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lunes, 30 de enero de 2023

Álbum ilustrado: un puñado de concursos


De un tiempo a esta parte han empezado a aflorar numerosos premios y certámenes donde el álbum y las literaturas gráficas son los protagonistas. Generalmente organizados por entidades públicas en colaboración con editoriales, promueven principalmente la creación de obras gráficas dirigidas al público infantil y juvenil.
Oportunidades para autores noveles, descubrimiento de nuevos talentos, visibilización de ideas poco convencionales o viveros de obras publicables. Todas las opciones son válidas para unos certámenes que también aúpan la LIJ y nos ofrecen nuevas visiones de un mundo en el que cada día es más importante la imagen.
Aquí les dejo con ellos para que puedan estar al tanto, echarle un ojo a las bases de cada uno de ellos (hagan click en el nombre), y sobre todo, animarse a participar. No tengan complejos, nadie sabe si su idea puede ser la premiada. El talento no entiende de procedencia, edad, sexo o experiencia. ¡No me sean cenizos!



Premio de Álbum Ilustrado Miguel Calatayud. Recién inaugurado, este premio que lleva el nombre de uno de los ilustradores más carismáticos del álbum español, está convocado por el la Concejalía de Cultura de Aspe, lugar de nacimiento del autor alicantino, y la editorial Degomagom. El plazo de presentación de los originales termina en marzo y el álbum ganador recibirá 6.000 euros, además de ser publicado por esta editorial con tan buen gusto. 



Concurso Internacional de Álbum Ilustrado Biblioteca Insular de Gran Canaria. Desde hace unos cuantos años, la Consejería de Cultura del Cabildo de Gran Canaria en colaboración con la editorial A buen paso, organizan uno de los concursos más jugosos, no solo por el premio (11.000 euros para el ganador), sino para entrar a formar parte del catálogo de este sello independiente. Malacatú, Un señor atasco, Anibal. Perro fantasma o Dorothy. Déjale entrar han ganado alguna de las ediciones anteriores ¿Será el tuyo el próximo? En breve la próxima convocatoria con ligeras modificaciones.



Concurso de álbum ilustrado A la orilla del viento. Seguramente el premio más antiguo (el año pasado fue su XXIV edición) e importante de todos. Convocado por la editorial Fondo de Cultura Económica que cuenta con filiales en todo el mundo de habla hispana. es bienal (se celebra los años pares) y cuenta con un premio de 150.000 dólares para el ganador, así como la publicación de la obra en la colección que lleva su nombre. La próxima convocatoria será en 2024, así que pueden ir preparando sus trabajos más exquisitos.



Premio Internacional de Álbum Ilustrado Ciudad de Fuengirola. Las bibliotecas de este municipio y dependientes de la Concejalía de Cultura, junto a la editorial OQO, organizan un premio nada desdeñable en el que el álbum ganador se embolsa 10.000 lereles y su posterior publicación. En esta convocatoria se pueden presentar los originales hasta el 28 de febrero, así que ya te puedes dar prisa para darle forma a esa idea que te ronda la cabeza y alzarte con el triunfo.



Premio Cubilete de Álbum Ilustrado. El grupo editorial Bruño acaba de organizar un premio que lleva el nombre del sello que engloba a sus libros-álbum más especiales. Con 5.000 euros de dotación monetaria y la publicación de la obra ganadora, no debes olvidar de presentar tus originales antes de junio de este año y participar en la primera edición de un certamen que seguramente se prolongue en el tiempo.



Premio Lazarillo. Categoría Álbum Infantil y Juvenil Ilustrado. Convocado por la OEPLI (Organización Española para el Libro Infantil y Juvenil), con el patrocinio del Ministerio de Cultura y Deporte, y la cadena de comida rápida McDonald's (increíble pero cierto), cuenta con 6.000 euros para el álbum ganador. Si bien es cierto que no contempla su publicación, casi todos los álbumes que lo han conseguido encuentran un hueco en las editoriales del ramo. Los trabajos se suelen presentar durante el último trimestre del año y el fallo del jurado se hace en marzo.



