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lunes, 23 de febrero de 2026

De casas y moradas


Este fin de semana, la gente ha salido de sus casas como alma que lleva el diablo. Algo que no me extraña teniendo en cuenta la de semanas que algunos llevábamos sin ver el sol. Hay que ver lo imposible que se pone un español cuando lo encierran en su casa. Bien sean las enfermedades o el mal tiempo, eso de ver pasar las horas entre cuatro paredes, nunca es de buen gusto.
Otra cosa es disfrutar de la vida de puertas para adentro, cosa que se agradece cuando decidimos darle utilidad a todos esos objetos que guardamos con recelo en nuestras cuevas particulares. Libros, electrodomésticos, instrumentos musicales, máquinas fotográficas, útiles de pintura, máquinas de coser, juegos de mesa o productos de limpieza. Tenemos a nuestro alcance montones de enseres que nos invitan a la productividad, el entretenimiento, el disfrute o el engorde.


Si bien es cierto que en nuestro país nos priva una cervecita en compañía para sintetizar vitamina D, estaría bien plantearnos sacarle jugo, aunque sea solo un par de días a la semana, a todas esas habilidades, aficiones e intereses que se pueden desarrollar en nuestros hogares. Que los bares están la mar de bien para orearse y socializar, pero nos envuelven en la improductividad.
Por eso y para que le encuentren sentido a su vivienda, aquí les traigo cinco álbumes donde las casas son las protagonistas, porque si bien es cierto que cada propietario busca una forma de ensalzar la suya, todas comparten un leitmotiv común.


El primero de esta pequeña selección de libros hogareños es Hogar, un álbum de Isa Pirracas publicado por Bindi Books. A Milo y Tula les encanta pasar el tiempo en casa y los días que hace buen tiempo les gusta desayunar en el balcón y observar lo que sucede a su alrededor. Todas las casas del barrio se parecen, pero al mismo tiempo son muy diferentes. Cada vecino hace las cosas a su manera y eso es lo que va construyendo un hogar, algo que descubriremos con Tula y Milo.


Hay hogares musicales y otros que parecen no estar habitados. Los hay en los lugares más insospechados y en mitad de la nada. Ambulantes o muy calurosos. Un faro, una caravana, una nave espacial o una colmena pueden ser lugares estupendos para vivir, pero cada uno con sus peculiaridades. Alejados de la civilización, ruidosos, muy cálidos o con demasiada animación.


Gracias a unos juegos de búsqueda que se plantean en cada doble página, los lectores no dejarán escapar los detalles y se adentrarán en las curiosidades de la naturaleza, de nuestras necesidades vitales y de los diferentes espacios que habitamos tanto humanos, como animales gracias a un lenguaje que galopa entre la ficción, la no ficción y el álbum de actividades.


Seguimos con La casa ruidosa, un álbum de Sally Nicholls y Gosia Herba, recién editado por CocoBooks. Detrás del portón está la casa ruidosa. ¿Qué esconderá en su interior? Hay un jardín. También una habitación llena de juegos. Podemos bajar al sótano y luego subir a la sala de estar. Entrar en el baño. Y terminar en el dormitorio. Aparentemente no parece una casa muy diferente del resto. ¿O sí…?


Con el dinamismo que caracteriza la obra de la ilustradora polaca, cada doble página se llena de montones de personajes que configuran una pequeña verbena en cada doble página. Niños y animales tocan instrumentos, exclaman, lanzan ruidos y sonidos, y exclaman. Así, montones de onomatopeyas llenan cada estancia de esta casa tan particular gracias a tipografías variadas que forman una parte importante de la composición visual.


Cambios de orientación (eso de obligarnos a girar el libro siempre es un plus), detalles que pueden pasar desapercibidos y mucho humor son el santo y seña de un libro que puede parecer silencioso, pero es capaz de dejarte sordo si se lo propone.


El tercer título de hoy es Mi hogar, mi casa, un libro de Carl Johanson publicado también por CocoBooks. ¿Alguna vez habéis imaginado como es una casa-manzana por dentro? ¿Y cómo se ve una casa-zapato? También hay peras que son perfectas para vivir. Incluso una cafetería o la consulta de una dentista. Si no me crees, abre este libro de gran formato en el que caben multitud de miradas.


