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miércoles, 20 de octubre de 2021

Nada es lo que parece


Con unos cuantos años sobre la espalda, permítanme que desconfíe de todo lo que veo, oigo, palpo y hasta siento. No tiene nada que ver con un fallo sensorial (todavía mantengo mi organismo dentro de unos estándares medianamente aceptables), ni tampoco con un trauma de niñez. Más bien se trata de un entorno lleno de apariencias que nos asola la percepción. Un juego que trasciende lo creíble y se sirve de artefactos para difuminar las fronteras entre el ser y el parecer. Y así pasa, que esto parece el mundo al revés.
Pensamos que los ricos son más pobres que las ratas, mientras los miserables tienen más cuartos que pesan. Los feotes lucen bien atractivos en Instagram, los guapos de verdad pasan desapercibidos y los atractivos deslucimos lo que no está escrito. Los influencers no saben de nada pero dan lecciones de todo, y los que se pasan la vida estudiando viven entre sombras y flexos esperando que alguien les pregunte. El ciudadano es una marioneta al servicio de las urnas y el político es un parásito mediático.


No se empeñen, hoy debemos cuestionarnos todo más que nunca. En un terreno donde el postureo y el artificio campa a sus anchas, y los farsantes nacen como setas en mitad de una muchedumbre ignorante e imprecisa gobernada por la impostura y la ideología, cabe hacerse muchas preguntas.
Bucear entre la información contrastada y fidedigna, obviar la morralla y la inconsistencia y aferrarse a la actitud crítica, es la única vía para acercarse a la objetividad y la clarividencia.
Las mentiras emotivas, las preverdades, las fake news, las medias verdades o la posverdad son instrumentos se encuentran más vivos que nunca un relato social que gira en torno a intereses sentimentales, comerciales o políticos, y abandona lo literario, un ámbito donde sí es lícito a la hora de urdir tramas y constructos ficcionales que nos diviertan y entretengan.


Algo que sucede en obras como el ¡Oh! de Josse Goffin, el álbum que regresa a las librerías por enésima vez gracias a la editorial Kalandraka y que hace las delicias de todo el que se acerque a disfrutar de sus juegos visuales.
Una vez más nos topamos con un objeto-libro que nos invita a desplegar las páginas y establecer sinergias. Constatar que detrás de cada objeto cotidiano se encuentra un universo onírico, donde realidad y fantasía conviven. Cada imagen es un eslabón de una cadena que articula una historia (algunos dirían que circular) donde las referencias prescritas en el ideario colectivo se rompen y construyen una y otra vez.


Sin más palabras que las del título, el autor belga nos invita a zambullirnos en esta historia que busca escritor, a disfrutar de lo que parece pero no es, una caja de sorpresas, en apariencia simple, en la que conviven peces, pinzas de la ropa o tazas junto a personajes disparatados y coloristas que disparan la inventiva del espectador.
Un libro de adivinanzas que ha cumplido las tres décadas pero sigue habitando entre nosotros como claro homenaje a las manzanas verdes de René Magritte y la famosa pipa que no es una pipa. Recomendadísimo en este época de engaños visuales.

P.S.: Y del mismo autor ya les reseñaré ¡Ah!, que esa es otra historia...

miércoles, 16 de junio de 2021

Amigos, ¿la familia que elegimos?


Instagram resulta muy inspirador. Sobre todo cuando tomas cierta distancia y analizas las vidas que, desde la ficción, algunas personas se marcan en sus respectivas cuentas. Lees los pies de foto, golismeas la procedencia de los “likes”, clasificas los comentarios que reciben, y ya está hecho el retrato robot.
De entre todos los hashtags que leo a diario, uno que me llama bastante la atención es #lafamiliaqueeliges, uno incluido por muchos para ensalzar el concepto de amistad que hay detrás de una imagen. A mí, la verdad, es que me hace mucha gracia, sobre todo cuando conozco de primera mano la realidad de muchas de esas relaciones que se exhiben en las redes sociales. Dar buena cuenta de que nada es lo que parece a pesar de felicitaciones de cumpleaños y mamoneos varios, me resulta bastante patético.