Premio Internacional Compostela para Álbumes Ilustrados. Organizado por el Departamento de Educación del Ayuntamiento de Santiago en colaboración con la editorial Kalandraka, es uno de los premios decanos en nuestro país ya que ha celebrado más de quince ediciones. 9000 euros para la obra ganadora y su publicación por la citada editorial, es un premio muy apetecible, teniendo en cuenta el alcance de este sello en el entorno de la LIJ. El plazo de presentación de originales suele terminar en mayo.



Premio Internacional de Álbum Infantil Ilustrado Ciudad de Benicarló. Se enmarca dentro de los premios literarios que la Concejalía de Cultura de esta ciudad organiza cada año. El plazo de presentación de los originales suele terminar a mediados de septiembre y los ganadores, además de embolsarse 5.000 euros, verán la obra publicada por la editorial Onada. Christian Inaraja o Marta Moreno son algunos de sus ganadores.



Concurso de Álbum Fray Conrado Muiños. Organizado por el Departamento de Cultura y Juventud de la Diputación de Soria y dirigido a jóvenes creadores (los autores no deben superar los 35 años de edad) que quieran presentar un proyecto ilustrado sobre cuentos, leyendas o tradiciones sorianas. Contempla un premio de 2.000 euros para la obra ganadora y su posterior publicación dentro de las ediciones de la citada institución. No está nada mal para empezar aunque la temática sea un tanto restringida.



Premio Internacional de Album Ilustrado Apila Primera Impresión. Fue creado por la editorial maña Apila hace más de 10 años para que ilustradores que nunca hayan publicado nada (las autoediciones no cuentan) puedan editar su primer álbum de manera profesional. En colaboración con la Escuela Superior de Diseño de Aragón y el apoyo del Ayuntamiento de Zaragoza, el premio consta de la publicación de la obra y 4.000 euros en concepto de anticipo de los royalties. Ha sido la plataforma que autores como Olga de Dios, Canizales, Rodrigo Mattioli o Vera Galindo han utilizado para darse a conocer.



Premio Internacional de Libro Ilustrado Recordando a Barbara Fiore. Al mismo tiempo que reconoce la labor creativa, recuerda a la fundadora de esa editorial que tan buenos libros nos ha dado a los monstruos. Dotado con 5000 euros y la publicación de la obra, este premio no sólo se centra en álbumes dirigidos al público infantil, sino que se amplía a cualquier otro tipo de lector y literatura gráfica. Se convocó por vez primera el año pasado y la presentación de originales tuvo lugar entre noviembre y diciembre. Estoy deseando ver en las librerías el álbum de Nanen que ganó esta primera edición (de ella es el storyboard que sirve de portada a esta entrada).



Premio Internacional de Ilustración Edelvives. Abierta está la convocatoria de este premio que ya va por la quinta edición. En el pueden participar ilustradores de todo el mundo enviando un portfolio y una carta de presentación. El ganador recibirá 7.500 euros e ilustrará una obra de ficción o no ficción elegida por la editorial. Es el único certamen en el que los participantes no deben exprimirse el limón con ideas propias. La convocatoria finaliza en mayo.

domingo, 18 de octubre de 2020

Oda al bolígrafo


Si los bolígrafos hablaran, probablemente más de uno nos moriríamos de vergüenza. No sólo por los errores cometidos durante la escritura, sino por las barbaridades a las que le damos forma mientras nos evadimos sobre esas últimas páginas de los cuadernos y en las que, como un reducto de lo secreto, exponemos nuestros miedos y deseos. 
Pero no teman. Amigos y confidentes, los bolígrafos son los más leales compañeros. Nunca te delatan ni son esquivos. Están disponibles a cualquier hora para recrearse en las páginas de los diarios, anotar ideas inesperadas, resolver crucigramas o rellenar formularios. 
Lo único malo que tienen los bolígrafos es que no son eternos. Rara costumbre esta, la de hacer historia mientras se van vaciando. 