Reales o imaginados, todos los hogares necesitan gente que los llene de vida. Solos o acompañados. Parejas o familias enormes. También muebles, comida y electrodomésticos. Una casa tampoco es divertida si no hay vecinos (aunque a veces sea mejor echarlos de menos). Pueden ser clásicas o modernas. Ubicadas en el fondo del mar o en lo más profundo del subsuelo. Hechas de ladrillo, cristal o madera.


Y así, disfrutando con la vis fantástica de su autor, terminaremos ayudando a Valentina a buscar las herramientas que se han ido perdiendo por las dobles páginas. Siguiendo en la línea de otros títulos como el Casas de Carson Ellis, pero más canalla y simpático, consigue establecer un diálogo tan lúdico como discursivo con el lector-espectador de 8 a 88 años.


Gracias a la labor de Studio These Days y Yaren Yavuz, Flamboyant acaba de lanzar al mercado Explora y descubre en casa. Incluido en la selección de boardbooks de este curso, este libro dirigido a prelectores y primeros lectores nos invita a conocer los diferentes elementos de nuestro hogar recorriendo habitación por habitación.


En la cocina encontramos un frigorífico, menaje del hogar y mucha comida (si abundan la fruta y la verdura, mejor que mejor). En nuestro dormitorio hay un despertador que nos da los buenos días, una cama que hay que hacer todas las mañanas y un armario con nuestra ropa. En la sala de estar tenemos la televisión, una mesa, un sillón y cuadros en las paredes. ¿Pero qué habrá en el cuarto de baño, el garaje o el desván?


De una manera colorista y divertida, los autores invitan a conocer las cosas que pululan a nuestro alrededor desde una perspectiva general y particular, gracias a una gran ilustración panorámica de cada habitación y una pequeña franja inferior donde podemos ver nombrados todos los objetos importantes. Del mismo modo, añaden cartelas y comentarios oportunamente, invitando al espectador a participar de este juego de conocimiento.


Para terminar, tenemos Cabañas de todo el mundo, un álbum de Emmanuelle Mardesson y Sarah Loulendo publicado por Thule. Aunque no esté dedicado a casas reales, hace un recorrido por un buen puñado de construcciones lúdicas alrededor de todo el mundo. Lucile, que así se llama la protagonista de este álbum a caballo entre la ficción y la no ficción, decide construir una pequeña cabaña, pero antes de hacerlo investiga cómo son las de otros chiquillos de diferentes partes del globo.


Las hay de madera y en mitad del bosque, también de hielo (es lo que abunda en el Polo Norte), e incluso con el tejado lleno de yerba. Tras visitar doce cabañas muy diferentes y fijándose en todos los detalles, decide incluir en la suya elementos como una chimenea o un pasadizo secreto. Acompáñala en este viaje, no solo para conocer las diferentes culturas que se recogen en este álbum, sino para disfrutar con los paisajes que rodean a cada una de estas construcciones.


miércoles, 6 de marzo de 2024

Asesorados


Siempre he pensado que quienes nos gobiernan no viven en este mundo. Si lo hicieran, no dirían todas las sandeces que dicen. Y no es que piense que muchos no tienen ni dos dedos de frente, que también, solo creo que viven de espaldas a la sociedad. Ellos van a lo suyo. A los negocios turbios, sus cuitas de poder y llenarse los bolsillos. Y claro, así les pasa, que se olvidan de prestar atención a lo que ocurre a su alrededor. Con dedicarse a las soflamas y los entremeses, tienen bastante.
Menos mal que echan mano de asesores y consejeros, una buena corte de, llamémoslos, “expertos”, que además de atusarse la barba, cobrar del heraldo público y sacarles brillo a base de lengüetazos, se dedican a hacer el trabajo sucio y (se supone) transmitirles el sentir de la calle.


Lo peor de todo es que, incluso en la política ha cambiado. Si antiguamente los poderosos se rodeaban de hombres inteligentes, mucho más que ellos, hoy en día son más inútiles que quien manda. No es de extrañar teniendo en cuenta que es el refugio de gandules, vividores y arribistas, todo un clásico en una España que rebosa sanguijuelas e ignorantes.
Auguro que les queda poco, pues la inteligencia artificial, esa tan en boga en este tiempo de estulticia humana, les hará la competencia en breve e incluso la democracia quedará a merced de las máquinas (si es que todavía no lo está). Algo que por otro lado me alegra, porque además de superar el coeficiente intelectual de estos cantamañanas, nos hará prescindir de amnistías, mascarillas y horarios de cierre de los bares en el prime time televisivo.