Tanto la amistad, como la familia, no son lo que parecen, y mucho menos deben idealizarse ni compararse. Más que nada porque los vínculos que se establecen entre dos personas son de lo más variado, y hacerlo extensivo a otros ámbitos es un error mayúsculo. ¿Quiénes son familia? ¿Quiénes son amigos? Empezando por estas dos preguntas básicas tenemos el lío montado. Y si ahondamos algo más, la cosa es todavía más traicionera. Mucho cuidao...


¿Queremos igual a nuestro padre que a nuestra madre? ¿A nuestra abuela materna que a nuestra abuela paterna? ¿Los hermanos que ya tienen su propia familia dejan de ser parte de la nuestra? ¿Nuestros cuñados son familia? ¿Se puede querer más a un primo que a un hermano si los lazos de parentesco son menos cercanos?
Lo mismo sucede con los amigos. ¿Es más fuerte la amistad con alguien que conocemos desde el colegio o con alguien que acabamos de conocer? ¿Sabías que gran parte de los amigos de la infancia los eligió un jefe de estudios? ¿Los buenos amigos están para todo o a los buenos amigos se les perdona todo? ¿Un amigo es para siempre o hay amigos circunstanciales? ¿Amistad incondicional o intereses amistosos?


Si piensan un poquito en las respuestas llegarán a la conclusión de que las relaciones interpersonales pueden resultar bastante confusas, algo que, tratándose de sentimientos, puede acarrear más de un quebradero emocional (así están los psicólogos, llenos). Lo más fácil sería establecer un punto de partida, primero en nosotros mismos, y luego para cada persona que se cruce a lo largo del camino. A partir de ahí toca gestionar dicha relación con objetividad, que si nos ponemos a buscar similitudes, todo acabará hecho trizas en un instante. Porque no es lo mismo contemplar las relaciones familiares desde la posición de un hijo único, que la amistad desde el prisma de una persona transgénero que ha sido repudiada por su familia.


Por mi parte y para dejarles con buen sabor de boca con esto de los amigos, les traigo Mi león, un libro sin palabras de la siempre genial Mandana Sadat y reeditado por Kókinos para el mercado español que aborda los pormenores de una sincera amistad.
Con un formato apaisado, la ilustradora francesa de origen iraní se adentra en una historia en la que, tras un desencuentro, un niño es rescatado en mitad del desierto por un león, que le enseña el camino a casa, así como lo cuida y protege de ciertos peligros. Toda una aventura que termina cuando el niño se presenta en su aldea acompañado del gran felino. ¿Qué sucederá entonces?


En esta historia donde no podemos dejar de contemplar la línea del horizonte, una que de alguna forma traza el camino –literal y figurado- que recorre la pareja de amigos, se abren ante nosotros diferentes situaciones y sensaciones que invitan a la reflexión y todo tipo de interpretaciones. Con formas expresivas, colores intensos y ausencia de texto, es un canto a la amistad sin necesidad de tanto hashtag reduccionista.

lunes, 21 de septiembre de 2020

El vicio de viajar

Para Inma, que está con ansia viva por enganchar un avión.

El otro día hablaba con unos amigos sobre lo que los alemanes llaman Wanderlust, un palabro que, como su etimología indica (“wandern” es caminar y “lust”, pasión), se utiliza para hacer alusión a esa irrefrenable pasión por viajar que parece haberse convertido en una de las necesidades de nuestro tiempo.
Aunque muchos lo relacionan con los millenial y otros modernos, este término se puede hacer extensivo a todos aquellos que consideran los viajes, sobre todo los de largas distancias, como una forma de felicidad imprescindible.
Según algunos estudios, este ansia viva por coger un avión se debe a condicionantes genéticos, concretamente a los genes situados en el par de cromosomas número 11 que se expresan para los receptores de la dopamina, un neurotransmisor relacionado con los comportamientos adictivos (viajar, viajar y más viajar). 


