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martes, 2 de abril de 2024

¿Es Literatura Infantil y Juvenil toda la Literatura Infantil y Juvenil?


Hoy, 2 de abril, es el Día Internacional de la Literatura Infantil y Juvenil, y lejos de acercarles alguna selección especial, unos cuantos consejos para animar a la lectura en la infancia y juventud, o el mensaje al que el IBBY le da mucho vuelo estos días, he preferido hacerme una pregunta para intentar contestármela.


Se habla, se comenta que la LIJ está en lo más alto, es el sector editorial que más vende, sobre todo en papel, y goza de una salud jamás antes conocida en este país, pero cabe cuestionarse si todas esas obras que llenan las estanterías podrían considerarse dentro de esa parcela.
Lo primero es lo literario, algo de lo que ya he hablado infinidad de veces en este espacio. Para no aburrirles más con actos discursivos, diálogos entre creador y lector, y otras cuestiones estéticas les remito a este artículo que habla en profundidad de todas estas cuestiones.
Lo segundo tiene que ver con los adjetivos… “Infantil y juvenil”… Tienen una serie de dobleces de las que nunca he hablado. Por un lado, cuando los utilizamos en un ámbito determinado, podría inducir a pensar que se refieren a la literatura escrita por niños y adolescentes, y por otro lado, que se dirige a estos grupos de edad. 


¿Descartamos la primera acepción totalmente? En el caso de lo infantil y aunque hay niños que escriben estupendamente, sí. Sobre todo porque su experiencia, aunque próxima a la de otros niños, no les capacita para esa estética de la que hablamos antes. 
En el caso de lo juvenil no debemos descartarlo porque no son pocos los casos de jóvenes que se sumergen en el universo creativo y, además de conectar con sus iguales, alcanzan unas cotas de virtuosismo apabullantes. Así afirmo: sí existe una literatura juvenil escrita por jóvenes, y por cierto, con mucho éxito, algo que tendría una estrecha relación con algunos de los fenómenos (para)literarios de las redes sociales, como la escritura colaborativa o el fan-fiction.


Cuando nos referimos a la segunda acepción, el problema es más peliagudo. ¿Realmente todo lo que se dirige al público infantil está dirigido a ese público? La llamada LIJ se ha diversificado tanto últimamente, que empiezo a observar cómo va perdiendo el rumbo a otros derroteros que nada tienen que ver con lo “infantil y juvenil”.
Literatura terapéutica, young adult, literatura romántica, sexualidad, cuotas para minorías… Todo parece apuntar a problemas de adultos enmascarados en libros para gente que no debería tenerlos. Esto puede tener una doble interpretación. O bien los niños y los jóvenes están sufriendo una acelerada desinfantilización, o bien los adultos son los okupas de una parcela que no les pertenece.


Si atendemos a las ventas observamos como el volumen de negocio en los libros para críos y púberes ha ido en aumento, cuando, en realidad, el nivel de competencia lectora es cada vez más bajo. ¿Entonces? Hay algo que no me cuadra… ¿Puede que sean los adultos los que consumen cada vez más literatura infantil y juvenil? Volvamos a las redes sociales…
Desde que Facebook, X (antes Twitter), Instagram o TikTok aparecieron en nuestros dispositivos digitales, la visibilidad de los libros infantiles y juveniles ha crecido notablemente. El conocimiento que muchos profesionales de la infancia y juventud tenían al respecto de este tipo de literatura, ha cambiado considerablemente. Las redes sociales han hecho mucho por la LIJ, al menos, la han sacado de los sótanos, de esos circuitos cerrados en los que solo los especialistas sabían moverse.
Quizá esa sea la verdadera razón por la que son los adultos quienes valoran más este tipo de producciones y, por ende, lo que ha provocado una proliferación de productos que nada tienen de infantil y/o juvenil por parte de la industria.
Sí, monstruos queridos, no toda la Literatura Infantil y Juvenil es Literatura Infantil y Juvenil.