Y hablando de servicios y cortesanos, la editorial Bindi Books acaba de reeditar El mensajero del rey de Jutta Bauer, pero esta vez con un título diferente al que llevaba en la edición de Lóguez y que no reseñé en su día, cosa que me dispongo a enmendar.
El viaje de Tiago, que así se llama este álbum, nos cuenta la historia de Tiago, el emisario personal del rey. Su majestad le pide que lleve un mensaje al rey vecino. Pero aunque Tiago es un tío rápido, a lo largo del camino se topa con un montón de vicisitudes que prolongan muchísimo este viaje. Una familia de ardillas, una niña que acaba de perder su balón, una madre agobiada, una vieja cabra y una marmota se cruzan en su camino. Pero lo peor de todo es que cuando llega a su destino se encuentra con ¡su propio rey! ¿Cómo terminará la cosa?


Cuando lo lean, se darán cuenta de que la autora alemana produce un discurso muy plural en el que caben muchas interpretaciones, que van desde la importancia de la libertad, el viaje como vía de conocimiento, o el clasismo, hasta lo inerte del hermetismo y lo necesario del aperturismo.


Sobre los aspectos técnicos, huelga decir que en esta nueva edición se apuesta por contarnos dos historias en una. Si en el cuerpo principal de la página suceden las correrías del protagonista a todo color, en la franja inferior de la página nos muestra la vida del monarca en blanco y negro. Mientras que los días del rey son bastante anodinos, Tiago disfruta de un sinfín de encuentros enriquecedores, una exposición muy interesante a la hora de yuxtaponer dos modus vivendi ante el lector.
Lo grito a los cuatro vientos: ¡Ojalá todos los gobernantes tuvieran como consejero a Tiago!

jueves, 10 de noviembre de 2022

Del revés


Hace muchos años que no me pongo bocabajo. Desde que me examiné de hacer el pino (parece de risa, pero nuestro profesor de educación física estaba empeñado en que semejante ejercicio era clave para estar en forma), no me he vuelto a poner del revés. Al menos, de manera consciente. Inconscientemente quizá lo haya hecho mientras volaba al hemisferio sur o probando alguna montaña rusa.


En definitiva todo depende del ángulo con el que miremos las cosas. Un día nos levantamos torcidos y lo vemos todo patas arriba, y después de una buena siesta todo se va enderezando. Por eso conviene mantener la mente ocupada en cuestiones poco sesudas, más superfluas y, sobre todo, muy alegres, no sea que de tanto giro, la vomitona sea monumental.


En cualquier caso, los peores reveses te los da la vida. Enfermedades crónicas, la pérdida de un ser querido, la cola del paro o decepciones amorosas. Esos sí que te cambian la perspectiva. Tardas en acostumbrarte, pero poco a poco te vas poniendo de pie y aunque nada se parece al antes, siempre queda el después.
Cuando era pequeño quería ser un murciélago para no marearme cuando me quedaba colgando de los columpios. Hubiera sido divertido, sobre todo para darles la vuelta a las tortillas de patata y que no se desbaratasen por torpe e inexperto. Incluso para disfrutar de un libro como el de hoy.


Bocabajo, un álbum de Alba Dalmau y Cinta Vidal publicado por la editorial Bindi Books, podría enmarcarse dentro del álbum experimental ya que es un producto con una doble vida. Por un lado teníamos los trabajos que la reconocida artista plástica Cinta Vidal había ido realizando para distintas muestras y exposiciones, unas pinturas que indagaban en la ausencia de gravedad, el juego de la perspectiva y la concepción espacial y que además propiciaban una narrativa muy sugerente. En ese instante aparece la escritora Alba Dalmau que, inspirándose en ellas, idea una historia que complementa a estas imágenes.