A pesar de estas evidencias científicas, un servidor prefiere inclinarse por causas más estructurales: los vuelos de bajo coste, las plataformas de reserva hotelera y las guías de viaje on-line. Sí, señores, una serie de facilidades que en pleno siglo XXI nos han hecho cambiar Torrevieja por Bali y el Seat 127 por el Boeing 747. 
Hasta ahí todo bien. Lo peliagudo viene cuando añadimos en el pack buenas dosis de tontería, postureo, exhibicionismo y misticismo que, articuladas con las redes sociales y otros mecanismos para la adquisición de estatus y diferenciación social, sólo buscan una reformulación del llamado turisteo, un concepto que para muchos resultaba bastante hortera; pues si bien es cierto que unos pocos viven experiencias vitales trascendentales y cargadas de significado, la mayoría nos limitamos a visitar lugares de interés, hacer el mono y echarnos fotos.


Resumiendo, el viaje interior, el poético, no es consecuencia del viaje exterior o físico, sino que más bien configuran una dicotomía incluyente o excluyente dependiendo de las circunstancias que lo rodeen. No todos los periplos u odiseas se construyen sobre lo lírico, sino más bien de lo contrario. Eso sí, que cada uno lo venda como quiera, que para gustos, los relatos. 
Y hablando de relatos, hoy les traigo uno que viene al pelo, pues Travesía, el debut de Peter Van Den Ende en esto del álbum y editado por Libros del Zorro Rojo, nos acerca a esa literatura de viajes por la que tanto han hecho personajes como Ulises, Frodo Bolsón, Don Quijote u Horacio Oliveira. 


En este recorrido fantástico a través de los mares que surcan el globo terráqueo (fíjense en el mapamundi de unas guardas que también forman parte de la narración) en clave silenciosa (se desarrolla sólo con imágenes), un barco de papel circula entre auroras boreales, arrecifes de coral y personajes oníricos que bien pueden poblar tanto las novelas de Verne, como la ciencia-ficción más extraterrestre. 
Con un estilo que se impregna de otros autores como Shaun Tan o Einar Turkowski, las ilustraciones de este biólogo belga sugieren un universo marítimo y nocturno (de ahí la elección del blanco y negro) en el que dejarse llevar por los avatares vitales sin más timón que el propio disfrute y su poder transformador.



miércoles, 18 de enero de 2017

Álbumes sin palabras, un pequeño vistazo / Wordless picture books, a little view


Un álbum sin palabras o álbum mudo (en inglés wordless/silent picture books) es lo más parecido a llevar al extremo la negación a esa pregunta que se hacía la Alicia de Carroll (¿Y de qué sirve un libro sin dibujos [...]?). 
When Carroll's Alice asked “[...] and what is the use of a book […] without pictures or conversations?” She couldn't imagine that someday it would exist a book made enterely of images. These books are wordless or silent picture book (in Spanish “álbum sin palabras”) Un álbum sin palabras es la máxima expresión de las narrativas gráficas, es decir, libros que construyen una historia a base de la secuenciación de imágenes que, generalmente se basan en escenas que ocupan un lapso espacio-temporal definido (páginas sencillas, dobles o viñetas). 
A wordless picture book is the highest expression of graphic narratives. Books that build a story based on a sequence of images. These images are generally based on scenes that occupy a defined space-time lapse (single or double pages, or a bullet ).




Bob Staakes

Aunque es una tipología de álbum ilustrado que da muchos quebraderos de cabeza a especialistas de LIJ o bibliotecarios (su clasificación es bastante difícil... unos los incluyen dentro de la categoría de “álbum ilustrado” dependiendo de los parámetros sobre los que descanse la elaboración del discurso, y otros los adscriben a la de “álbum gráfico” en pro de una taxonomía más clara y útil), está claro que pertenece al género del libro-álbum.
It is a type of picture book wich also produces many problems to Children's Literature specialists or librarians (Its classification is quite difficult depending on the parameters you take for discourse making off) Anyway, it's clear that it belongs to picture books.