*    *    *    *    *

N.B.: Todas las imágenes que acompañan a esta entrada están extraídas del álbum El poder de las historias, un libro de Didier Lévy y Lorenzo Sangiò publicado por Ekaré. En él se cuentan los avatares de Mauricio, un felino (alguno tenía que caer...) que atrapa ratones leyéndoles en voz alta y que un día se atreve a escribir sus propias historias...


sábado, 2 de abril de 2022

30 curiosidades sobre libros infantiles y sus autores


2 de abril. Nace Hans Christian Andersen. Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil. Un sábado frío pero luminoso comienza y todos los monstruos nos disponemos a sacarle el jugo. En mi caso y tras leer The Secret Library: A Book-Lovers' Journey Through Curiosities of History, un libro de Oliver Tearle (solo disponible en inglés), he decidido celebrarlo trayéndoles un buen puñado de anécdotas curiosas -30 en total- referidas a libros infantiles de todas las épocas que he ido encontrando, tanto en este libro, como en otros espacios. Quizá conozcan algunas, pero otras seguramente les saquen una sonrisa, les dejen con la boca abierta o les parezcan entrañables. Porque detrás de los libros infantiles hay historias maravillosas que todos los adultos deberíamos saber. ¡Feliz día de los libros para niños!

1. Empezamos con uno de los protagonistas de este día. Cuando Charles Dickens y su familia invitaron a Hans Christian Andersen a pasar unos días con ellos durante el verano de 1857, nunca imaginaron que se iba a convertir en un suplicio. Cuando el “huesudo aburrido”, apodo que le propinó una de las hijas, salió por la puerta, el propio Dickens escribió en el espejo de la habitación de invitados: "Hans Andersen durmió aquí durante cinco semanas, ¡lo que a la familia le pareció una eternidad!"

2. Otros datos curiosos del autor de El patito feo son que nunca comió carne de cerdo, que cuando se alojaba en hoteles siempre llevaba un rollo de cuerda con él en caso de que tuviera que escapar de un incendio, y que se entretenía recortando figuras de papel.


3. Cuando Michael Tolkien, el hijo de J. R. R. Tolkien, estaba rellenando el tedioso formulario para alistarse en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial, llegó a un espacio que rezaba “Profesión del padre”. Ni corto ni perezoso lo rellenó con la palabra “mago”, algo que no era del todo erróneo.

4. Seguimos con el autor de Peter Pan y Wendy. Cuando el hermano de James M. Barrie, David, murió en un accidente de patinaje justo antes de cumplir 14 años, James decidió consolar a su madre fingiendo ser David. Se vestía, hablaba y silbaba como él, algo que en cierto modo ayudó a la mujer a superar la muerte de su primogénito, un niño que nunca crecería, la idea que sostiene la obra maestra de este autor.

5. Aunque se piensa que Barrie creó el nombre de Wendy, lo cierto es que era un nombre que ya existía aunque él lo popularizara en la sociedad inglesa de la época.



6. El Capitán Garfio no era el villano original en la obra de teatro que daría paso a la novela que todos conocemos. El pirata se inventó para resolver una necesidad teatral: los tramoyistas necesitaban más tiempo para cambiar los escenarios durante el intermedio y Barrie se inventó una escena con un barco pirata.

7. En 1929 J.M. Barrie otorgó al Great Ormond Street Hospital for Children los derechos de Peter Pan y Wendy que han beneficiado a la organización desde entonces.

8. C. S. Lewis destruyó la primera versión de El león, la bruja y el armario tras algunas críticas de sus amigos. Por esa razón tuvo que reescribirlo desde cero. Fíjense en el resultado.

9. Otro que no podía faltar en esta miscelánea de curiosidades es Roald Dahl. Cuando tenía seis años, Roald Dahl le pidió a su madre que lo llevara a conocer a Beatrix Potter. Ella accedió,  pero cuando llegaron a casa de la autora de Perico el conejo se encontraron con la puerta en las narices. No los recibió y les dijo que se fueran de allí. A la señora Potter, supuestamente, no le gustaban nada los niños…

10. A Roald Dahl le desagradaban enormemente las barbas. Tanto fue así que escribió su libro Los cretinos por el ferviente deseo de "hacer algo en contra de estas”.

11. El nombre de Willy Wonka no fue una invención de Roald Dahl. Era el nombre real de un cartero de Nebraska que le escribió una carta en 1971. Una coincidencia simpática a la que Dahl contestó con esta misiva:


12. Cuando Lewis Carroll contaba catorce años comenzó a elaborar una serie de revistas para entretener a sus diez hermanos. Estas publicaciones de andar por casa contenían poemas humorísticos, quintillas y algunas contribuciones de otros miembros de la familia.

