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viernes, 14 de junio de 2024

Cuando todo se hace nada


La esperanza se desinfla cuando todo se hace nada. Y piensas, y piensas. Que ya nada sirve para aventar lo bueno. Que ya nada tiene un ápice de sentido. Ni las chanzas absurdas, ni las palabras sinceras, ni las lágrimas baldías. Cuando la vida te colma de bofetadas, todo se hace nada.


Momentos inertes, instantes baldíos, muchos duelos y más quebrantos. El tiempo se ha ido y no hay quien lo atrape. Recuperarlo ya es inútil por mucho que mi mano aferre tu mano. Nos queda el silencio. Nos quedan los reflejos. Nos queda tan poco, que ojalá fueran sueños.

Yo no tengo brisas
ni robles ni nada.

Vengo de la noche
sin las madrugadas,
vengo, vengo, vengo
de tierras cansadas.

Yo no tengo, tengo,
yo no tengo nada
y duermo mis sueños
en arenas blancas.

***

Y soñé, soñé…
Yo soñé que yo soñaba
con un mundo de colores
y hasta soñé que era cierto,
porque el mundo en que vivía
era un mundo en blanco y negro.

Antonio García Teijeiro.
Yo no tengo brisas / Y soñé, soñé…
En: Y los sueños, sueños son.
Ilustraciones de Susana Rosique.
2022. Valencia: Iglú.


domingo, 17 de marzo de 2024

Rimas y tarimas


Música y poesía. Poesía y música. Parece que siempre van de la mano. Ritmo, cadencia y melodía. La una me lleva a la otra y viceversa. Quizá esa sea la razón por la que ambas me llevan de la mano y me dejo deleitar por las dos, sobre todo acústicamente. Y me explico… Cuando leo poesía, he de hacerlo en voz alta y valorarla con propiedad, pues aunque las palabras reverberan en mi seno, hay algo de mágico en ellas cuando se pronuncian en voz alta. Lo mismo me pasa con la letra de una canción, que por muy bonita que sea, necesito acompasarla con las notas y ver cuánto tiene de bonita, aunque sea bailando en mi tad de la verbena.


También sucede que, como las canciones, algunos poemas no te gustan al principio, pero, cuanto más los escuchas, más te acostumbras a su sonsonete, como una letanía lejana que, poco a poco, va formando parte de ti. Pero lo que más me llama la atención es que cada poema y cada canción tienen la huella del artista, una marca indeleble que puedes reconocer a pesar de los años, un toque, su firma. ¡Para que luego digan que rimas y tarimas no tienen nada que ver! 
Por eso no me extraña que García Teijeiro se haya envalentonado para emular a doce mujeres en forma de verso. Un extraño tributo que reverbera la impronta de cada una de ellas. 

Hay cinco nubes
sobre mi cama.
Una es de azúcar;
otra, una dama.
Una es de nieve;
otra, con rayas.

La más pequeña
es muy graciosa.
Flota en el viento
cual gaviota.

Son cinco nubes
que me acompañan.
Cuidan mi sueño.
No piden nada.

Antonio García Teijeiro.
Para Beatriz Giménez de Ory.
En: Los ecos del viento.
Ilustraciones de Noemí Villamuza.
2024. Pontevedra: Kalandraka.


viernes, 6 de marzo de 2020

¡A la gresca!



Cada vez desconfío más de las predicciones meteorológicas. Nadie se pone de acuerdo. Los hombres del tiempo dicen que vuelve el frío y sus nevadas, los políticos que si el sol nos bendecirá con sus rayos (se acercan las fallas y la semana santa), los agricultores están hasta las narices de las sequía, los comerciantes que si el viento amainará en breve. Da igual que estemos en invierno, primavera, verano u otoño, el caso es que no hay puntos comunes a los que agarrarse (¡Polémico cambio climático…!). Y es que mientras todos tengamos intereses tan dispares, no podremos ponernos de acuerdo ni con el tiempo. Esto parece un diálogo de besugos. No sé muy bien entre quienes, pero lo es…

Jersey de lluvia.
Falda de helecho.
Luz de rocío.
Soplo de viento.
¿Dónde te sientas?
Yo no me siento.
Sobre la lluvia
o sobre el viento.
Sobre el rocío.
Bajo el helecho.

¿Tú no te sientas?
Yo no me siento.
¿Ya no me entiendes?
Ya no te entiendo.
¡Diablo de lluvia!
¡Diablo de helecho!
¡Ay, qué rocío!
¡Mira ese viento!
Siéntate, niña.
No, no me siento.

Antonio García Teijeiro.
Jersey de lluvia.
En: Dijo el ratón a la luna…
Antología de Fran Alonso.
Ilustraciones de Xosé Cobas.
2020. Anaya: Madrid.



viernes, 28 de junio de 2019

Cerrando el cuaderno...



Y hasta aquí, mi cuaderno de bitácora de este curso. Ciento treinta y dos entradas. No está mal teniendo en cuenta que este tinglado depende de una única persona con tiempo y recursos limitados… Montones de álbumes, bastante poesía, algo de narrativa y cómic. Curiosidades, selecciones y puntos comunes. No podían faltar los temas candentes ni el humor (bueno o malo, de ambos tiene la vida). 
Aunque estoy contento de mis once años en la red y de mi modesta contribución al universo de la LIJ, empiezo a notar el cansancio, no sólo en mí,  sino en un ecosistema literario que está cambiando hacia algo en lo que no sé si puedo/quiero participar. Resumiendo: me voy de vacaciones y no sé qué me deparará el futuro.
Disfruten de las personas que tengan al lado y de los lugares que visiten. ¡Feliz verano a todos!

Lo que pasa en mi cuaderno
no lo acabo de entender.