Marie Caudry

Los álbumes mudos, a pesar de haber sido relegados clásicamente a los pre-lectores, las vanguardias de finales del siglo XX y del nuevo milenio en lo que al álbum se refiere, han ayudado a que se consideren en un espectro más amplio de lectura donde tienen cabida lectores más experimentados, lo que origina híbridos entre el álbum y la novela gráfica. Un libro sin palabras no es un libro sencillo, no. Pueden estar repletos de detalles, ofrecer interpretaciones múltiples y diferentes sentidos de lectura (Si quieren profundizar en todas estas cuestiones les recomiendo pasearse por AQUÍ).
Despite being orientated to pre-readers, silent picture books have been involved in other reading context, for instance adult readers who prefer graphic narratives (comic and graphic novel) instead traditional ones. A book without words is not a simple book. They can be full of details, offer multiple interpretations and meanings, and different senses of reading.  



Peter Schossöw


Anouk Boisrobert y Louis Rigaud

Sin dudarlo diría que son los libros más universales que existen ya que no es necesario echar mano de traductor para entender su mensaje, por lo que, si tienen ocasión de viajar a otros países, les animo a visitar las librerías, descubrirlos y meterlos en la maleta a modo de recuerdo. No olviden que quizá esta sea la razón por la que muchos de estos libros se utilizan a la hora de establecer puentes entre los seres humanos (por ejemplo pueden echar un ojo al IBBY Camp in Lampedusa).
You will never feel lost in translation with these books. You will always understand their messages. They are the most universal books that exist (if you travel to other countries, you can visit bookstores and buy some of them. They are the best souvenir you can keep in the suitcase!). Here you are the reason why many of these books are used to establish bridges between humans (See IBBY Camp in Lampedusa).




Bastien Contraire


Carson Ellis

Mientras realizaba este pequeño monográfico, me han surgido muchas dudas. Preguntas a tenor de títulos como El intruso de Bastien Contraire (¿Un álbum sin palabras sirve sólo a la narración, o también puede servir al juego? ¿Pasa entonces a ser un artefacto no literario?), el Popville de Anouk Boisrobert, Louis Rigaud y Pablo Guerrero, el Bluebird de Bob Staake, el ¡¡Máaas!! de Peter Schossöw, La playa de Zullo y Albertine, El viaje de Max de David Gauthier y Marie Caudry (¿Se podría ser más heterodoxo al incluir en este grupo libros que parten de poemas o incluyen pequeñas frases? ¿Acaso no desarrollan la acción completamente sobre el contenido gráfico?), o el ¿Mau iz io? de Carson Ellis (Si se hace uso de un lenguaje verbal inventado y/o intraducible en un álbum, ¿podría considerarse álbum sin palabras?), que quizá ustedes puedan responder.
While I was writing this post, some doubts came... Is a wordless picture book only for storytelling? Can we learn some skills with them? Can we also have fun? How many words can a wordless picture book keep? Only the title? Perhaps some more? Can a silent picture book loose its essence if it is inspired by a poem, by little phrases or by a fairy tale? Can you include a book into this category if it's made with an invented language?  


