Lo único que debe tener en cuenta su nieto es cuidarse del cuarto Engúllelo Todo. Durante la noche, Lillebror escucha un grito. Ha sido el gnomo que ha visto a una momia horrorosa. Así que los dos se dirigen a la habitación de la abuela, pero ¡la abuela ha desaparecido y en la puerta de su habitación hay un agujero con su silueta! ¿Qué habrá pasado? ¿Conseguirán esclarecer el misterio?


Un par de libros bien simpáticos, llenos de brujas, fantasmas, lobos y un montón de personajes muy expresivos, que invitan al lector a sumergirse en un ecosistema muy especial gracias a los mapas que esconden sus guardas y una dinamismo extremo gracias a diálogos, viñetas, cartelas y bocadillos.



Helena Bonastre y Catalina González Vilar. Caperucita en Manhattan. Siruela. El pasado 8 de diciembre Carmen Martín Gaite hubiera cumplido cien años. Un centenario que el mundo de las letras españolas se ha propuesto celebrar editando de manera especial algunas de sus obras más conocidas. Es el caso de Caperucita en Manhattan, una de sus novelas más queridas y exitosas, que Helena Bonastre y Catalina González Vilar han adaptado al cómic gracias a la editorial Siruela.


Para quien no la haya leído durante la educación secundaria o su madurez, les resumo: Sara Allen vive en Brooklyn y le encanta visitar a su abuela, una cantante de music-hall que vive en Manhattan y ha sido abandonada por un librero misterioso. Siempre que van a verla, su madre le prepara una tarta de fresa que hace con una receta secreta heredada de su madre. Precisamente esa tarta será el detonante de una aventura donde se mezclarán la excéntrica Miss Lunatic, Edgar Wolf, un magnate de la industria pastelera, y la famosísima estatua de la libertad. 



Si bien es cierto que antes de abrir esta novela gráfica andaba con pies de plomo (una adaptación siempre es un terreno difícil, más todavía si se refiere a una obra tan conocida), no me ha decepcionado en absoluto. Me he encontrado con mi yo de finales de los noventa y he descubierto nuevos detalles e interpretaciones de esta revisión que Martín Gaite hizo del cuento tradicional por excelencia. Me ha encantado esa primera parte llena de detalles que caracterizan a los personajes (véanse los libros de Sara o las cartas de Aurelio) y el misterio que rodea a la segunda parte donde todo se desdibuja un poco y permite al lector elegir su propio final. Un tributo excelente para una obra y autora atemporales.



Boum. La medusa. La cúpula. (***) Hacía tiempo que no llegaba a esta selección una patografía (Nota: Si quieren saber a qué me refiero les invito a leer este otro artículo). Y es que esta novela gráfica en blanco y negro nos cuenta la historia de Odette, una veinteañera que abandona unos estudios que no la hacen feliz, trabaja en una pequeña librería independiente, disfruta con sus amigos y acaba de enamorarse. Todo parece ir de perlas excepto esa mancha borrosa que, a modo de medusa juguetona, baila en su mirada...  


Utilizando un lenguaje enriquecido, la autora canadiense no solo lleva a cabo un ejercicio sobresaliente de introspección (la historia posee cierta carga autobiográfica), sino que aborda las diferentes fases de ese duelo personal que supone una enfermedad irreversible con mucha elegancia. Silencios, vacíos discursivos y metáforas visuales son su santo y seña. Como en muchos otros ejemplos de la llamada medicina gráfica, el lector se sitúa en el lugar del protagonista y experimenta la negación, el enfado o la aceptación que forman parte de cualquier proceso patológico grave.

Diversidad sexual, conflictos familiares y culturales, amistad incondicional y mucho humor se entremezclan en una novela gráfica que ha merecido más de un reconocimiento gracias a escenas vibrantes en las que podemos ponernos en el pellejo de Odette, reflexionar sobre los varapalos que da la vida o sentir cierto alivio conforme todo vuelve a encajar.