13. El alter ego de Lewis Carroll en Alicia en el País de las Maravillas es el dodo. Lo hizo así para caricaturizar su propio tartamudeo al pronunciar su apellido: "Do-Do-Dodgson"

14. Se cree que la Alicia que inspiró A través del espejo fue una Alicia diferente de la que inspiró Alicia en el país de las maravillas (Alice Liddell). Dos Alicias para una misma protagonista.

15. Los movimientos de Alicia en Alicia a través del espejo son una serie de jugadas de ajedrez que se pueden extrapolar a un tablero real (esto no quiere decir que sean eficaces a la hora de ganar la partida).


16. El diccionario Oxford, obra de referencia en lengua inglesa, incluye 21 palabras que fueron introducidas en ese idioma por Lewis Carroll. Algunos ejemplos son snark, chortle, jabberwocky y mimsy.

17. Cada minuto se vende una copia de La pequeña oruga glotona de Eric Carle en algún lugar del mundo.

18. La historia de esa oruga que va devorando todo lo que encuentra a su paso nació mientras Eric Carle hacía agujeros con una perforadora manual de papel. Se acordó de un “bookworm”, la expresión que significa “lombriz de biblioteca” (en castellano se traduciría como “ratón de biblioteca”). Esa fue la razón por la que la historia original se tituló “A Week With Willi the Worm”. Fue gracias a un editor que la lombriz se transformó en una oruga.

19. Michael Bond compró al oso de peluche que inspiraría su Paddington durante la nochebuena de 1956. Era el único juguete que quedaba en la estantería de unos grandes almacenes, sintió pena por él y se lo llevó a casa.

20. Uno de los profesores de A. A. Milne, autor de Winnie-the-Pooh (1926), fue H. G. Wells que, antes de convertirse en escritor de ciencia-ficción, enseñaba matemáticas.

21. La versión en latín de Winnie-the-Pooh (Winnie ille Pu) es el único libro en esa lengua que ha llegado a estar en la lista de los más vendidos de The New York Times. No sucedió lo mismo con Harrius Potter et Philosophi Lapis, el primer libro de la saga que también fue traducido a la lengua de los romanos.


22. Los libros de Harry Potter fueron los primeros libros para niños en aparecer en la lista general de libros más vendidos de The New York Times desde que lo hiciera La telaraña de Carlota de E. B. White en 1952.

23. E. B. White estaba en su granero cuando de repente se fijó en una araña que hacía girar un saco de huevos. Así nació La telaraña de Carlota.

24. Una faceta desconocida de Shel Silverstein, autor de Hay luz en el desván o El árbol generoso, es que fue dibujante y escritor de la revista Playboy (incluso vivió alguna temporada en la famosa mansión), así como letrista de canciones, por ejemplo A Boy Named Sue, un tema que sería grabado por Johnny Cash.

25. En cierta ocasión, Margaret Wise Brown, autora de Buenas noches, luna, amenazó a un editor con dispararle una tanda de flechas con su arco si lo veía caminando por la calle. (N.B. Para todos aquellos que gastan malas pasadas a escritores e ilustradores: tengan cuidado no sea que cunda el ejemplo…)

26. Unos meses antes de que muriera a causa de una operación en Niza, Wise Brown, de 42 años, redactó un testamento donde nombró como heredero de los derechos de autor de Buenas noches, luna y 78 títulos más, a un niño llamado Albert Edward Clarke, hijo de una amiga suya. Aquel niño de 9 años es hoy un septuagenario que cuenta con un amplio historial delictivo.


27. Cuando en 1935, Antoine de Saint-Exupéry sobrevolaba el Sahara por territorio libio, sufrió un accidente. Permaneció cuatro días en el desierto junto a su compañero hasta que un beduino les salvó la vida. Aquella experiencia, incluidas las alucinaciones que sufrió, le sirvieron como fuente de inspiración a la hora de escribir El principito.

28. H. A. Rey construyó dos bicicletas con piezas de repuesto para escapar junto a su esposa del París que iba a ser invadido por los nazis horas después, llevando consigo el manuscrito de Jorge Curioso. En su huida fueron detenidos por un agente que pensó que aquellos papeles eran documentos de espionaje. Tras comprobar el contenido, se lo devolvió y les dejó marchar.

29. Los personajes principales de las historias de El Capitán Calzoncillos de Dave Pilkey recibieron su nombre en honor a dos héroes de los libros infantiles. Harold, por Harold y el lápiz color morado de Crockett Johnson, y George por el Curious George de H. A. Rey.

