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martes, 30 de junio de 2026

Punto y seguido


Se termina otra temporada en la que los libros han sido los protagonistas de este espacio que construyo desde hace más de dieciocho. No sé si toca hacer balance, pues ando hasta las narices de tanto análisis de resultados. Me conformo con que hayan disfrutado de mis reseñas durante estos nueve meses, que hayan descubierto nuevos y buenos libros con los que agasajar a los monstruos y que las ganas de seguir por estos lares continúen tras el descanso estival.
Detrás de ese resultado final que es un blog o una cuenta de Instagram, hay muchas horas de trabajo. No se imaginan cuantas. Cribando títulos, leyendo, valorando, contextualizarlas, diseccionarlas, atrapar su mirada… Sinceramente, no sé cómo lo sigo haciendo de manera tan altruista y con tanto brío y persistencia. ¡Mira que hace un par de años me prometí bajar el ritmo de publicaciones…! Pero nada, no hay manera. En cuanto doy con un libro que me gusta, no puedo evitar compartirlo con ustedes.
No les voy a negar que estoy cansado, pero no tanto como para abandonar este cuaderno de bitácora a su suerte. No dudo que tendré que planteármelo, sobre todo teniendo en cuenta que los blogs hace mucho que se quedaron obsoletos para las miradas más contemporáneas que tanto gustan de esos formatos visuales tan aptos para el consumo rápido, pero por el momento, voy a disfrutar de julio, agosto y parte de septiembre y ya veremos cómo se presenta el 2026-2027.


No quería irme sin compartirles un último libro que creo que viene al pelo para la ocasión. Y es que La historia continuará, un álbum de Sunjung Suh publicado recientemente por Océano Travesía se adentra en esos universos que solo los libros son capaces de crear. Con una perspectiva muy onírica, nos cuenta la historia de un libro que descansa en la estantería, uno cualquiera de todos los que caben en ella. Invita a la niña. Ábreme, le dice. Ella lo hace y su mundo empieza a crecer. Los volúmenes se confunden con los edificios, la yerba crece sobre sus páginas y se organiza una gran fiesta a la que se unen más lectores. De repente, se desata una tormenta, un río que hay que cruzar o una encrucijada llena de escaleras. Caminar, jugar y disfrutar. Todo es posible con un libro.
Con ese lenguaje visual que fue reconocido en la feria internacional de Bolonia en 2022 gracias a Un día, la autora coreana se recrea en un estilo inconfundible que llena de imaginación los momentos cotidianos. Cruzar un paso de cebra o leer un libro, puede ser una experiencia la mar de excitante. Utilizar lo fantástico para ensalzar el acto de la lectura siempre se agradece, más todavía en este momento tan difícil que vivimos.
Guardas peritextuales, filigranas por todos lados, recursos visuales que ayudan a seguir la línea narrativa (no pierdan de vista a esos pececillos o los tentáculos del pulpo), el libro dentro del libro, cambios en la paleta de color que rompen el marco de lectura, metáforas, alegorías y diferentes tipos de plano. Todo se articula divinamente en este alegato con un título muy sugerente (¡Que nunca se pierda la lectura! ¡Sigamos formando lectores!) que ya he incluido en esta selección.
Lo dicho: ¡Disfruten del verano con muchas lecturas! ¡Nos vemos a la vuelta!

miércoles, 1 de octubre de 2025

Escenarios urbanitas


Uno de los escenarios que más se repite en el álbum, ese producto literario posmoderno que tanto éxito tiene, es la ciudad. No es de extrañar teniendo en cuenta que este género comienza a desarrollarse a finales del XIX y continua durante todo el siglo XX y el nuevo milenio, una época en la que florecen las grandes ciudades como caldo de cultivo de esa niñez urbanita que mama asfalto por todos los poros de su piel.
Quizá, este ecosistema, sea una de las grandes diferencias entre la literatura tradicional y la actual. Si hacen memoria y recuerdan algunos cuentos clásicos, denotarán que la naturaleza se halla omnipresente en todos ellos. Bosques, prados, ríos y orillas florecen en unas narraciones creadas para un universo rural en el que los fenómenos naturales pergeñan de magia los hechos que allí se narran. Sin embargo, conforme aparece la Revolución Industrial y ocurre el gran éxodo rural, la ciudad pasa a ser el centro neurálgico, tanto de la vida occidental, como de las obras literarias.
En un principio, esos ecosistemas antrópicos, aunque contextualizan la acción, son utilizados como yuxtaposición al medio natural. Es decir, la ciudad es un medio hostil que deben abandonar los protagonistas para reencontrarse con ese espíritu libertino y subversivo que ofrecen selvas, montañas y pantanos. Pero conforme avanza el siglo pasado, empezamos a encontrarnos con una ciudad llena de posibilidades. La fantasía se vuelve asfáltica y provee a los lectores de lugares propicios para desarrollar su imaginación.


Como ejemplo de estos álbumes urbanitas, hoy les traigo Un día, la obra de Sunjung Suh que acaba de publicar en nuestro país Océano Travesía.
Tomando como punto de partida la primera vez que un niño tiene que cruzar solo un paso de cebra para encontrarse con su amigo, el autor coreano se adentra en un universo la mar de sugerente. Franjas de pintura que cobran vida, olas que se alborotan, un océano que se llena de peces, un pulpo gigante, un extraño jardín o una caterva de figuras monstruosas. Todos caben en esta aventura urbana.
Y es que esa realidad gris y bituminosa en la que crecen muchos niños de hoy día, no debe estar exenta de imaginación. Y así, liberada de las formas angulosas y milimetradas, el paisaje adquiere carácter sinuoso y desbocado, advierte de los peligros, pero al mismo tiempo les resta importancia.
Un mundo realista en blanco y negro se contrapone a otro más onírico donde los colores campan a sus anchas, un formato que invita a encontrarse con el objeto-libro y un desfile de personajes de lo más sui generis, son algunas de las bazas para que este libro sea un divertimento surrealista donde caben las primeras veces y la transformación de lo que nos rodea.