Scott Campbell. Cabeza Cabaña y Cabeza Árbol. Andana. (***) Llegamos a uno de mis cómics favoritos de esta tanda.  Y es que el autor de La máquina de los abrazos le da rienda suelta a su mirada más infantil para presentarnos una pequeña colección de seis historietas protagonizadas por unos personajes tan surrealistas, como inspiradores que llevan sobre su cabeza las cosas más insospechadas. Una cabaña, un árbol, un volcán, un automóvil o una farola que les dan nombre y constituyen el hilo conductor para una serie de ocurrencias muy disparatadas.


Un tesoro sin mapa, una cabeza a pique de la erupción, escondites abarrotados que se convierten en una trampa o cuadros que necesitan ser colgados, nos transportan a un universo que destila inocencia y humor a partes iguales. Y es que con imaginación todo es posible, sobre todo este cómic apto para todos los públicos gracias a sus trazos temblorosos y aguadas coloristas. Una alabanza a la amistad que seguro les enamora.


Como otros autores de la LIJ anglosajona, Scott Campbell ha encontrado un filón en estos personajes que recuerdan a las Formas de Jon Klassen o los Huguis de Oliver Jeffers. Cabezas que permiten desligarse del objetivismo imperante y desplazarse a los confines más oníricos y canallas de los chiquillos, unos que tienen mucho que ofrecernos desde esa parcela vital, pero que tanto nos empeñamos en encorsetar desde este mundo miserable.



Vincent Dock. Plantasia. La Cúpula. (***) Nos detenemos en un universo que volverá locos a botánicos, naturalistas y amantes del reino vegetal gracias a la historia de dos hermanas que se hacen cargo de Plantasia, la, llamémosla así, floristería que heredaron tras la muerte de sus padres. Pero como todos los hermanos, este par de brujas, son diferentes. Lily es la pequeña. Alocada, espontánea y temperamental. Todo lo contrario que su hermana Aurora, mucho más tranquila, reflexiva y prudente. 
Un día, aparecen en la tienda un par de periodistas que quieren hacerles una entrevista. Lily está a punto de darles toda la información, cuando aparece Aurora y los echa de allí. La hermana mayor intuye que esos hombres no son de fiar. En efecto, estos señores solo quieren hacerse con su bonsai, al árbol pristino que insufla vida a todas sus plantas.


Así empieza una aventura donde la imaginación se desborda por todos lados en un archipiélago donde todo es posible. Plantas con cabeza de serpiente, tulipanes parlanchines, nenúfares voladores o crisantemos helados. Un gigante al que le falló la poción crecepelo, un chico enmascarado que vive para jugar al escondite, malvados pájaros y un muro de zarzas.  



Myren Duval y Emma Constant. Gracias por el cariño. Océano. (***) Publicado dentro de su colección Historias gráficas, este libro de formato muy especial, les aseguro que les robará el corazón. Alternando pequeños capítulos a base de texto con viñetas de aguadas tranquilas, con cuenta la historia de una niña abandonada por su madre. Sumida en una fuerte depresión que la aboca al alcoholismo, necesita la ayuda de su hermana para hacerse cargo de las necesidades de la pequeña. Así, madre, hija y tía se ven inmersas en una situación muy compleja en la que afloran sentimientos muy variopintos. 
Momentos de tensión, complicidad, ternura y humor se van sucediendo en las páginas de una obra que aborda una de las enfermedades mentales más conocidas y tan difícilmente comprensible por los niños. 


Inversiones de roles (¿Quién cuida a quién?), juegos de palabras donde se vislumbra el afecto, las páginas de un diario, el extrañamiento como forma de acercarse a la realidad, silencios, muchos silencios... Un sinfín de recursos que constituyen un lenguaje multimodal que tanto ayuda a la hora de tratar temas enrevesados como este en el que es muy difícil señalar a víctimas y verdugos, pues todos sufren al tiempo que intentan gestionar la situación de la mejor manera posible.
Tristeza, compasión, alegría, resignación... Me gusta el carácter heroico de la niña y esa tía con alma de hada madrina. Nos hacen saber lo afortunados que somos.