Albertine Gruss

Seguramente, conforme se sumerjan en el mundo de los libros mudos, tendrán sus propias dudas y les surgirán nuevas ideas, que pueden ir contrastando con la representativa bibliografía especializada que he añadido antes de la selección y en la que se exploran distintos aspectos de este "género".
I think you will also have your own questions and you will probably need some help to answer them. That is the reason I've included some bibliography below.
Así que, sin dilatar mucho más esta ligera introducción, ahí va esta colección de álbumes sin palabras que he dividido en dos partes. En primer lugar he destacado mis álbumes sin palabras favoritos, 15 títulos que, bajo mi criterio, se merecen un lugar privilegiado ya que han trascendido al tiempo y son representativos de muchas de las tendencias que se suelen dar en estos libros, como los pictogramas, la mutación y evolución de las formas geométricas, los libros circulares, las historias cotidianas, los libros-juego, los informativos, las adaptaciones de los cuentos clásicos y las novelas gráficas. En segundo lugar incluyo una miscelánea que reúne muchos títulos conocidos y no tan conocidos de los álbumes y libros ilustrados sin palabras, editados en castellano o de otros lares. Una buena colección que seguro ampliará sus horizontes y les animará, no sólo a descubrir y descartar títulos, sino a leer imágenes.
After this brief presentation, here you are a wide collection of wordless picture books. I've divided into two parts. First I have highlighted my favourite silent picture books, 15 titles that deserve a honour place (they have successed and they are representative). Secondly, I include a miscellany that brings together many well-known and not-so-well-known titles from all over the world. A good sellection that will surely open your horizons and encourage you, not only to discover and discard titles, but to read images
Seguramente iré añadiendo nuevas adquisiciones que podrán ver AQUÍ. Mientras tanto, ¡pueden disfrutar de estos en silencio y contándolos de viva voz!
I will probably add much more HERE. Anyway, enjoy these ones in silence... but tell them aloud!


Bibliografía

Arizpe, E., Colomer, T., Martínez-Roldán, C el al. 2014. Visual journey through wordless narratives: an international inquiry with inmigrant children and The arrival. Bloomsbury Academic.
Arizpe, E. 2013. Meaning-making from wordless (or nearly wordless) picturebooks: What educational research expects and what readers have to say. Cambridge J. Edu., 43(2): 163-176.
Arizpe, E. 2010. Minority voices create words for wordless picturebooks. 32nd International Board on Books for Children and Young People IBBY Congress, Santiago de Compostela.
Arizpe, E. y Styles, M. 2004. Lectura de imágenes: los niños interpretan textos visuales. México: FCE.
Bosch. E. 2015. Estudio del álbum sin palabras. (Tesis Doctoral inédita). Universidad de Barcelona. (N.B.: Una maravilla y disponible de manera íntegra AQUI)
Bosch, E. 2012. ¿Cuántas palabras puede tener un álbum sin palabras? Ocnos, 8: 75-88.
Bosch, E. y Durán, T. 2009. OVNI: un álbum sin palabras que todos leemos de manera diferente. AILIJ Anuario de Investigación de Literatura Infantil y Juvenil, 7(2): 39-52.7
Bradnock, Marianne. 2016. Wonderfully wordless: the 500 most recommended graphic novels and picture books. The School Librarian, 64(2): 127
Crawford, P.A. Y Hade, D.D. 2000. Inside the picture, outside the frame: Semiotics and the reading of wordless picture books. Journal of Research in Childhood Education, 5(1): 66-80.
Jalongo, M. R., Dragich, D., Conrad, N. y Zhang, A. 2002. Using wordless picture books to support emergent literacy. Early Childhood Education Journal, 29(3): 167-177.
Lartitegui, Ana G. 2014. Páginas mudas, libros elocuentes. Tramas visuales y discurso. Col. Cuadernos Hexágono. Zaragoza: Pantalia.
Lewis, D. 2001. Reading contemporary picturebooks. Picturing texts. London: Routledge Falmer.
Mantei, Jessica y Kervin, Lisa. 2015. Examining the interpretations children share from their reading of an almost wordless picturebook during. Australian Journal of Language and Literacy, 38(3): 183-192.
Pamtaleo, S. 2007. How could that be?: Reading Banyai's Zoom and Re-zoom. Language Arts, 84(3): 222-233.
Ramos, A. M. y Ramos, Rui. 2011. Ecoliteracy through imaginery: a close reading of two wordless picture books. Children's Literature in Education, 42(4): 325-339.
Ricks, P. H. 2016. The art of the unspoken: a few words on wordless picture books. Literacy Today, 33(6): 16.
Serafini, F. 2014. Exploring wordless picture books. The Reading Teacher 68(1): 24-26.


