Mostrando entradas con la etiqueta Olimpia Zagnoli. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Olimpia Zagnoli. Mostrar todas las entradas

lunes, 18 de noviembre de 2013

Blog muerto por sentimientos encriptados


El extraordinario entramado de las redes sociales, está cambiando el mundo de las relaciones sociales, tanto, que este blog ya no tiene apenas comentarios. Desde que abrí sendos espacios en Facebook© y Twitter© el número de seguidores ha ido en crescendo pero mis relaciones con ellos han decaído estrepitosamente… Algo por lo que estoy bastante enfadado…
Todos quieren ser mis amigos… Editoriales, autores, ilustradores, maestros y bibliotecarios se afanan por invitarme a sus respectivas páginas y enriquecerse de esta labor altruista que hago por amor al arte, pero son incapaces de comentar un libro, una entrada del blog, exponerme sus contrariedades o polemizar sobre los temas aquí tratados. Señores, señoras: ¡Quiero movimiento! ¡Enriquecimiento mutuo!
Con el “me gusta” y el “re-twitteo” lo solucionamos todo… Si vemos una ilustración bonita, le damos al pulgar levantado y ya hemos cumplido, si nos mola lo que dicen ciento cuarenta caracteres, los incluimos en el próximo “twit”... Y no hay más que rascar… Sinceramente, me estoy planteando seriamente si abrirme una cuenta en Pinterest©… ¡Y menos mal que no he de echar mano de tiendas on-line como Etsy© o DaWanda©, porque no engañaría ni al Tato!
En definitiva: sí, las redes sociales te dan visibilidad pero interacciones, sentimientos y apreciaciones, pocas. Así pasa, que todo queda encriptado en los gestos, algo que queda a la libre interpretación de los demás y que provoca numerosos altercados amorosos, familiares y laborales.
Es cierto que la comodidad está ganando a la intención y el diálogo, que tenemos poco tiempo (algo paradójico porque un cuarto de España está parado), que prima la inmediatez de las imágenes,  y que tenemos que controlar a los tres mil doscientos siete amigos que tenemos en nuestro anuario on-line…, pero sean humanos y digan lo que sienten, lo que piensan, lo que les aflige, lo que les hace sonreír, los que les aburre y lo que les conmueve. Es imposible seguir siendo humanos dejando al albedrío de la tecnología nuestras interacciones, esas que nos convirtieron en animales sociales desde tiempos inmemoriales. Inténtenlo: déjense seducir por la palabra.



No me obliguen a echar mano de El mundo es tuyo, un bello diccionario iconográfico de sensaciones y sentimientos elaborado por Riccardo Bozzi y Olimpia Zagnoli (editorial Juventud). Comenten mis estupideces, discrepen conmigo, y diviértanse, porque si no lo hacen, tendré que echar el cierre, irme a los bares y apuntarme a terapia de grupo, en definitiva, comprarme amigos, algo triste e innecesario.