Convertirse en un buen domador de bolígrafos 
no resulta nada fácil. 
No sólo hay que ser fuerte y muy valiente 
también tienes que escribir a la vez con 
las dos manos 
y saber de memoria 
todas las letras de 
la palabra hipopotomonstrosesquipedaliofobia 

*** 

Estimado señor: 
Es usted un pequeño tonto. 
Es usted un idiota mediano. 
Es usted un gran imbécil. 
Firmado: 
El bolígrafo enmascarado. 

Javier González. 
Domadores de bolígrafos y Cuando nadie se atreve. 
En: El bolígrafo enmascarado. 
Ilustraciones de Eva Rodríguez Góngora. 
Ganador del XII Premio de Poesía para niños El príncipe preguntón. 
2020. Publicaciones de la Diputación de Granada: Granada.



lunes, 5 de octubre de 2020

Un lunes dulce y limpio


Como la semana pasada anduve bastante liado con la ponencia que expuse en el 2º Congreso de Creatividad y Literatura Infantil organizado por la asociación alicantina Va de cuentos, no tuve tiempo de publicar mi “reseña” poética de los viernes. Como no soy río y voy por la vida a mi antojo, he decidido resarcirme este lunes y de paso, llevar a la práctica lo que defendí al mismo tiempo que les traigo un poco de belleza en forma de versos con uno de esas obras de poesía muy especiales que se merecen un rincón en esta casa de monstruos y palabras. 
Haciendo alusión al libro de hoy cuando todavía no estaba editado en nuestra lengua, decía Juan Senís que toda la poesía infantil -como la adulta- debía ser limpia como un cerdito y dulce como un pepinillo. No sé si llevaba razón en su asimilación (desde entonces he visto muchas cosas sucias y empalagosas ascendiendo a los altares), pero lo tengo clarinete que este libro rompe muchos esquemas, no sólo formales, sino también discursivos de la poesía infantil contemporánea. 
Fresco, complejo, vivaracho, reflexivo, locuaz o absurdo, podrían ser un buen puñado de adjetivos para referirse a esta veintena de poemas que se publicarían por casualidad en 1964. Si bien es cierto que no existe mucha conexión con el resto de la obra de esta autora americana, bien podríamos decir que explora como pocos el ideario humano. Y eso, señores, es, al fin y al cabo, en lo que consiste la literatura. 

¿A qué altura está el cielo? 

El cielo está más alto que un árbol que yo me sé. 
Y más alto que un avión, también. 
Pero en noches repletas de estrellas 
miro y pienso: ¿qué está más alto, 
el cielo o ellas? 


A veces me pregunto 

¿Por qué iba a preguntarme dónde está dondequiera? 
Dondequiera son las tiendas y los niños, los árboles y el aire, 
la valla de casa, nuestro jardín: todo esto es dondequiera. 
Pero a veces, mamá bonita, papa querido, me pregunto: 
¿dónde está ninguna parte? 

Carson McCullers 
En: Dulce como un pepinillo, limpio como un cerdito. 
Ilustraciones de Rolf Gérard. 
2020. Madrid: Siruela.


viernes, 25 de septiembre de 2020

Pececillos a la mar


Mucho se ha hablado del sector turístico durante los últimos meses. Veamos… Hoteles a medio gas (si no cerrados), kits para acordonar parcelas (una maravilla para cangrejas de la exclusividad), vigilantes pagados por la UE (Useasé, que los guiris han contribuido pero ni han asomado. Y luego nos extrañamos de que no nos quieren dar…), pasarelas de entrada y salida (lo del virus y los pies siempre me ha dejado ojiplático), colas y más colas (¡No teníamos bastante con los baños cerrados!), aplicaciones y códigos QR (para al final echar manos de octavillas)… En fin, que todo ha sido bastante sui géneris e inútil dados los acontecimientos actuales. Menos mal que yo soy como los peces y no me enervo. Aprovechando que media España anda con el miedo a cuestas, ellos y yo hemos campando a nuestras anchas en la orilla del mar, uno de los lugares más seguros de esta pandemia. Y bajo el agua cristalina acompañados de las ilustraciones de una paisana, seguimos recitando esa greguería que reza “madejas de verdes algas, madejitas de algas verdes…” 

                    Los peces pasan en fila de turistas

Cadena de peces 

Por el fondo de los mares, 
en silencio van los peces, 
madejas de verdes algas, 
madejitas de algas verdes. 