30. Antes de que Google se lo comprara, la página oficial de Garfield, el famoso gato de las tiras cómicas de Jim Davis, usaba como dominio de su correo electrónico 'gmail.com'.



viernes, 2 de abril de 2021

10 libros que los niños robaron a los adultos


Es 2 de abril, día en el que Hans Christian Andersen nació hace 216 años, la fecha elegida por el IBBY para celebrar el Día Internacional del Libro Infantil desde 1967 (si quiere conocer el mensaje de este año, haga CLICK AQUÍ). Aunque el viernes santo le ha robado protagonismo, este monstruo no olvida los libros para niños y los echa a volar una vez más en el mundo de los adultos.
Hoy toca darle la vuelta a la tortilla y, en vez de recomendarles libros creados para niños que también pueden leer los adultos, hoy les propongo una serie de libros clásicos que, a pesar de haber sido escritos por y para adultos, terminaron en las estanterías y bibliotecas de los lectores más pequeños.
Este es un hecho bastante curioso teniendo en cuenta que muchas son obras con cierta complejidad lingüística y discursiva. Es más, podrían lacerar el corazón de algún que otro lector adulto teniendo en cuenta la incorrección política que destilan sus páginas, algo que debería hacerles pensar en si los niños son tan inocentes e inofensivos como parecen, un tema del que ya hablé hace unos meses AQUÍ.
No hay que confundir estos diez títulos con otros clásicos de la narrativa infantil y juvenil como Peter Pan y Wendy, El príncipe y el mendigo, El maravilloso mago de Oz, Heidi, El jardín secreto, Las aventuras de Pinocho o El principito, una serie de títulos que si fueron concebidos para ese tipo de público. Esto no quiere decir que no puedan ser leídos por adultos (todos los buenos libros deben ser leídos por cualquier lector), pero sí nacen desde otra perspectiva.
Espero que tomen nota de ellos y se aventuren a conocerlos si no lo han hecho hasta ahora. Y si conocen otros títulos (que los hay…) los pueden añadir en sus comentarios para hacer más larga una lista que ponga en evidencia que la Literatura Infantil y Juvenil es un patrimonio común de toda la humanidad que debemos conocer y proteger.


N. C. Wyeth

Robinson Crusoe (1719) es la obra más famosa de Daniel Defoe. Considerada la primera novela inglesa esta autobiografía ficticia de un náufrago que da forma a un mundo propio se transformó en una novela de aventuras orientada al público infantil y juvenil en detrimento de una serie de complejidades discursivas dirigidas al lector adulto como la sexualidad, la supremacía racial, el existencialismo o la negación religiosa. Déjense de vainas y acudan sin prejuicios a una novela con encanto y abundante chicha.


Arthur Rackham

Los viajes de Gulliver (1726). Aunque todos recordamos a los liliputienses, esta sátira en prosa del escritor y clérigo irlandés Jonathan Swift se adentra en otras muchas geografías complejas que se burlan de la sociedad europea y de la naturaleza humana haciendo uso del llamado "relato de viajes". No den todo por sentado y léanlo con buena predisposición. La risa y lo absurdo son necesarios para todos, no solo para los niños.


John Leech

Cuento de Navidad (1843) es la razón por la que a Charles Dickens se le conoce como el hombre que inventó la navidad. No es para menos teniendo en cuenta que esta pequeña novela (puede que la más breve de todas la de este hombre) contribuyó a rescatar los valores del espíritu navideño y sus tradiciones en el ámbito angloparlante a base de magia (algo muy… ¿infantil?). No obstante hay que apuntar sobre ella que quizá sea la menos lacrimógena y sensible, está protagonizada por un ser despreciable y ahonda en lo humano sin olvidar la crítica social. Si no se atreven a leerla en inglés (es un gusto), pueden hacerlo en castellano.


Charles Robinson

Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas (1865) es la archiconocida novela de fantasía y nonsense escrita por Lewis Carroll, pseudónimo de Charles Lutwidge Dodgson. Inspirada por una niña y adaptada por Disney, la historia tiene mucha miga. Ilógica, irreverente, lúdica, subversiva y crítica está considerada una obra maestra que no se pueden perder. No se dejen engañar por el reduccionismo de Hollywood, deben buscar en estos libritos (son dos, ya saben) los montones de referentes políticos, sociales y culturales que incluye, sin olvidar su estructura y uso de lenguaje.