Escribo en mi cuaderno
agujas y dedales.
Con unas coso versos
con otros, manantiales.

Escribo en mi cuaderno
comentas de papel.
En ellas pongo auroras
que borran su cordel.

Escribo en mi cuaderno
relojes con sombrero.
En ellos las agujas
se visten de jilgueros.

Escribo en mi cuaderno
borrones asustados.
Son huellas y recuerdos
de tiempos ya pasados.

¿Escribo en mi cuaderno
caricias inventadas?
Quizá no escriba mucho.
Tal vez no escriba nada.

Antonio García Teijeiro y Juan Carlos Martín Ramos.
En: Versos y viceversos.
Ilustraciones de Juan Ramón Alonso.
2019. Pontevedra: Kalandraka.



viernes, 9 de enero de 2015

Me suena a sol de tarde la niebla de la mañana


Algo pasa en mi ventana que, tras las heladas de la noche y la capa de escarcha que cubre las macetas, veo los rayos de sol abrirse paso entre la niebla, como si el sonido tranquilo de la tierra, un rumor con olor a tarde en calma, a dulce flauta, se metiera de puntillas, con mucho sigilo, en mi casa, y siento que, a pesar de las semanas que restan, llegará la primavera con una sonrisa temprana…

Una flauta dulce,
junto a la ventana,
roba una sonrisa
todas las mañanas
a una linda niña
con piel de manzana,
rostro de azucena
y ojillos de calma.

Quiere que la escuche.
Que juegue en la playa.
Que nunca se pierda.
Que nunca se vaya.

Y la flauta dulce,
junto a la ventana,
sabe que la niña
oye sus baladas
y que se emociona
sin decirle nada.

Antonio García Teijeiro.
En: Queda la música.
Ilustraciones Tesa González.
2013. Villaobispo de las Regueras (León): Amigos de papel.


jueves, 9 de octubre de 2008

Otoñales



Adoro el otoño. Siempre y cuando llegue, claro está, porque hay años que esta estación transicional ni la catamos. Me gusta alejarme del bochorno estival, de las terrazas atestadas de clientela, de los turistas, de la sequedad ambiental. Será porque soy un hombre de intermedios, por mucho que algunos me tachen de extremista. Y es que el viento fresco, las cortinas de lluvia, los tenues rayos de sol y las tardes breves, barren el paso del tiempo, limpian los minutos pasados y preparan al mundo para lo nuevo, lo venidero. Eso son las hojas caídas, alfombras por las que camina el tiempo. Y para honrarlas, dos poemas de Antonio García Teijeiro, extraídos de su Volando por las palabras:

Mi árbol tenía
sus ramas de oro.
Un viento envidioso
robó mi tesoro.
Hoy no tiene ramas.
Hoy no tiene sueños
mi árbol callado,
mi árbol pequeño.

Antonio García Teijeiro

Ayer el viento decía,
alegre, palabras de agua.
¡Que frescor en sus decires
y que altos sobre los mares
los sones de su garganta!
Antonio García Teijeiro

martes, 17 de junio de 2008

Poemas en un día de sol




YO QUIERO REÍR
Antonio García Teijeiro

Yo quiero reir.
No quiero llorar.
Yo quiero sentir
el verde del mar.

El verde del mar
y el azul del cielo.
Yo quiero, yo quiero
tal vez navegar.

Sí, sí, navegar
arriba, en el cielo.
Tratar de volar
de espaldas al suelo.

Un pájaro, un pez,
yo quisiera ser
y poder cruzar
las nubes y el mar.

VELA
María Cristina Ramos

Ha zarpado un barco
blanco de papel.
La mesa le ha dado
un mar de mantel.
Pirata de miga
lo mira zarpar
desde la cercana
torre de la sal.
Un faro de aceite
le guiña su ojo,
el vinagre envía
mensajes en rojo.
La noche está en vela,
no sabe por qué
ha zarpado un barco
blanco de papel.

SI TU BOQUITA FUERA...
Luis Pescetti

Si tu boquita fuera de mayonesa
yo me la pasaría besa que besa
Y besa que besa, la mayonesa.

Si tu boquita fuera de chocolate
yo me la pasaría bate que bate
Y bate que bate, el chocolate
y besa que besa, la mayonesa…

Si tu boquita fuera de calabaza
yo me la pasaría masa que masa
Y masa que masa, la calabaza
Y bate que bate, el chocolate
y besa que besa, la mayonesa…

Si tu boquita fuera de limón verde
yo me la pasaría muerde que muerde
y muerde que muerde, el limón verde
Y masa que masa, la calabaza
Y bate que bate, el chocolate
y besa que besa, la mayonesa…
Si tu boquita fuera terrón de azúcar
yo me la pasaría chupa que chupa
Y chupa que chupa, terrón de azúcar
y muerde que muerde, el limón verde
Y masa que masa, la calabaza
Y bate que bate, el chocolate
y besa que besa, la mayonesa…

Si tu boquita fuera una fresita (de frutillita)
yo me la pasaría "mmm" rica que rica
Y rica que rica, que es la fresita
Y chupa que chupa, terrón de azúcar
y muerde que muerde, el limón verde
Y masa que masa, la calabaza
Y bate que bate, el chocolate
y besa que besa, la mayonesa…

Si tu boquita fuera de caramelo
yo por esa boquita me tiro al suelo
Me tiro al suelo, por caramelo
Y rica que rica, que es la fresita
Y chupa que chupa, terrón de azúcar
y muerde que muerde, el limón verde
Y masa que masa, la calabaza
Y bate que bate, el chocolate
y besa que besa, la mayonesa…
Ilustraciones: Gustavo Aimar y Leonor Pérez