El más grande a la cabeza, 
el más pequeño a la cola, 
olas de coral y espuma 
espuma de coral y olas. 

Uno, dos, tres, cuatro, cinco, 
se deslizan por el agua, 
plata de azules y escamas, 
escamas de azul y plata. 

María Jesús Jabato. 
En: Anzuelos. 
Ilustraciones de La Doña Pe (Paula Salto Serrano). 
Ganador del XVII Premio de Poesía Infantil Luna de Aire (CEPLI). 
2020. Madrid: SM.


jueves, 30 de mayo de 2019

¡Que nos vamos de viaje!



Mañana es el día de esta ficción administrativa que llamamos comunidad autónoma y el aquí firmante se va de parranda por las tierras de España. Con la calorina que se avecina, lo mejor es poner los pies en polvorosa, tenderse sobre la arena de la playa y, entre vuelta y vuelta, una caña (y no de pescar, precisamente). No se preocupen que  les mantendré informados de las gentes que me acojan y los sitios que visite, pues ya  saben que mi álbum de fotos monstruoso anda por Instagram (no deben perdérselo).
Deseándoles unos días estupendos se despide hasta la semana que viene (que ya habrá empezado la feria del libro de Madrid) en la que tendremos muchas cosas de las que hablar.

Se diría un catálogo
de mariposas vivas
expuestas por su gusto sobre un cielo
de papel: misteriosas, exquisitas,
con las alas abiertas y pintadas
de los colores mismos del viaje.

Paso las hojas y aparecen todas
las ciudades, los ríos extranjeros,
los océanos verdes y las cumbres
tocadas por la nieve.

Y sobre todo llegan
otra vez los amigos y los besos,
la maravilla extensa de unos ojos
donde se reflejaba el horizonte.
Cada imagen devuelve y multiplica
los recuerdos. Viajo nuevamente
cuando miro el camino recorrido
en las fotografías de este álbum.

Josefa Parra.
Álbum de fotos.
En: De profesión, viajera.
Ilustraciones de Lucía del Pino.
Ganador de XI Premio de poesía “El príncipe preguntón”
2019. Granada: Publicaciones de la Diputación de Granada.
Fotografía: Proyecto personal de la misma ilustradora.



viernes, 1 de diciembre de 2017

Zapatos ligeros


Parece que la garganta me empieza a dar tregua. Aseo diario. Zumo de naranja, unas tostadas de miel, queso y nueces, el correspondiente tazón de leche. Ropa, la que sea. No importa. ¿Y los zapatos? ¿Cuáles? Esos son esenciales, que hoy toca pasear leve, ligero..., es viernes.



Cada mañana, cuando te levantas,
te los encuentras esperándote
vacíos,
muy serios y formales.

Pero voy a contarte un secreto:
Los zapatos piensan mucho en ti.
Toda la noche han estado planeando
un paseo contigo.
Y se preguntan uno a otro:
“¿Preferirá caminar bajo los árboles,
o una calle muy ancha con tiendas y cafés?”
“¿Querrá andar por el sol o por la sombra?”

Un día, cuando vayas a ponértelos,
escucha tu silencio, y hazles caso.
Tus zapatos saben mucho
de tierras y distancias.
Saben que andar es siempre
el comienzo de algo,
la posibilidad de una aventura.