Jessie Wilcox Smith

Mujercitas (1868). La obra cumbre de Louise May Alcott ha sido ninguneada por los lectores adultos de última hornada. Sí, esta novela ambientada en la guerra civil estadounidense está protagonizada por una madre y sus cuatro hijas, pero ¿es eso suficiente para tratarla de ñoña y dramática, o incluso de feminista? Nada de eso. Lean con los cinco sentidos y verán como cualquier encuentra reflejo en los personajes. La pobreza, la doble moral, la generosidad, el deber o el compromiso social se agolpan en sus páginas. Tontos serían si se la perdiesen.


Alphonse de Neuville

Veinte mil leguas de viaje submarino (1869). Esta obra de Julio Verne fue rechazada en varias ocasiones por la personalidad del capitán Nemo, alter ego del propio Verne. Una persona desgraciada, compleja y brillante en torno a la que gira la acción de esta novela de aventuras y ciencia ficción donde, además de predecir varios inventos submarinos, se describen con todo lujo de detalles los fondos oceánicos y los seres que la habitan. La primera edición conjunta de esta novela fue curiosamente española.


Norman Rockwell

Las aventuras de Tom Sawyer (1876-1878). A pesar de que esta novela de Mark Twain –o Samuel Langhorne Clemens- está considerada una obra maestra de la literatura universal, ha quedado relegada al público infantil. Sí, está protagonizada por un niño, pero es un relato complejo con gran carga autobiográfica que ayuda a comprender la todavía intrincada sociedad estadounidense. Con un humor sutil y lleno de dobleces, abre fuego sobre temas polémicos desde una mirada sencilla y clarividente. Será por eso que también deben leerla los adultos.


N. C. Wyeth

La isla del tesoro (1883). Quizá sea el único título de ida y vuelta de esta tanda. Aunque fue inspirado por Lloyd Osbourne, hijastro de Robert Louis Stevenson durante unas vacaciones y se publicó por entregas en una revista infantil, no regresó a los niños hasta que no se convirtió en un libro de éxito entre los adultos. Algo que no es de extrañar teniendo en cuenta el sinuoso viaje del protagonista, la intrincada personalidad de Long John Silver, y la cantidad de facetas que presenta el resto de voces masculinas de esta obra maestra.


Lisbeth Zwerger

El fantasma de Canterville (1887) es una obra de Oscar Wilde que, a pesar de ser apropiada por el público infantil gracias a una limitada extensión y sus niños protagonistas, fue un primer intento de novela para el lector adulto. Basada en las clásicas historias victorianas de fantasmas (algo de lo que bebe también Cuento de Navidad), el autor hace una crítica social de primer orden contraponiendo la idiosincrasia estadounidense a la tradición europea con mucho sarcasmo. Una historia paródica y sutil que quizá queda eclipsada por lo luminoso y esperanzador de un dulce final. Descarguen el archivo correspondiente y llénense de humanidad.


Paul Bransom

La llamada de lo salvaje (1903), es la obra más conocida de Jack London. Su cariz como novela de aventuras protagonizada por Buck, un perro cruce entre San Bernardo y Scotch Collie, es quizá la razón por lo que se hiciese popular entre los niños de la época, pero no hay que olvidar que este viaje iniciático tiene un tono oscuro, cruel y violento que puede mover las entrañas de cualquier adulto. Se considera la precuela de Colmillo Blanco, una novela que sí se inspira en el lector infanto-juvenil.


lunes, 2 de abril de 2018

Siete razones para que los adultos lean libros infantiles / 7 Reasons Why Adults Read Children's Books




No pocas veces me pregunto porqué leo libros infantiles, qué razones me llevan a ser un monstruo..., pero siempre dejo que el aire meza unas respuestas que pueden parecer inverosímiles, estúpidas o insustanciales... ¡Peeero! en este lunes de pascua he decidido darles forma para celebrar el Día del Libro Infantil y Juvenil con ustedes. ¡Compártanlas o añadan las suyas, que todas valen!
Why do I read Children's Books? What are the reasons to be a wild reader...? I always let the answers in the air because some of them could seem unlikely, stupid or unsubstantial, but today I have decided to share them to celebrate the International Children's Book Day!