Tereza Drahoňovská y Štěpánka Jislová. Calva. Andana. (***) Si el cómic anterior estaba dirigido a pequeños lectores, aquí les traigo una novela gráfica que adolescentes en ciernes y más de un adulto encontrarán estupenda. Y es que esta historia en clave autobiográfica recorre las dichas y desdichas de una chica, la propia escritora, que a los 25 años sufre alopecia autoinmune (He aquí otra patografía). Extremadamente sincera, pero con mucho humor, Tereza ironiza sobre su propio proceso de destrucción y reconstrucción, los miedos que la laceran, las esperanzas que le insuflan un poco de alegría y las realidades que se van desplegando. Incluso hay hueco para unas pinceladas documentales sobre biología capilar, tricología y la concepción histórica y social del cabello.

Con el negro y el rosa, su compañera artística, elabora una narración muy dinámica que da buena cuenta del caos que rodea a una protagonista que sufre altibajos emocionales constantes en ese proceso de duelo personal que intenta gestionar a lo largo de unas páginas donde se refleja la vulnerabilidad, la aceptación o la feminidad. Sin píldoras ni recetas, solo buenas y diversas perspectivas. Lo que se dice un cómic muy humano. 



Jean-Luc Fromental y Joëlle Jolivet. Miss Cat. El secreto de Viking King. Libros del Zorro Rojo. En esta aventura de la detective más felina de las librerías, Griselda llega al despacho de Miss Cat para llevarle un teléfono con el que comunicarse y de paso le cuenta que Ole ha cerrado su heladería. Miss Cat, extrañada, acude allí y se encuentra con que todo está hecho un desastre y hay indicios de ha sido la banda de los Seis Pulpos de la calle Trece liderada por el Gran Ø. Ni cortas ni perezosas, la señorita Cat y Griselda se dirigen al Viejo Drakkar, una tienda de antigüedades y museo dedicado a los vikingos donde les espera un enorme cefalópodo que quiere contratarla para una extraña misión...
No se pierdan la quinta entrega de Miss Cat porque estoy seguro de que esa mezcla de surrealismo, humor absurdo, giros de guion inesperados les va a atrapar.



Kim Fupz Aakeson y Rasmus Bregnhøi. Manu y Moha. ¿¡En serio!? Takatuka. Regresa a las librerías esta pareja de amigos que tanto sufren (y disfrutan) de la pre-adolescencia. En esta ocasión sus niveles hormonales están por las nubes y nos regalan discusiones desencadenadas por la presencia de chicas que pasan totalmente de ellos, se obsesionan con los pelos de una barba incipiente o hacen una fiesta de pijamas amenizada por películas de terror que consiguen atemorizarlos más de la cuenta.


Un total de diez pequeñas historietas que son el fiel reflejo de una etapa muy difícil a la que hay que quitarle hierro con buenas dosis de humor. Incluso hay un pequeño episodio navideño a cuenta de las diferencias culturales que podría iniciar más de un debate. ¡Son geniales estos dos pájaros!



Vikram Madan. Búho y Pingüino / ¡El mejor día de todos! Corimbo. Nos detenemos en dos títulos dirigidos a primeros lectores y que forman parte de la colección Mini Cómic que ha lanzado la editorial catalana. Cada uno de ellos cuenta con varias historietas protagonizadas por Búho y Pingüino, dos amigos bastante diferentes que, a pesar de parecer incompatibles, se darán cuenta de que complementan a la perfección. Uno es tranquilo mientras que el otro no puede estarse quieto. Pueden compartir un helado, volar juntos o chapotear en los charcos. Y así, volando cometas, disfrutando de los peces o dando un concierto disfrutarán de una bonita amistad.


Con el texto en mayúsculas, diálogos basados en pictogramas y la voz en mayúsculas de un narrador, acercarán el mundo de las viñetas a los lectores más inexpertos gracias a una lectura autónoma o guiada por un adulto (se presta a las dos cosas, lo he comprobado). ¡Bien por estos dos libritos!