Ana Alonso.
Zapatos.
En: Palabras para viajar.
Ilustraciones de Ángeles Agrela.
Ganador del X Premio de poesía para niños El Príncipe Preguntón.
2017. Granada: Ediciones Diputación de Granada.



viernes, 20 de octubre de 2017

El viento que sopla


Parece ser que el tiempo se va animando y las temperaturas dejan de arreciar para dar paso al frescor otoñal. Aunque a estas alturas deberíamos estar luciendo abrigo (¡El negocio de la ropa de invierno es una ruina!), sudando bajo el edredón o gastando calefacción, parece ser que manticas, chaquetas y camisetas van para largo. Eso sí, de lluvia, poco o ni un gotazo. En todo caso fresco y viento. Por supuesto, menos deseados...

El viento soplón,
que no pierde el tiempo
y corre que vuela,
que lo barre todo,
todo lo revuelve
y todo lo enreda,
ni llamó a la puerta:
entró en mi oficina
en un arrebato
de polvo y gravilla.
Venía corriendo;
traía noticias
y el pelo revuelto,
pues con tantas prisas
había perdido
en alguna parte,
junto a su sombrero,
los buenos modales.
[…]

Irene Verdú Muñoz.
El viento soplón.
En: Un caso para el detective Saltaflores.
Ilustraciones de Beatriz del Álamo Ayuso.
Ganador del IX Premio de Poesía El Príncipe Preguntón.
2017. Granada: Publicaciones de la Diputación de Granada.


viernes, 30 de septiembre de 2016

Hartos de la LIJ y los cuentos...


¿Que si estoy harto de la LIJ? Pues unos días sí y otros no tanto. A veces me decepcionan los libros y otras el poco aperturismo que tiene este mundo endogámico, pero las más, me lo tomo como un juego. El juego de la LIJ. Ese que realmente me divierte y por el que estoy aquí, es el que nos hace lectores. Construir mundos personales a través de las palabras, establecer conexiones con el mundo real, cabrearse con lo injusto, alegrarse por las coincidencias o, como las perdices del poema, imaginar otros finales. Eso es la LIJ. Y pese a quien pese, por eso estoy aquí.

Se han cansado las perdices
de los cuentos infantiles,
pues acaban todos ellos
con finales tan felices
que la gente lo celebra,
desde el niño hasta la abuela,
echando unas cuantas de ellas
a guisar en la cazuela.

Para que esto se termine
han decidido actuar
cambiando las aventuras
y que acaben siempre mal.

No habrá más celebraciones,
pues nadie estará contento.
Se salvarán las perdices, pero...
¿Qué pasará con los cuentos?

Beatriz Berrocal.
En: La revolución de las perdices.
Ilustraciones de Raquel Saiz.
XIII Premio de Poesía Infantil Luna de Aire-CEPLI.
2016. SM/Ediciones UCLM: Madrid/Cuenca.

lunes, 22 de febrero de 2016

Bologna Ragazzi Award o el contexto en los premios literarios


Cuando se hacen públicos los títulos que han ganado los Premios Bologna Ragazzi, unos se alegran (¡Estaba más que claro que este libro iba a ser un bombazo!) y otros se lamentan (¡Vaya bodrío! ¡Qué tongo! Otro premio más al que no hay que enviar ejemplares...), yo recomiendo refranes y dichos populares (“Nunca llueve a gusto de todos”, “Quien no tiene padrino no se casa”, “Al que buen árbol se arrima buena sombra le cobija” y “Mal de muchos, consuelo de tontos”, nos vienen al pelo cuando hablamos de premios literarios) y sigo metiendo el morro en otras cosas.


Aunque podemos estar en acuerdo o desacuerdo con el veredicto de los diferentes jurados que votan por este u otro libro (N.B.: No sé que hacen ciertos libros entre los ganadores... Demasiada filigrana, mucha ornamentación... El barroco en los libros...), pero lo cierto es que nosotros, como público, debemos de tener en cuenta para qué se han creado estos certámenes, qué fin persiguen, porque como deducirán, no es lo mismo optar a la Medalla Caldecott que al Bologna Ragazzi, que los White Ravens no tienen mucho que ver con los premios de la Fundación Cuatrogatos, y que, mientras unos premios reconocen la labor editorial, otros prestan atención a la calidad de la ilustración. Es decir, cada premio tiene ciertos intereses, se orienta a un tipo de receptor y se desarrolla en un contexto determinado.