La primera razón por la que me gustan los libros infantiles es porque nunca he tenido muchos. Sí, como lo oyen, nunca fui un niño que tuviera libros en exceso, más que nada porque, como bien he dicho en otras ocasiones, mis padres adolecían de la ¿manía, vicio o afición? de amontonarlos sobre las estanterías y prefirieron que sus hijos respiraran oxígeno en vez de polvo. Eso sí, nos paseaban de biblioteca en biblioteca para que nos acostumbráramos a ellos. Y como parece ser que eso de no tener una biblioteca infantil personal me tiene traumatizado, lo estoy supliendo con creces.
The first reason I like Children's Books is because I have never had many of them. My parents had a terrible vice or hobby? to pile books on the shelves, so finally they preferred that their children breathe oxygen instead of dust. Of course, we visited a lot of libraries (another great vice!) but it seems that I am traumatized for not having my own library. Don't worry! Today I am supplying that lack of children's books with a huge personal library.



La segunda es la curiosidad. Yo leí a muchos de mis, todavía, autores infantiles favoritos durante la infancia. Richard Scarry, Arnold Lobel, Solotareff, Luis de Horna, Ulises Wensell, Asun Balzola, Quentin Blake, Satoshi Kitamura o los Provensen en el álbum, Ende, Dahl, Barrie, Lagërloff o Defoe en la narrativa, o Uderzo y Goscinny, Derib y Job, Herge, o Letùrgie y Fauche en el cómic. Pero cuanto más autores conozco, más crece en mí esa sensación de que me muchos se quedaron en el olvido. Hay tantas cosas por descubrir en el universo de la LIJ que todavía hoy sigo abriéndome paso en la espesura de este bosque apasionante.
The second is curiosity. I read many of my still favourite authors during childhood. Richard Scarry, Arnold Lobel, Gregorie Solotareff, Luis de Horna, Ulises Wensell, Asun Balzola, Quentin Blake, Satoshi Kitamura or the Provensen (picture books), Ende, Dahl, Barrie, Lagërloff or Defoe (novels) or Uderzo and Goscinny, Derib and Job, Hergé, Letùrgie and Fauche (comic). But the more authors I know, the more I need to know. There are many things to discover in the universe of Children's Lit and I am trying to make the most of it nowadays.


La tercera razón tiene que ver con lo formativo. Todos los adultos que convivimos con niños y jóvenes, nos vemos inmersos, por ósmosis, compromiso u obligación, en el mundo de la literatura infantil y juvenil. Tenemos que saber sus preferencias, ofrecer sugerencias y alternativas de lectura, abrir nuevos caminos y bifurcarlos, unas tareas que desde el desconocimiento son harto difíciles. Padres, docentes, bibliotecarios, narradores o mediadores somos personas adultas que por nuestra dedicación vamos ampliando un mundo que conocimos hace años, porque nosotros también fuimos niños. Es por ello que, cuando empezamos a tirar del hilo, cuanto más nos sumergimos en ese océano de los libros infantiles, alimentamos ese monstruo que todavía mora en nosotros pero desde una perspectiva cooperativa y solidaria hacia otros recién llegados.
The third reason is related with the formative way. Adults who live or work with children and young people, have to dive (by osmosis, commitment or obligation) into Children's Literature world. We have to know their preferences, offer reading suggestions and alternatives, open new paths for them. Parents, teachers, librarians, narrators or reading mediators are adults who, due to our dedication, need to expand a world that we have known for years, because we were also children. That is why we feed those wild readers that still live in us but from a cooperative and solidary perspective towards other newcomers.


La cuarta razón de mi afición por la literatura infantil, más concretamente por el álbum, deriva de otra de mis aficiones, el dibujo y la pintura. Siempre he dibujado, tengo buena mano según muchos, y hago mis cosillas sin bombos ni fuegos de artificio. También he visitado muchas de las grandes pinacotecas europeas, entre las que destaco, sin duda alguna, el Museo del Prado, mi balneario particular durante muchos de los domingos universitarios (Seguramente soy de los que más visitas guiadas de extranjis ha hecho, ¡pido perdón a todos los guías!). Mi admiración por la belleza, la composición, los detalles, los repetidos motivos, las gamas cromáticas y la historia de las grandes obras de arte son otras razones que me traen una y otra vez a la literatura infantil, ya que los mundos del álbum y el arte pictórico tienen muchas cosas en común y comparten multitud de sinergias, donde la imagen lo dice todo desde un lenguaje no verbal.
The fourth reason why I like picture books, derives from drawing and painting, another of my hobbies. I have always drawn and painted. I love fine arts. I have also visited many of the great European art galleries, among which I highlight the Museo del Prado, my private spa during many Sundays as an university student. I admire beauty, composition, details, repeated motifs, chromatism and history of the great works of Art. These are other reasons that bring me every now and again to picture books, because these two worlds have many things in common and share a principle: the image as a non-verbal language.


