Aunque “parientes y trastos viejos, pocos y lejos”, hoy toca hablar de hermanos. Por mucho que les pese, les recuerdo que haberlos, haylos. Cada vez menos, porque la vida ya no está para muchos hijos, pero algunos seguimos teniendo con quien discutir.
Teniendo en cuenta que cualquier niño de 11 años, pasa un 33% de su tiempo libre con sus hermanos (que ya es…), menos nos debe extrañar que los hermanos se peleen entre sí. Eso es lo que constatan muchos estudios, que coinciden en que los hermanos entre 3 y 7 años se pelean 3,5 veces en una hora.
Más todavía si entran en juego los padres. Y es que, a pesar de repetir hasta la saciedad que quieren por igual a todos sus hijos, las investigaciones apuntan a que esa no es la realidad. El 65% de las madres y 70% de los padres tienen preferencias sobre uno de sus hijos. Un hecho muy curioso es que, en la mayoría de las familias numerosas, los hijos pueden decir quién es el favorito de toda la prole.
En lo que a diferencias reales se refiere, podríamos hablar del coeficiente de inteligencia. Según algunos estudios, los hermanos mayores presentan índices más elevados. Una explicación puede ser que pasen mucho tiempo enseñando a los pequeños y eso les ayude a reforzar sus propios conocimientos y capacidades. Eso sí, esto sucede durante los primeros años, porque todos se ponen al mismo nivel cuando alcanzan los doce años aproximadamente.
Sobre el carácter, hay que apuntar que, durante la infancia, los hermanos más jóvenes suelen ser más extrovertidos, rebeldes y creativos. Quizá porque tratan con más gente, necesitan destacar en medio de una prole numerosa o que los padres, más experimentados y relajados después de otras crianzas, son más permisivos con sus vástagos.
Para terminar con este pequeño listado de curiosidades, decirles que, en promedio, los hermanos pequeños suelen tener una mejor salud y viven más tiempo que los mayores ya que están expuestos a menor estrés y responsabilidades, así como tienen un sistema inmune más debilitado debido a un mayor aislamiento durante la infancia como apuntan varias investigaciones japonesas y alemanas.
Mientras cotejan esto con su propia realidad, pueden echar mano de algunos de los álbumes protagonizados por hermanos que he querido reunir en este post para pasar un buen rato o regalárselo a sus hermanos en el caso de tenerlos.
Para empezar, Adrien Albert nos regala Un beso para mi hermano gracias a la editorial Libros del Zorro Rojo. Tobías y Simón han pasado el día juntos haciendo un montón de cosas. Tomarse unas instantáneas en un fotomatón, subir en patinete, visitar una tienda de pelucas o ver una película. Al final de la tarde hay poco tiempo y Tobías sube al autobús apresurado. Se dicen adiós con la mano, pero les falta lo más importante: un beso de despedida. Ese es solo el comienzo de una sucesión de casualidades que dan unos cuantos giros a la narrativa construyendo el final que todos deseamos.
Es así como un beso entre dos hermanos se convierte en el interruptor de una epopeya cotidiana que transita lo inverosímil. Con viñetas que cambian de tamaño y que se superponen a otras imágenes, esta historia que juega con el tiempo y sus ritmos nos presenta una aventura llena de incidentes un tanto loca (N.B.: Que no se me olvide decirle a mi conductora de autobús favorita echar unos cartuchos de dinamita en la guantera), pero igualmente entrañable.
Dos conejos en un mundo de humanos (es muy curioso como los lectores identifican animales con niños… ¿Será cosa del ideario?), carambolas y ternura fraternal. Inevitablemente, solo me falta hacerles una pregunta: ¿Qué serían ustedes capaces de hacer por un beso? ¿Y por sus hermanos?
Continuamos con Hermanos, un álbum escrito por Marie Le Cuziat e ilustrado por Hua Ling Xu (editorial Eccomi) que nos presenta a la pareja de hermanos más realista de esta tanda. Martín tiene el pelo castaño como el café y Telmo es rubio como el trigo. Uno es alto y otro es bajito. A uno le gusta leer y el otro se divierte tocando el teclado. Martín es muy observador, mientras Telmo no puede parar quieto. ¿De verdad son hermanos? La gente lo duda constantemente e incluso siembra la duda a ellos. ¿Qué es lo que les hace ser hermanos?