Por ello, para entender los Bologna Ragazzi hay que fijarse primero en una serie de cuestiones como que el jurado siempre está compuesto por adultos (si fueran concedidos por el público infantil otro gallo les cantaría a muchos libros ganadores... comercialmente hablando, claro), que el componente artístico de las obras que entran a concurso tiene suma importancia, que transgredan las corrientes clásicas de la LIJ (no es obligatorio, pero sí tiene su aquel tener un cierto tinte a independencia), y que aporten una visión global de qué tendencias priman en los libros para niños del momento (es una cuestión de modas y en absoluto sintética). Esto tiene como resultado un abanico de títulos que pueden considerarse como el termómetro del álbum ilustrado de vanguardia.





Todo esto, aunque por un lado me parece bien (no hay que dispersarse y tener claro qué persigue este certamen), no termino de encontrarle el sentido... Es extraño que en una feria en la que las grandes casas editoriales de todo el mundo se dedican a hacer el agosto (hasta que uno no está allí, no sabe la cantidad de dinero que mueve la literatura para niños), se concedan premios a libros editados por editoras más modestas y minoritarias, algo que suena a mera disculpa y denota cierta condescendencia. Puede que sea un lavado de cara (la mujer del césar no sólo tiene que ser honrada, sino también parecerlo) o puede ser que la organización de este multitudinario encuentro haya acordado que aquí todo cabe (cuando hay billetes de por medio es mejor quedar bien con todos y seguir llenando las carteras), pero lo que está claro es que en estos premios siempre hay una mirada diferente que da visibilidad a trabajos que comercialmente pasarían desapercibidos.



Así que, sin más que hablar, les dejo con los premiados (entre los que contamos españoles... ¡Hip, hip, hurra!) y den buena cuenta de que los premios, premios son y que, como diría Umberto Eco, “hay libros que son para el público, y libros que hacen su propio público”.

viernes, 13 de marzo de 2015

La suerte de las golondrinas


En cierta ocasión no sé quién me habló de la suerte de las aves, de sus designios y vicisitudes. También me dijo que, si una golondrina se encaprichaba del alero de tu tejado, la mala ventura te visitaría unos cuantos años… Quizá haya sido así, quizá sea una cuestión de apreciación, pero lo único que sé es que me encanta verlas surcar el aire en la bajura, como flechas de trayectoria caótica, cruzando sus vuelos, buscando la vida, encontrando el amor…

Vendrá el otoño y las golondrinas
se irán hacia lugares más templados,
siguiendo los senderos elevados,
envueltas en sus negras gabardinas.

Vendrá la primavera y, peregrinas,
regresarán con sus brazos alzados;
en los tejados sus nidos colgados
adornarán el friso y las esquinas.

Recuerdo cuando algunas se posaron
al pie de mi ventana en suave vuelo,
llamarón al cristal y se elevaron,

y sueño, cuando veo azul el cielo,
que vuelven las que a Bécquer visitaron
trayéndome el amor que tanto anhelo.

Margarita Souviron.
Golondrinas.
En: La suerte de las aves.
Ilustraciones de Sofía León.
Ganador del VII Premio de poesía para niños “El príncipe preguntón”.
2014. Granada: Ediciones Diputación de Granada.