La quinta es la animadversión hacia el mundo adulto. Sólo tienen que leerme para saber que abomino de casi todos los inventos del ecosistema adulto. De la política y sus embustes, de los ismos, de las convenciones sociales, de la codicia y la envidia, del utilitarismo, de los prejuicios y etiquetas, de la hipocresía y la demagogia, de unos venenos que yo, en calidad de adulto, también fomento. Por todo esto leo libros infantiles, para expiar una especie de culpa que, por un instante, olvido en pro de un sentimiento profundo. Y en ese lugar, un remanso de obviedad, de libertad, de subversión, puedo rebelarme ante el día a día, ante una supervivencia que entiende más de estrategias que de deseos.
The fifth is I dislike the adult world. I abhor all adult world inventions. Politics, its lies, isms, social conventions, greed and jealousy, utilitarianism, prejudices and labels, hypocrisy and demagogy, all these poisons that I, as an adult, also promotion. I read Kids Lit because of that, to atone for a kind of guilt that, for a instant, I forget in favor of a deep feeling. And in that haven of obviousness, freedom or subversion, I can rebel against these days when I survive with strategies instead of desires.


El sexto de mis motivos es el regreso a Nunca Jamás, a la infancia perdida. El mundo nos anima y aboca a la inocencia y la sinceridad infantil una y otra vez, pero no deja de ser una mera declaración de intenciones ya que nunca decimos “Sigue aquí, quédate y no crezcas”. Los ignoramos, empujamos a los niños y jóvenes a ese voraz universo de la realidad, a que abandonen la fantasía casi por completo. Veo como mis alumnos crecen y se transforman en personas mayores, se contaminan y van perdiendo ese brillo en los ojos que, aunque necesario, es ligeramente triste. Por ello debemos leer LIJ, para volver a la infancia, recordar momentos felices, visitar nuestra patria compartida: la fantasía.
The sixth of my reasons is returning to Neverland, the lost childhood. We usually aim to feed us with the childhood innocence and sincerity, but we never say "Stay here, stay and do not grow up". We ignore children and young people, we push them into our universe of reality and we try they finally abandon the fantastic world. I see how my students grow, how they become contaminated, how they lose the brightness in their eyes. Of course it's necessary but slightly sad. That's the reason why we must read Kids' Lit, to return to childhood, remember happy moments, visit our shared homeland: Fantasy.


La última de mis razones es la pasión. Cuando algo te gusta intensamente lo haces por inercia. Me paso el día entre libros, librerías, bibliotecas, revistas especializadas, artículos académicos, blogs y otros emplazamientos donde los libros infantiles son los protagonistas. Cavilo en la piscina sobre mis álbumes favoritos, elijo los libros de los que hablaré mientras paseo, anoto en el calendario las citas importantes sobre libros, apunto ideas curiosas sobre las que profundizar, charlo con mis alumnos de lo que les gusta. Leo y releo. Y no me canso. Lo veo natural. Los libros para críos y no tan críos han pasado a formar parte de mi vida, de mis amigos y mi familia (a los que doy mucho la lata, la verdad). Creo que, sencillamente, soy un lector de LIJ innato.
Sí, soy adulto y leo libros infantiles.
The last of my reasons is passion. When you love something, you do it by inertia. I spend all day among books, bookstores, libraries, magazines, academic articles, blogs and other places where Children's Books live. I think about my favorite picture books when I swim, I choose the books that I would like to talk about while I walk, I sign important dates about books on the calendar, I point out curious ideas related with picture books, I chat with my students about what books they like. I read and re-read. And I do not get tired. I see it natural. Children's Books have become part of my life, my friends and my family. I think that I am an innate Kids' Lit reader.
Yes, I am an adult and I read Children's Books.


domingo, 2 de abril de 2017

Brindando con la LIJ por el Día del Libro Infantil


La Literatura infantil (para los "lijeros", la LIJ) está que va y viene. Un día esto, el siguiente, lo otro. Tan pronto alegre, más tarde por los rincones llorando. Con ella no hay quien se aclare. No es poco todo lo que ha pasado (UVI, cuidados intensivos y mesas de quirófano) y a la primera de cambio, va y se desmorona... Bipolaridad, depresión, esquizofrenia..., nadie sabe lo que tiene, pero el caso es que suena a crisis de identidad. Vamos, que la pobre no se encuentra... Y no es de extrañar porque la cosa parece que tiene guasa (y no el del móvil precisamente)...