Mis 15 álbumes sin palabras favoritos / My top15 wordless picture books




Claude Ponti. El álbum de Adela. Lata de Sal.


Suzy Lee. La ola. Barbara Fiore.


Iela Mari. El globito rojo. Kalandraka.


Aaron Becker. Imagina. Kokoro.


Jörg Müller. El soldadito de plomo. Lóguez.


Jerry Pinkney. The lion and the mouse. Little Brown.




Angela Lago. De noche en la calle. Ekaré.


Warja Lavater. Le petit chaperon rouge. Adrien Maeght.


Jeannie Baker. Window. Greenwillow Books


David Wiesner. Flotante. Océano Travesía.



Istvan Banyai. El otro lado. FCE.


Mitsumasa Anno. El viaje de Anno (I, II, III, IV). Juventud.


Quentin Blake. Clown. Red Fox.


Shaun Tan. Emigrantes. Barbara Fiore.

N.B.: Aunque los tres títulos siguientes se consideran novelas sin palabras destinadas al público adulto, he decidido aglutinarlas en un todo e incluirlas en esta selección como nota histórica sobre este tipo de narrativas gráficas que tan comunes son hoy en día en el ecosistema de la Literatura Infantil para que las conozcan y disfruten.




Por orden de aparición:
- Frans Masereel. La ciudad. Nórdica Libros.
- Otto Nückel. Destino. Sans Soleil Ediciones.
- Lynd Ward. God's man; Wild Pilgrimage; Madman's drum; Prelude to a million years; Song Without words; Vertigo. Art Spiegelman, ed. Library of America. (Reedición, 2010)


*     *     *

Miscelánea de álbumes/libros sin palabras (algunos para jóvenes)
Wordless picture books selection (some for young adults)



Ji Hyeon Lee. La piscina. Barbara Fiore.


Béatrice Rodríguez. El ladrón de gallinas. Libros del Zorro Rojo.


Béatrice Rodríguez. La revancha del gallo. Libros del Zorro Rojo.


Béatrice Rodríguez. Un día de pesca. Libros del Zorro Rojo.


Aaron Becker. Explora. Kokoro.


Aaron Becker. Return. Candlewick Press.


Barbara Lehman. El libro rojo. Libros del Zorro Rojo.



Marla Fraaze. El granjero y el payaso. Algar.


Marije Tolman y Ronald Tolman. La isla. Adriana Hidalgo.


Marije Tolman y Ronald Tolman. La casa del árbol. Adriana Hidalgo.


David Wiesner. Martes. Océano Travesía.


Lizi Boyd. Linterna mágica. Libros del Zorro Rojo.


Lizzi Boyd. Tiempo libre. Libros del Zorro Rojo.


Paula Bossio. El lápiz. FCE


Cristina Hernández. La mutante. Narval.


Ajubel. Robinson Crusoe. Media Vaca.


María Pascual. ¿Dónde están mis gafas? Thule.


Mitsumasa Anno. Anno's Alphabet. Bodley Head.


Istvan Banyai. Zoom y Re-zoom FCE.




Monique Félix. Historia de la ratita encerrada en un libro. Ediciones Maria Di Mase.


Monique Félix. Segunda historia de la ratita encerrada en un libro. Ediciones Maria Di Mase.



Jay Alison. Imagina. Lumen.



Adolfo Serra. Caperucita Roja. Narval.


Gabrielle Vincent. un día, un perro. Zendrera Zariquey.


Emilie Vast. Korokoro. Barbara Fiore.


Mariana Chiesa. Migrando. Petra Ediciones.


Issa Watanabe. Migrantes. Libros del Zorro Rojo.


Magdalena Armstrong Olea. Trapo y Rata. FCE.


Chris Rashka. Una pelota para Daisy. Corimbo.


Suzy Lee. Alice in wonderland. Corraini.





Suzy Lee. Sombras. Barbara Fiore.


Suzy Lee. Espejo. Barbara Fiore.


Mark Ludy. El hombre de la flor. Edaf.