jueves, 19 de febrero de 2015

Deconstruyendo el premio Bologna Ragazzi


Tras unos días de relax (merecido, por supuesto, que llevo mucha tralla…) y haber ingresado de nuevo en el mundo ordinario, me topo con la noticia de que se han hecho públicos los flamantes ganadores (para mi criterio incluiría a los cuatro en el grupo de “libros de conocimientos”, ¡increíble!) y seleccionados (que también vale lo suyo) del premio Bologna Ragazzi 2015 en sus diferentes categorías.
Tras echarle un vistazo (ustedes pueden hacer lo mismo aquí) y constatar la valía de muchos de los títulos que se recogen (de todos me es imposible, ya que geográficamente me es difícil estar al tanto de todas las novedades del mercado internacional), surge en mí el debate ya clásico, en el que los premios y toda una suerte de factores e intereses se ve involucrado. Y a eso me dedicaré hoy…


A pesar de que los jurados de los premios internacionales se seleccionan con bastante criterio y la mayoría de las veces no pertenecen a grupúsculos sectarios, ni al poderoso sector editorial, hemos de ser conscientes (igual que ellos) que sus decisiones influyen notablemente en el mundo LIJ. En tres palabras: cortan el bacalao… Por ejemplo: ¿Acaso no se han fijado en la destacada presencia  de autores e ilustradores asiáticos, latinoamericanos (¡viva!) y árabes en las últimas ediciones del citado premio…? Europa y Norteamérica, inventores y grandes productores de libros para niños, quedan relegados a la cola en pro de nuevas visiones de este arte literario llamado álbum ilustrado, algo que, quizá tenga un cariz renovador y transgresor, o que quizá esté relacionado con el emergente –en ocasiones boyante, como el caso de China- mercado editorial en el ámbito de estos países (es decir, intenciones oportunistas en base a criterios mercantiles… Soy un malpensado…, lo sé).


También hemos de sumar que, como en cualquier otra labor donde los intervinientes son humanos, existe un sesgo hacia los gustos y preferencias de los integrantes (en este caso del jurado) a la hora de realizar la selección de los títulos, cuestión de la que es fiel reflejo el elevado número de libros donde las técnicas digitales, el grafismo y el tratamiento de imágenes están presentes. Esta es la clara evidencia de que, por un lado, el mundo del diseño gráfico se ha introducido irremisiblemente dentro del álbum ilustrado (los tipógrafos, los diseñadores industriales, los publicistas, e incluso los arquitectos, también necesitan comer…), y por otro, que esta es la era de la ilustración tecnológica (¡Bienvenida sea!... con resignación).


Si se fijan, también se percatarán de que la mayor parte de las editoriales representadas en esta selección se podrían incluir dentro de las llamadas editoriales independientes, es decir, empresas pequeñas que, alejándose de los cánones preestablecidos por la Literatura Infantil clásica, publican títulos que se aproximan a nuevas historias y transgresoras visiones a través de formatos cuidados y una distribución restringida. Esta realidad se puede deber a dos razones: La primera es que lo minoritario aporta credibilidad a la independencia de juicio, lo desconocido nos sorprende, lo diferente nos atrae. La segunda razón es que si las grandes casas ya se comen su gran ración del pastel, ¿por qué no dejar que las minúsculas se alimenten de las sobras?
Polémicas aparte considero que, en premios de esta categoría (internacionales y reputados) deberían quedar recogidas todas las editoriales que configuran la gran familia “lijera” y reconocer la excelencia tanto de gigantes, como de sus hermanas pequeñas… ¿Acaso SM, Anaya, Harper o Random House no publican buenos libros?


Por último, me gustaría llamar la atención sobre un aspecto en el que hago hincapié frecuentemente: ¿Comprar los derechos de publicación de uno de estos títulos (sobre todo de las menciones) garantiza el éxito?... Aunque se vendan bastantes ejemplares a tenor del renombre que ha adquirido un título, probablemente no trascienda entre los lectores (que se lo pregunten a muchos editores que se han arriesgado a ello). No se olviden que hablamos de libros para niños, un público que, aunque exigente y sensible a todo lo que le rodea, se relame con cosas sencillas y poco rebuscadas, sin dobleces y directas que, en muchas ocasiones se alejan de estas obras de arte que reconocen los adultos en pro de la buena marcha de la industria.
No obstante, disfruten de estos libros. Seguro que merece la pena.