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sábado, 14 de febrero de 2026

Verbalizar el amor


San Valentín se abre paso en pleno carnaval y, aunque sea poco, hay que celebrarlo. Que si bien es cierto que un servidor ya no está para demasiados arrumacos, otros le dan mucha importancia al 14 de febrero y hay que contentarlos.
Y como ayer le di prioridad al teatro, hoy toca una pizca de poesía, un género que siempre se agradece cuando se trata del corazón y sus bondades. Así recupero un álbum que bien vale una visita y les invito a disfrutar de ese amor tan verbal que en él se recoge.


Si no lo conocían, ya pueden acercarse a su librería más cercana y hacerse con un ejemplar. Para leerlo en compañía, susurrarlo o regalarlo. No se preocupen, estoy seguro que darán en el clavo. Juegos de palabras, realismo metaliterario, líneas sinuosas, formas grotescas, erotismo a raudales, lo mínimo, libertad y espacio, signos ortotipográficos y el rojo, siempre el rojo. ¿Qué más se le puede pedir al amor?

Dale la vuelta al amor,
busca el significado,
y quédate
con el contrario.

Eso es lo que
siento por ti.

Yo te escribía
y tú me leías.

Aunque no por mucho tiempo.

Pues yo era ilegible
y tú indescriptible.

***

Me encadené a ti,
y tú a mí.
Así de enamorados
anduvimos,
-que no andamos-,
en el pasado.

Te acompañé
a casa.

En el vano de la puerta
te conté
un cuento
antes de dormir.

Estabas pendiente
de mis labios…

Geert de Kockere.
En: Amo amar, amor.
Ilustraciones de Sabien Clement.
Traducción de Goedele De Sterck.
2012. Albolote: Barbara Fiore.


jueves, 14 de febrero de 2013

San Valentín y la nefasta distribución: una historia para no reseñar





A consecuencia de un cuello totalmente dolorido, me encuentro completamente abocado a las quejas y denuncias de todo tipo, de las que hoy, efeméride amorosa, entra a formar parte la dirigida a las editoriales de literatura infantil a tenor de la mala distribución de sus productos…
Andaba yo rebuscando (y no precisamente cebollas) entre estanterías, algunas novedades primaverales (no pongan jeta de asombro, aquí no manda el calendario sino la evidencia: ¡miren los almendros cuajados, en flor!), y no veía nada… Nada de Lóguez; Edelvives, ni por asomo…, poca cosa de Kalandraka, OQO o Libros del Zorro Rojo; ni gota de Ekaré… de La Fragatina, Almadraba, Océano o Corimbo, “res”. Flamboyant, A Buen Paso, Impedimenta o FCE, prácticamente inexistentes. El jinete azul estaría con Everest, y El Naranjo de cañitas con Edebé… ¿Y Los cuatro azules? ¿se habrán retirado? Una pizca de Juventud, menos de Lumen y nanay de Media Vaca. A Pintar-pintar me lo encontré hace mil años y nunca más se supo… Sólo podía ceñirme a algunos títulos de SM, Anaya, La Galera o Lumen… A menos que encontrase algo de Bárbara Fiore, la entrada de hoy estaría vacía… Por allí apareció Encarnita, esa viciosa del libro-álbum bueno, bonito y barato, y nada, ninguna pista que me hiciese dar con lo que buscaba… No habría una pizca de amor “lijero” durante este San Valentín…
Deambulé desde Dionisio Guardiola hasta la calle Concepción, atravesé la ciudad desde uno a otro centro comercial, Tesifonte Gallego arriba, Tesifonte Gallego abajo… Pero no di con lo que buscaba… Así que, después de tanta pamplina, habiendo citado a la mayor parte de las editoriales LIJ del país (hubiese preferido hacerlo por otros motivos…), sólo les pido, desde la frustración que se siente como aficionado lector al no dar con el libro deseado (será la primera vez que reseñe algo que no he leído) que, si los encuentran, disfruten con estas tres historias de amor.