Iela Mari. Las estaciones. Kalandraka.





Iela Mari. Historias sin fin. Anaya.



Iela Mari. El erizo de mar. Anaya.


Iela Mari. La manzana y la mariposa. Kalandraka.


Josse Goffin. Ah! Kalandraka.


Josse Goffin. Oh! Kalandraka.


Juanjo G. Oller. Y recuerda... Milimbo.


Juanjo G. Oller. Hansel y Gretel. Milimbo.



François Soutiff. Tralarí, tralará. Picarona.


Cristina Pérez Navarro. En el silencio del bosque. A buen paso.


Annette Tamarkin. En el jardín. Océano Travesía.


Annette Tamarkin. En el cielo. Océano Travesía.



Raymond Briggs. El muñeco de nieve. La Galera.


Dieter Schubert. Monky. Ekaré.


Ingrid y Dieter Schubert. The umbrella. Lemniscat.


Bernardo Carvalho. Un día en la playa. Libros del Zorro Rojo.


Jae-Soo Liu y Dong Sheen Il. El paraguas. Pastel de Luna.


Guojing. Hija Única. Pastel de Luna.


Arnal Ballester. No tinc paraules. Media Vaca.


Miguel Calatayud. El mundo al revés. Media Vaca.



Miguel Calatayud. Al pie de la letra. Kalandraka.


Sergio Mora. La caca mágica. Bang


David Pintor. Ciudades de papel. El Patito Editorial.


Thomas Ott. The number 73304-23-4153-6-96-8. La Cúpula.


Thomas Ott. Cinema Panopticum. La Cúpula.


Gerda Muller. Adivina quién hace qué. Corimbo.


Juan Gedovius. Trucas. FCE.


Juan Gedovius. Encimosaurio. SM.


Benjamin Lacombe. Cuentos silenciosos. Edelvives.


Dick Bruna. Historia sin palabras. Aguilar (No hay imágenes disponibles por lo que la imagen que acompaña pertenece a Another story to tell)


Gabriel Pacheco. La bruja y el espantapájaros. FCE.



Joe Sacco. La gran guerra. Penguin-Random House.


Kveta Pakovská. Hasta el infinito. Faktoría K de libros.


Mandana Sadat. Del otro lado del árbol. FCE.


Mandana Sadat. Mi león. FCE.


Renato Moriconi. Bárbaro. FCE.


Sylvia van Ommen. La sorpresa. FCE.


Gonzalo Moure y Alicia Varela. El arenque rojo. SM.


Mercer Mayer. Un niño, un perro y una rana. Los cuatro azules.


Anne Bertier. Chiffres en tête. MeMo.


Pep Brocal. Olaf se va de picnic. Bang.


Arianne Faber. La fábrica de nubes. A buen paso.


Enrique Flores. El encuentro. El Jinete Azul.


Ana Juan. Circus. Logos.


Katja Kamm. Invisible. FCE.


Katsumi Komogata. ¡Descúbrelo! Petra ediciones.


Patrick Lenz. Tom y el pájaro. Libros del Zorro Rojo.


David Merveille. El papagayo del señor Hulot. Kalandraka.


Alé Mercado. Pablo pájaro. Thule.


Riki Blanco y Eduardo Solano. Hubo un tiempo en el que el cielo. A buen paso.


Thé Tjong-Khing. ¿Dónde está el pastel? Blume.


Molly Bang. The grey lady and the strawberry snatcher. Simon & Schuster.


Stephen Savage. Where's Walrus? Scholastic.



Peter Spier. Noah's Ark. Doubleday.


Madalena Matoso. Todos fazemos tudo. Planeta Tangerina.


Ara Jo. The rocket boy. Hansol soo Book.


De Paola. Tomi. Flicks. Harcourt.


Tord Nygren. The red thread. R&S Books.


Leo Timmers. Bang. Gecko Press.


Jeannie Baker. Mirror. Candlewick Press


Katy Couprie y Antonin Louchard. Tout un monde. Thierry Magnier.