Con un texto muy poético, este libro nos encamina a una historia intimista que nos plantea las diferencias entre hermanos como un valor intrínseco a la hora de compartir espacio y tiempo. Todo ello ensalzado por unas ilustraciones realizadas en acrílico que juegan con diferentes planos para articular una relación ambientada en un periodo estival. Riachuelos, prados, árboles, olas y arena se unen en pro de una lectura llena de luz y lazos invisibles.
De la misma editorial que el libro anterior, llegamos a ¡El bebé soy yo!, un libro de cartón firmado por Georgette. El protagonista va a tener un hermanito. El nuevo bebe, como le dicen sus padres. Pero él lo tiene claro, en esta familia ¡el bebé es él! No hay sitio para el nuevo bebé en la trona, ni en la bañera, ni en la cuna, ni en el cambiador. Pero sus padres le advierten: “Ya eres mayor” ¿Qué pasará entonces?
Utilizando la alegoría del príncipe destronado, la ilustradora francesa especializada en libros para prelectores nos invita a adentrarnos en una historia que trata los sentimientos encontrados que experimenta un niño ante la llegada de un hermano y el cambio de etapa del desarrollo. Un relato sencillo pero que bebe de los conflictos internos y experiencias complejas. Esperemos que el protagonista no lance al nuevo bebé por la ventana…
¡Y yo más! de Tami Harel y Einat Tsafarti publicado por Kókinos. Seguramente alguna vez se han visto envueltos en una competición con sus hermanos. Si uno es grande, el otro lo es más: si el otro es fuerte, el uno todavía más. Esto es lo que le pasa a una pareja de hermanos antes de irse a la cama. Así hasta que sucede algo que pone a los dos en el mismo rasero… ¡Descúbrelo!
Con ese toque de comedia de situación que tanto nos gusta a los monstruos, este simpático boardbook (junto con el anterior están incluidos también en la selección de libros de cartón de este curso) se desarrolla en el mismo marco espacial: una habitación con dos camas enfrentadas donde un chavalín y su hermana mayor se sumergen en el juego de las comparaciones. Este recurso no solo da pie a fijarse en los detalles (que no se les escape ni el reloj-gato ni el peluche de grandes orejas), sino a marcar una secuenciación rítmica que los prelectores siempre agradecen. Más todavía si la historieta termina de manera tan entrañable…
Andana publica en nuestro país El mejor hermano mayor del mundo, un álbum de Ben Mantle que ahonda en los encontronazos que a veces surgen entre hermanos. Nano y Félix, Félix y Nano. Dos hermanos que aparentemente tienen una relación “supiguay”. Y digo aparentemente porque, aunque Nano idolatra a su hermano, Félix está un poco harto de él. Le resulta un tanto pesado porque lo sigue a todas partes y quiere hacer lo mismo que él. Por eso mismo, un día, Nano acude a la cabaña que Félix ha construido en el árbol y se encuentra con un cartel que le prohíbe la entrada. Así que Nano, un tanto enfadado, decide alejarse de su hermano y decide construir su propia cabaña en mitad de la lluvia. ¿Lo conseguirá?
Como en otras de sus obras, el estilo expresivo y desenfadado de Mantle hace más liviano el enfrentamiento entre los hermanos protagonistas, añadiendo humor y ligereza a una situación bastante difícil (si tienen hermanos o varios hijos sabrán a qué me refiero). Así es como el relato transita por el rechazo, el orgullo, el asombro, el reconocimiento y la reconciliación desde diferentes puntos de vista que consiguen convivir en aras del cariño.
Aunque se publicó hace un par de temporadas, recupero en esta pequeña selección el Hermanos de Iris de Moüy (Babulinka Books) para poner el punto y final a esta pequeña selección. Una hermana pequeña hace aparición. Es tan pequeña que su hermano no puede jugar con ella, por lo que decide darle leche. Tanta leche le da que la hermana crece lo suficiente para acompañarle en sus correrías. Cabalgan a lomos de una cebra, escapan de las fauces de un león, viajan hasta planetas desconocidos y nadan entre sirenas. Pero lo mejor de todo es que pueden…
Con un texto muy económico, la autora consigue darle forma al vínculo tan estrecho que surge entre dos hermanos gracias a la alternancia entre ilustraciones en blanco y negro y a color que diferencian las dos etapas en las que se divide la acción. Por un lado tenemos un universo realista adscrito a la espera y por otro los momentos de juego en los que la imaginación se desborda conjuntamente. Por último, dos cosas que me encantan: el formato (parecido a un flexi-book) y ese final a modo de flip-book. ¿A quién no le roba el corazón tanta sencillez?




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