Max. El laberinto del cuco. La Cúpula. Llegamos a una de las joyas de esta pequeña selección de cómic infantil y juvenil. No se echen atrás por sus 164 páginas y  déjense seducir por este libro interactivo en el que podemos elegir nuestro propio camino, o mejor dicho, el camino de la urraca, su protagonista. Encuadernado en rústica e impreso en blanco y negro, este laberinto en formato libro recrea la experiencia inmersiva de El laberinto del Cuco, una instalación de calle que desarrolló el siempre elocuente Max para la compañía Itinerània y que empezó a itinerar por diversos espacios nacionales e internacionales en 2021. 


Así, el lector/visitante puede acompañar a este personaje tan especial que camina a derecha e izquierda y saltando las páginas a su antojo. No hay que perder de vista su dedo, pues nos indica el sentido de la lectura. ¿Llegaremos hasta el final de este curioso laberinto? Y lo más importante de todo, ¿qué nos encontraremos durante el recorrido? 



Pato Mena. Operación Christmas. Libre Albedrío. Seguimos con un cómic infantil muy navideño de la mano de Pato Mena, autor chileno residente en Barcelona. Con su humor habitual nos presenta una historia en la que cuatro árboles de Navidad artificiales condenados al stand de las ofertas en mitad de unos grandes almacenes, planean su fuga para dirigirse al bosque. Todo está más que estudiado: irán pasando por cada una de las plantas hasta alcanzar la libertad. Deportes, electrónica, electrodomésticos, infantil, ropa de hombre y de mujer. No se dejarán ni una sola sección por visitar. Además, han previsto todos los detalles. Desde los niños porculeros, las secuencias repetitivas de los televisores o los insistentes vendedores de perfumes. Todo ello amenizado con unos cuantos villancicos en inglés ¿Conseguirán ser libres?



Con esta divertida y absurda historia, Mena no solo consigue hacernos reír, sino que desarrolla toda una parodia sobre el universo de las grandes superficies y el consumismo navideño. Observador a rabiar, se mete de lleno en los pormenores y estrategias de venta de estos espacios sin los que occidente no sabe vivir. ¿Acaso habrá trabajado en alguno?



Marie-Aude Murail, Loïc Clément y Anne Montel. Miss Charity. Errata Naturae. (***) Con el subtítulo de Las primeras aventuras de una joven dibujante, se adapta la la novela homónima de 2008. Para escribirla, su autora, Marie-Aude Murail (que también participa en este cómic como guionista), se inspiró en El pequeño mundo animal de Beatrix Potter, una biografía firmada por Margaret Lane, por lo que no es de extrañar que Miss Charity y la archiconocida ilustradora compartan muchas similitudes.
Y es que Miss Charity es una chiquilla de clase acomodada que disfruta del Londres victoriano gracias a una enorme biblioteca paterna, una institutriz que la introduce en el universo de la acuarela y su pasión desmedida por los animales y la naturaleza. No obstante, como todas las luces necesitan alguna sombra, también hay que añadir su tortuosa relación con una madre muy religiosa, la total ausencia de la figura paterna, una criada escocesa obsesionada con los fantasmas y su incapacidad para relacionarse con niñas de su edad. 


Con todos estos ingredientes, tenemos el primer título de una serie que esperemos que continúe y sirva como homenaje a todas esas mujeres de los siglos XIX y XX que, como George Eliot, Edith Nesbit, la Condesa de Segur o las hermanas Brontë, se fueron abriendo camino en una sociedad un tanto hostil para las mujeres con inquietudes y universos personales poco convencionales.
Con mucho humor y fantasía (esos delirios religiosos son una maravilla), peripecias que recuerdan a otras heroínas de la LIJ como la Heidi de Spiry o Anna la de Tejas Verdes de Lucy Maud Montgomery, aficiones parecidas a las de Calpurnia Tate, un entramado familiar que bebe de Jane Austen y Henry James y una atmósfera tan cenicienta como vitalista, hacen de esta trama una buena propuesta sobre el crecimiento personal de cualquiera.