Unos dicen que sí, que la LIJ está ahí, que la ven venir de lejos. “Ha existido, existe y existirá” afirman con rotundidad. Aquellos, los de allá, la miran de reojo, “Yo no me fío de ésta” dicen al verla pasar. “Otro invento, otro producto falaz”, le oí decir ayer a uno mientras se la echaba de comer al perro. Unos cuantos se encargan de ocultarla "¡Shhh! Escondedla detrás de los premios nobeles, de los superventas, en ese estante remoto..." "¡Que no salga en las noticias, ni en los periódicos ni en las radios!". Y los menos, con tanto jodernos, se nos va el santo al cielo. Así que he quedado a tomarme una caña con ella...


“Perdona que no te entienda, LIJ de mis entrañas. A ver, ¿quieres dejar de lloriquear? Aquí sigo, a tu vera, manque pierdas... LIJ, sigues vivita y coleando. Aunque te estén exprimiendo al máximo o te ninguneen sobremanera, permanecerás entera. Que tu eres mu' dura y tienes los huesos a prueba de estadísticas, ventas y otros varapalos. Y a lo que digan, ni caso... Lo mejor es brindar con un chupito... Toma, LIJ de mis amores, que con un trago de ingenio te vas a animar... Tu quiérete mucho y déjate de mandangas, que los que te critican no llevan mucho mejor panorama...”


“Tu haz como yo y deja que te quieran. ¡Eres pura FAN-TA-SÍ-A! ¡Ponte guapa y lúcete! ¡Que las estanterías sean tu pasarela!... Además, no te quejes: Tienes a los diseñadores más originales, las imprentas más modernas, los más frescos autores y unos libreros la mar de enrrollaos. ¿Y tu público? ¿Qué me dices de tus lectores? Sin lugar a dudas los mejores. Agradecidos, sesudos y exigentes. Nada, que te lleno el vaso de nuevo (Ten cuidao no te manches, que te empapas con demasiada facilidad)... ¡Por libro infantil, amiga!”

Y ustedes, lean y aplaudan, que la LIJ y los libros para niños se alimentan de lo mismo que las hadas. 


Nota: Las imágenes que acompañan esta entrada pertenecen a los álbumes:
Barney SALTZBERG y Fred BENAGLIA (il.). 2016. Abraza este libro. Editorial Phaidon.
Jennifer BERNE y Keith BENDIS (il.). 2014. Calvin no sabe volar. La historia de un pájaro ratón de biblioteca. Editorial Takatuka.

jueves, 2 de abril de 2015

¡Feliz Día del Libro Infantil!


Hace doscientos diez años, tal día como hoy, nació Hans Christian Andersen, el único hijo de un humilde zapatero que escribió como adulto lo que le hubiera gustado vivir siendo un niño… ¿O quizá fue al revés? Tal vez escribió con sus palabras de niño lo que vivía como adulto… ¡O mejor aún! ¡El niño y el adulto siempre fueron de la mano!... Y entonces, se preguntarán: ¿Andersen era uno de los nuestros? A lo que diré (después de haber leído una de sus autobiografías titulada El cuento de mi vida sin literatura) que, seguramente lo fue en un tiempo en el que todavía era muy difícil ser un monstruo, uno de esos hombres que soñaban como niños.
Les puede sonar paradójico que siempre sean los adultos quienes escriben para niños, quienes ilustran para niños, quienes editan para niños, quienes compran para niños, quienes leen para niños, quienes cuentan para niños…, pero también les diré que no todos los adultos pueden hacerlo (recuerden a esos grandes novelistas, a las grandes estrellas de la literatura para adultos que han intentado escribir cuentos para los pequeños lectores y que, al final, han salido más que escaldados), ya que para contar, leer, comprar, editar, ilustrar y escribir para niños hay que llevar un niño prendido al alma.
Así son los monstruos y así lo seguirán siendo mientras haya niños que sigan leyendo, que sigan creciendo y que sigan siendo niños.