Así nace este libro que nos habla de Caliua, una gata que desaparece el día en el que el mundo comienza a tambalearse y lo cambia todo de sitio. Lo que está arriba, pasa a estar a la izquierda, lo de abajo, arriba, y la derecha, a la izquierda. Todo se transforma en un completo caos (o quizá deberíamos decir orden) del que el espectador puede participar gracias a las composiciones que propone Vidal y que se nutren de elementos geométricos y arquitectónicos que es inevitable te recuerden a Escher.


Una delicia visual que se desborda en múltiples destellos discursivos. La resolución de problemas complejos, lo paradójico, las relaciones sociales y sus conflictos, lo compartido y lo comunitario, o dualidades de una misma realidad son algunas de las cosas que se me ocurren mientras paso las páginas. ¿Y a ustedes? ¿Qué les sugiere?

miércoles, 26 de octubre de 2022

Inundados con tanta sequía


Llevan todo el verano dándonos la murga con la sequía, que si las reservas hídricas están bajo mínimos y que la lluvia no aparece ni a tiros. Que si el cambio climático está dando su peor cara, que la desertización es una realidad palpable, y que la culpa de todo la tienen Putin y los chinos.
El rollo del agua no tiene nombre en un país con escasez de precipitaciones desde que yo tengo uso de razón, que para eso vivo en la mitad oriental que está a pique de solicitar su adhesión al Sáhara. Si no me creen, espero que hagan memoria y se acuerden del año 1999, un año para olvidar.



Si bien es cierto que lo de este calor otoñal es bastante novedoso para el Instituto Nacional de Meteorología, la escasez de agua es una cuestión que caracteriza a los países circunmediterráneos. Entonces, ¿por qué tanto alarmismo? Sencillamente porque a los que ostentan el poder les interesa.
Los mismos que han sepultado a golpe de telediario (¡Ups! Quería decir talonario…) que las compuertas de muchos embalses del noroeste español que estaban a rebosar se abrieron para producir energía durante el mes de junio. Ellos aclaran que nadie contaba con un verano infernal, pero ya que tan puestos están en problemas medioambientales, podían haber tenido algo de previsión.


Sí, los mismos que permiten la explotación de miles de hectáreas de regadío en Andalucía, La Mancha, Extremadura o Castilla y León. Se cree que hay más de un millón de pozos ilegales en la España seca que podrían abastecer a casi 100 millones de personas. Es decir, las reservas hídricas de nuestro país no son escasas, sino que se agotan con una serie de cultivos poco apropiados para nuestra climatología.
Los mismos que incitan al ahorro doméstico del agua pero luego dan manga ancha a la industria, las multinacionales energéticas y el turismo para que la desperdicien sin mesura o utilizan cientos de hectólitros para hacer la guerra cultural entre comunidades vecinas.


A mí, que me dejen de propagandas. Me tienen hasta las narices. Dios quiera que caiga un diluvio tal que la 1, la 2, la 3, la 4, la 5 y la secta acaben inundadas. Como el escenario en el que se desarrolla nuestra historia de hoy. Inundado es un álbum de Mariajo Ilustrajo que ha sido editado en nuestro país por Bindi Books y que nos habla de una ciudad que se inunda poco a poco bajo unas aguas que nadie sabe de dónde han salido.
Al principio es agradable patear las calles con los pies mojados, pero la cosa se va complicando conforme sube el nivel. Todos empiezan a preocuparse pero nadie encuentra una solución real para el problema hasta que un pequeño mono bigotudo consigue hablar con todos los demás.


Formada, como muchos otros autores, en el Anglia Ruskin, Mariajo bebe de las fuentes del álbum anglosajón donde el humor, las situaciones surrealistas y una estupenda caracterización de los personajes, son los puntos fuertes. Si el contraste entre el azul del agua, el negro de la tinta y la cola amarilla del protagonista me encantan, no se pueden imaginar lo que he disfrutado con los detalles de este zoo gigante.
Osos polares, cabras montesas, jirafas, avestruces y caimanes. Hipopótamos, elefantes, nutrias, cebras y koalas. Okapis, leones y tejones. Mi favorito es el tití emperador salvando a La joven de la perla. Todo un detalle hacia Vermeer y su arte. Que no. Que no se pueden perder este alegato al cooperativismo y el poder colectivo. La unión hace la fuerza. Con agua o sin ella.