K. O’Really. Una canción para dos. La Cúpula. Vuelve la autora de novelas gráficas tan emblemáticas como La sociedad de los dragones de té o Bahía Acuicornio. Esta vez se centra en la historia de Rose, una chica que Rose, una joven que se prepara para las pruebas de guardabosques. Antes de obtener su título, es enviada al prado Oreja de Conejo para echarle un ojo a Leone, un pastor de ovejas bastante holgazán que parece prestar más atención a su violín que a su rebaño. Al principio todo es coser y cantar, pero una noche de tormenta sufren un accidente que hiere a Krestel, la yegua alada de Rose. Ese es el punto de inflexión que necesitan para emprender su camino y encontrarse con un buen puñado de personajes que les ayudarán a solucionar su falta de autoestima y las dudas que les asaltan en ese tránsito a la vida adulta. Porque en todo viaje iniciático encontramos respuestas, sobre todo si este se hace en compañía y apoyo mutuo.


O’Really se interna de nuevo en un relato intimista donde el crecimiento personal y la búsqueda del sentido vital se acompañan de un universo mágico donde la naturaleza, los seres fantásticos y lo humano se entremezclan en suntuosa armonía.



Linnea Sterte. Una ranita en otoño (y mucho más...). Errata Naturae. (***) Como penúltima recomendación, les traigo una joya firmada por la dibujante sueca que obtuvo en 2023 el Premio Revelación que otorga el Festival de Angouleme. Con lomo entelado y en formato apaisado (poco común en este género), esta novela gráfica de 336 páginas nos cuenta el viaje que lleva a cabo una rana nacida durante la primavera tras encontrarse con dos sapos errantes que van siguiendo el camino que les marca un fantasma que llevan preso en una flor de Shungiku recién marchitada. Así, a lo largo del recorrido, la ranita irá creciendo gracias a las experiencias compartidas al tiempo que descubrirá un mundo que se extiende más allá de la charca que la vio nacer. 


Haciendo gala del típico viaje del héroe, Sterte nos sumerge en un ecosistema de animales antropomórficos que nos presentan las aristas del mundo gracias a breves diálogos que, utilizando la inocencia y, tal vez, una intencionada simplicidad, hurgan en la complejidad que se retuerce en cada uno de nosotros. Desplegando su trazo preciosista, la artista nos coge de la mano para deambular por el Japón más rural y evocador gracias a un road trip que no se olvida de la amistad, la alegría, la maldad, la tristeza, el humor, la decepción o el dolor.



A caballo entre el álbum fotográfico y el cuaderno de viaje, las viñetas llenan cada página (incluso la doble página) y establecen una secuencia de situaciones que van cambiando ligera (fíjense en los detalles imperceptibles) o abruptamente para que el lector disfrute de esta suerte de grabados poéticos (¿Ven a Hirosige? Yo sí) que Linnea nos regala gracias a la tinta azul de la pluma Mont Blanc que le regalo su abuelo. Sereno, dulce y caleidoscópico. No se lo pierdan. He dicho.



Mariko Tamaki y Nicole Goux. Este sitio me mata. La Cúpula. (***) Para terminar esta selección llegamos a una novela gráfica donde el cine negro y la intriga se palpan a partes iguales. Ambientada en un internado femenino de los años 80, está protagonizada por Abby Kita, una nueva alumna con unos cuantos secretos, que decide esclarecer la muerte de Elizabeth Woodward, la Julieta de la obra que acaba de ser representada esa noche. Lo que en principio parece un suicidio, no cuadra con los indicios y pruebas que Abby va recopilando día tras días, mientras soporta las burlas del resto de chicas, así como el trato inquisitivo de quienes mandan en la institución. 


La narrativa mantiene la tensión en cada página y utiliza recursos muy interesantes. Por un lado hay que destacar el uso del encuadre y el color por parte de Goux para resaltar constantemente el aislamiento de Abby. Por otro, apuntar el retrato robot que, de manera sigilosa, las autoras van haciendo de cada uno de los personajes. También resaltar el atractivo que tiene ese triunfo de la inteligencia juvenil sobre el poder del mundo adulto (¡Viva la subversión!). Por último, y aunque puede parecer innecesario, la novela ahonda en la homosexualidad como parte de esa naturaleza misteriosa que es la dualidad culpabilidad/inocencia en un ámbito mínimo y reprimido como este.